Slow West (2015), de John Maclean – Crítica

Slow West

«Slow West es una película recorrida por un hilo cuyas hebras están formadas por la violencia y por el amor. Es decir, era necesario un escenario en donde la violencia esté fluyendo, el salvaje Oeste, para escenificar la gran carambola del amor.»

Slow West’ no es un western, ni es una película sobre el Oeste, por más que lo parezca. Es en realidad una metáfora del destino, de cómo los eventos nos toman, nos llevan, nos traen, nos zarandean, nos ponen y nos quitan. Al acabar de verla me vino el recuerdo de aquella canción de Jorge Drexler –“Todo se transforma”- en la que va recitando las diversas circunstancias que usa el destino, las casualidades, o causalidades, para ponernos en unas determinadas coordenadas, en las que a un encuentro le sucede otro, y en la que la adversidad, si es que lo es, nos lleva a otra fase de la ruta vital en el que el cabo final se une al cabo inicial, para de esta manera comprender o percibir un sentido a estas experiencias.

Slow West’ es una película recorrida por un hilo cuyas hebras están formadas por la violencia y por el amor. Es decir, era necesario un escenario en donde la violencia esté fluyendo, el salvaje Oeste, para escenificar la gran carambola del amor, destino final. Por tanto, da como para leerla de diferentes maneras. Podemos percibirla como una historia de dos hombres y una mujer, la cual actúa como bisagra de la relación entre ellos. Podemos leerla como una apología del amor. O, más que amor, del destino que ocurre en campo abierto, cuando todas las posibilidades caben en el marco. Por tanto, así lo considero, el drama que se desarrolla en la película requiere de campos abiertos, en donde todo es posible; de campos cerrados y sombríos, que ilustran el drama del humano, el cual es llevado por circunstancias que le desbordan; de campos domésticos, un hogar inicial y un hogar final. Y esta es la cuestión: la búsqueda del hogar y la búsqueda del amor, con la violencia como medio portador de ambas cosas.

También sería posible tomar ‘Slow West’ como símbolo de la lucha de clases, en la medida en que las diferencias sociales imponen un canon que dificulta la relación amorosa entre personas alejadas entre sí por razón de estrato. Ya saben: los pobres no se pueden casar con ricos, aunque sí se pueden enamorar. De hecho, la película se inicia a partir de esta condición. Sin embargo, no trata de la lucha de clases sino que toma este hecho como lanzadera de otro tipo de lucha, la de la búsqueda de uno mismo a través del encuentro con las circunstancias que se producen en campos abiertos, en campos sombríos, con personajes que tal vez son alter-egos unos de otros. Es decir, por amor podría uno ser capaz de ser violento. Por amor, también, podría uno ser capaz de dejar de buscar afuera lo que sólo dentro (de un hogar) puede estar. Por tanto, más que lucha de clases, el detonante inicial, es la lucha por la vida.

Jay y Rose, en la vieja Europa. Dos jóvenes que se encuentran, que se enamoran, pero que no pueden vivir su amor por esas razones de clase. La búsqueda de la libertad en otro país -primero ella y luego él, dispuesto a perderse con tal de encontrarla-, la América salvaje, para poder encontrar al otro y para poder encontrarse, a la vez, con uno mismo y con el único sentido que la vida puede ofrecer, tal es la fuerza de este motor. Aparece Silas, personaje protagonizado por Michael Fassbender, el pivote que sirve de columna para lo que cuenta la película. Por cierto, Michael Fassbender está muy en su punto. Sin embargo, por más estupendas que sean las actuaciones, la de Michael y las de los demás, el gran hallazgo está en el guión, en la dirección, en el ritmo creado, pausado y muy de acuerdo con lo que la película quiere expresar, que no es precisamente la violencia aunque use de ella para trasladarnos un mensaje. Mucha inteligencia puesta en ello, debo decirlo.

Sin embargo, el personaje oculto, no encarnado por actor o actriz, es la naturaleza, sabiamente captada, tanto en los planos cortos como en las grandes miradas hacia el horizonte. Esta percepción de lo salvaje lleva a que los acontecimientos humanos que en ‘Slow West’ quedan narrados sean hijos de ella, de la naturaleza. Es decir, lo que en ‘Slow West’ se cuenta no tendría sentido sin el gran marco natural en el que se desenvuelve. Por tanto, y así lo he entendido, la diferencia entre felicidad y desgracia, entre amor y violencia, queda reducida a tan sólo anécdotas que acontecen en el gran marco que es la naturaleza, la cual pone a los humanos frente a frente ante sus propias pasiones, más allá de si generan justicia o injusticia, pues así es la naturaleza, la cual nos desafía continuamente pulverizando todo prejuicio y toda idea preconcebida que podamos tener acerca de las categorías morales relativas a los comportamientos que ‘Slow West’ nos ofrece.

Atención debida, y mucha, merece John Mclean, que inicia su carrera como director con esta película.

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Slow West

Sinopsis Jay es un joven aristócrata escocés que, en pleno siglo XIX, llega al viejo Oeste americano para emprender un viaje que le permita reunirse con la mujer que ama.
País Reino Unido
Director John Maclean
Guión John Maclean
Música Jed Kurzel
Fotografía Robbie Ryan
Reparto Michael Fassbender, Kodi Smit-McPhee, Ben Mendelsohn, Brooke Williams, Rory McCann, Jeffrey Thomas, Caren Pistorius, Kalani Queypo, Stuart Martin, Tawanda Manyimo, Madeleine Sami, Michael Whalley, Andrew Robertt, Erroll Shand, Ken Blackburn
Productora See-Saw Films | DMC Film | Film4
Género Western
Duración 84 min.
Título original Slow West
Estreno 16/10/2015

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Jesús Gabriel Gutiérrez

Mentor literario. Escritor. Filósofo. Prospectivista y astrólogo. Me interesa la historia y el hilo que sale de ella y nos conecta con el futuro.

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