The imitation game (2014), de Morten Tyldum – Crítica

The Imitation Game

De primeras, la premisa de ‘The imitation game’ ya me pareció interesante: descubrir la figura de Alan Turing, precursor de la informática moderna, y del que (perdónenme) poco había oído hablar. ¿Cómo fue una de las personas que cambió la manera de entender nuestra historia más reciente? Sin embargo, la sorpresa vino después: Alan Turing fue un matemático y criptógrafo inglés que trabajó para el gobierno británico descifrando a Enigma (el sistema de comunicación alemán) durante la Segunda Guerra Mundial, consiguiendo la victoria para los aliados y acabar con el conflicto antes de lo estimado. Mi curiosidad va en aumento. Alan Turing también fue un agnóstico de la violencia y uno de los mejores guardando secretos para poder continuar con su obra. En este punto, estoy completamente enganchada al personaje. Aunque intentaron convencerle de que tan sólo era un pequeño engranaje de una gran cadena de mando, lo cierto es que Turing se convirtió en el motor y acabó asumiendo el papel de Dios, decidiendo qué era top secret y qué no, quién se salvaba y quién no, tras reventar la máquina del mal. Muy fan de Turing.

Sin embargo, lejos de ser admirado por sus logros, fue juzgado y condenado por su condición de homosexual. Así que, al final, esta es la historia de un héroe en solitario que luchó contra todos por lo que creía, que encajó muchos golpes, que cambió la historia, que siguió recibiendo golpes mientras continuaba investigando y que, finalmente, se quitó la vida.

Para descifrar uno de los códigos más difíciles e importantes de los últimos años, Turing y su equipo, condenados a entenderse, vivieron una agónica lucha contra el reloj. Con un contador de muertos y un gasto económico para su investigación que no paraba de aumentar sin conseguir resultados, el matemático tuvo que participar del imitation game y copiar a los replicantes para ganarse su confianza. Porque a pesar de ser un experto criptógrafo, Turing era incapaz de entender lo que subyace, lo que leemos entre líneas, cualquier cosa no codificada.

Arrogante, desdeñoso y nada empático, este as de los crucigramas se presenta como un personaje antipático, acostumbrado a esconder su verdadera persona, curtido en el bullying del patio escolar. Ha preferido convertirse en máquina y alcanza el punto álgido con la creación de Christopher. Las máquinas no sufren los prejuicios sociales. Las máquinas no sufren al jugar a ser Dios. Benedict Cumberbatch se empapa de las virtudes y defectos del matemático hasta construir su personaje por completo, desde abajo, y dotarlo de vida, demostrando ser uno de los mejores actores de su generación.

En un ambiente hostil de bombardeos, toques de queda, evacuaciones de niños y mentes cerradas, aparece Keira Knightley como si hubiera vivido en ese clima de tensión toda su vida. Acostumbrada también a los prejuicios, a que no se le tome en serio, Joan Clark (su personaje) es el contrapunto perfecto del huraño Turing: es igual de luchadora y, además, tiene las habilidades sociales necesarias para conseguir lo que quiere. La interpretación de Knightley hace que el trabajo de Cumberbatch sea aún más grande, ya que la relación entre ambos humaniza al personaje, cuidando de ella como lo hizo su mentor.

El director Mortem Tyldum y William Goldenberg, su editor, dotan a ‘The imitation game’ de una estructura narrativa no lineal, desde que Turing comienza a trabajar para el gobierno británico hasta sus últimos años de vida. Estos continuos saltos en el tiempo son necesarios para desenmarañar toda la historia, incluir diversas subtramas y conseguir mantener la tensión mientras nos cuentan el origen de algo que cambió el rumbo de la historia actual.

Además, es de agradecer que la película se centre en sus logros personales y termine mostrando su depresión posterior, saltándose los aspectos más oscuros y sin buscar el morbo a través de escenas de una vida sexual que no interesa en el desarrollo de esta historia.

Lo mejor: cuando se tiene tan buen material es complicado equivocarse, pero la posibilidad existe. Interpretaciones de gran calidad: Benedict Cumberbatch sigue en racha tras ‘Agosto’ y ‘Doce años de esclavitud’, dando vida a un personaje emocionalmente muy complejo y cuya mente nunca descansa; Keira Knightley es la némesis perfecta del matemático atormentado, aportando el punto de calidez necesario para poder digerir mejor esta historia tan dura; y Matthew Goode se merece ya un protagonista a su altura. Además, el ritmo te mantiene pegado a la butaca alternando el corazón en la garganta con la lagrimita a punto de caerse. Alexandre Desplat compone una magnífica banda sonora y consigue hacer redonda una de las mejores películas de 2014. ‘The imitation game’ sirve también como homenaje a la figura de Turing, que pasó de héroe secreto de guerra a héroe caído y otra vez a héroe de guerra post mortem gracias a Isabel II, que anuló en 2013 todos los cargos en su contra.

Lo peor: unos efectos especiales un poco primitivos que no se entienden, un momento un poco incomprensible “Oh-capitán-mi-capitán” como en ‘El club de los poetas muertos’ y algunas licencias hollywoodienses en las relaciones que se establecen entre los personajes (¿se llamaba realmente Christopher la máquina de Turing?) que, sin embargo, al final se agradecen.

The imitation game

Sinopsis El matemático británico Alan Turing fue famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial.
País Reino Unido
Director Morten Tyldum
Guión Graham Moore
Música Alexandre Desplat
Fotografía Óscar Faura
Reparto Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance, Matthew Goode, Allen Leech, Tuppence Middleton, Rory Kinnear, Tom Goodman-Hill, Hannah Flynn, Steven Waddington , Matthew Beard, James Northcote, Ancuta Breaban, Victoria Wicks
Productora The Weinstein Company / Black Bear Pictures / Ampersand Pictures
Duración 114 min.
Género Drama
Título original The Imitation Game
Estreno 01/01/2015

Trailer

Calificación9
9

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Cristina Sánchez de Pedro

Licenciada en Comunicación Audiovisual, especializada en Coolhunting, Análisis de tendencias y periodismo de moda. Consumidora compulsiva de películas, series y revistas de moda y tendencias. Escritora frustrada transformada en bloggera que vuelca contenidos periódicamente en mamaisproud.com

1 comentario

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  1. Rosalia 27 julio, 2017 at 17:59 Responder

    Como lograron las religiones que la gente sea juzgada prioritariamente por su sexualidad? Como lograron que la construcción del bien y del mal surja del sexo? Es incomprensible.

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