La isla mínima

La isla mínima

La isla mínima respira el mismo aire espeso y turbio que envuelve a True Detective. La acción se translada de la planicie costera del sur de Luisiana a las marismas del Guadalquivir, pero en ambos casos nos adentramos en un paraje rural y anegado de agua. En ambos casos nos situamos en una población pequeña y relativamente aislada, donde las gentes se conocen entre sí, al menos superficialmente. En aquel lugar sus habitantes comparten miserias y pecados, pero hay alguien entre ellos cuyas faltas son mucho mayores. Alguien que se lleva a las muchachas más jóvenes, abusa de ellas, las tortura y las mata.

Al igual que en True Detective, los protagonistas son dos policías con personalidades muy diferentes, pero de carácter oscuro y atormentado.

Los crímenes y algunas situaciones recuerdan sin embargo a la coreana Memories of Murder. La búsqueda a contrarreloj del asesino para evitar una nueva víctima inocente, la vulnerabilidad de unas jóvenes que pecan de confiadas a pesar de la psicosis que envuelve a la región, la desesperanza de unos policías a los que la situación los supera, y la lluvia. Una lluvia intensa que esconde al asesino tras un manto de agua.

La búsqueda de certezas en un universo ambigüo, complejo y casi irresoluble, la persecución de una verdad que siempre corre más que los investigadores. Estas son cuestiones extraidas de otra joya del género como es Zodiac.

Son estos tres trabajos los referentes más cercanos de La isla mínima, y la película de Alberto Rodríguez las hace justicia.

La producción es ejemplar. Con un presupuesto holgado para una cinta española, pero ínfimo si lo comparamos con cualquier producto americano, se ha logrado un acabado exquisito. Por encima de todo, destaca una ambientación poco veces vista en nuestro cine, dominada por un paisaje enormemente bello que parece esconder algo siniestro detrás de cada árbol y debajo de cada piedra. El contexto histórico se sitúa en los años siguientes al franquismo, cuando la democracia acababa de instaurarse y dos mundos opuestos estaban obligados a convivir. Todo ello captado por la hermosísima fotografía de Álex Catalán.

A destacar las grandísimas actuaciones de su dúo protagonista, Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez (ganador de la Concha de Plata al mejor actor en San Sebastián), bien arropados por un reparto de lujo en el cual destacaría a Nerea Barros y Antonio de la Torre, padres de las desaparecidas.

El trabajo de Alberto Rodriguez en la dirección es magnífico, por encima de sus anteriores aunque nada desdeñables largometrajes: 7 vírgenes, After, Grupo 7… Esta película, sin duda, le sitúa en otro nivel.

La isla mínima

Sinopsis Dos policías van a un remoto pueblo de las marismas a investigar la desaparición de dos chicas adolescentes. En una comunidad anclada en el pasado, tendrán que enfrentarse a un feroz asesino.
País España
Director Alberto Rodríguez
Guión Alberto Rodríguez, Rafael Cobos
Música Julio de la Rosa
Fotografía Alex Catalán
Reparto Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Nerea Barros, Antonio de la Torre, Jesús Castro, Jesús Carroza, Manolo Solo, Cecilia Villanueva, Salvador Reina
Productora Atresmedia Cine / Atípica Films / Sacromonte Films
Duración 105 min.
Género Thriller
Título original La isla mínima
Estreno 26/09/2014

Trailer

Calificación8.5
8.5

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Arturo G. Maiso

Viajero y cinéfilo. Director de Marketing en una plataforma de financiación participativa, CEO de AGM Comunicación Multimedia y director de El Cine en la Sombra.

2 comments

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  1. Vic 19 octubre, 2014 at 10:05 Responder

    Comparar este intento fallido de intriga con Zodiac me parece, en mi honesta opinión, cuando menos, exagerado. Una historia que no se sostiene, una trama que parece construida sobre bloques hundidos, no hay una progresión clara en la película, las sorpresas quedan lejos de surtir efecto en el espectador y la sensación de misterio que pretende envolvernos no aparece hasta la mitad de la película.
    Eso sí, fotografía magnífica con un interesante uso de planos en picado, y actuación convincente.

  2. Cristina 15 febrero, 2015 at 19:04 Responder

    Una película que me sorprendió y me atrapó, en la que estuve pensando durante varios días después de verla.
    La trama criminal es una excusa para fotografiar la realidad de una España muy cruda y difícil, y que se te clava en la mente como una astilla.
    Muy buena.

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