Taste of Cement (2017), de Ziad Kalthoum – Crítica

Taste of Cement

«La distancia que mantiene Taste of Cement, evitando entrar en lo personal para trazar un dibujo más universal, junto con la impecable fotografía de Talal Khoury, permiten que los trabajadores se conviertan en figuras casi mitológicas, elevando así su importancia y transformando nuestra percepción»

Documental que se llevó el máximo galardón en el Festival Visions du Réel y que recientemente ha sido seleccionado para los Premios del Cine Europeo. Taste of Cement retrata a un grupo de obreros sirios que están construyendo un rascacielos en Beirut, Líbano, el país vecino. Pero este retrato no busca la cercanía o el contacto íntimo, no presenta a los trabajadores hablando directamente a la cámara o contando historias trágicas, sino que toma cierta distancia y se limita a recoger su cadencia y sus ritmos para elaborar una visión poética de los mismos. Este lirismo se ve potenciado por la voz en off de Kalthoum que comparte experiencias personales y que añade otro componente poético a través del lenguaje.

La distancia que mantiene Ziad Kalthoum, evitando entrar en lo personal para trazar un dibujo más universal, junto con la impecable fotografía de Talal Khoury, permiten que los trabajadores se conviertan en figuras casi mitológicas, elevando así su importancia y transformando nuestra percepción. Kalthoum, que también es sirio, en lugar de buscar el impacto emocional a través de lo trágico, lo sentimental o lo visceral –como la gran mayoría de documentales sobre el conflicto sirio– ensalza a sus compatriotas y los presenta como si fueran seres cuasidivinos, consiguiendo a través de un acercamiento cinematográfico muy sutil algo que muy pocos documentales logran: dignificar a los individuos que se encuentran en situaciones desfavorecidas. Además de esa exaltación colectiva, Taste of Cement resulta remarcable porque presenta algo que en principio es bastante rutinario: obreros trabajando, subiendo y bajando escaleras, moviendo grúas, durmiendo… y consigue que no sea aburrido. Tanto la gran fotografía como la edición ayudan a que todo sea bastante ameno.

Una de las genialidades de Kalthoum es la analogía audiovisual que establece entre un tanque al que vemos destruir una ciudad en Siria y la grúa que sirve para construir un edificio en Líbano. Lo paradójico es que los sirios tienen que abandonar su país porque está siendo destruido y acaban en otro país construyendo edificios. Es el tipo de paradoja que bien podría salir de una película distópica, pero que, desgraciadamente, es una realidad que se vive en el planeta. También refleja cómo la miseria de algunos puede cimentar la prosperidad de otros –algo que es extrapolable a muchos otros aspectos de la sociedad contemporánea–. El término “Cement del título hace referencia a ese proceso de construcción y destrucción que no abandona a estos individuos pues, al fin y al cabo, el cemento es el elemento común. En este sentido, como señala el título, los sirios están condenados a llevar su sabor en el paladar a todas partes.

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Jaime Fa de Lucas

Graduado en Estudios Ingleses, con un Máster en Estudios Literarios y actualmente cursando el Doctorado. Redactor jefe de cine en Culturamas y colaborador en otros medios. Apasionado de la literatura, el cine y la música, tanto a nivel crítico como creativo.

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