Un hombre llamado Ove (2015), de Hannes Holm – Crítica

«Un hombre llamado Ove habla de experiencias serias expresadas en clave de comedia. Que se te queden ganas de volver a ver una película ya dice mucho de ella.»

Al salir de ver Un hombre llamado Ove me vinieron recuerdos de A propósito de Schmidt y de la recientísima Toni Erdmann. Sin proponérmelo, percibí en estas tres películas un nexo común. Se trata de crónicas de la masculinidad tardía: la revisión que el hombre hace de su existencia, ya sea porque la vida le obliga a recapitular, ya sea porque lo hace movido por sentimientos presentes. Por tanto, pues, hablamos de una deconstrucción de la propia identidad, para volver luego a ensamblar las piezas, hasta llegar a una percepción del sí mismo más adecuada a la realidad de los tiempos que corren.

Un hombre llamado Ove habla de experiencias serias expresadas en clave de comedia. Por tanto, y ya les digo ahora, hay exageraciones y algún que otro histrionismo. Sin embargo, nada de ello sobra, pues de lo que se trata es de agudizar los contrastes, las incoherencias de los hombres venidos a menos e, incluso, la brillantez de las soluciones que estos mismos hombres aplican para no apearse de la realidad presente. Grande es el cine cuando en la pantalla podemos presenciar transformaciones que en la vida real nos resultarían demasiado largas. Vemos ahí el drama, los antecedentes y los desenlaces. Esta es la maravilla del arte.

Ove es un hombre que vive en un país muy acostumbrado, hasta hace unos años, a que las personas se relacionen de manera previsible y homogénea. Sin embargo, el mundo cambia aceleradamente. Todo cambia menos Ove, que no quiere cambiar. Sin embargo, tal y como transcurre la narración, debe cambiar. Y claro que cambia.

Por tanto, pues, Un hombre llamado Ove es la crónica de una transformación. Nuestro hombre asiste a una caída de sus prejuicios, de sus tótems i de sus tabúes, para acabar abriéndose a la realidad. Esta realidad está formada por otras personas. Y si además está descrita en forma de comedia, y sin que por ello nos distraiga del elemento dramático de fondo, el resultado es doblemente brillante.

Ove es un hombre que necesita del orden. Y quiere que los demás también lo respeten y lo apliquen. Sin embargo, como indiqué más arriba, el mundo está transformando el viejo orden por otro que no entendemos bien o que nos parece caótico. Sin embargo, es el futuro que llama a nuestra puerta. Por otro lado, hay en la historia de Ove un drama que consiste en la pérdida prematura de su esposa, a quien honra y recuerda en la tumba del cementerio. Sin embargo, de esta esposa y de su relación con Ove sabemos lo mínimo, pues la historia de fondo entre ellos se nos va suministrando poco a poco. Durante el último tercio de la película se nos muestra las razones del drama que Ove lleva dentro de sí a las claras. Vamos sabiendo más sobre los días finales de su mujer. Y todo ello rodado con un tempo que es puro mimo para los sentidos. El tacto, la exquisitez y el respeto por el drama de fondo no le quita a la comedia lo propio de ella.

Además de todo ello, destacaría lo genial de la actuación del actor que encarna a Ove, Rolf Lasgaard. Para quitarse el sombrero.

La volveré a ver. Que se te queden ganas de volver a ver una película ya dice mucho de ella.

Sinopsis Ove, de 59 años, un hombre gruñón que ha perdido la fe en todo el mundo, incluido en él mismo, hasta que su visión negativa del hombre y la sociedad es puesta a prueba por una familia que se muda a la casa de al lado.
País Suecia
Director Hannes Holm
Guion Hannes Holm
Fotografía Göran Hallberg
Reparto Rolf Lassgård, Bahar Pars, Filip Berg, Ida Engvoll
Género Drama
Duración 116 min.
Título original En man som heter Ove
Estreno 24/03/2017

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Calificación8
8

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Jesús Gabriel Gutiérrez

Mentor literario. Escritor. Filósofo. Prospectivista y astrólogo. Me interesa la historia y el hilo que sale de ella y nos conecta con el futuro.

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