Alain Resnais: el cineasta de la memoria

amar, beber y cantar

1 de marzo de 2014. Muere Alain Resnais a los 91 años. Toda una vida dedicada al cine. Una expresión nada gratuita en este caso, pues rodó su primer cortometraje a los 13 años, y su último trabajo, ‘Comer, amar y cantar’, se estrenó año y medio después de su muerte. Entre medio, 22 películas, varios mediometrajes documentales, cortometrajes de temática pictórica, guiones y trabajos como montador. Pero se le recordará (la memoria, uno de sus temas preferidos) por su innovación en el lenguaje fílmico.

Resnais fue uno de los nombres más importantes de la Nouvelle Vague (Nueva ola) francesa junto a François Truffaut, Jean-Luc Godard, Éric Rohmer, Claude Chabrol o Louis Malle. Muchas eran las características que diferenciaban a estos directores, pero todos ellos lucharon contra la estructura tradicional del cine, y defendieron su libertad expresiva.

Su película más reconocida es probablemente su opera prima, ‘Hiroshima, mon amour’ (1955), donde plasmó tanto sus inquietudes temáticas (la guerra y la memoria), como sus preferencias formales. Aquí, los sucesos se narran de manera no cronológica, a través de los recuerdos de una pareja que se dispone a vivir un affaire de una noche. Mediante continuos flashbacks, entonces una innovación narrativa, somos testigos de como el pasado ha moldeado el carácter de los amantes, pero también, y esto también suponía una novedad, como las experiencias posteriores modifican la visión del pasado.

A pesar de ser este su primer largometraje, Resnais no era por entonces un total desconocido, ya que antes había ganado numerosos premios con sus cortos y mediometrajes documentales, entre los que destacan ‘Van Gogh’ (Oscar al mejor cortometraje en 1950) y ‘Noche y niebla’ (Premio Jean Vigo en 1956).

Su siguiente película, ‘El año pasado en Marienbad’ (L’annèe dernière à Marienbad, 1961), volvió a recibir los más apasionados elogios. En la línea conceptual de ‘Hiroshima, mon amour’, en esta ocasión el desconcierto era mayor ya que los decorados, y hasta los nombres de los personajes cambiaban de acuerdo con la memoria de dos amantes que no coinciden en sus versiones del pasado, o incluso del presente.

El año pasado en Marienbad

El año pasado en Marienbad (1961)

Tras su estreno, Resnais adquirió un gran prestigio como cineasta experimental, pero también sumó detractores que le tildaban de pretencioso e inaccesible. ‘Muriel’ (1963), ‘Te quiero, te quiero’ (1968) o ‘Stavisky’ (1973) pasan desapercibidas o son incomprendidas, por lo que no vuelve a saborear el éxito hasta 1977, año en que estrena ‘Providence’, película inspirada en varios relatos de H. P. Lovecraft. Esta vez, su estructura alineal y su espíritu surrealista convencen a la crítica y logra siete premios César y la Espiga de Oro de la Seminci.

En los 80, sus intereses se encaminan a integrar en sus películas otras disciplinas culturales, en especial el teatro. Pero ninguno de sus trabajos lograría el respaldo que consiguió ‘Conocemos la canción’ (On connait la chanson, 1997), comedia musical mucho más amable, ligera y divertida que sus habituales experimentos cinematográficos, y que le hace ganar otros siete premios César.

Con la llegada del nuevo siglo, sigue haciendo cine de manera asidua. Resnais es ya un octogenario, pero sus películas mantienen esas inquietudes trascendentales y formales. ‘Asuntos privados en lugares públicos’ (Coeurs, 2006) y ‘Vous n’avez encore rien vu’ (2012) son encumbradas en algunos círculos minoritarios.

Ahora, ya fallecido, la figura del director francés permanece entre nosotros gracias a esa facultad que tanto le fascinó, la memoria.

Alain Resnais

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Arturo G. Maiso

Viajero y cinéfilo. Director de Marketing en una plataforma de financiación participativa, CEO de AGM Comunicación Multimedia y director de El Cine en la Sombra.

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