Enganchados a la muerte (2017) de Niels Arden Oplev – Crítica

«Enganchados a la muerte es un producto de entretenimiento superficial. La versión original no era una gran película, pero aún así poesía atmósfera, sentido del ritmo y una intriga solvente»

Hoy es un buen día para morir. Con esta frase, ya mitificada, Joel Schumacher (Un día de furia, Jóvenes ocultos) daba inicio a una de las películas más icónicas de los años 90, Línea Mortal. Un thriller sobrenatural de serie b sobre cinco estudiantes de medicina que deciden sobrepasar los límites de la ciencia para obtener a cambio una experiencia extrasensorial y descifrar las ansiadas respuestas sobre la vida y la muerte. La premisa de Línea Mortal era cuanto menos interesante, ya que proponía una mezcla de ciencia ficción y terror psicológico, donde el suspense jugaba un papel fundamental a través del juego de flashbacks y premoniciones. Los personajes sobrepasaban los límites de la naturaleza en busca de saciar su curiosidad y como consecuencia debían hacer frente a una moraleja letal, pagando con sus propias vidas el precio de expirar la culpa.

Sin duda, el film de Schumacher poseía un gran sentido del entretenimiento y una buena idea de base, además de contar con un elenco envidiable de actores, (Julia Roberts, Kiefer Sutherland o Kevin Bacon) los cuales se encontraban en pleno auge cinematográfico. Poco a poco la cinta de Schumacher ocupó su lugar como film de culto, a pesar de no ser especialmente brillante, ni en cuanto a su desarrollo ni en cuanto a su aspecto dramático. Y es que aunque fuera un simple producto eficaz de entretenimiento, en una época prolífera de ideas disparatadas, el film dejó la puerta abierta a futuras sagas como Destino Final (James Wong), donde de la misma manera, un grupo de adolescentes advertidos por una premonición, sobreviven a un accidente aéreo enfrentándose en un loop incansable a la muerte. Curiosamente, los productores y guionistas de Hollywood han creído necesario volver a resucitar películas enterradas en el colectivo imaginario de una manera estrepitosamente desconcertante, y Enganchados a la muerte es prueba de ello.

Courtney (Ellen Page) es una joven estudiante de medicina que perdió hace años a su hermana pequeña en un accidente de tráfico. El remordimiento de Courtney, al sentirse responsable de la muerte de su hermana,  despertará el interés de la joven por saber qué hay más allá de la muerte y poder así responder a las preguntas más trascendentales sobre el más allá. Involucrando a varios de sus compañeros de hospital en el proceso, Courtney consigue regresar de la muerte y adquirir nuevas habilidades que le permiten revivir el pasado. Alentados por la iniciativa de Courtney, el resto de sus compañeros continuará experimentando con el proceso de resurrección en busca de respuestas y experiencias. Lo que todos desconocen, es que jugar a ser Dios pasa factura y que la muerte a través de la culpabilidad los perseguirá incesantemente hasta que su redención los salve o acabe con ellos.

Enganchados a la muerte es un producto de entretenimiento superficial que en ocasiones roza el ridículo. Si en la original los personajes eran atormentados por sus pecados mediante una estética sugerente manteniendo a la vez la intriga de las tramas principales, en esta ocasión todo produce desinterés por culpa de unos personajes planos y mal definidos. Niels Arden Oplev (Dead Man Down, Los hombres que no amaban a las mujeres), ha construido un remake (o secuela) completamente innecesario cuyo guión es incapaz de sacar partido a los grandes alicientes de la película original. Divagando constantemente entre el terror barato y la comedia involuntaria, sus buenas intenciones se pierden por unas interpretaciones flojas, una dirección torpe y un montaje aparatoso. El hecho de adaptar el contexto al siglo XXI a través de la tecnología, el bullying escolar y escenas gratuitas de sexo y fiesta (en exceso) con el objetivo de suscitar la atención de cierto público adolescente hacen que la película se desinfle a sus 15 minutos de metraje. Es cierto que la versión original no era una gran película, pero aún así poesía atmósfera, sentido del ritmo y una intriga solvente, a diferencia de esta floja versión, donde todo se siente gratuito, vacío y realizado con desgana.  La frase que a día de hoy debería grabarse más de un productor en su cabeza es: Hoy no es un buen día para hacer remakes.

Sinopsis Cinco estudiantes de medicina, con la esperanza de desentrañar el misterio de lo que aguarda más allá de los confines de la vida, emprenden un atrevido y peligroso experimento. A base de detener su corazón durante un breve lapso de tiempo, cada uno de ellos sufre una experiencia cercana a la muerte clínica. A medida que la investigación se vuelve cada vez más peligrosa, se verán obligados a afrontar los pecados de su pasado, además de vérselas con las consecuencias paranormales de sus incursiones en el más allá….
País Estados Unidos
Dirección Niels Arden Oplev
Guion Ben Ripley
Música Nathan Barr
Fotografía Eric Kress
Reparto Ellen Page, Diego Luna, Nina Dobrev, Kiersey Clemons, James Norton, Kiefer Sutherland, Daniela Barbosa, Charlotte McKinney, Beau Mirchoff, Tyler Hynes
Género Ciencia ficción
Título original Flatliners
Duración 108 min.
Estreno 31/11/2017

Calificación2
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