Mandy (2018) de Panos Cosmatos – Crítica

«Es salvaje, excesiva, hipnótica y arrebatadora, Mandy supone una experiencia audiovisual casi única»

Nicolas Cage. El actor meme por excelencia. Capaz de ganar un Oscar a mejor actor en los ya lejanos años 90, pero también de encadenar bodrio tras bodrio en la última década. Célebre por su histrionismo, sus sobreactuaciones son ya legendarias y carne de redes sociales. Y, a pesar de todo, sigue al pie del cañón, icono del cine de acción de bajo presupuesto junto a otra gran estrella desaparecida del firmamento como es Bruce Willis.

Hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces por día. El último trabajo de Cage, Mandy, aúna lo mejor de los dos mundos cinematográficos en los que el actor se ha visto inmerso durante su extensa carrera. Alma de serie B y cuerpo de obra maestra. Bajo la firma de Panos Cosmatos, hijo del fallecido realizador George Pan Cosmatos, nos llega esta cinta que difícilmente dejará a nadie indiferente.

Heredera directa del cine de terror de finales de los setenta, Mandy sigue el esquema ya trazado por obras como Las colinas tienen ojos (1977) o La violencia del sexo (1978), dividiéndose en tres actos diferenciados: presentación de personajes, suceso desencadenador y venganza. El guion, obra del propio Cosmatos y de Aaron Stewart-Ahn, narra cómo la vida de una pareja que vive aislada en la naturaleza queda mutilada al sufrir el brutal ataque de una secta y el particular camino al infierno de Red al tratar de ajusticiar, a golpe de hacha y motosierra, a todos aquellos que le arrebataron a su amada Mandy.

Con este planteamiento, está claro que Mandy no es una película para todos los públicos. El espectador debe saber que va a encontrar violencia desmedida y sangre, mucha sangre. Lo que hace especial al film no es su fondo, sino su atractivísima forma. Cosmatos imprime una cautivadora atmófera visual gracias a un inteligente uso de la luz y el color, creando una suerte de delirante ensoñación. Los agobiantes primeros planos, la cámara lenta y los desenfoques ayudan a crear esa impresión de estar inmersos en un mal sueño. La notable banda sonora del tristemente desaparecido Jóhann Jóhannsson, de corte retrowave (estilo en el que predominan los sintetizadores ochenteros) y siguiendo la estela de películas recientes como Drive o It follows, supone la guinda del pastel a un producto estéticamente irreprochable.

El trabajo de Panos Cosmatos es totalmente consciente de su pobreza argumental. Aquí, qué ocurre es lo de menos. Lo importante es el cómo. Salvaje, excesiva (también en su duración), hipnótica y arrebatadora, Mandy supone una experiencia audiovisual casi única. Una, en la que Nicolas Cage no solo no desentona, sino que encaja a la perfección y se erige como antihéroe para el recuerdo. Auténtico y delicioso placer culpable cinematográfico.


Sinopsis Red es un leñador que vive alejado del mundo junto al amor de su vida, Mandy. El líder de una secta, decidido a poseerla a cualquier precio, invoca a una banda de motoristas venidos del infierno que la raptan y, en el proceso, hacen añicos la vida de Red. Red está decidido a vengarse.
País Estados Unidos
Dirección Panos Cosmatos
Guion Panos Cosmatos, Aaron Stewart-Ahn (Historia: Panos Cosmatos)
Música Jóhann Jóhannsson
Fotografía Benjamin Loeb
Reparto Nicolas Cage, Andrea Riseborough, Linus Roache, Bill Duke, Richard Brake, Hayley Saywell, Line Pillet, Ned Dennehy, Clément Baronnet
Género Terror
Duración 121 min.
Título original Mandy
Estreno 09/11/2018

Calificación8
8

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Guillermo Gil Gómez

Técnico Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos y graduado en Periodismo. Entre mis aficiones están el cine, los videojuegos y viajar. Podéis leerme también en mi blog personal, Cámara Subjetivo

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