Leto (2018), de Kirill Serebrennikov – Crítica

Leto

Leto es un torrente de ideas, de imágenes, de sonidos. Me sentí como se puede sentir un pato cuando está siendo cebado para el foi-gras: totalmente abrumado ante tanta avalancha de estímulos.

Leto es el nombre de una película rusa dirigida por Kirill Serebrenikkov. Por otro lado, Leto también es el nombre que se da a verano en ruso. Y en efecto, la película es caliente como un verano. Y también es la metáfora de una situación que la película muestra, y que pasaré a comentar de inmediato.

Si ya han visto Cold War, una película polaca que parece una obra maestra, cuando vean Leto, les parecerá igual. Con Cold War experimenté el gozo de ver una película sensacional en todo: en interpretación, en fotografía, en interpretación, en ritmo, etcétera.

Sin embargo, ya han pasado unas semanas, y de Cold War ya ni me acuerdo. Y sospecho que lo mismo sucederá con Leto, que es un producto genial, atrevido, meritorio, talentoso… y demás calificativos que también cuadrarían con los que se han venido diciendo de Cold War.

Lo fuerte de Leto no es la historia, sino el ritmo, la intensidad y la inmersión a la que el director nos somete.

El caso es que ya les he soltado una pista: ambas películas parecen obras maestras, y no lo son porque hay algo que al espectador no le acaba de llegar. Y no le acaba de llegar porque lo que los espectadores necesitaríamos no está en la película, ni en las intenciones del director. Es decir, las sensaciones que el cinevisionario que les está escribiendo encuentra a faltar es tan solo debido a que uno espera que haya una historia con principio y final.

Sin embargo, lo fuerte y lo bueno de Leto es que simplemente expone una situación que afecta a un grupo de personas. Estas personas, jóvenes y amantes de la música rock que les llega del mundo occidental, viven en Rusia, en los años anteriores a la caída del muro de Berlín. Estamos, pues, hablando de un momento histórico en el que se contrasta la situación política existente y el furor de esos jóvenes, que están en tierra moral intermedia, pues por un lado están condicionados por la sociedad de aquel momento y, por el otro lado, por la música cuyo contenido de libertad quisieran encarnar.

Les acabo de contar que Leto describe la interacción de un grupo de jóvenes en un contexto marcado por la temporalidad. Y esta es la única consideración que les hago, para que se pongan en la mejor perspectiva para disfrutar de esta película.

Escuchamos menciones a bandas de los 80: Led Zeppelin, David Bowie, Black Sabbath, The Clash y, muy especialmente, T. Rex.

Leto está rodada en blanco y negro, con alguna leve pincelada de color. Y no es un detalle baladí, eso del blanco y el negro, pues Leto es así: o blanco o negro.

Por otro lado, Leto es un torrente de ideas, de comunicaciones, de imágenes, de sonidos. Yo me sentí un poco como se puede sentir un pato cuando está siendo cebado para el foi-gras: totalmente abrumado ante tanta avalancha de estímulos. Sin embargo, como les decía al principio, aún no le he visto al qué a esta película. Por consiguiente: cuando vayan procuren no esperar nada de nada, pues lo mejor es la inmersión que Kirill Serebrenikkov propone al espectador. Por consiguiente: Leto es un contagio, una mímesis, una inmersión en determinado costumbrismo febril enmarcado en un cierto contexto.

Y la historia que en Leto se cuenta, y que yo pueda insinuarles aquí, es la relación entre los tres protagonistas de la película: dos chicos músicos y una chica, los cuales forman un trío coyuntural. Digamos que chico y chica son novios, hasta que aparece un nuevo elemento (el otro chico) y ya forman el trío. Pero, insisto, lo fuerte de Leto no es esa historia, que es meramente instrumental, pues le sirve al director para jerarquizar toda la avalancha con que nos sacude, sino el ritmo, la intensidad y la inmersión a la que el director nos somete. Ah, y también la banda sonora. Ahí escuchamos menciones a bandas de los 80: Led Zeppelin, David Bowie, Black Sabbath, The Clash y, muy especialmente, T. Rex. Por cierto, en el medio de la película no es casual que suene Children of the Revolution (T. Rex), que actúa como el centro de gravedad de todo lo que podemos ver, escuchar y sentir en Leto.


Sinopsis Leningrado, un verano a principios de los 80: la escena del rock de la ciudad está en pleno apogeo. Viktor Tsoï, un joven músico que creció escuchando a Led Zeppelin, T-Rex y David Bowie, está tratando de hacerse un nombre. El encuentro con su ídolo Mike y su esposa, la bella Natacha, cambiará su destino.
País Rusia
Dirección Kirill Serebrennikov
Guion Lily Idov, Mikhail Idov y Kirill Serebrennikov
Música Roman Bilyk
Fotografía Vladislav Opelyants
Reparto Irina Starshenbaum, Teo Yoo y Roman Bilyk
Género Drama
Duración 120 min.
Título original Leto
Estreno 26/04/2019

Calificación7
7

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Jesús Gabriel Gutiérrez

Mentor literario. Escritor. Filósofo. Prospectivista y astrólogo. Me interesa la historia y el hilo que sale de ella y nos conecta con el futuro.

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