Wajib: Invitación de boda (2017) de Annemarie Jacir – Crítica

«Invitación de boda (Wajib) es una comedia divertida, que te mantiene con la sonrisa en los labios a la vez que sabe mostrar la dura realidad bajo la que viven los palestinos»

La guionista y directora palestina nacida en Belén Annemarie Jacir, nos ofrece en este su tercer trabajo largo de dirección, una comedia sutil y elegante en la que bajo la apariencia de un relato divertido, cuenta las vicisitudes de un hijo que desde la Italia donde vive, regresa a Belén con su familia cristiana, para ayudar en la boda de su hermana que está organizando su Padre a la manera tradicional. Bajo esta leve historia en apariencia, la directora nos ofrece un relato en el que sabe ir sembrando constantes puntos de interés que atrapan al espectador a la vez que nos muestra la vida cotidiana de una familia palestina en un Belén bajo la constante presencia israelí. En 2009 pudimos ver una obra anterior de ella, donde también se encargaba del guion y la dirección, La sal de este mar, en la que ya se podían apreciar las virtudes de su trabajo y que en la obra que nos ocupa alcanza la plena madurez.

A lo largo de Invitación de boda (Wajib) podemos disfrutar de la excelente interpretación de los actores que nunca sobreactúan y en situaciones en las que vamos conociendo la vida de los palestinos de una manera indirecta, sin caer nunca en el panfleto ni el melodrama, pero a la vez sin dejar de mostrar los graves problemas bajo los que se desarrolla su vida diaria. Solamente en la escena final, podremos ver un intenso momento en el que saldrán a la luz muchos de esos problemas que se han ido mostrando de refilón durante el metraje, a través de la radio, con la que por cierto se inicia  Invitación de boda (Wajib), o de grandes personaje secundarios de una humanidad tal que enriquece el relato dotándole de gran profundidad. Todo ello sin perder en ningún momento la vis cómica bajo las constantes discusiones de padre e hijo a lo largo del film.

Annemarie Jacir mantiene el ritmo, que en ningún momento se hace pesado ni lento como tantas veces ocurre en este tipo de obras, y sabe sacar de sus protagonistas grandes interpretaciones. Destaquemos en primer lugar al Padre interpretado por Mohammad Bakri, que además de actor es también director, que nos regala una extraordinaria interpretación contenida, llena de matices que hacen al personaje profundamente entrañable dentro incluso de sus contradicciones. La directora nos recuerda al gran Billy Wilder que también viniendo del guión, conseguía que el espectador comprendiera a sus personajes, aunque no compartiera sus decisiones. Junto a él, Saleh Bakri interpreta igualmente de manera contenida al hijo que ha venido de Italia y que siendo de otra generación no comparte la posición del padre aunque la respeta. Le hemos podido ver en otras obras anteriores como La Banda que nos visita (2007) o La Banda de las mujeres (2011).

En definitiva, Invitación de boda (Wajib) es una comedia divertida, entretenida, que te mantiene todo el rato con la sonrisa en los labios a la vez que sabe mostrar la dura realidad bajo la que viven los palestinos, pero que respeta al espectador dejando que saque sus propias conclusiones sin echarle en ningún momento un discurso panfletario, por más que pudiera tener sobrados motivos para hacerlo. Altamente recomendable.

Sinopsis Abu Shadi, de 60 años, vive en Nazareth, y es padre divorciado y profesor de escuela. Su hija se va a casar y Abu tiene que vivir solo hasta que su hijo, un arquitecto que vive en Roma desde hace muchos años, llegue para ayudarlo con la preparación de la boda. Como exige la tradición palestina local, tienen que entregar la invitación a cada invitado personalmente. Mientras padre e hijo, apenas unos desconocidos, pasan unos días juntos, su frágil relación se verá puesta a prueba.
País Palestina
Dirección Annemarie Jacir
Guion Annemarie Jacir
Fotografía Antoine Heberlé
Reparto Saleh Bakri, Mohammed Bakri, Maria Zreik
Género Comedia
Duración 96 min.
Título original Wajib
Estreno 27/04/2018

Calificación8
8

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Chusé Inazio Felices

Fundador en su juventud, en la Zaragoza de los años 80 junto a otros apasionados del cine, de la Cooperativa Cinezeta, con la cual dio sus primeros pasos en el mundo del Súper 8, ha mantenido siempre un profundo interés por el mundo cinematográfico que, entre otras cosas, se ha puesto de manifiesto en sus escritos para la prensa a través de sus colaboraciones para El Siete de Aragón creando la sección Cuadernos desde el Guadarrama y posteriormente, en la publicación de su libro Aragón desde el Guadarrama (1993), en el que podemos leer artículos como Mujeres, Guiones y Cintas de Video o Aragoneses de Cine, donde da muestra de su cinefilia. Partidario de la máxima de su compatriota Baltasar Gracián, siempre se ha propuesto escribir críticas breves pero concisas y rigurosas a tono con los tiempos que vivimos y la falta de tiempo que nos abruma. Interesado por un cine diferente, ya sea de otros países o culturas, el anime y por supuesto el cine negro y el clásico.

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