Wonder Woman (2017), de Patty Jenkins – Crítica

«Wonder Woman es una película muy disfrutable, y es en este sentido que cumple su objetivo más esencial»

Patty Jenkins dirige con pulso y firmeza la esperada Wonder Woman, una nueva incursión en el mundo de DC desde un cine libre, para bien o para mal, de aspavientos, exageraciones que bordeen el ridículo y ramificaciones absurdas. Y es que esta última producción de Warner nos presenta, dentro de una narración sencilla y llevada por una estructura apoyada en un continuo diálogo de opuestos, a una Wonder Woman que, pese a su condición de Diosa, no es engrandecida hasta sobreexponer los sentidos del espectador a un torrente inconmensurable de efectos especiales que manifiesten esa omnipotencia divina. Es decir, por supuesto que hay impacto, shock y emoción, pero Patty Jenkins no se recrea en ello solamente, sino que nos ofrece a un personaje eminentemente divino pero cercano al ser humano, haciendo evidente en el relato un proceso de autoconocimiento en su relación con el hombre. Es así que la directora de Victorville nos sitúa desde un primer momento en un lugar idílico imperceptible de primeras para el hombre y donde reina la paz habitado por un grupo de amazonas para dejar que sean sus voces las que expliquen a una joven Diana cuál es la misión y la tarea salvífica de la comunidad, que no es otro que destruir a Ares una vez este haga presencia. A partir de este relato, que recurre al mito, es cuando se pone en marcha el motor que impulsa la historia en términos de oposición, que parten con ese Paraíso inalterable-Mundo externo corruptible y con ese Paz- Guerra (a los que se reduce básicamente las categorías de Bien y Mal) que pasará a reafirmarse después con la aparición azarosa de un espía que, introduciéndose en ese mundo oculto mientras huye de los alemanes, terminará por forzar ese giro que saque a Wonder Woman de la isla en un ascenso a terreno belicoso que se plantea en términos de –sin quedar muy claro si se trata de pura ironía o del efecto de gracia que produce en ocasiones la torpeza ajena (la del guion en este caso): “yo soy de los buenos, aquellos que vienen allí son los malos”.

Es en este salto de un mundo en paz a otro en guerra (la I Guerra Mundial, concretamente), donde Wonder Woman sacará un carácter justiciero típico marcado y definido por un código moral férreo. Es decir, que Wonder Woman revelará su personalidad entregada a la causa impuesta en su niñez y que abre todos los caminos en función de un tradicional pulso maniqueista, sin atender a opiniones ajenas y nunca abierto a debate, siguiendo siempre la línea que va del “Yo en este momento” a la “meta que me han inculcado desde pequeña y que debo realizar a toda costa”. Es así que Wonder Woman, fijando su atención y empleando sus fuerzas en la redención de la humanidad mediante la supresión del mal-guerra, entrará en una duda momentánea cuando esa dicotomía entre bien y mal parece derrumbarse, algo que resolverá con violencia, y es que, y aquí está el problema de todas estas historias, cuando se deja atrás la razón en base a la fe ciega –en el amor y en lo bueno en todos estos personajes liberadores y protectores- es solo mediante el arrebato violento que puede volver a situarse en su antiguo lugar el pilar al que te aferras. Es decir, que Wonder Woman sigue siendo un dogma puro que acepta a regañadientes la duda para terminar negándola. Es cierto que debe decirse que Wonder Woman da un pequeño paso hacia adelante mostrándonos a un personaje seguro de sí mismo y sin renegar de su pasado por trauma alguno, pero sigue sin ofrecer esa riqueza moral –con ello no se le está pidiendo a la Warner que produzca Filosofía, ni mucho menos, sino que si introduce monólogos llenos de contenido  teórico al menos sea consecuente y aplique esa riqueza que no es ni más ni menos que hablar de “espacios intermedios” de acción y no una guerra de elementos radicalmente opuestos separados por una especie de vacío que hoy en día no es operativa, es más, es incluso perjudicial- que hace repensar una y otra vez la complejidad de los actos, dando lugar a una visión radicalmente simplista de la sociedad que, a pesar de sonar tópico, son reflejo del pensar de nuestros días y que a su vez lo retroalimentan, precisamente por expresar todo ese sentir colectivo a través una voz única tomada como autoridad por ser emitida desde la condición de icono –sea el personaje redentor que sea-. Pero a pesar de todo, y gracias en gran medida a este reduccionismo, es necesario decir que Wonder Woman es una película muy disfrutable, y que es en este sentido que cumple su objetivo más esencial, algo que ya de por sí suena a virtud si tenemos en cuenta las últimas historias que del universo DC se han llevado al cine.

Sinopsis Antes de ser Wonder Woman era Diana, princesa de las Amazonas entrenada para ser una guerrera invencible. Diana ha sido criada en una isla paradisíaca protegida. Hasta que un día un piloto americano que tiene un accidente y acaba en sus costas le habla de un gran conflicto existente en el mundo. Diana decide salir de la isla convencida de que puede detener la terrible amenaza. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra que acabará con todas las guerras, Diana descubre todos sus poderes, y de paso, su verdadero destino.
País Estados Unidos
Director Patty Jenkins
Guion Allan Heinberg
Música Rupert Gregson-Williams
Fotografía Matthew Jensen
Reparto Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright, Connie Nielsen, David Thewlis, Elena Anaya, Lucy Davis, Danny Huston, Ewen Bremner, Samantha Jo, Saïd Taghmaoui, Lisa Loven Kongsli, Florence Kasumba, Mayling Ng, Emily Carey, Doutzen Kroes
Género Ciencia ficción
Duración 141 min.
Título original Wonder Woman
Estreno 23/06/2017

Calificación6
6

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Pablo Castellano

"-¡Qué extraña forma de hacer la cama! -Lo vi en una película. Para eso sirven las películas!"

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