Locarno 2017 – Día 3

Hay noches en las que contemplamos el cielo y las estrellas parecen estar alineadas. Efímeros fenómenos que al parpadear desaparecen. Una conjunción de astros atisbada en la tercera jornada del Festival de Locarno. En las cuatro secciones más importantes del festival se ha presentado una gran película, una serie inmejorable. La Piazza Grande ha gozado de placer con un cóctel explosivo titulado Laissez bronzer les cadavres, nuestros cuerpos han ardido con Verão Danado en Cineasti del Presente, se ha buscado al espíritu santo en Cocote de la sección Signs of Life y, por último, se ha recitado una preciosa carta a la vida de Harry Dean Stanton: Lucky. Porque será difícil repetir una sucesión tan maravillosa. Pero aunque no volvamos a presenciarla, al cerrar los ojos sus imágenes renacerán. Los recuerdos de este excepcional cine permanecerán.


‘COCOTE’ (2017), DE NELSON CARLO DE LOS SANTOS ARIAS – SIGNS OF LIFE

Mientras el azul del Caribe se oscurece gradualmente, se nos insta a pronunciarnos sobre qué define a la República Dominicana. Tenemos enfrente un paisaje asombroso en el que los locales deambulan con música de fondo. Podemos ahondar en los patrones de su cultura, lenguaje o historia, pero no hallaremos nada más determinante que sus religiones. Fe que maneja las vidas de sus creyentes y desde la cual nace la gran película Cocote. Porque el director dominicano Nelson Carlo de los Santos decide acercarse a las convicciones más fuertes que podrá encontrar en la isla, donde derivan en una justificación del poder, la corrupción y la violencia. Pues en una mansión de gente acomodada trabaja el jardinero evangélico Alberto, que recibirá una llamada comunicándole la muerte de su padre. Noticia con la que comienza un viaje a las entrañas del país y sus instintos más fervientes. Dentro de su hogar conviven varias religiones: “Los Misteriosos” y el Protestantismo. Un choque familiar que genera un ambiente tenso en pleno luto debido a las diferentes formas de afrontarlo. Chispas entre oraciones y rituales para olvidar lo que de verdad importa: el asesinato de su padre. Él fue asesinado por un vecino al no pagarle una deuda en su debido momento, brutal violencia justificada por cada Dios. Un absurdo que Nelson Carlo de los Santos aborda desde el cine experimental utilizando distintos formatos, un sensacional uso del sonido y técnicas de cámara inusuales. Cada recurso estilístico tiene un sentido y su dominio del lenguaje cinematográfico es magistral, beneficiándose de un pasado en el cine documental. Porque Cocote es una película rica y apasionante al crear una conexión orgánica entre experimentación y estudio social. Comprendiendo que la búsqueda del espíritu santo es una tarea interior, aunque nos ciegue de la realidad que nos rodea. Pues al final, la inmensidad de la naturaleza siempre hará nuestra existencia insignificante.


‘VERÃO DANADO’ (2017), DE PEDRO CABELEIRA – CONCORSO CINEASTI DEL PRESENTE

En los montes portugueses, Chico recoge limones junto a su abuelo. Como si se tratase de una ceremonia, desde la infancia han compartido este momento. Felicidad interrumpida por el ruido de un motor y el regreso a Lisboa para pasar el verano. En la despedida, sus abuelos afirman que los jóvenes siempre están bien. Todavía mejor si es verano. Porque al entrar en Lisboa, el calor asfixia y comienzan a emerger más veinteañeros como Chico. Algunos están terminando la carrera mientras que otros preparan sus maletas para buscar una vida en el extranjero, pero ninguno puede escapar de la temperatura. El sol incesante les aprisiona en un limbo donde todos los jóvenes están desprovistos de futuro, incluso de presente; únicamente pueden revivir una y otra vez el pasado. Una sensación que el director portugués Pedro Cabeleira conoce de primera mano, pues es su situación actual. Verão Danado es juventud en su máximo grado de pureza. Para Cabeleira, el verano son días interminables y aburridos, puede que echando algún partido de fútbol con sus amigos o jugando a la consola, siempre a la espera de la noche. Pues los callejones lisboetas son el hábitat natural para el hedonismo juvenil y los sentimientos a flor de piel. A lo largo de la cinta, asistimos a varias fiestas eternas, logrando un naturalismo difícil de encontrar en el panorama cinematográfico. Tanto el equipo artístico como los actores son amigos de la escuela de cine del realizador y guionista, y todos ellos disfrutan olvidando la cámara. En las fiestas, hay momentos de bajón, esperas al baño y odiseas para comprar droga. Desde el naturalismo, Verão Danado no busca resumir los mejores momentos en los que Chico logra besar a la chica. Porque desde el principio, el cine sensorial nos adentra en ese limbo generacional y no podremos, ni querremos, salir de él. La fotografía será cutre por momentos, el ritmo irregular; pero ante todo será irrepetible. Se vivirá el verano como si fuese el último y los protagonistas prenderán sus cuerpos y sus mentes al ritmo de techno ante la falta de un porvenir. Ya que llega un día en el que el sol no aparece y la fiesta está vez sí es eterna. Nos quedamos a vivir en una sensación placentera e ardiente. Allí donde el abuelo de Chico sabía que los jóvenes estaban bien.


‘TA PEAU SI LISSE’ (2017), DE DENIS CÔTÉ – CONCORSO INTERNAZIONALE

Un monstruoso muslo acapara el plano por completo. La sequedad ha ocasionado aspereza y una mano surge para remediarlo. Se esparcirá crema por cada milímetro de piel. Su cuerpo es su tesoro. Pues para los seis culturistas que ponen sus vidas a disposición de Denis Côté en Ta Peau si lisse (A Skin So Soft) el cuidado físico es su mayor obsesión. Deben controlar cada gramo de comida, entrenar sin descanso y no perder nunca la motivación. Una vida llena de renuncias y sufrimiento. Porque este documental ficcionado busca desprender la idealización de estos músculos para humanizarlos. Apagar los fuegos artificiales e incidir en sus familias y amigos. En sus rutinas no hay descanso y todos sus seres queridos son arrastrados por esta obsesión. Tener una novia, hijos y cuidar de tu familia es su ejercicio más duro. Para mostrar si es posible compatibilizarlo, el director canadiense ha escogido a representantes de varias generaciones con prioridades diametralmente opuestas; aunque todos ellos coincidan en buscar la perfección. Una grandiosidad mostrada cuando uno de ellos llega a un estudio. Allí le rodean pintores que encuentran en su fascinante cuerpo una belleza escultural. Un asombro verdadero. Deslumbramiento plasmado en la cinta mediante un montaje dinámico y escasez de palabras, ya que la superficie habla por sí sola y en ella se encuentran grietas a su interior. Una vida llena de fuerza de voluntad y con un periodo de caducidad determinado. Algún día no podrán seguir el ritmo y las competiciones se acabarán. Es entonces cuando el tiempo perdido con la familia duele. Pues como le indica el profesor de pintura a sus alumnos: “Lo importante es la proporción”. Porque al final, los músculos pierden firmeza y rechazan la crema y el bronceado. El cuerpo nunca miente y llega un día en el que la proporción es tan lejana que los sacrificios se difuman.


‘LUCKY’ (2017), DE JOHN CARROLL LYNCH – CONCORSO INTERNAZIONALE

Al fondo de un paisaje desértico se intuye una persona. Se acerca lentamente y pasa de largo siguiendo su camino con determinación. Una escena que va ligada a un actor específico en una de las obras maestras de la historia del cine: Paris, Texas (1984) de Wim Wenders. Han pasado 35 años y ahora no es Travis quien viaja, sino Lucky. Ambos el gran Harry Dean Stanton. Porque la ópera de prima de John Carroll Lynch es una carta de amor a la vida y la carrera del actor. Y es un homenaje precioso. A la hora de afrontar el proyecto, cuenta el director que desde el primer momento nació con la idea de rendir una celebración a su persona. Hecho que propició la compañía de célebres personajes. Y el ejemplo más significativo es la impagable presencia de David Lynch en la cinta. Bien es conocida su evasión a prodigarse desde hace tiempo, pero la ocasión lo merecía. Si hay una escena que define Lucky a la perfección es un plano del rostro del genio estadounidense con los ojos brillantes. Su mirada está fijada en el protagonista de 90 años y la admiración es sincera. Pues no puede haber una declaración mejor que la escrita por los guionistas Logan Sparks y Drago Sumonja, una delicia. La vida de Lucky se encuentra en su recta final y la mortalidad se aproxima acechante. Es entonces cuando la espiritualidad y la soledad se ponen en primer plano. Reflexiones sobre la muerte y cómo afrontar esta etapa de su vida enfocadas desde un humor fantástico. Acompañamos a la rutina del anciano entendiendo sus miedos y su pasado, disfrutando en todo momento de la actuación de Harry Dean Stanton. Porque el director novel decide ser invisible y filma el transcurso de los días con un estilo que recuerda a otra excelente película reciente, Paterson (2016) de Jim Jarmusch. Pues el vínculo que les une es muy poderoso: transmiten una humanidad deslumbrante. Es imposible no reír, sonreír y también soltar alguna lágrima con Lucky. La preparación para el futuro es ardua y requiere un tremendo coraje por parte del protagonista. Valentía para retomar en otra pantalla el camino existencial iniciado con Paris, Texas. Harry Dean Stanton nunca parará su marcha.


‘DREI ZINNEN’ (2017), DE JAN ZABEIL – PIAZZA GRANDE

En las Dolomitas hay una región llamada las Tres Cimas. Picos que cortan el cielo donde suben Aaron, Lea y su hijo Tristan. En el terreno montañoso, el niño compara la singular estampa a una familia con un padre, una madre y su descendiente. Tres integrantes que no casan con su situación actual, ya que Aaron es el reemplazo de su verdadero progenitor. Figura que no logra asimilar tras un ya lejano divorcio. Un triángulo que buscará el equilibrio en un paisaje  tan bello como agresivo. Los senderos pueden ser familiares, pero la naturaleza siempre es mortal. Dureza conocida por Jan Zabeil, utilizando con acierto la localización para desmontar a sus personajes en Drei Zinnen. Un drama convencional desde el buen hacer del realizador alemán. Pese a ciertos efectismos en el guión y la escasa naturalidad del protagonista infantil, el resultado es decente. La utilización del paisaje y dos sólidas actuaciones de los intérpretes adultos, Alexander Fehling y Bérénice Bejo, dan solidez a Drei Zinnen. Una escalada individual para alcanzar cada uno de ellos su cima. Mas el montañismo, como la familia, es un trabajo de equipo.


‘LAISSEZ BRONZER LES CADAVRES’ (2017), DE HÉLÈNE CATTET & BRUNO FORZANI – PIAZZA GRANDE

“Yo nunca fallo.” Una afirmación que nace desde detrás de un plano detalle al cañón de una pistola. Pasa un segundo y los disparos se suceden provocando un ruido ensordecedor. Los cadáveres pueblan el escenario y la piel de los espectadores se eriza. Ha comenzado el éxtasis. No queda la sugestión de Amer (2009) ni la experimentación de L’étrange couleur des larmes de ton corps (2013); pero como sus bandoleros, Hélène Cattet y Bruno Forzani no saben errar. Han decido cambiar las cuchillas por las ametralladoras y la fiesta sensorial sigue siendo igual de placentera. A través de un filtro del giallo, el dúo de realizadores se introduce en el western para crear un cóctel de sangre, sudor y oro titulado Laissez bronzer les cadavres. Se han mudado al calor estival de Mediterráneo y han abrazado un carácter más pop que le hará ganar muchos más adeptos. Pues su tercera película es la más accesible sin perder un ápice de su esencia. Para ello, han adaptado la novela homónima anarquista de Jean-Patrick Manchette. Un cambio de registro en el que hay más ruido y violencia que nunca. Entre un montaje alucinado en el que se repite cada escena con un punto de vista diferente, se desarrollará una batalla por conseguir 250 kilos de oro. Al principio de la cinta, tres ladrones roban este botín y lo llevan a una ruinas a orillas del Mediterráneo. Rodeados por un intenso azul, se sumarán más invitados al hogar del sexo, traiciones y muerte. Un deseo común por salir victorioso en el que destaca una artista, siendo la única que reside en este escenario destruido. Una mujer que lleva consigo el erotismo y la religiosidad sobre las que Hélène Cattet y Bruno Forzani han cimentado su carrera. Derivando en la creación de su personaje más icónico hasta la fecha, interpretado por veterana actriz Elina Löwenshohn, nacida para reinar en este caos estético. Las imágenes nos colapsan y el volumen de la exquisita banda sonora nos aturde, los disparos no paran y el oro se mantiene intacto. No hay descanso y gozamos plenamente con Laissez bronzer les cadavres. Pues como sentencia su nueva heroína: “Este es el mejor orgasmo que he experimento. Esta noche no debería acabar nunca”.

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Carlos Chaparro

Estudió Comunicación Audiovisual, permitiéndole trabajar en su pasión: el cine. Un amor incondicional que nació al descubrir a Patricia y Michel paseando por los Campos Elíseos.

1 comentario

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  1. Mauro 11 agosto, 2017 at 04:35 Responder

    Hola, gracias por el diario, es muy útil.

    Sin embargo, y aunque las comparaciones son odiosas, si uno ve ‘VERÃO DANADO’ a la luz de la espectacular All These Sleepless Nights de Michał Marczak, esta película portuguesa no tiene absolutamente nada que aportar. Sí, hay honestidad en su relato, pero no le alcanza para ser una buena película. Su primera hora es prácticamente perdida y realmente estas errantes juventudes han sido mucho mejor retratadas por el cine.

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