La cueva, descenso al infierno (2016), de Henrik Martin Dahlsbakken – Crítica

La cueva, descenso al infierno

«La cueva, descenso al infierno bebe directamente de El cuchillo en el agua, de Roman Polanski, y adquiere elementos del cine de terror provenientes de The Descent»

Sorpresa con mayúscula el descubrimiento de este thriller noruego de serie B. Premisa argumental simple, recursos técnicos limitados pero efectivos, y trío protagonista para una película, La cueva, descenso al infierno (Cave), cuya tensión sexual bebe directamente de El cuchillo en el agua (1962), de Roman Polanski. Añade, además, elementos del cine de terror que encuentran su mayor influencia en The Descent (2005), de Neil Marshall.

El cuchillo en el agua fue el primer largometraje del director polaco. Con escasos medios, Polanski recreó dentro de un pequeño barco velero toda una batalla psicológica entre dos machos dominantes en su empeño por demostrar quién la tiene más grande y conseguir el botín de llevarse a la tercera acompañante. En este aspecto, La cueva, descenso al infierno se mira al espejo de la cinta polaca, añadiendo elementos de thriller, terror, gore y drama de supervivencia totalmente heredados de The Descent, cinta de terror cavernaria en el que el sentimiento de culpa por hechos del pasado se amoldaba a la perfección con el cine de monstruos.

Destaca una secuencia de sexo entre la pareja consolidada. El “aspirante” les escucha mientras que sus sombras en el interior de la tienda de campaña aparecen desenfocadas. El frustrado espeleólogo ve igual de desenfocadas sus opciones, así que recurrirá a otra vía, oscura. Detalles de guión sin respuesta que elevan el suspense y auspician la ya anunciada secuela que, sea lo que sea, no estropeará este gratificante descubrimiento de un cine proveniente de tierras nórdicas nada frío.

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