Passengers (2016), de Morten Tyldum – Crítica

Passengers

Abandonando una premisa sugerente, Passengers es un envoltorio de lujo para una película vacía. Ni la presencia de Jennifer Lawrence y Chris Pratt rescata una tediosa travesía espacial donde prima la apariencia a la inteligencia.

En el futuro, la Tierra está tan densamente poblada que se ha empezado a evacuar gente en busca de nuevos hogares. Uno de ellos es conocido como la colonia Homestead II, tardando 120 años en llegar al lejano destino. Sin embargo, debido a un fallo en sus cámaras de  hibernación Jim Preston y Aurora Lane se despiertan cuando todavía quedan 90 años para alcanzar el planeta desconocido. Esta es la sugestiva premisa de Passengers, libreto de Jon Spaihts que formaba parte de la Black List de 2007, lista que recopila cada año los mejores guiones que se han quedado sin producir. Tras diversos intentos de producción en casi una década, el proyecto finalmente cayó en manos de Morten Tyldum, después del éxito cosechado con The Imitation Game (2014). Apostando fuerte con más de 100 millones de dólares para rodar uno de los blockbusters del año, reuniendo un equipo de lujo encabezado por dos de las estrellas del momento como Jennifer Lawrence y Chris Pratt. No obstante, las interesantes ideas en su concepción se ven ejecutadas en una travesía espacial vacua y cargante. Un despropósito que oposita firmemente a ser considerado como uno de los peores blockbusters de 2016. Pues fallar en sus objetivos es asumible, mas el menosprecio al espectador resulta inaceptable. Desde el primer momento se aprecia una visión del público en la que no consideran que haya vida inteligente, hundiendo el proyecto sin siquiera conseguir un ápice de entretenimiento.

La nave espacial Avalon transporta a 5259 humanos, todos ellos hibernando hasta que pasen 120 años. Por ello, al despertarse Aurora y Jim antes de tiempo se genera una punzante angustia existencialista. Solos ante la inmensidad del espacio y el asfixiante paso del tiempo, el relato propone una mezcolanza de géneros, incluso despertando un fuerte dilema moral. A primera vista, todos estos ingredientes invitan a introducirse en la prisión vital de los protagonistas. Aunque esta alberga una falsa esperanza, pues desde el primer momento de la cinta no hay intención de construir una historia sólida. Las presentaciones de los personajes son aceleradas y tópicas, evitando cualquier vínculo que nos pueda unir con ellos. Jim y Aurora, mecánico y célebre escritora ávida de nuevas inspiraciones, se pasean por el crucero espacial en una sucesión de despropósitos. La mayoría de situaciones se establecen en continuos agujeros de guión, desamparados ante un mínimo razonamiento. Si el torpe guión fuese consciente consigo mismo se podría haber alcanzado un entretenimiento sin prejuicios, sin embargo, la gravedad autoimpuesta lo echa por tierra. Simbolizada en una resolución del clímax tan absurda como gratuita. Porque se puede encontrar la naturaleza de la película en una de las citas de los protagonistas: ¿pueden ser verdad los eslóganes?  Respondiendo al son de la pregunta, con la certeza de que el propio tráiler presenta más valor cinematográfico que la inerte odisea de casi dos horas.

Si el guión de Jon Spaihts había suscitado un gran interés desde su incursión en la Black List, el equipo reunido para materializarlo no hacía más que incrementar las expectativas. En 2011, Morten Tyldum llamaba la atención de Hollywood con la, esta vez sí, entretenida Headhunters. Permitiéndole aspirar a grandes proyectos, teniendo en cuenta que su mejor virtud es la profesionalidad. El director noruego se caracteriza por jugar sobre seguro, haciendo funcionar los engranajes planteados. No obstante, en Passengers la falta de riesgo y el elevado presupuesto  derivan en un burdo menosprecio al espectador. A la hora de subestimarle, se evidencia claramente en el uso de la música. No hay ni una escena en la que la banda sonora no remarque la emoción que debe sentir, resultando una experiencia desasosegante. Es significativo que no haya momentos tranquilos, vitales en una cinta para construir las bases de un relato. Denotando la preocupación de los dirigentes por si el público se perdiese al quitar el acompañamiento musical. Además de resultar otra oportunidad perdida, anulando al compositor Thomas Newman, resultando inevitable la comparación con sus composiciones para WALL·E (2008). En el apartado visual, la ciencia ficción siempre reta a la producción a crear un imaginario icónico. Habiendo firmado a Rodrigo Prieto como director de fotografía para terminar repeliendo la originalidad al beber de múltiples tótems del género. Un ambiente desalentador que conduce directamente al dinero, advirtiendo falta de pasión. Se puede observar  la desgana entre el trabajo del  director de fotografía mexicano y su otro estreno de 2016, Silencio de Martin Scorsese. Falta de fe evidenciada en las dos estrellas que encabezan el proyecto.

Al buscar dos intérpretes que sirvan como reclamo para el gran público, es difícil igualar a la popular pareja formada por Jennifer Lawrence y Chris Pratt. Entre los distintos géneros sobre los que navega Morten Tyldum, uno de los más explorados es el romántico. Asistiendo a una interminable cita entre las dos jóvenes celebridades, hecho que satisfará a quien le baste la mera presencia de los actores. Pues la involucración es otro asunto. Como consecuencia de la débil construcción, es imposible empatizar con ambos protagonistas. Por un lado, Chris Pratt ha encontrado su sitio en la industria gracias a papeles que se centran en su carisma desde el humor, como Guardianes de la Galaxia (2014). Mas en el terreno dramático está muy limitado, no logrando afectarnos con las intensas emociones que experimenta Jim. En el lado opuesto, Jennifer Lawrence es puro talento, deslumbrando con su presencia desde la reivindicable Winter’s Bone (2010) y habiendo ganado el Óscar a mejor actriz por El lado bueno de las cosas (2012) con tan solo 22 años. Un futuro brillante a la espera de ser dirigida por grandes directores, con proyectos guiados por Darren Aronofsky y Steven Spielberg en el horizonte. Ya que más allá del carisma implícito en ambos, su trabajo no logra profundizar en un guión repleto de frases de cara a la galería y un enfoque desfavorecedor. Produciendo más entusiasmo el mero nombre de ambos, que sus interpretaciones deseosas porque el filme acabe. Dejando un poso de talento desaprovechado en todas sus áreas, anticipando un porvenir en el que el cine fuese engullido por el marketing.

En resumidas cuentas, Passengers es un envoltorio de lujo para una película vacía. Encontrando su mayor debilidad en tratar a los espectadores como si fueran los androides que manejan la nave Avalon. No es tarea fácil convertir un presupuesto de más de 100 millones de dólares y a dos estrellas en una travesía de tedio. La clara tendencia de los blockbusters de 2016 se ha dirigido hacia lugares comunes, donde prima la falta de creatividad y consideración hacia el público. Ejemplificados en Passengers como uno de sus máximos exponentes, al equivocarse hibernando a los espectadores en lugar de a Jim y Aurora. En los últimos años, se han estrenado grandes filmes de ciencia ficción como Gravity (2013), Interstellar (2014) o La llegada (2016), todos ellos respetando a la audiencia. Porque realmente resulta preocupante si se necesita subrayar continuamente cada emoción, aderezándola con un frase sensiblera. Pues al preguntar si pueden ser verdad los eslóganes, queda claro que la respuesta es afirmativa. Passengers representa una distopía donde la pose venció a la cámara.

Passengers

Sinopsis Una nave espacial que viaja a un planeta lejano transportando miles de personas tiene una avería en una de sus cámaras de sueño. Como resultado, dos pasajeros se despiertan 90 años antes del final del viaje.
País Estados Unidos
Director Morten Tyldum
Guión Jon Spaihts
Música Thomas Newman
Fotografía Rodrigo Prieto
Reparto Jennifer Lawrence, Chris Pratt, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Andy Garcia, Inder Kumar, Jamie Soricelli, Vince Foster, Julee Cerda, Robert Larriviere, Barbara Jones
Género Ciencia ficción
Duración 116 min.
Título original Passengers
Estreno 30/12/2016

Trailer

Calificación2.5
2.5

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Carlos Chaparro

Estudió Comunicación Audiovisual, permitiéndole trabajar en su pasión: el cine. Un amor incondicional que nació al descubrir a Patricia y Michel paseando por los Campos Elíseos.

4 comentarios

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  1. Zelawola 29 diciembre, 2016 at 13:32 Responder

    No sé si soy la única, pero creo que para una persona que no ha visto la película, es casi imposible seguir tu crítica. Es enrevesada, con los conceptos desordenados y repetidos. Más o menos se vislumbra las razones de que pienses que es mala, pero… a veces ni se entienden.
    Creo que el quid de la cuestión es que no desarrollas ideas de una sola frase que se deberían desarrollar, y queda todo muy cuarteado y volátil. Si estuviera todo más correlativo de un modo más natural, estaría muy bien.
    Pero gracias por el trabajo 🙂

  2. Marcela 3 enero, 2017 at 03:54 Responder

    A mi en lo personal me gustó ..y si me parece que la crítica que se expone es mas vacía con un envoltorio de palabras..

  3. seba argentino 17 enero, 2017 at 23:19 Responder

    A mi me gustó, no entiendo porque hay películas que son defenestradas y otras que son idolatradas por los críticos. Derrepente los críticos iluminados del país del norte dicen que es mala, que no hay química entre los actores, etc, y todos los críticos locales repiten lo mismo.
    yo no soy crítico pero me pareció interesante y bien hecha.
    Me parece exagerado e injusto como critican esta película.

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