La vieja guardia (2020): entretenimiento sin personalidad

La nueva película de Netflix es un entretenimiento destinado a ser un éxito comercial con varias secuelas.




Nueva película de producción propia de Netflix

La vieja guardia, dirigida por Gina Prince-Bythewood –Beyond the Lights (2014), La vida secreta de las abejas (2008) o Cloak & Dagger (2018)-, está basada en los cómics creados por el ilustrador Leandro Fernández y el escritor Greg Rucka, quien también se encarga del guión.

Me hubiera gustado más como serie, lo que permitiría explorar más profundamente el pasado de los protagonistas.

Es otra apuesta de las plataformas dirigida a comerle terreno al cine tradicional, con un resultado de aprobado cómodo. Aunque quizás me hubiera gustado más como serie, lo que permitiría explorar más profundamente el pasado de los protagonistas.


Reparto y personajes

Charlize Theron da vida a Andy, la Jefa de un grupo de mercenarios inmortales. Mientras, Nile (KiKi Layne) se inicia en él. El ejército continúa con Booker (Matthias Schoenaerts), Joe (Marwan Kenzari) y Nicky (Luca Marinelli).

El reparto ofrece solvencia en las pausas entre una escena de acción y la siguiente, a través de conversaciones sobre sus vidas y la inmortalidad. Normalmente, las películas de acción cojean en su intrahistoria, pero aquí está bien tratada y contiene el drama justo. Claramente, Theron es la protagonista y los demás quedan eclipsados. Incluso Nile, a quien parecía que íbamos a cogerle cariño, no genera mucha empatía. 

En general, las escenas de acción son muy entretenidas.

El malo-malísimo dice querer salvar a la humanidad, pero solo pretende la inmortalidad. Llevamos 70 años de cine reutilizando el mismo cliché. Pero sorprende que ahora los malos sean como Steve Jobs y vistan como Zuckerberg. La era de los frikis. Copley (Chiwetel Ejiofor) parecía que iba a ser un enemigo a la altura de Andy, la protagonista, aunque resulta ser un poco veleta. Sin razón, a no ser que estuviera como unas maracas, porque no me creo que un niñato con monopatín te engañe, Barón Mordo.

Todo lo que sea inmortales que han vivido el Renacimiento, conocido a Rodain, e incluso la Roma de César mola mucho por los flashbacks que pueden ofrecer, pero solo los han usado para la protagonista. Esto aumenta todavía más la diferencia entre Andy y el resto del grupo, quienes quedan desdibujados. Esperaba que les otorgaran un pasado también al resto. En Amanecer (2011), incluso Jasper tiene flashback, cuando no le interesaban a nadie. Pero al final estos tienen su aportación.

Las películas de acción cojean en su intrahistoria, pero aquí está bien tratada y contiene el drama justo.

En el montaje hay algún corte extraños, como alguna escena de acción donde se pierde la orientación. ¿Está corriendo hacia la izquierda o la derecha? ¿Esto está estrellando en el cuerpo de quién? Y es que los malos visten de negro militar para que no haya raccord. Pero en general las escenas de acción son muy entretenidas, es un blockbuster que el público podría haber disfrutado en el cine.


La vieja guardia adolece de un estilo propio

Las únicas dos críticas negativas que he leído de esta película son de The Guardian y Empire, el resto de la crítica internacional alaba su “originalidad”. ¿Hemos visto la misma película? Que me señalen escenas concretas donde este guion ofrece “un aire fresco en un género trillado”. Y es que no pedimos originalidad en la historia, los inmortales nos parecen perfectos: un nosferatu en el grupo y una guía harta de la inmortalidad, un malo que odiamos desde el primer segundo y una pareja gay que se dice cursiladas. Lo compramos todo, pero no se nos ha vendido bonito, no tiene un estilo propio. Sí hay cierto tono oscuro, pero con poca personalidad.

Si los números le cuadran a Netflix, la secuela empezará a grabarse en 2021 y se estrenará en 2022. Por un momento, dio la sensación que en la segunda película tratarían de buscar a Quynh. Pero no, sorpresa, esta ha salido del fondo del Guadiana con unas ganas de venganza que no hay ni que escuchar la conversación entre ella y el renegado para saber que van a ir contra Andy & Co.

La vieja guardia fácilmente podrá superar a la de Chris Hemsworth (Tyler Rake) para ponerse a la cabeza de películas más vistas de la plataforma.

El castigo de 100 años de soledad es un poco tonto ya que solo hablan con cuatro personas de todo el mundo, pero lo entiendo, tienen sentimientos, aunque es muy sencillo que se vuelva en su contra ya que conoce todas sus casas francas, miedos y secretos. Es como si te enfadas con la única prima con la que te hablas y al día siguiente es la cena de Navidad, la superviviencia prima más que el orgullo.

La BSO es rarísima, inesperada a veces, una mezcla entre R&B y pop espiritual estilo Frank Ocean. Algunas fueron sacadas del soundtrack de 50 sombras de Grey (2015) o After (2019), sin duda, y ni siquiera en aquellas funcionaba bien. Es el intento de crear el ambiente que Waves (2019) sí consiguió con las mismas canciones o similares. Película que ha pasado de puntillas por España y recomiendo totalmente. No tiene sentido que después de gastarse la mayoría del presupuesto en los salarios de los actores sigan apoquinando en derechos musicales, porque esa música que decimos “¿qué necesidad?” ha costado lo suyo. 

Las únicas dos críticas negativas que he leído de esta película son de The Guardian y Empire, el resto de la crítica internacional alaba su “originalidad”. ¿Hemos visto la misma película?

El desarrollo es predecible, a excepción del plot twist del traidor y el final abierto con posibilidad a secuela. La vieja guardia fácilmente podrá superar a la de Chris Hemsworth (Tyler Rake) para ponerse a la cabeza de películas más vistas de la plataforma, que este año va algo flojo en películas propias, si me lo permitís.


Ficha de la película

País Estados Unidos
Reparto Charlize Theron, Harry Melling, Kiki Layne
Guion Greg Rucka
Género Acción
Duración 125 min.
Título original The Old Guard


Trailer

Calificación5.5
5.5

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Alba Puerto

Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual; me interesa la política internacional, la cultura, los movimientos sociales y la innovación tecnológica. Por ello soy articulista en medios digitales, locutora, columnista y Coordinadora General de un proyecto de UNICEF dentro de las universidades españolas.

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