Whiplash (2014), de Damien Chazelle – Crítica

Whiplash

‘Whiplash’ cuenta la historia de Andrew, un chico que sueña con convertirse en uno de los mayores músicos de jazz de la historia. Su especialidad es la batería. Un día, el profesor Terence Fletcher, que lleva una famosa banda de Nueva York, se fija en él. Y así empieza una relación extraña y abusiva entre alumno y profesor que no se diferencia demasiado de la que podría tener un soldado con su sargento instructor.

Lo cierto es que el señor Fletcher es basura y la película nunca hace que asuma su culpa en las desgracias que sufren sus alumnos. Puede que alguno de los personajes le recrimine su actitud o puede que el centro docente le castigue de forma directa, pero el propio relato justifica sus métodos una y otra vez. Me atrevería a decir, incluso, que la dirección del filme se empeña en demostrarnos que se trata de una figura fascinante con una sabiduría casi infinita. Y no lo es. Gente como esta existe (a puñados, además) y sólo merecen el desprecio o, directamente, la cárcel.

Y que nadie me hable de sutilezas: la película no está rodada ni editada para ser “sutil”. Es una montaña rusa, un viaje cruel a las profundidades de la jungla, donde no sobrevive el más amable sino el más fuerte. Y, reitero, no hay nada en la película (sobre todo en su último tercio, que es el que cuenta) que ponga las cosas en su sitio, que nos muestre que el mundo no funciona así. Más bien al contrario.

Por supuesto, estoy criticando la forma en la que se utilizan los recursos cinematográficos, no su existencia. Si el guión fuera diferente, diría que la dirección es cojonuda. La factura técnica es, de hecho, impecable, algo sorprendente considerando que el filme se ha rodado en tan solo 19 días.

Cuando llevaba vista media hora de metraje, me he atrevido a pensar que la película era un regalo para los amantes del jazz. Esto no es cierto. Es un drama de una violencia terrible, en la que no ocurren acontecimientos especialmente trágicos (al menos no demasiados), pero sí desagradables y emocionalmente muy destructivos. El jazz es libertad. Para el personaje de Terence Fletcher es esclavitud y Andrew, igual que el espectador, se ve obligado a aceptar esta visión como la única posible.

También comentar que hay muy pocos personajes relevantes y, los que hay, tienen muy poca personalidad. Sólo hay aquí, realmente, dos actores, Miles Teller y J.K. Simmons, que interpretan, respectivamente, al joven Andrew y al señor Fletcher. La interpretación de ambos es perfectamente creíble y, de no serlo, no podría estar indignándome por la construcción de la historia.

Una banda de música, igual que una productora, un equipo de baloncesto o un partido político es un trabajo colaborativo y, sin embargo, Danien Chazelle (director y guionista) excusa aquí al prototipo de “estrella”, a aquel que, por destacar, ignora o desprecia a sus compañeros. Incluso se disculpan decisiones evidentemente reprobables como abandonar a tu novia porque “eso quita mucho tiempo”.

En un principio pensé que estábamos ante una tragedia. Como un buen chico se convierte en una especie de matón arrogante. Podría haber sido interesante. Pero no. La película está planteada como una especie de historia de superación con un mensaje francamente grotesco: las personas pueden irse al cuerno, lo único que importa son los resultados.

Si la intención era, de hecho, mostrar las presiones a las que se ven sometidos los adolescentes, entonces el último cuarto de hora sobra. Y, viendo el resultado, me temo que el último cuarto de hora era lo que más ilusión le hacía rodar a Chazelle. Aún aceptando que yo fuera un completo idiota y no hubiese entendido el resto del filme, el desenlace anula todo el discurso anterior o, al menos, hace que se vea bajo otra luz, una luz mucho más fea.

¿Una película para artistas? Puede, pero para artistas con los que prefiero no cruzarme. Está bien ser ambicioso, tener objetivos en la vida. Pero creo sinceramente que cualquier vocación, cuando se convierte en una tortura (para uno mismo y los que te rodean) deja de valer un carajo.

Whiplash

Sinopsis El objetivo de Andrew Neiman, un joven y ambicioso baterista de jazz, es triunfar en el elitista Conservatorio de Música de la Costa Este en el que estudia. La pasión de Andrew por alcanzar la perfección se convierte en obsesión, al tiempo que su despiadado profesor lo lleva al límite de su capacidad y de su salud mental.
País Estados Unidos
Director Damien Chazelle
Guión Damien Chazelle
Música Justin Hurwitz
Fotografía Sharone Meir
Reparto Miles Teller, J.K. Simmons, Melissa Benoist, Paul Reiser, Austin Stowell, Jayson Blair, Kavita Patil, Kofi Siriboe, Jesse Mitchell, Michael D. Cohen, Tian Wang, Jocelyn Ayanna, Tarik Lowe, Marcus Henderson, Keenan Henson
Productora Sony Pictures Classics / Blumhouse Productions / Bold Films / Exile Entertainment / Right of Way Films
Duración 103 min.
Género Drama
Título original Whiplash
Estreno 16/01/2015

Trailer

Calificación6
6

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Enrique Dueñas

Enrique Dueñas , escritor y guionista, aficionado al género fantástico y la tarta de queso.

2 comentarios

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  1. Adrián Vant Hernández 10 abril, 2015 at 20:12 Responder

    Siempre he sido muy fan de las criticas de esta página, me gusta mucho ir al cine y ver películas en general, no soy un gran conocedor del cine, pero aquí creo que te equivocas completamente, por que músico si soy, y Whiplash es un gran film si nos enfocamos a lo que muchos músicos vivimos, practicamos, sacrificamos y soportamos por nuestra pasión, y honestamente creo que se puede aplicar a cualquier disciplina con la que uno se apasione, así que como un simple comentario de un admirador de esta web, creo que podrías mejorar tu perspectiva de este film si vez un poco mas a fondo en el y mas allá del maestro a que tanto te centraste en criticar, saludos.

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