The neon demon (2016), de Nicolas Winding Refn – Crítica

The neon demon

Entre sangre, oro y neón, Nicolas Winding Refn construye un caleidoscopio donde se vislumbra belleza y narcisismo. Pues The Neon Demon es el vértice de la estética en la era digital, proponiendo nuevas reglas a la narrativa contemporánea.

Narciso era un joven muy apuesto, despertando la admiración de hombres y mujeres. Pese a seducir a las doncellas, este siempre las rechazaba. Con la herida abierta, una de las desdichadas quiso castigar a Narciso por su arrogancia e hizo que se enamorase de su propia imagen proyectada en un lago de superficie cristalina. Acabando ahogado dentro del agua tras una contemplación absorta de su propia belleza.

El mito de Narciso es una de las fuentes principales de The Neon Demon, además de vincularse  a Nicolas Winding Refn. Tras una dilatada carrera, en 2010 el director danés ganaba con Drive el premio al mejor director en el Festival de Cannes. Si bien tenía siete películas a sus espaldas, el brutal retrato del héroe sombrío cosechaba la admiración de propios y extraños, convirtiéndose instantáneamente en un filme de culto. Para Winding Refn era la constatación oficial de su talento, debiendo dejar a un lado algunas de sus señas personales para llegar a un público más amplio. No obstante, Drive es la única obra de su filmografía en la que no ha escrito el guión, entendiéndose como su historia más convencional y accesible. Mas el éxito era una licencia para ahondar en filmes más acordes con la visión del danés del séptimo arte. En 2012, Solo Dios perdona despertaba el odio en Cannes, al no conectar con la concepción visual de un relato narrativo. El estatus obtenido en 2010 y el ego del creador no se iban a venir abajo, nutriéndose de los plagiadores y detractores. Cada abucheo no hace más que acrecentar el engreimiento y la creatividad de un director que tiene muy claro su papel en la historia del cine reciente. Cuatro años después, volvía a Cannes con The Neon Demon, polarizando al festival, aunque esta vez con otra obra esencial. Habiendo engullido cada reproche, Winding Refn ha filmado su mejor película y la más personal. El cine del danés es estético y en el mundo de la moda ha encontrado el ambiente idóneo para depurar su estilo. Si el narcisismo tiene relevancia en las pasarelas, lo primero que observamos en The Neon Demon es el nombre del director. Para poco después, firmar el título del filme con sus iniciales NWR, ironizando sobre la soberbia prenda de su propia marca de moda. Un diseño bello en su superficie, pero mucho más rico en los patrones sobre los que fue compuesto.

El cuerpo ensangrentado de una joven yace en un sofá. Sus ojos se cruzan intensamente con nuestra mirada. La muerte y la belleza se integran en un cuidado plano, poniendo fin a la  beldad de Jesse. Al abrirse el encuadre, nos situamos en un estudio fotográfico, cambiando de punto de vista y distinguiendo a un joven tras una cámara fotográfica. Un hombre cautivado por el esplendor de su modelo, apreciando el álter ego del director y su obsesión por la belleza y su longevidad intrínseca. Esta secuencia sirve como prólogo para el cuento adolescente de Winding Refn, adaptando al mundo de la moda y a la era digital la novela de Lewis Carroll A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Pasada la introducción, la puesta de escena se inunda de espejos, dividiendo la narrativa entre la realidad y su reflejo. Al igual que Alicia, Jesse vive entre las miradas que atrae y las que se escudan en una reflexión para dominar sin ser advertidos. Cuantos más personajes aparecen, más compleja es la trigonometría utilizada por el danés para cuadrar una planificación milimétrica. Como metáfora de la ficción en la que se mueven las modelos, el cristal que te confirma tu belleza también es capaz de cortar, hiriendo la juventud y haciendo brotar la sangre de su vitalidad. Sin olvidarse de las distintas lentes con las que capturar lo hermoso, otorgando a las cámaras el poder de la eternidad. Así pues, tras el ritual de iniciación en la sesión fotográfica marcada por la sangre, el relato avanza entre sesiones y pasarelas, sumando el papel del oro y el neón. Constituyendo cada deseo una arista de un triángulo que encierra fama, sexo y belleza. Un don otorgado a los elegidos y que se va sumiendo en una atmósfera turbia. Como los tejidos que lleva la protagonista, el diseño de vestuario de Erin Benach nos guía el camino hacia el estrellato. La protagonista  muda de la delicadeza de las prendas sedosas de tonos pastel al brillante y su naturaleza arrogante. Un universo aparentemente superficial y vacuo; mas lejos de engañarnos, diseñado desde un estilo con voz y talento propio.

En el continuo ascenso que vive Jesse, ella llama la atención a las hienas que habitaban plácidamente en la sabana antes de su llegada, intentando desgarrar la nueva carne fresca. Sin embargo, los escalones que llevan a la fama son todos masculinos. Para elegir si una modelo tiene belleza natural, ha debido de pasar por el prisma de varios hombres. Dos fotógrafos, un casero y un director de casting son los cuatro varones que aparecen en The Neon Demon, como un desglose las personalidades de Winding Refn y sus pensamientos sobre la belleza. El director es un personaje más de esta cinta, dictando cuál es el patrón a seguir. Si firmaba como NWR, en su marca él hace las veces de diseñador, cuya creatividad origina prendas tan vistosas como inutilizables, o de cirujano plástico, trazando perfección artificial. Por consiguiente, en este tratado sobre su modo de entender el cine, su estilo llega a la cúspide. El fin del filme es experimentar sensaciones mediante la forma y la estética. Autoconsciente de sus carencias en el guión, ha ido depurando su estilo hasta dejar un esqueleto compuesto de códigos visuales. A lo largo del metraje, recibimos continuas descargas eléctricas, tan inmediatas como certeras. La pantalla gira como un caleidoscopio en este viaje visual alucinado, punzando más si cabe con la música electrónica de Cliff Martinez. La brillante banda sonora de The Neon Demon es tan superficial como los impecables encuadres, amplificando las indescriptibles sensaciones. Y si ya conocíamos las peripecias de este dúo de modistos, se suma la fotógrafa argentina Natasha Braier para completar el arte. Deslumbrando con una gama cromática muy contrastada, sobresaliendo el rojo y el azul con simbologías muy definidas. Advirtiendo el peligro cuando aparece el color rojo y representando el agua del lago donde Narciso se ahogó, el azul. Un mito que enreda con las pasarelas, para encontrar su vértice en un triángulo atestado de espejos. Pues al final, The Neon Demon no es más que el dogma de Winding Refn enunciado por uno de sus álter ego: “La belleza no lo es todo. Es lo único”.

Con motivo de las inquietudes de Winding Refn en torno a la belleza, The Neon Demon sirve como autoterapia de tipo psicoanalítico. La tesis antes citada es el propósito de toda una carrera, proponiendo unas nuevas reglas al juego de la narración. La polarización que genera el director se debe primordialmente al aprendizaje como espectadores. La imagen perfecta con interior vacuo corrompe la esencia de las corrientes históricas, provocando un rechazo instintivo a abrazar las insólitas sensaciones. El director danés explicó que concebía su obra como una cinta de terror para adolescentes, estudiando su relación diaria con la belleza. De esta manera, The Neon Demon es una de las cimas estéticas de la era digital, consiguiendo cada vez más adeptos a su causa. Oteando más allá del futuro, su carácter visionario precisa de un discurso tan rompedor como la propuesta dictada. Es así como en el tercer acto, el filme se rompe hacia la sobresaturación y el exceso. En la búsqueda de la verdad, Winding Refn invoca el síndrome de Stendhal en una secuencia que irá ligada a nuestra memoria. Un límite que cruza impávido, en el que la indiferencia no es una opción lógica. Filma un desvarío tan execrable y desagradable como puro estéticamente, generando potentes dilemas morales. Unas impetuosas sensaciones que te encandilan o te hacen vomitar, rechazando los pueriles trucos de un agitador con aires de grandeza. Ya que sus dos personalidades son reconocibles: el visionario y el torpe egocéntrico. Una impresión que merece ser sentida y llevada a cabo por audaces actrices. The Neon Demon es la primera película del danés protagonizada por mujeres, en la que Elle Fanning lleva todo el peso con una madurez asombrosa. Distinguida por su dulce inocencia, de la mano del director se hace mayor, cambiando para siempre nuestro pensamiento sobre ella. Si Elle Fanning rodaba está película con tan solo 16 años, abriendo un futuro prometedor, más vital si cabe es para Jena Malone. Realizando una interpretación que cambiará su carrera, siendo la ejecutora de las ideas más viscerales de Winding Refn. Ante todo, es la visión de un hombre de una historia de mujeres a las que asocia la belleza.

Es muy significativo que la cinta finalice con una dedicatoria a su mujer Liv. Si el objetivo era realizar un filme sobre la belleza, para Winding Refn su esposa es quien llena ese vacío en su vida. Pero rápidamente vuelve a recordar su autoría en los créditos finales, no vaya a ser que le destapen como alguien con sentimientos. Tras la tercera vez que el director firma su obra, vuelve a recordar el mito de Narciso. Agigantando su ego al igual que la condición de villano que disfruta. El culto y el tablero que propone hacen The Neon Demon una obra esencial para la estética y los nuevos caminos narrativos. No seguir las normas establecidas siempre es un salto al vacío, llenándolo en este caso de espejos que te transportan a otra dimensión sensorial. La electricidad que se desprende de los milimetrados encuadres y la banda sonora es un deleite sin paliativos. La purificación de un estilo, que con cada reprobación se vuelve más perfecto. El poder de Winding Refn se alimenta de odio, agudizando su talento a la caza de la relevancia fílmica. Situando a The Neon Demon como la joya de la corona de una concepción del séptimo arte. Una visión que parece no encontrar límites y con un porvenir de infinitas posibilidades. Solo queda avanzar sin miedo a atravesar el espejo, adentrándonos en una dimensión de una belleza cegadora.

The neon demon

Sinopsis Jesse es una chica que llega a Los Angeles, California, para hacer su sueño realidad: convertirse en supermodelo. Pero su juventud y belleza despertará al demonio, y se verá atrapada en un peligroso mundo de envidias y celos en el que las modelos están dispuestas a todo para triunfar.
País Francia
Director Nicolas Winding Refn
Guión Nicolas Winding Refn, Mary Laws, Polly Stenham
Música Cliff Martinez
Fotografía Natasha Braier
Reparto Elle Fanning, Jena Malone, Keanu Reeves, Christina Hendricks, Bella Heathcote, Abbey Lee, Karl Glusman, Desmond Harrington, Cody Renee Cameron, Chris Muto, Lucas Di Medio, Jamie Clayton, Charles Baker, Taylor Marie Hill, Sophie Mazzaro
Género Thriller
Duración 117 min.
Título original The Neon Demon
Estreno 25/11/2016

Trailer

Calificación 8
8

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Carlos Chaparro

Estudió Comunicación Audiovisual, permitiéndole trabajar en su pasión: el cine. Un amor incondicional que nació al descubrir a Patricia y Michel paseando por los Campos Elíseos.

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