Little Miss Sunshine (2006): ¿Nos auto vendemos una realidad que no existe?

Little Miss Sunshine

«Me pregunto si a veces nos confundidos con lo que queremos o queremos algo que realmente no existe»

A veces nos venden una imagen que es mentira, a veces creemos que las cosas son de una forma totalmente distinta a lo que al final nos damos cuenta que son, a veces simplemente acabas auto engañándote a ti mismo. Little Miss Sunshine es una película dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris donde una familia recorre en una camioneta amarilla 1287 kilómetros para llegar a un concurso de belleza infantil.

Olive es una pequeña que admira tanto a las modelos que acaba parándose en frente de una pantalla a imitarlas. Vive ensimismada en un mundo idílico donde se nos define una idea de belleza a través del físico de una persona y, como cualquier niña ingenua que a veces no comprende lo cruel que puede ser el mundo, empieza a dar saltos y a gritar cuando la invitan a participar en el concurso “Little Miss Sunshine”. El problema es que cuando llegamos a la parte del film donde, por fin, consiguen llegar al destino deseado acabamos viendo una realidad que todos deseamos que sea mentira, donde sientes que explotan a las menores de edad en vez de enseñarles a sentirse bien consigo mismas. Nos damos cuenta de que nos venden una belleza material que sentimos que no es correcta y odiamos la atmósfera del concurso porque se nos presenta demasiado superficial. Aquí es donde yo planteo una cuestión, ¿no somos nosotros los que vivimos en ese concurso todos los días? ¿no somos nosotros los que compartimos un selfie en cualquier red social solo para que alguien nos de un me gusta? ¿no retocamos cada fotografía que mostramos al mundo como si estuviésemos maquillando la verdad?  ¿no somos esa señora mayor que se indigna por lo que cree que es políticamente incorrecto y exagera hasta el punto de llegar al drama?

Little Miss Sunshine

Me pregunto por otra parte si a veces nos confundidos con lo que queremos o queremos algo que realmente no existe. Porque Olive admira a las modelos, pero acabamos viendo como ella no pertenece a ese mundo; Dwayne decide hacer voto de silencio hasta que entre en las fuerzas aéreas como piloto y después de nueve meses descubre que es daltónico; el abuelo se lamenta de no haber tenido sexo con más mujeres cuando era joven mientras vemos cómo se consuela con la heroína y las revistas porno; el padre fracasa dando cursos para alcanzar el éxito.  Si llegamos al punto en el que no obtenemos lo que realmente deseábamos, ¿nos dejamos llevar por las expectativas que tenemos? ¿qué pasa cuando todo acaba siendo una mentira que siempre estuvo delante de nosotros y nunca vimos?

Al final, todos somos Little Miss Sunshine porque todos mostramos una imagen de nosotros al mundo que a veces es bastante superficial y todos jugamos con un futuro sin pensar que la mayoría del tiempo quien juega con fuego acaba quemándose. Es entonces cuando me pregunto, ¿nos auto vendemos una realidad que no existe?

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