Wilson (2017), de Craig Johnson – Crítica

«Lo más gozoso de Wilson es la actuación de Woody Harrelson»

Nos cuenta Wilson la historia de un hombre que no encaja bien en el mundo, que no ha acabado de encontrar su sitio. Y razones las hay. Las vemos, por ejemplo, en el inicio de la película, cuando vemos a Woody Harrelson encarnando las singularidades psicológicas de nuestro protagonista. De hecho, el primer tercio de la película es especialmente bueno, ya que alberga una promesa. Sin embargo, la dicha promesa –la expectante dicha del cinevisionario que suscribe este comentario- se desvanece según avanza la película. Es decir, mientras el primer tercio contiene elementos que parecen prometer una película con originales planteamientos, y una vez concluida la exposición de motivos inicial, ya vamos viendo que la deriva de la historia la va llevando a terrenos de sobra conocidos. Aún con ello, el elemento de interés, acaso el único que merece ser nombrado, es la soberbia actuación de Woody Harrelson, capaz de ponerse en la piel de un hombre desajustado, egoísta hasta casi el aislamiento, un poco idiota en apariencia, pero bonachón y con ganas de redimir sus fracasos sentimentales y familiares.

Wilson es un hombre que ha fracasado sentimentalmente. De ello es plenamente consciente. Vemos, en ese primer tercio de la película, las singularidades del personaje, las cuales nos llevan a pensar que con semejante forma de ser es normal fracasar. A partir de un cierto momento presenciamos un reencuentro con su ex pareja (Laura Dern). Y de este hecho surge la trama que nos llevará hacia el final de la película. Y cuando digo final no estoy hablando del final del metraje de la película sino a su finalidad intencional, que es hacer una alabanza a favor de la familia y de la unión entre sus miembros. Ninguna pega que ponerle al asunto, salvo que esta finalidad obliga a embutir la película con histrionismos y demás (des)ajustes forzados que acaban quitando lo que de bueno podría haber tenido el engendro. En concreto, el personaje que encarna Laura Dern parece construido para justificar que lo que se quiere es llevar al espectador al terreno de la moralina. Es decir, me parecieron reales todos los personajes excepto el correspondiente a Laura Dern, quien, por cierto, está estupenda, todo sea dicho.

Prosigo. Una vez re-establecida la relación entre los personajes de Woody y Laura, surgirá el siguiente nudo: aparece una hija que ambos tuvieron y que fue dada en adopción por el personaje de Laura sin que el de Woody lo supiera. Cuando ese secreto es puesto sobre la luz, la pareja acude al encuentro de la hija. Y la encuentran, claro que sí. Y ahí es cuando Wilson se va volviendo más y más convencional. Y aquí acabo, pues lo que sucede es totalmente previsible.

Dejando a parte la previsibilidad de esa moralina llamada Wilson, lo más gozoso de la película es la actuación de Woody Harrelson, quien aporta el carisma que le falta al guión, y que dejará un buen recuerdo en el cinevisionario que les escribe.

Sinopsis Tras la muerte de su padre, Wilson, más solo que nunca, se propone encontrar a su ex mujer y recuperar su relación; de ese modo descubre que tiene una hija adolescente que nació tras la ruptura de su matrimonio y que fue dada en adopción. Wilson fuerza el reencuentro con su ex mujer y su desconocida hija, pero el soñado encuentro se alejará bastante de un final feliz.
País Estados Unidos
Director Craig Johnson
Guion Daniel Clowes
Música Jon Brion
Fotografía Frederick Elmes
Reparto Woody Harrelson, Laura Dern, Isabelle Amara, Judy Greer, Cheryl Hines, James Saito, Chris Carlson, Chelsea Anne Lawrence, Bruce Bohne, Bobby E. Erickson, Andrew Hawtrey
Género Comedia
Duración 94 min.
Título original Wilson
Estreno 26/05/2017

Calificación4
4

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Jesús Gabriel Gutiérrez

Mentor literario. Escritor. Filósofo. Prospectivista y astrólogo. Me interesa la historia y el hilo que sale de ella y nos conecta con el futuro.

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