Je me tue à le dire (2016), de Xavier Seron – Crítica

Je me tue à le dire

«Je me tue à le dire se erige como otra de las grandes películas del año, tanto por sus cualidades estéticas como por su humor e inteligencia»

Notabilísima película belga que supone el debut en el largometraje de Xavier Seron. Je me tue à le dire (Death by Death en inglés) presenta la historia de Michel, un hombre de 36 años que trabaja en una tienda de electrodomésticos y que tiene que cuidar a su madre por culpa del cáncer de mama que la invade. Su relación es tan estrecha que él empieza a creer que tiene el mismo cáncer. La interacción con su novia y sus amigos tampoco le ayudará a afrontar la situación con demasiado optimismo.

Je me tue à le dire está rodada íntegramente en blanco y negro. Decisión estética que muy posiblemente esté relacionada con esa dualidad vida-muerte por la que transita toda la película. Desde el punto de vista de la fotografía, se aprecia mucha sensibilidad compositiva, precisión y rigurosidad, ya que la cámara se mueve exclusivamente cuando se tiene que mover –cuántas películas abusan de los desplazamientos de cámara de forma gratuita, por el simple hecho de dar mayor dinamismo y sin aportar nada a nivel narrativo–. Los encuadres, además de ser coherentes, siempre buscan cierta originalidad. Más de uno, acostumbrado a los convencionalismos cinematográficos omnipresentes, se verá sorprendido por lo que se puede hacer con una cámara simplemente poniendo un poco más de reflexión.

Lo más destacable de Je me tue à le dire, además del apartado estético, es su capacidad humorística. Humor negro con matices surrealistas, todo ello mezclado con ciertas dosis de absurdo. Seron logra presentar situaciones que resultan auténticas e inteligentes, de ahí la carcajada. También cabe destacar algunas metáforas audiovisuales como la que se muestra en la escena del champán, la cajera y la llamada telefónica que recibe Michel… aquí el film acaricia la cumbre de lo que se puede lograr cinematográficamente y de lo que, en definitiva, debería exigirse a un medio puramente audiovisual. El manejo de las elipsis también es muy coherente. Los actores también están bastante bien, ninguna queja al respecto.

Importante remarcar ese complejo de Edipo –algo que se menciona en la propia película– o quizás esa conexión entre Michel y su madre, tan intensa que el propio Michel cree que tiene cáncer porque su madre lo tiene. Y a su vez, la importancia del cáncer, una de las enfermedades con más presencia en el siglo XXI. No sabría decir si la película trata de criticar el origen genético que se le atribuye al cáncer o si bien es simplemente un recurso narrativo para tirarse a la piscina del humor negro. En ningún momento se aclara si el cáncer de Michel es real o psicológico. También se pone cierto énfasis en el tabaco. Lo más cercano a una reflexión que aparece en la película es la conversación que tiene Michel con un viejo que enumera diferentes causas –sustancias nocivas, comida, ondas…– y acaba concluyendo que la causa principal es la mente.

Se podría criticar que hay algunos excesos en esas ganas por resultar original e innovador y que hay dos o tres escenas que están cerca de sobrepasar el límite de lo verosímil y lo consistente. No obstante, el punto más negro de la película posiblemente sea el trato tan superficial que se le da a la relación que tiene Michel con su novia. Sus lazos emocionales no están bien desarrollados y la resolución final es bastante previsible, demasiado convencional en comparación con las extravagancias del resto de la película. En consecuencia, las reacciones de Michel al comportamiento de su novia no transmiten gran cosa.

Je me tue à le dire se erige como otra de las grandes películas del año, tanto por sus cualidades estéticas como por su humor e inteligencia, de hecho, ya se ha llevado algunos premios. Esperemos que también haya premio para los espectadores y se estrene en nuestro país. Lo que está claro es que a partir de ahora hay que seguir a Xavier Seron allá donde vaya, con los ojos cerrados, por lo menos hasta que salga otra película suya y tengamos que volver a abrirlos con entusiasmo.

Je me tue à le dire

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Jaime Fa de Lucas

Graduado en Estudios Ingleses, con un Máster en Estudios Literarios y actualmente cursando el Doctorado. Redactor jefe de cine en Culturamas y colaborador en otros medios. Apasionado de la literatura, el cine y la música, tanto a nivel crítico como creativo.

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