Stand by Me: Viaje hacia la madurez

Stand by Me

Si entendemos la vida como un viaje, es en el paso de la niñez a la vida adulta donde encontramos quizá la etapa más crucial.

En Stand by Me, está reflexión sobre la importancia vital que conlleva crecer y dejar atrás el esplendor en la hierba de la infancia alcanza su cénit cinematográfico.

Rob Reiner, adaptando la novela The Body de Stephen King, extrae toda la inocencia que reside en su joven elenco protagonista para mostrarnos el viaje a la madurez que todos debemos emprender. Un viaje de iniciación que cambiará para siempre la visión del mundo que tienen cuatro chicos de un pequeño pueblo de Oregón.

Lo que a simple vista parece una excursión en busca de notoriedad, rápidamente se convertirá en un trayecto donde cada uno de los chicos descubrirá sus miedos, anhelos y esperanzas.

La vía del tren que los jóvenes siguen para alcanzar su objetivo representa esa transición que se da en la vida de todo niño, donde hay que abandonar los juegos para enfrentarse a temas tan importantes como la muerte, la violencia y la falta de expectativas ante un futuro poco alentador.

Es en la representación adulta y directa de la muerte donde Stand by Me se desmarca de otros films juveniles. Claro ejemplo de ello es la desazón que siente el joven protagonista ante la trágica muerte de su hermano en un accidente de coche o el brutal plano de un adolescente muerto cuya fúnebre presencia sobrevuela la mayor parte del metraje otorgándole un tono adulto que funciona como manual de aprendizaje ante como afrontar la pérdida.

Pero por encima de todo, Stand by Me es un film sobre la amistad, melancólico en su reflejo de un verano que ya nunca volverá, donde la importancia de la vida residía en una conversación presuntamente banal junto al fuego de una hoguera.

Cuando la juventud se ha desvanecido y los amigos se han ido convirtiendo en un vago recuerdo sólo nos queda, al igual que al narrador de la película, la nostalgia y exclamar aquello de:

“Nunca  más he vuelto a tener amigos como los que tuve a los doce años”

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