El nacimiento de una nación (2016), de Nate Parker – Crítica

«El nacimiento de una nación logra significativos logros a través del uso que hace del fuera de campo y la elipsis»

En 1915, el director norteamericano David Wark Griffith estrenó El nacimiento de una nación, cinta tremendamente racista e innovadora. La película de Griffith supuso un importantísimo punto de inflexión en la historia del cine gracias a sus invenciones técnicas. A partir de aquí, el cine ya no se basaría en la simple filmación de escenas teatrales. El uso de primeros planos, los movimientos de cámara, los cambios de eje y muchos más elementos nuevos hicieron que el cine adoptase a partir de ahí un modelo que apenas ha variado hasta nuestros días.

El nacimiento de una nación de Nate Parker parece haber adoptado más detalles del film de Griffith que la mera copia íntegra del título. Aunque argumentalmente y temáticamente están en las antípodas, el estilo con el que Parker describe a los héroes y villanos de esta historia real recuerda demasiado a la piedra angular del cine que inventó Griffitth. Los malvados esclavistas son presentados al inicio del film y automáticamente dejan sellada su futura batalla épica contra las ansias de libertad de los esclavos. El resto del metraje continúa una lineal narración en la que el héroe es un profeta que, cuál Moisés o William Wallace, guía a su pueblo hacia la liberación a golpe de hacha y homilía. Los tonos grises que parecen acompañar a la maldad del amo de Nat Turner son engañosos, pues no hacen más que subrayar la sistemática confrontación final entre un aprendiz rebelde y su maestro.

Sin embargo, Nate Parker logra significativos logros a través del uso que hace del fuera de campo y la elipsis. Con el fuera de campo, deja la violencia explícita contra los esclavos a la imaginación del espectador (a pesar de esa rotura de dientes contra uno de ellos). Este recurso la aleja de su antecesora directa; Doce años de esclavitud (2013, de Steve McQueen), y consigue mayores dosis de tensión al no mostrarla de forma explícita. Con el uso que hace de la elipsis, el director consigue épica en mayor grado, ya sea para iniciar una revuelta (la violación de la esposa del héroe) o para enviar un mensaje final de esperanza (el niño esclavo se convierte en soldado de La Unión durante una batalla de la Guerra de Secesión).

Con más sombras que luces (y no sólo referidas a la polémica biografía del director Nat Parker), El nacimiento de una nación no consigue destacar en un año repleto de cine racial reivindicativo.

Sinopsis Ambientada en Virginia, en 1831, treinta años antes del estallido de la Guerra de Secesión y basada en sucesos reales, narra la historia de Nat Turner, un instruido esclavo y predicador cuyo propietario Samuel Turner, que atraviesa por dificultades económicas, acepta una oferta para utilizar a Nat para someter a esclavos rebeldes. A medida que va siendo testigo de innumerables atrocidades -de las que son víctimas él mismo, su esposa Cherry y sus compañeros de esclavitud-, Nat liderará en una rebelión contra la esclavitud con la esperanza de llevar a su pueblo a la libertad.
País Estados Unidos
Director Nate Parker
Guion Nate Parker, Jean McGianni Celestin
Música Henry Jackman
Fotografía Elliot Davis
Reparto Nate Parker, Armie Hammer, Jackie Earle Haley, Gabrielle Union, Aja Naomi King, Penelope Ann Miller, Aunjanue Ellis, Mark Boone Junior, Colman Domingo, Roger Guenveur Smith, Griffin Freeman, Jeryl Prescott, Steve Coulter, Katie Garfield, Cullen Moss, Aiden Flowers
Género Drama
Duración 119 min.
Título original The Birth of a Nation
Estreno 17/02/2017

Trailer

Calificación5.5
5.5

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