Krzysztof Kieslowski: pesimismo, amor y libertad

Krzysztof Kieslowski

Krzysztof Kieslowski

Considerado como uno de los grandes directores del cine europeo, a Krzysztof Kieslowski no le gustaba que lo definiesen como cineasta. Para él, su labor era similar a la de un artesano, que, más que encontrar respuestas, lo que buscaba era compartir sus dudas con el espectador. Su objetivo último no era entretener. Kieslowski se aproxima a la realidad reflejando sus inquietudes, anhelos y dudas, reivindicando la primacía del ser individual por encima de pensamientos absolutistas que pretenden buscar una alienación de la persona. Su visión pesimista de la vida y del hombre estaba condicionada por la situación de posguerra y los conflictos políticos de Polonia, su tierra natal.

Lo que casi todos los cinéfilos conocen de este director son las tres obras maestras que componen la trilogía “Tres Colores”: ‘Azul‘, ‘Blanco‘ y ‘Rojo‘, basados en la bandera francesa. Pero estas son las últimas películas que rodó. Así que comencemos por el principio.

Kieslowski nació en Varsovia en 1941, en plena devastación bélica. Desde muy joven encontró en el teatro una de sus grandes pasiones, lo que le llevó a ingresar en la Escuela de Técnicas Teatrales de Varsovia. Pero, en aquel momento, la legislación polaca exigía una licenciatura para acceder a los cursos superiores de dirección teatral, por lo que terminó por cambiarse a la célebre Escuela de Cine Superior de Lodz, con un clima intelectual y creativo de gran riqueza. Allí se han formado los mejores cineastas polacos, como Andrzej Wajda o Roman Polanski. En un país por entonces sometido al régimen comunista y muy controlado políticamente, el cine se transformó en el vehículo idóneo para la reflexión y la denuncia, camufladas bajo la forma aséptica del documental.

A finales de los setenta, después de diversos cortometrajes, documentales y películas de ficción, Kieslowski estrena ‘El aficionado‘, con la que gana el premio del Festival de Moscú en 1979. Se trata de una extraordinaria película que nos habla, utilizando una gran carga irónica, de un hombre que se compra una cámara para grabar los primeros años de su hija y que acaba convirtiendo su afición en una obsesión patológica que terminará con su vida. Sus dos siguientes películas, ‘El azar‘ y ‘Sin fin‘, las acabará reteniendo la censura durante años. Aunque en ellas se habla de los conflictos polacos del momento, el director polaco siempre intenta evitar imponer su punto de vista, tal y como él reconoce.

A continuación, Kieslowski rodará una serie para la televisión polaca llamada ‘Decálogo’, donde cada uno de los capítulos estará cimentado en uno de los Diez Mandamientos. Todo transcurre en un gran edificio periférico de reciente construcción situado en un barrio de Varsovia. Estos preceptos religiosos dan lugar a diez historias desprovistas de su intención divina, relatos en los que se pone de relieve la distancia que separa las leyes morales y absolutas de la continua excepción que la vida supone.

En 1988 obtiene el premio especial del jurado en Cannes por ‘No matarás‘, un largometraje ideado a partir de la historia del quinto mandamiento de ‘Decálogo‘. Es así como la obra de Kieslowski se da a conocer en Europa. Los franceses serán los que “adopten” a este gran director, ante la impresión de haber descubierto, de un día para otro, un autor auténtico y genial. Será el productor Leonardo de la Fuente el que le proponga realizar su primera película en el país galo, bajo el nombre de ‘La doble vida de Verónica‘. Kieslowski nos habla en este film de dos existencias como si fuesen una única vida, una luz refractada por dos rayos que caen en dos países distintos, iluminando de la misma manera lo que encuentran: Weronika en Lodz y Verónica en Clermont-Ferrand. Viven la misma vida bajo la misma apariencia. Las dos adoran la música y, mientras una trabaja como solista en un coro, la otra es profesora en un colegio. Será Weronika la única que se da cuenta de la existencia de su doble al verla en una plaza de Cracovia. Al participar en un concierto en esa misma ciudad, Weronika sufre un infarto en medio del escenario y muere. Su alma vuela por encima del público y, después de ver cómo cae tierra sobre su tumba, Verónica intuye que tiene que dar un nuevo rumbo a su vida, y busca la razón del sentimiento repentino de soledad que la devora. Después de contemplar en su colegio la actuación de un escritor y fabricante de marionetas, va a ir poco a poco reencontrándose con la otra parte de sí misma. Todo ocurrirá gracias a la presencia del amor por el titiritero, que fuerza a Verónica a anteponer el camino del amor ante el de la soledad.

No matarás

No matarás

El siguiente proyecto de Kieslowski es su ya famosa trilogía “Tres colores”: ‘Azul‘, ‘Blanco‘ y ‘Rojo‘. Lo que se propone es analizar el sentido de los tres principios laicos de libertad, igualdad y fraternidad, que se convierten en derechos inalienables y medios para garantizar la autonomía de la persona. Pero, el director polaco va mucho más allá de eso, y lo que intenta reflejar es que estas tres máximas son axiomas carentes de significado, si no se tienen en cuenta las emociones y las opciones individuales de la persona. En la trilogía, Kieslowski habla del individualismo actual, que él intenta salvar por la vía del amor, como una necesidad de romper el círculo de la indiferencia y crear así una fuerza solidaria que dirija la vida más allá de objetivos personales transitorios.

Azul‘ es la primera película en ser estrenada. Comienza con el primer plano de una rueda de un coche. En el asiento de atrás va una niña pequeña, que saca por el cristal el envoltorio azul de una piruleta para ver cómo lo mueve el viento. Se ve caer aceite del motor del vehículo. En él van un matrimonio con su hija. Un joven juega al bilboquete en un campo en un día de niebla. Justo cuando acierta, oye el golpe de un accidente. Echa a correr hacia el coche, al que encuentra empotrado contra un árbol. Así comienza el relato de la vida de Julie que, ante un trágico suceso, pasa a encontrarse completamente sola. Intenta suicidarse en el hospital tomando pastillas, pero finalmente, opta por seguir viviendo.

Kieslowski nos presenta a una Julie que, ante la muerte, intenta romper cualquier recuerdo del amor que tuvo anteriormente, deshaciéndose por completo del pasado. Por eso, decide tirar la partitura del concierto incompleto para la Unificación de Europa encargado a su marido Patrice, célebre compositor, y pone a la venta todo su patrimonio. Lo único que se lleva es una lágrima de collares de lámparas azules de su hija metida en una caja. Su dolor se refleja en un potente plano en el que ella coloca su mano cerrada sobre las piedras mientras camina hasta hacerse sangre en los nudillos. Se convence de que puede vivir sin amor, matando sus emociones, con total indiferencia hacia lo externo. Kieslowski nos presenta con maestría distintas situaciones de su vida cotidiana, ya aislada de todo. Como cuando cierra los ojos para disfrutar del sol, y no tiene tiempo para ver a una anciana que con dificultad se acerca a un contenedor para depositar una botella (personaje que aparece en las tres películas). La búsqueda de libertad por parte de Julie, no es más que una libertad ilusoria, ya que en la vida es posible liberarse de todo, menos de uno mismo. Primero, porque ella no puede decidir sobre su capacidad de olvido, sometido únicamente al goteo del tiempo. Porque en su completa apatía ante la vida, será ésta misma la que acabe despertándola de su propio letargo. Mirando las fotos retransmitidas en un programa dedicado a su marido, Julie se da cuenta de que no puede matar su pasado porque, en realidad lo desconoce. Patrice, su marido, tenía una amante que espera un hijo suyo. Sólo aceptando esta verdad, Julie puede reconciliarse consigo misma y retomar la vida. Así, recorremos el itinerario hacia la liberación de las emociones de Julie, que se reflejan en su llanto final. Estéticamente, ‘Azul‘ contiene grandes pericias técnicas tanto en las tomas como en el montaje. En muchas ocasiones, el mensaje de la película es confiado a hechos que suplen referencias verbales. El tema visual del azul, subrayado por la insistencia cromática de la fotografía, atraviesa todos los objetos y ambientes en los que se mueve Julie, desde la lámpara de lágrimas hasta los reflejos del agua de la piscina en la que la protagonista se retira del mundo a menudo. Otro factor esencial es la música. El recuerdo de las composiciones de su marido son el único vínculo con él.

Azul

Azul

En una escena de la película, se oye a un hombre pidiendo igualdad ante el Tribunal. Se trata de Karol, protagonista de ‘Blanco‘, segundo film de la trilogía. Karol es un polaco casado con una francesa llamada Dominique. Esta pide la nulidad de matrimonio por una extraña forma de impotencia psicológica, que le impide a Karol hacer el amor con ella desde que se casaron.

Esta disputa, en las que se hablan dos lenguas diferentes, pone de manifiesto el conflicto entre el Este y el Oeste. Después de tanta retórica sobre la unificación de los pueblos, nos encontramos con un matrimonio imposible, en el que el Este no puede estar a la altura del opulento Oeste. La pequeña odisea del peluquero Karol, que vuelve a Polonia para olvidarse de su amor, es un viaje inmerso en el cinismo de una sociedad, la polaca, que despierta al capitalismo salvaje, y que está heredando de Occidente la lógica oportunista del poder. En ‘Blanco‘, la liberación también está bloqueada, ya que la venganza que Karol plantea contra Dominique, hace imposible el cumplimiento de su mayor deseo: recuperar el amor de su mujer, algo que por otro lado sólo el dinero parece poder conseguir. Karol tiene que hacer pasarse por muerto para que Dominique vuelva a Polonia y puedan hacer el amor. Pero, una vez más la idea de igualdad se resuelve de una forma perversa.

La persistencia del blanco recorre los nebulosos y helados paisajes polacos y nos trae el recuerdo obsesivo que Karol tiene con el día de su boda con Dominique.

Blanco

Blanco

Finalmente, en ‘Rojo‘, Kieslowski se comporta como un director que observa la vida de sus personajes sin intervenir jamás, limitándose a observar y a favorecer las geometrías inexactas del azar y del destino. El personaje del viejo juez que escucha las conversaciones telefónicas que intercepta en su casa, nunca variaría si no se cruzase en su camino Valentine, la joven modelo y protagonista de la película. ‘Rojo‘ es la narración de la confluencia de dos mundos opuestos que han desarrollado modos profundamente distintos de relacionarse con el dolor existencial. Lo sombrío del anciano y la solidaridad de Valentine son, no obstante, las dos caras de una misma tensión en relación al mundo, de una forma idéntica de escuchar la vida que la sociedad de la imagen ha anulado casi por completo. El acto de escuchar es fundamental en la película. Resulta significativo que Valentine sea el único personaje de la trilogía que se percata de la presencia de la anciana, personaje recurrente en los tres films, el cual se ve en apuros para tirar una botella al contenedor. Valentine le ayuda, y este gesto solidario es la clave para entender la posibilidad de que la fraternidad exista. La “salvación” final de los supervivientes del ferry naufragado es un mensaje explícito que alude a la única posibilidad que tiene el hombre de sobrevivir a sí mismo: el amor.

Rojo

Rojo

Al terminar la trilogía, Kieslowski toma la decisión de retirarse del cine para dedicarse a sí mismo. Pero, pronto morirá de un infarto en su casa de Varsovia. Corría el año 1996. De él nos queda un gran legado: una obra cinematográfica llena de emociones y amor a la vida.

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Isabel Cabanas

Licenciada en Periodismo y colaboradora en varios medios de comunicación. Me gustan todo tipo de géneros cinematográficos. Eso sí, menos el de terror.

1 comentario

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  1. jose 23 mayo, 2016 at 22:25 Responder

    Kieslowski, de él se encuentra su serie ”Decálogo” en Youtube. Yo he visto el segundo capitulo, fue triste para mí pero quedaron ganas de seguir viendo su cine. Muy sobrio, lleno de carga filosófica y moral y un estilo ”documentaloso” No he podido, o no he tenido las ganas suficientes de seguir viéndolo, o simplemente me he topado con directores que me interesan más por el momento. Ya llegará el día y lo recibiré fuertemente.

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