Morgan (2016), de Luke Scott – Crítica

Morgan

«La segunda parte de Morgan se convierte en una sucesión de persecuciones más parecidas a un videojuego que a un thriller de acción.»

No me atrevería a recomendar Morgan a quien tuviera que pagar 8,5 euros por la entrada, un par de euros más por el transporte y otros cinco por la bebida y las palomitas. Quizás el gasto esté justificado el “día del espectador”, porque lo que nos ofrece Morgan no es una película sino la mitad de una película a la que se le ha añadido un video-juego en la segunda parte. Nos explicamos.

La idea de esta película, aun no siendo nueva –la fabricación de un soldado que sea capaz de combatir en cualquier circunstancia, un clon modificado para aumentar su agresividad– es susceptible de muchos tratamientos y dista mucho de estar agotada. Desde que en el 2000 se clonó la oveja Dolly –que, finalmente, hubo de ser sacrificada por las múltiples dolencias degenerativas que aparecieron a poco del nacimiento– la información que llega al público sobre los experimentos de clonación es mínima. Así pues, puede pensarse que, a pesar de que la clonación humana ha sido declarada “ilegal”, los experimentos se siguen realizando discreta y clandestinamente. No es que seamos conspiranoicos, es que creemos que ningún gobierno, ni mucho menos ninguna multinacional centrada en las biotecnologías, puedan renunciar a un campo tan prometedor de investigación. Así pues, cualquier película que realice incursiones en este territorio tiene algo de prometedor e incluso estamos dispuestos a darle un voto de confianza.

El problema es que Morgan tiene dos partes. En la primera, el director sabe guiarla con cierta habilidad. Pero en la segunda (que abarca dos terceras partes del metraje) la película se convierte en un juego de persecuciones interminable, más parecidas a un videojuego que a un thriller de acción. El capital prometedor que podíamos encontrar en la primera parte se dilapida irremisiblemente en las otras dos. Es el momento de mirar el teléfono móvil, contestar mensajes o, simplemente, esperar a que el ruido acabe como cuando te someten a un TAC. La película pertenece a aquel género de las que tenían buenas intenciones iniciales pero que, finalmente, quedan frustradas: pudo haber sido inolvidable, pero se quedó en nada. Tal es el fallo más visible de Morgan.

En la primera parte se percibe una ambición casi filosófica: Nietzsche falleció hace algo más de un siglo, pero sus ideas en torno al “superhombre” siguen vivas. Y si las escuelas no pueden fabricar a ese modelo de dominador, inhumano y terrible, y se limitan simplemente a almacenar en sus aulas a barro mal modelado, las ciencias de vanguardia, especialmente la genética y las biotecnologías, puede darle forma. Los creadores de estas ramas son, pues, más alfareros del superhombre que científicos convencionales. Lo que ocurre es que, sus creaciones, como el Golem del maravilloso relato de Gustav Meyrink, es siempre susceptible de escapárseles de las manos: es la maldición del Titán que aborda una tarea que, finalmente, no logra culminar. Nietzsche ya lo decía: “Me gustan aquellos hombres que abordan una tarea superior a ellos… y fracasan”.

El planteamiento, aun no siendo original es aceptable. Se ha ensayado ya en muchas cintas y desde muchos puntos de vista: de Blade Runner [1982] a El cortador de césped [1992] y desde Los niños del Brasil [1978] hasta Moon [2009]. Solamente hacía falta mantener el interés del espectador y no convertir la película en una persecución tan trepidante como vacía. Es el problema que tienen las películas de “pura acción”, que, con demasiada frecuencia, al director o se le rompen los frenos o es incapaz de detenerse en el frenesí de efectos especiales.

También es posible que la primera parte les parezca un déjà vu del género. No hay gran cosa que no se haya dicho antes en la serie televisiva Real Humans (2012-214) o en el largometraje Ex Machine (2015). En cuanto a la segunda parte, es una pura persecución demasiado vacía como para que merezca nuestra atención.

Película, pues, frustrada, por mucho que venga avalada por Ridley Scott-padre y guionizada y dirigida por su amado hijo, Luke. La criatura, ha ejercido previamente como director de arte (en 1492, la conquista del paraíso [1992]), guionista (en un corto y en un episodio de la serie Skin Depp [1999]), como director de la segunda unidad de filmación en Exodus: Gods and Kings (2014, Exodus: dioses y reyes) y en The martian (2015, Marte), pero esta es la primera película “de verdad” que, no solamente dirige, sino que también guioniza. Así pues, si no es una ópera prima, le falta poco para ello. Papá Scott le ha avalado y le ha ayudado a producirla aunando los esfuerzos de la Scott Free Productions con los de la 20th Century Fox. De momento, de los 8.000.000 de dólares que ha costado, se han recuperado en las salas de EEUU 6.200.000; no puede decirse, pues, que haya sido bien acogida por el público norteamericano, quedando en el puesto 21 por sus ingresos en la segunda semana.

La idea original de la película era un relato de ciencia ficción escrito por Seth W. Owen. Era la primera vez que Luke Scott ejercía como guionista. Sin prejuzgar lo que pueda hacer a partir de ahora, creemos que la tarea que ha abordado era demasiado grande para un director novato y para un guionista sin experiencia previa, por mucho que sea hijo de su padre. Aun así hay que recordar que no es ningún niño: sus cuarenta y ocho años y sus canas lo dicen explícitamente.

La música de Max Richter acompañando las escenas de acción no queda grabada en la mente del espectador. Ciertamente el rostro de Kate Mara, nos suena inmediatamente aparece en televisión. Es una de las actrices más “asesinaditas” en las teleseries. Francis Underwood (Kevin Spacey) la arrojó a las vías del metro antes de convertirse en presidente de los EEUU en la segunda temporada de House of Cards (2013-2014) y en American Horror Story (2011) además de resultar apiolada se convirtió en presencia fantasmal. En Morgan se nos muestra como una disciplinada máquina de matar, soldado del futuro, sin sentimientos, corazón, ni problemas de conciencia: un aparato pre-programado para cumplir un objetivo y olvidarse de todo lo demás, un verdadero producto esperanzador para la industria de nuevos armamentos y para los servicios de inteligencia de futuro. En cuanto a la breve aparición de Paul Giamatti, cabe decir que realiza una buena interpretación (como, por lo demás, nos tiene acostumbrados). Anya Taylor-Joy, finalmente, demuestra que es una estrella con futuro, de lo que nos congratulamos porque es al 50% hispana (25% argentina y 25% española) con sus 20 años recién cumplidos ha rodado hasta ahora cuatro películas de las que Morgan es la más ambiciosa. Prevemos para ella un futuro esplendoroso, a condición de que sepa elegir guiones.

Llega el momento de recomendar esta película a un público que pueda salir satisfecho después de visionarla. Es posible que los amantes de la ciencia-ficción salgan desilusionados. No así los usuarios habituales de video-juegos que en la segunda parte de la película podrán ver como no tienen ni siquiera que aporrear el mando para ver acción. Puede gustar también a quienes coleccionen distopías y futuros imperfectos (por puro afán de coleccionismo). También a los que tengan interés en seguir la carrera de un vástago de los Scott. El resto saldrán insatisfechos de la sala de proyecciones.

Morgan

Sinopsis Una compañía tecnológica crea una inteligencia artificial, sin ser conscientes de su verdadero potencial. Cuando las cosas comienzan a salirse de su control, deciden contratar a una especialista (Kate Mara) para determinar si acabar con la criatura o mantenerla encendida.
País Estados Unidos
Director Luke Scott
Guión Seth W. Owen, Luke Scott
Música Max Richter
Fotografía Mark Patten
Reparto Kate Mara, Anya Taylor-Joy, Toby Jones, Rose Leslie, Boyd Holbrook, Michelle Yeoh, Jennifer Jason Leigh, Paul Giamatti, Sam Spruell, Chris Sullivan, Jonathan Aris, Vinette Robinson, Charlotte Asprey, Conor Mullen, Michael Yare, Frank Cannon, Bobby Marno, Chrissie Harris
Género Ciencia ficción
Duración 87 min.
Título original Morgan
Estreno 16/09/2016

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Calificación4
4

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Amor DiBó

Trabaja en el mundo editorial, y le gusta la arquitectura, viajar, el cine, la robótica-nanotecnología, hacer tortilla de patata, el té y la buena educación.

2 comentarios

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  1. mara 20 septiembre, 2016 at 18:37 Responder

    Con los debidos respetos me meto para ver una critica y acabo con un spoiler de house of cards. No sabes la utilidad de una critica? Que mala leche. No volvere a leer una critica suya.

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