Kingsman: El círculo de oro (2017), de Matthew Vaughn – Crítica

«Las dosis de humor y un ritmo más fluido hacen que Kingsman: El círculo de oro, aunque se sienta vacua y gratuita, resulte de lo más entretenida»

Han pasado casi 20 años desde que Guy Ritchie y Matthew Vaughn marcaran un antes y un después dentro del cine de gángsters con Lock, Stock and Two Smoking Barrels. Dos años después, la fórmula se amplío a su máxima en una de las películas más accesibles y reconocidas del siglo XXI, Snatch, que incuestionablemente revolucionó e influenció a venideros cineastas amantes del cine negro o del género de gángsters.

Este nuevo estilo  puramente british y gamberro, tenía dos predecesores claramente visibles, la estética y puesta en escena de Danny Boyle y los diálogos y personajes de Quentin Tarantino. Vaughn que por aquellos tiempos ejercía como productor y mano derecha de Ritchie, decidió continuar su propio camino en su primera película como director, Layer Cake, un anticipo de lo que iba a ser su filmografía: una mezcla de cine de espionaje, acción y humor negro.

Pero desde que el guionista de cómics Mark Millar se cruzó en el camino de Vaughn, éste encontró en él a su Tarantino particular y formaron un tándem imparable. Millar que ya ha participado en varias adaptaciones de sus cómics como Wanted o Civil War,  ha visto como sus guiones se traducían en grandes éxitos de taquilla. Desde Kick Ass parece que la mezcla de talentos les ha funcionado, y con la saga Kingsman han visto las puertas abiertas para desarrollar su ácida y gamberra creatividad juntos.

En esta segunda parte, Eggsy (Taron Egerton), debe hacer justicia y vengar la muerte de sus compañeros de agencia con la ayuda de Merlín (Mark Strong) y  de la versión americana de Kingsman, una organización paródica y desenfadada del estereotipo de cowboy americano, que a su vez hace de contrapunto a la sutileza y elegancia del espionaje inglés.  Juntos deberán detener los malévolos planes de la inquietante villana Poppy (Julianne Moore) que ha infectado a millones de personas a través del consumo de drogas.

Si en la primera parte, Vaughn y Millar hacían una parodia exagerada del cine de James Bond para poner en entredicho el uso de las redes sociales, en esta ocasión se han decantado por hacer una superflua e insustancial crítica sobre el abuso de las drogas. Al igual que en su predecesora, el potencial del trasfondo se ahoga al armar el artefacto y decantarse más por la acción en si misma que por la mordacidad o la sátira (Algo que ya les ocurrió anteriormente en Kick Ass al abandonar el discurso del cómic a favor de la pirotecnia). Sin embargo, en esta ocasión han nivelado la balanza con grandes dosis de humor (principalmente las fantásticas apariciones de Elton John) y con un ritmo más fluido, que hacen que el producto aunque se sienta vacuo y gratuito resulte de lo más entretenido.

Sinopsis Cuando el cuartel general de la agencia secreta es destruido, se descubre una organización de espionaje aliada en EE.UU. llamada Statesman, cuyo origen se remonta a la fecha en que ambas fueron fundadas. En una nueva aventura que pone a prueba la fuerza y el ingenio de sus agentes, ambas organizaciones secretas de élite aúnan sus esfuerzos para intentar derrotar a su enemigo común y salvar al mundo… algo que está convirtiéndose en una especie de hábito para Eggsy.
País Reino Unido
Director Matthew Vaughn
Guion Matthew Vaughn y Jane Goldman
Música Henry Jackman y Matthew Margeson
Fotografía George Richmond
Reparto Taron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Mark Strong, Halle Berry, Pedro Pascal, Channing Tatum, Jeff Bridges, Elton John, Bruce Greenwood, Emily Watson, Edward Holcroft, Hanna Alström, Sophie Cookson, Michael Gambon, Poppy Delevingne, Björn Granath, Samantha Womack, Matt Letscher, Tom Benedict Knight, Alessandro De Marco
Género Thriller
Duración 141 min.
Título original Kingsman: The Golden Circle
Estreno 22/09/2017

Calificación6
6

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