Everything will be ok (2006): 17 minutos de surrealismo

Everything will be ok

Don Hertzfeldt combina de forma particular la animación con imágenes/vídeos audiovisuales que poco duran pero mucho dicen.

Everything will be ok es un cortometraje de Don Hertzfeldt que nos introduce en la vida de Bill, nuestro personaje principal, cuya mente viaja por el surrealismo.

Al principio, Bill nos parece una persona de lo más normal, porque nos narran los hechos cotidianos de alguien con quien incluso podrías identificarte. Pero no es hasta cuando los spots donde está metido dicho personaje empiezan a temblar y a moverse irregularmente, que entramos en un agujero donde la rutina se vuelve a repetir y a ser cada vez más pesada, ampliada por el sonido superpuesto de todas las acciones y/o cosas de la propia escena. Cada día cuesta más y la ansiedad va creciendo al ver tu vida desperdiciada por la misma rutina de siempre. Además, entran en juego preguntas sobre la muerte (donde Bill quiere que su cabeza sea enviada en un cohete al espacio), y el existencialismo (con dibujos donde el hombre desaparece por completo excepto su cerebro, añadiendo el matiz de maletines de trabajo a los cuerpos desaparecidos para que no se olvide que vivimos en una sociedad capitalista y anteponemos el dinero a todo).

Te introduce en la visión de la percepción del mundo que tiene una persona con un trastorno mental.

El punto de no retorno, donde sí o sí te das cuenta de que Bill sufre de una enfermedad mental, es cuando claramente nos deja ver el director que el personaje va a una clínica médica. En este preciso momento empiezan las alucinaciones descaradas creando personajes cuyas cabezas son peces  gigantes o pájaros deformes. Aquí el sonido toma incluso más fuerza en las acciones, muchas veces se entremezclan todas las formas y puedes tocar la sensación de agobio y ansiedad. Directamente te introduce en la visión de la percepción del mundo que tiene una persona con un trastorno mental y eres tú, el espectador, el que lo sufre con él, porque te reduce todo a un universo tan bien construido que lo simple se convierte en complejo. Hay días en los que estás bien, hay otros en los que no. Don Hertzfeldt combina de forma particular la animación con imágenes/vídeos audiovisuales que poco duran pero mucho dicen. Todo está dentro de una serie de spots que te guían todo el cortometraje y los pocos colores que vemos están perfectamente usados en su tiempo adecuado. Además, contamos con una voz en off (en tercera persona) que nos narra toda la historia y que, en lugar de construir un muro entre espectador-personaje, los une todavía más.

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