Los hermosos días de Aranjuez (2016), de Wim Wenders – Crítica

Los hermosos días de Aranjuez

«Los hermosos días de Aranjuez es una película de mínimos, poco vistosa, que aspira a contestar a cuestiones eternas»

Hay novelas que deberían seguir siéndolo y que, de ninguna manera, permiten su traslación al cine. Tal es el caso de Los hermosos días de Aranjuez, diálogo de 70 páginas entre un hombre y una mujer sobre la belleza, la intimidad, los recuerdos íntimos y la felicidad o la desgracia. Todo ello en un jardín. Tratar de llevar una novela así a hora y media de largometraje, parece una empresa arriesgada. Y lo es. Harina de otro costal es que, además de arriesgada, sea exitosa y resulte entretenida para el espectador. 

Los hermosos días de Aranjuez es una de esas películas que si uno la viera sin conocer los créditos, la atribuiría a un trabajo de fin de carrera de un director novel y sin muchas pretensiones. De esos que, habitualmente son también responsables del guión y que piden a algunos amigos que lo interpreten. La sorpresa viene cuando uno sabe que el director es Wim Wenders. Hubiéramos esperado más de un director que ha superado los setenta años de edad y que lleva filmando desde principios de los 70. De no ser Wenders el firmante de esta cinta, reconocemos que al cabo de quince minutos sus diálogos pretenciosos, altisonantes y embebidos de una ambición de intelectualidad que no brilla por ningún sitio, habríamos abandonado la sala y ni siquiera nos hubiéramos tomado la molestia de escribir estas líneas. 

Película de mínimos, poco vistosa, en el que la novela original aspira a contestar a “cuestiones eternas”, pero apenas acierta a plantearlas casi como un adolescente, esta cinta no puede ser sino decepcionante para los que esperaban algo más de Wenders. El hecho de que en 2016 fuera presentada en la sección oficial de largometrajes a concurso y pasara sin pena ni gloria, indica la falta de público para recibir esta cinta. 

El hecho de que haya sido presentada en sistema Natural Depth 3-D, es decir, con dos cámaras que tratan de imitar la visión del ojo humano, y que ya utilizó Wenders en anteriores cintas, tampoco ha amenizado la proyección de una cinta en la que quizás lo mejor sean las capacidades interpretativas de los dos actores protagonistas, Sophie Semin y Reda Kated. En realidad, Wenders ha elegido esta novela para llevarla al cine, no tanto por sus cualidades, como por el hecho de que su autor, Peter Handke es viejo amigo suyo. Pero, seamos serios, las disquisiciones que plantea la película ni son sofisticadas, como pretenden quienes tratan de encontrar alguna cualidad original a la cinta, ni resuelven ningún problema existencial. Son, como máximo divagaciones, simples y meras divagaciones en un jardín, que al cabo de 15 minutos ya han cansado hasta al más devoto partidario del cine de Wenders. 

Durante la primera media hora, el espectador espera que suba el ritmo y la intensidad del diálogo. En la siguiente media hora percibe, horrorizado, que no: que eso es todo lo que puede dar de sí la cinta. La última media hora se hace insoportable para el espectador. Apostamos que muchos aprovecharán para fumarse un cigarrillo en la puerta del cine a la espera de que su pareja termine la proyección. Otros aprovecharán para refugiarse en el WC y consultar el móvil. E incluso algún cinéfilo, resista hasta el último crédito a la espera de un estrambote final. Nada, como se leía en la puerta del Infierno de Dante: “Abandonad toda esperanza los que aquí entréis”.

No caeremos en el error de condenar esta película por su presupuesto modesto, ni porque bajo el manto de una presunta “honestidad intelectual” se hayan intentado desplegar centones de sentimientos y emociones intensas… En absoluto, la condenamos porque es tan pretenciosa como aburrida. 

Sinopsis Un día de verano, un hombre y una mujer hablan sobre sus experiencias sexuales, su infancia, la esencia del verano y lo que diferencia a los hombres de las mujeres. Sentado ante su máquina de escribir, un escritor trata de imaginar y transcribir ese diálogo.
País Francia
Director Wim Wenders
Guion Peter Handke, Wim Wenders
Fotografía Benoît Debie
Reparto Reda Kateb, Sophie Semin, Nick Cave, Peter Handke, Jens Harzer
Género Drama
Duración 97 min.
Título original Les beaux jours d’Aranjuez
Estreno 27/10/2017

Calificación2
2

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Amor Díaz Boyero

Trabaja en el mundo editorial, y le gusta la arquitectura, viajar, el cine, la robótica-nanotecnología, hacer tortilla de patata, el té y la buena educación.

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