Solaris (1972) de Andréi Tarkovski: La vergüenza salvará a la humanidad

Solaris

«Allí donde Interstellar hace el ridículo, clásicos como 2001 o Solaris recuperan las preguntas del ser humano ante el cosmos»

Tarkovski, el gran director soviético, toma la novela de ciencia ficción de Stanislav Lem para profundizarla y hablar de lo que le interesa, la conciencia humana y el sentido del cosmos. Indicaba la hermana de Tarkovski, en la entrevista que incluyen los extras del DVD, que a Andréi no le interesaban los aspectos técnicos, sino resolver problemas morales. Solaris sería un vehículo para un fin superior, y Stalker (1979), en ese sentido, se podría ver como una continuación, yendo aún más allá. Pero el vehículo es inseparable del fin, y la factura técnica de Solaris, quitando las limitaciones de los efectos especiales, es soberbia. Estamos ante una película con una profundidad tal que angustia.

No entraré a analizar los detalles artísticos y sí la carga filosófica (si ambos aspectos pueden separarse), pero no puedo no mencionar los cambios de color, que generan irrealidad; la belleza de los planos contemplativos de naturaleza; la enorme riqueza simbólica (el agua, el caballo, la madre tierra, las islas que surgen en el océano…); la música innovadora de Eduard Artémiev, que combina con enorme acierto electrónica, sonidos, ruidos y silencio; o la solemnidad de la puesta en escena (la secuencia de la biblioteca leyendo el Quijote es antológica).

Solaris se llevó el premio especial del jurado de Cannes y Natalya Bondarchuk, en el papel de Hari, el premio a la mejor actriz en Panamá.


 

¿Quiere usted destruir lo que aún no podemos comprender?

Kris Kelvin (Donatas Banionis), es un psicólogo encargado de diagnosticar la crisis de la estación espacial sobre el océano Solaris. Una serie de fenómenos inexplicables, extraños visitantes, atormentan a los investigadores. Solaris parece haber radiografiado los sueños de la tripulación y extraído sus imágenes. Los sueños, para Freud, eran la vía regia al inconsciente, a lo reprimido. ¿Son los visitantes un retorno de lo reprimido, un cadáver inconfesable que sale a la superficie, a la vista de todos?

Berton (Vladislav Dvorzhetsky), es el primero en relatar su experiencia ante una comisión de investigación. La comisión dictamina que sufrió alucinaciones. El diagnóstico cierra las preguntas incómodas. Berton se enfada con Kris:

“¿Quiere usted destruir lo que aún no podemos comprender?”.


 

La pérdida del sentido de lo cósmico

Hay un choque durante toda la película entre la cultura clásica y el cientificismo: los científicos tratan de establecer un contacto con el cosmos, pero han perdido el contacto consigo mismos. El choque entre la naturaleza y la ciudad; el ruido frente a la armonía solemne y misteriosa del Preludio en fa menor de Bach, adaptado por Artemiev; la comisión investigadora, racionalismo desprovisto de ética, y el padre de Kris, rodeado de motivos clásicos humanistas; la relación rota entre Kris y su padre… Allí donde Interstellar (2014), de Christopher Nolan, hace el ridículo, porque coloca la ciencia en el lugar de Dios, clásicos como 2001 o Solaris recuperan las preguntas del ser humano ante el cosmos. Le dice Berton a Kris, “no es un científico, es un contable”. Kris deambula por la finca familiar como un ser debilitado. Escuchamos el Preludio de Bach, después hipnóticas gotas de lluvia. Con estos y otros elementos Tarkovski es capaz de firmar la armonía de la naturaleza, pero Kris parece haber sido expulsado de este orden. Es soberbio frente a su padre, frente a Berton y frente a la vulnerabilidad humana, que desprecia. Kris esta atrofiado, no ama.


 

El visitante de Kris

Hari, el visitante de Kris, le transformará: “Ella ya esta excarbando en mi alma”.

Los visitantes de Solaris, como los replicantes de Blade Runner, muestran la inhumanidad del ser humano a medida que ellos mismos se humanizan. Cuando Hari (Natalya Bondarchuk), observa el maravilloso cuadro Los cazadores en la nieve, de Pieter Brueghel el Viejo, sus ojos ven lo que Kris no puede ver: el misterio, la vulnerabilidad humana, la belleza, lo universal, lo eterno, lo que permanece.

cazadores en la nieve

Hari se esta humanizando, pero sucumbe a la desesperación de no poder ser e intenta destruirse. El cuadro conecta con la infancia de Kris y la relación con las dos mujeres de su vida, Hari y su madre, que se muestra en varios momentos de indudable virtuosismo fílmico. Hari abraza a Kris en actitud maternal y Tarkovski juega con la ambigüedad entre las dos mujeres, que parecen una sola. Son referencias al conflicto edípico, que explicaría la incapacidad de amar de Kris y su ilusión de omnipotencia infantil, expresada en la soberbia cientificista y el desafío al padre. Kris, en su delirio, parece regresar al útero materno. El viaje a las estrellas le ha devuelto al núcleo de su ser, sólo reconciliándose con sus entrañas puede el hombre abrazar algún tipo de espiritualidad.


 

¿Qué es Solaris? Un misterio

Pero ¿qué es Solaris? ¿Una metáfora de Dios que Tarkovski utiliza para eludir la censura soviética? ¿Lo desconocido que nos confronta con el desconocimiento de nuestras propias entrañas? ¿Buscamos en el cosmos lo que huimos de nosotros mismos, como los españoles buscando El dorado, como Alejandro Magno intentando abrazar el mundo?.

Dice Snawt en la novela de Stanislav Lem:

“Hay en nosotros algo que rechazamos; nos defendemos contra eso y, sin embargo, subsiste, pues no dejamos la Tierra en un estado de prístina inocencia, no es sólo una estatua del Hombre-Héroe la que parte en vuelo. Nos posamos aquí tal como somos en realidad, y cuando la página se vuelve y nos revela otra realidad, esa parte que preferimos pasar en silencio, ya no estamos de acuerdo”.

La idea de Dios es una creación humana, y si Dios trasciende a lo humano, nuestra idea de Dios no puede ser Dios. Ninguna religión, ni la ciencia, puede usurpar lo que nos excede. Solaris es todo lo que no podemos comprender, es angustia en estado puro, nos coloca a solas frente a nuestra falta, rompe nuestra ilusión infantil de omnipotencia, o lo que es lo mismo, de soberbia frente a los padres, y nos coloca a solas frente al infinito.


 

La esperanza del hijo pródigo

La reconciliación con el cosmos esta conectada con el perdón y la reconciliación con su padre. Dios, al fin y al cabo, funciona como proyección paterna protectora ante el desvalimiento, y castigadora frente a las faltas. Una esperanza se abre, pues aunque casi muere en el intento (no es fácil aceptar la culpa que Hari representaba), Kris aprende a amar:

“Quizás estemos aquí para sentir por primera vez al ser humano como motivo de amor”.

Y reconoce por primera vez el suicidio de su amigo:

 “Guibarian no murió de miedo, sino de vergüenza (..) La vergüenza salvará a la humanidad”.

Dice Tarkovski en Esculpir el tiempo:

“La comunicación exige siempre un esfuerzo y un triunfo sobre el quedarse mudo, hasta pide un continuo esfuerzo sobrehumano. Sin ello, sin una entrega apasionada, no es ciertamente posible que una persona comprenda a otra”.

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Pedro Hoyos González

Psicólogo consultor y apasionado del cine, como de todo lo que tenga que ver con lo humano. Si quieres saber más de mi te invito a visitar mi videoblog: https://hoyospsicologo.com/

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