Cafarnaúm (2018) de Nadine Labaki – Crítica – Actual 2019

Cafarnaúm

«Cafarnaúm es DEVASTADORA»

Cafarnaúm es DEVASTADORA. El tercer largometraje de la directora libanesa Nadine Labaki somete al espectador a una presión emocional semejante a otra extraordinaria película que jamás volveré a ver: La tumba de las luciérnagas (1988), de Isao Takahata.

30 años separan la fecha de estreno de una y otra. 8800 kilómetros existen entre Japón y Líbano, lugares de producción de cada una de ellas. Mientras que Isao Takahata utilizó técnicas de animación, Nadine Labaki procura captar a sus protagonistas de carne y hueso aferrándose todo lo posible a la realidad, somo si de un documental se tratara, y tan sólo en ciertas ocasiones se permite licencias estilísticas como la cámara lenta o la música extradiégetica.

A pesar de sus diferencias, ambas películas narran de forma desoladora la pelea por sobrevivir de dos niños abandonados en un contexto de miseria y violencia, en el que el mayor de ellos debe cuidarse de sí mismo y de su hermano.

Cafarnaúm logró el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, aunque su recibimiento fue de lo más controvertido. Ninguna película polarizó tanto las opiniones de la crítica. Mientras un sector resaltaba su capacidad para emocionar, otros utilizaban ese mismo argumento para arrastrarla por el suelo, acusándola de manipuladora y definiéndola como “pornografía emocional”.

¿Quién tiene razón? Cómo suele pasar en estos casos, ambas partes tienen argumentos de peso y depende de a quién le preguntes. Cuando te enfrentas a una obra de ficción, por definición te estás entregando a un engaño. Te pones en manos de la obra para que esta te manipule, te arranque sentimientos y reflexiones.

Es verdad, que esto puede resultar desagradable en ocasiones. Por ejemplo, cuando la manipulación está al servicio de intereses ideológicos (véase Michael Moore o Ken Loach) o se exprime sin ningún tipo de pudor. Yo he sentido esto en diversas películas que ostentan cierto prestigio. Recuerdo ahora Camino (2008) o Un monstruo viene a verme (2016).

No tanto en Cafarnaúm. Puesto que los personajes son individuos tremendamente vulnerables en un país como Líbano, creo que mostrar toda esa miseria está justificado. Y opino que no se excede en la forma de hacerlo. Otra cosa es que queramos o no verlo.

No quiero concluir esta crítica sin mencionar la espectacular interpretación del niño protagonista, Zain Al Rafeea. Así como recomendaros otra película libanesa de enorme interés: El insulto (2017), de Ziad Doueiri.


Sinopsis Tribunal internacional. Zain, un niño de 12 años, declara ante el juez. El juez: ¿Por qué has demandado a tus propios padres? Zain: Por darme la vida.
País Líbano
Dirección Nadine Labaki
Guion Nadine Labaki
Música Khaled Mouzanar
Fotografía Christopher Aoun
Reparto Zain Al Rafeea, Yordanos Shiferaw, Boluwatife Treasure Bankole, Kawthar Al Haddad, Fadi Kamel Youssef, Cedra Izam, Alaa Chouchnieh, Nour el Husseini, Elias Khoury, Nadine Labaki
Género Drama
Duración 120 min.
Título original Capharnaüm
Estreno 15/02/2019

Calificación7.5
7.5

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Arturo G. Maiso

Viajero y cinéfilo. Director de Marketing en una plataforma de financiación participativa, CEO de AGM Comunicación Multimedia y director de El Cine en la Sombra.

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