Crónica – Especial Festival de Sitges 2018


Día 1 en Sitges (Jueves 4 Octubre)

El día comenzó con mucha energía y bastantes expectativas por la nueva película de Luca Guadagnino. El festival daba comienzo, y con él, diez días de programación prácticamente ininterrumpida que se repartiría en las cuatro salas principales de la ciudad.

 


Suspiria, de Luca Guadagnino (6/10)

Suspiria tiene la ventaja de desmarcarse completamente del film original en el que se basa. En lugar de eso, Guadagnino ofrece algo nuevo, diferente.

La película está tratada bajo dos subtramas que se intercalan a través de una larga película dividida en seis actos y un epílogo.

En este caso, ya no nos encontramos ante un Giallo ni tampoco con una obra que intente calcar la estética e idea de la película original con los medios actuales. Lo que nos ofrece esta versión es esencialmente la misma historia, pero desde un prisma diferente. Ambientada en los últimos años de una Alemania dividida, con un enfoque más realista, una fotografía más sobria, con especial atención por los grises, una mayor presencia de exteriores y más diálogos.

Partiendo de la base de que estamos ante una película mucho más narrativa que la original, también hay que resaltar que formalmente es una película elegante, sin llegar a ser espectacular ni revolucionaria como lo fue la original en su momento. El reparto está bien escogido, así como el notable trabajo artístico y su destacable BSO.

Sin embargo, Suspiria no deja huella, los personajes acaban siendo olvidables, la original tenía la virtud de conseguir embarcarte en un mundo onírico, extraño y laberíntico y esto, lamentablemente, se pierde en esta adaptación. El film original te encerraba con sus personajes en una espiral de locura y eso en esta ocasión está completamente descuidado. Destacar, eso sí, su alto nivel de violencia, escenas de desnudo explícitos y elementos surrealistas que destacan a nivel fotográfico y de composición.

Destacar que la película dura 155 min y en mi opinión le sobra metraje, tiene escenas demasiado alargadas y ofrece un ritmo irregular. Por momentos resulta verdaderamente interesante, con secuencias que se quedan para siempre en tu retina y con momentos llenos de tensión, pero en otras ocasiones resulta exageradamente pesada y carente de interés.

Irregular, aunque con la virtud de que al menos no se han limitado a copiar la formula original y a pesar de esto, la película consigue tener ciertos momentos extraños, psicodélicos y surrealistas como la original y que sin duda conforman lo mejor de la película.

 


Match (6/10) / Shattered Fragments (7/10)

Mach es un interesante corto rodado en una única localización (un baño público) y en un plano secuencia. A pesar del bajo presupuesto y los descuidos (se notan las sombras de la pértiga frecuentemente) consigue enganchar con un punto de partida interesante a través de una conversación telefónica que recuerda a la película Saw, por su manejo del suspense y con un final salvaje y violento.

Shattered Fragments, por lo contrario. Es una película dramática que no encaja demasiado en la programación habitual del festival y desentona bastante con el resto de propuestas, a pesar de esto estamos ante una buena película.

Realizada por estudiantes de la escuela de cine de Sitges, dándole importancia a temas muy importantes como el Bullying, el alcoholismo o los malos tratos. Realizado con pocos medios y un equipo reducido, pero con muy buen gusto a la hora de rodar en las bellas localizaciones de Sitges y Barcelona. Los actores no son profesionales, pero están a un muy buen nivel, la trama se sostiene y está dibujada por unos personajes verdaderamente interesantes. Toda una sorpresa para no ser un trabajo comercial.

 


The Field Guide to Evil (5/10)

Llegó el turno de una película formada por una antología de historias rodado por diferentes directores en países de todo el mundo.

The Field Guide To Evil está formada por historias que están basadas en algún tipo de mito o leyenda, muy influenciadas por las tradiciones del folclore.

Estamos ante una recopilación bastante irregular, formado por cortos de factura interesante junto con otros que provocan la risa floja debido a las malas actuaciones y la mala dirección en general. A destacar el primer corto que recuerda a películas como Picnic en Hanging Rock y el corto final en formato de cine mudo, que supone un cierre simpático y original de cara al conjunto.

Además de eso, tenemos historias con sucesivos sustos a base de jumpscares con finales extraños e incongruentes (algo común y que se repite en la mayoría de las historias) junto con otros cortos con un ritmo más pausado y contenido (recuerda al estilo de la película The Witch, aunque con una peor factura).

En esta recopilación se echan en falta cortos más divertidos y desenfadados, algunos son considerablemente aburridos.

 


Elizabeth Harvest, de Sebastian Gutierrez (6/10)

Cuando se produce el primer giro en esta película uno tiene la sensación de que se acaba de encontrar con un thriller muy grande, diferente, un soplo de aire fresco para el género.

Pero con el paso del tiempo, el espectador se acaba dando cuenta de que la película juega precisamente a querer sorprender en todo momento con sucesivos giros de guion hasta que acaban por rematar la verosimilitud de la historia, volviéndose confusa, rebuscada y algo tonta por momentos.

Un claro ejemplo de un guion que se desinfla, la película funciona mientras se mantiene el suspense y surgen las incógnitas, pero llega un momento donde las excesivas explicaciones y la insistencia de ofrecer cada cierto tiempo un nuevo giro de guion que le da una vuelta de tuerca a todo, acaban por fatigar al espectador.

En la película conviene destacar una fotografía naturalista muy conseguida, centrada especialmente en los interiores de la casa donde se desenvuelve toda la historia.

También hay que alabar la belleza y destreza de la actriz principal, demostrando una gran variedad de pequeños matices que definen al personaje que está interpretando dependiendo del momento.

Una cosa que hay que agradecerle a esta película al menos es su intento por ofrecer algo original y fresco, con un desarrollo que se aleja de las clásicas tramas trilladas del género y que son propias de una TV Movie. Interesante.

 



Día 2 en Sitges (Viernes 5 Octubre)

Se acercaba el primer fin de semana del festival y con ello, comenzaban las maratones y las largas colas en taquilla. Este sería un día especialmente recordado por una de las películas de zombies más sorprendentes de los últimos tiempos.

 


Prospect, de Christopher Caldwell y Zeek Earl (7/10)

Prospect es el resultado de cómo realizar una película de ciencia ficción sin demasiado presupuesto, pero con mucho ingenio, una cuidada puesta en escena y algo que se olvida muchas veces en el género, corazón.

Un survival protagonizado por un padre y una hija que acaban en un planeta desconocido, donde tendrán que enfrentarse a la peor de las amenazas, otros seres humanos. Prospect destaca por una magnífica ambientación gracias a una bella fotografía y una envolvente banda sonora muy atmosférica que recuerda a películas como Interstellar.

La película supone un viaje calmado, con un tempo reposado, pero con momentos cargados de tensión. Hay que destacar a todo el reparto de la película, donde todos están magníficos a la hora de interpretar a unos personajes perfectamente dibujados. Tal vez le falta algo de fuerza en su final, puesto que se siente algo apresurado, pero quitando ese detalle es una excelente película que merece mucho la pena.

 


Domestik, de Adam Sedlák (6/10)

Domestike no es una película accesible, su ritmo es lento, apenas tenemos exteriores ya que durante sus dos horas de duración todo se desarrolla en la misma casa y no tenemos grandes giros de guion ni sorpresas que puedan enganchar al espectador.

Sin embargo, Domestike nos ofrece una experiencia agobiante, claustrofóbica y única. Nos cuenta la vida de un ciclista en horas bajas que quiere llegar a competir a nivel profesional en importantes torneos, para ello aplicará un intensivo entrenamiento casero que llevará al extremo con el objetivo de llegar a ser el mejor. Esto tendrá consecuencias para la relación con su mujer y su entorno social.

La película nos muestra un descenso a los infiernos para el protagonista y veremos cómo su comportamiento se verá afectado a nivel general. Domestike es una película dura, rodada con una fotografía oscura y tenebrosa, con unos diálogos mínimos y con un final verdaderamente impactante. Muy interesante.

 


White Champer, de Paul Raschid (4/10)

White Chamber es el perfecto ejemplo de una película que parte de una premisa verdaderamente interesante, con una mujer encerrada en un cubo y siendo sometida a una serie de pruebas por parte de un desconocido, y que acaba perdiéndose en un desarrollo desastroso e inverosímil.

Es una pena que una película, cuya dirección e interpretación es bastante notable, se vea lastrada por un guión que no va a ninguna parte, que resulta confuso y que además acaba llegando a una conclusión excesivamente generalista, moralista y obvia.

Un intento por ser un capítulo de Black Mirror pero lamentablemente fallido y es que además resulta bastante aburrida. Personalmente, no la recomiendo.

 


Deadtectives, de Tony West (7/10)

Primero vinieron los Cazafantasmas, luego esa fantástica película de Peter Jackson llamada Agarrame esos fantasmas y ahora Deadtectives.

Esta ha sido una de las películas más divertidas del festival, realizada bajo un ritmo endiabladamente frenético y verdaderamente divertido.

Gran parte de esta diversión se produce gracias a su genial reparto, interpretando a unos personajes verdaderamente excéntricos y alocados. Deadtectives es un divertimento que encantará tanto a niños como adultos.

La película recuerda al espíritu que solían tener series como Historias de la Cripta o Pesadillas, pero con un toque más gamberro si cabe. En el festival las risas resonaban por toda la sala y los aplausos se hicieron notar durante bastante tiempo.

Deadtectives tiene la virtud de entretener de principio a fin, no decaer nunca rítmicamente y conseguir que acabes encariñándote con todos los personajes de esta historia, donde además no sobra ninguno, pues todos cumplen un importante rol para llevar con éxito su misión.

Brillante a nivel técnico, con unos buenos FX, un apartado sonoro muy acorde con el tono de la película y un apartado artístico muy trabajado. Muy recomendable.

 


One Cut of The Dead, de Shin’ichirô Ueda (8/10)

One Cut of the dead es esa clase de película de la que uno no espera nada, salvo un ejercicio monumental de frikismo, humor gamberro y sangre a borbotones. Y efectivamente, esto lo ofrece y con creces. Pero lo verdaderamente sorprendente es que la película va más allá, hasta el punto de ser capaz de ofrecer algo fresco y completamente innovador dentro de un género tan trillado como es el género zombie.

Esta ha sido la película más alabada del festival por parte del público, con un aplauso que se mantuvo durante tres minutos y consiguió emocionar al director y los miembros del equipo allí presentes.

One Cut of the dead es la pura representación del crescendo, donde unas tímidas risas que sonaban al comienzo de la proyección se acabaron transformando en unas carcajadas masivas que resonaban por toda la sala.

One Cut of the dead es una carta de amor, no solo al cine zombie, si no al cine en general. Increíblemente audaz, brillante y original en un ejercicio de metacine que sorprende constantemente. Permitidme que no cuente nada más, pues esta es una película para disfrutar y sorprenderse sin conocer demasiados detalles sobre ella. Yo, personalmente nunca he visto nada parecido.

Con total seguridad, la mejor película de zombies de los últimos años y una de las más divertidas.

 



Día 3 en Sitges (Sábado 6 Octubre)

Llegó el sábado, y con ello, cientos de personas que se acercaban por primera vez al festival este año para ver las propuestas del mejor festival de cine fantástico del mundo. Este día tuvimos la que de momento podemos considerar como la película de acción del año y alguna de las películas más divertidas del festival.

 


Nekrotronic, de Kiah Roache-Turner (4/10)

Nekrotronic es una de esas películas en las que uno espera encontrarse con un viaje gamberro lleno de diversión, pero su inconsistencia la acaba convirtiendo en una película cuyos chistes no funcionan, algunos de sus personajes resultan irritantes cuando pretenden ser divertidos y su casquería resulta barata y poco atractiva.

Nekrotronic, desgraciadamente, tiene muy poco que ofrecer y se cree divertida en todo momento. Una pena que una actriz de la talla de Monica Bellucci haya participado en un proyecto así. Algunos momentos pueden resultar divertidos y es una película que puede funcionar en el final de una maratón de festival, pero hay propuestas de este estilo mucho mejores.

Estéticamente es muy poco atractiva y en conjunto resulta una decepción. No la recomiendo.

 


Piercing, de Nicolas Pesce (6/10)

Piercing es una de las películas más extrañas que han pasado por el festival. Basada en la novela de Ryu Murakami. Su director, Nicolas Pesce, ya debutó con una película verdaderamente particular llamada The eyes of my mother y aquí vuelve a soprender con una obra cuya estética visual y sonora remite a la cultura del videoclub y a los gloriosos años 80.

Piercing cuenta con una trama que podríamos definir como una mezcla entre Audition y American Psycho. Veremos una relación verdaderamente extraña entre un hombre que quiere cometer su primer asesinato y una perturbada. La obra está a medio camino entre una comedia muy negra y el terror, con escenas cargadas de suspense que se acaban desinflando en su desarrollo final.

Al final de la película, uno tiene la sensación de encontrarse con un mediometraje extendido, es inevitable tener la sensación de que falta algo más de desarrollo en su estructura. No obstante, el tono tan particular que posee la convierte en una película única, difícil de recomendar, pues su ritmo y narrativa tan particular no agradará a todo el mundo, pero merece la pena darle una oportunidad, especialmente a todo aquel que quiera encontrarse con un thriller diferente y peculiar.

Sin duda alguna, su director apunta maneras y puede que en el futuro nos encontremos con un exponente en el género, el tiempo lo dirá.

 


The Night Comes for Us, de Timo Tjahjanto (8/10)

Y llegó la adrenalina y la violencia a Sitges. The Night Comes for Us viene acogida por Netflix, siendo una producción que nos viene de Indonesia, país que nos dio algunas de las mejores películas de acción de los últimos años como The Raid. Dirige Timo Tjahjanto, un director que hasta entonces estaba asociado al cine de terror y que debuta en la acción con una película repleta de violencia, artes marciales y hostias, muchas hostias.

La dirección en este film es espectacular, con unos planos secuencia que siguen a un personaje enfrentándose a hordas de enemigos, planos picados e imposibles cargados de adrenalina, violencia y espectacularidad. Las coreografías son de lo mejor, demostrando el motivo por el que esta película llevó 5 años de desarrollo. Los productores afirmaban antes de la proyección que Netflix les había dado carta blanca a la hora de ofrecer toda la violencia que ellos quisiesen y desde luego, no se quedaron cortos.

Para los amantes de las películas de la violencia física y las artes marciales, apuntaros a fuego el título de esta película que deja en ridículo a la mayoría de producciones de acción norteamericanas.

The Night Comes for Us es una de estas producciones donde sientes que hay un mimo en todos sus aspectos, su tenebrosa fotografía, su elaborado maquillaje que ofrecen un gran realismo en las heridas, magulladuras… Su espectacular dirección e incluso su guion, con unos diálogos muy bien elaborados que consigue que entendamos mejor el contexto de las bandas criminales enfrentadas. Su ritmo se cocina a fuego lento durante la historia para acabar explotando en las batallas.

Para mí, la mejor película de acción del año y de las mejores de esta década. Por supuesto, resultó ser una de las más aplaudidas y alabadas del festival.

 


Chuck Steel: Night of the Trampires, de Michael Mort (8/10)

Chuck Steel es una alocada y gamberra producción de animación que puede recordar a aquella película de Trey Parker y Matt Stone llamada Team America. El protagonista es un héroe de acción que pretende ser una mezcla entre Chuck Norris y Sylvester Stallone. La producción es divertidísima y posee un ritmo frenético en todo momento que nunca decae. Los personajes secundarios están muy bien perfilados y la narrativa posee unos giros de guion bastante sorprendentes e ingeniosos.

Las bromas y gags funcionan muy bien y forman parte de este viaje cargado de acción, violencia y pura adrenalina. Todos los personajes resultan tremendamente carismáticos y la animación está a un gran nivel.

A nivel sonoro, la película apuesta por una banda sonora cargada de rock duro y heavy metal que encaja a la perfección con el tono gamberro y desenfadado de la película.

Sin duda, una de las películas más divertidas y políticamente incorrectas del festival.

Todo un triunfo dentro de su género.

 


Heavy Trip, de Juuso Laatio y Jukka Vidgren (8/10)

Heavy Trip es una pequeña producción que nos llega desde Finlandia y nos cuenta la historia de un grupo de Heavy Metal que viven en un pequeño pueblo y se dedican durante años a tocar para ellos mismos con la esperanza de que algún día puedan tener la oportunidad de tocar en un festival.

Nos encontramos ante una Road Movie divertidísima, hilarante. Un grupo de pueblerinos carismáticos y divertidos que protagonizan una película especialmente recomendable para los fans del Metal.

La película no solo funciona como comedia y ejercicio de entretenimiento, en el fondo, Heavy Trip es un viaje formado por unos perdedores que buscan una oportunidad en la vida para poder cumplir su sueño.

Esta producción ofrece mucho más de lo que uno espera a priori, encontrándose con una película cargada de momentos divertidos y gags funcionales junto con otros que saben como emocionar y sobrecoger al espectador.

Heavy Trip podría ser la Little Miss Sunshine del Metal. Una sorpresa dentro de la programación del festival y una película absolutamente recomendable.

 



Día 4 en Sitges (Domingo 7 Octubre)

 


American Animals, de Bart Layton (7/10)

En 2012, el director Bart Layton sorprendió a todos con un documental titulado El Impostor donde combinaba elementos de ficción junto con testimonios reales del suceso que ocurrió en 1994 con la figura de Frédéric Bourdin, un impostor francés que adquiría identidades falsas de gente desaparecida para obtener el cariño de otras personas.

Con American Animals, el director recupera el formato de su ópera prima, combinando las características propias del documental, donde vemos a los personajes de esta historia hablando a cámara y contando como fueron los sucesos, junto con otra parte más cinematográfica donde vemos como un grupo de adolescentes decidieron cometer un atraco en una biblioteca para poder robar un valioso manuscrito.

La película posee el mismo pulso narrativo que El Impostor, resultando muy entretenida en todo momento gracias a una dirección y montaje sobresalientes. American Animals está cargada de tensión y suspense y no se desinfla en ningún momento, a pesar de sus 120 minutos de metraje.

La historia posee un crescendo constante y lo que en un principio puede parecer una inocente producción protagonizada por adolescentes, la película se va volviendo cada vez más incómoda y desesperante para el espectador, con un tono realista y oscuro que ya estaba presente en su anterior película.

En este caso, American Animals cuenta una historia completamente ficticia, pero gracias al talento de su reparto y la inteligencia de su guion, consigue ser muy creíble en todo momento.

 


Ghostland, de Pascal Laugier (6/10)

Ghostland es la nueva producción del director francés Pascal Laugier, director que triunfó en Sitges 2008 gracias a su película Martyrs.

Estamos ante una home invasion que no aporta nada nuevo a nivel narrativo ni supone ninguna innovación para el subgénero, pero que nos ofrece algo que sobresale por encima del resto de propuestas similares. Su atmósfera.

La ambientación consigue ser sobrecogedora gracias a la caracterización de los villanos, apoyada por una tenebrosa fotografía, así como la trabajada dirección artística del film, consiguiendo unos terroríficos y oscuros interiores en donde se desarrolla gran parte de la acción.

La película triunfa a la hora de generar incomodidad. El director plasma una visión enfermiza que trasciende la pantalla y que recuerda, en cierto modo, a la famosa obra de Tobe Hooper La Matanza de Texas.

Ghostland resulta irregular, no es la película más violenta dentro de su género ni la más aterradora ni por supuesto, la mejor. Narrativamente resulta algo torpe, con unos giros de guion un tanto pobres y con un interés que decae con el tiempo en el espectador.

Pero sí podemos concederle el honor de ser una de las más morbosas de su género.

Que cada uno decida si esto es una virtud o no.

 



Día 5 en Sitges (Lunes 8 Octubre)

Llegó el inicio de una nueva semana, y con ello, el día cuyo foco estaba centrado especialmente en la nueva y supuesta última película del polémico director danés Lars Von Trier. Además de esto, tendríamos buenas sorpresas y también grandes decepciones.

 


La casa de Jack, de Lars von Trier (8/10)

Lars Von Trier es uno de esos directores que cada vez que estrena una nueva obra genera polémica, siendo un autor con una visión y estilo muy personal que impregna en todas sus películas y que no resulta accesible para todos los públicos.

La película es continuista, estilísticamente hablando, con respecto a las obras que ha estado haciendo desde Anticristo, con una fotografía muy cuidada, unas interpretaciones de primer nivel y una fuerte carga reflexiva sobre temas tabú que no suelen ser tratados habitualmente en el cine, o al menos no de una manera tan explícita. Si en Nymphomaniac teníamos una representación explícita sobre el sexo desde la perspectiva de una ninfómana, en esta ocasión, la violencia desde la perspectiva de un asesino en serie es el tema a tratar.

The House That Jack Built es una obra tremendamente provocativa cargada de violencia, esto hay que dejarlo claro. En la película, hay muertes representadas con el objetivo de herir la sensibilidad del espectador y algunas de ellas están ejecutadas con un cierto sentido del humor que puede repeler a más de uno…

La película se desarrolla a través de cinco asesinatos y un epílogo. La voz en off de Matt Dillon nos cuenta como ejecutó los diferentes asesinatos y lo que sintió al hacerlo, como si de un artista se tratase. La narración se ejecuta de una manera muy similar a Nymphomaniac, con un receptor (Bruno Ganz, en este caso) reaccionando ante los comentarios del protagonista Jack.

La película roza por momentos la misoginia, los personajes femeninos son meras víctimas, sin tener ningún ápice de inteligencia, algo de lo que el propio director es consciente y se mofa de ello.

La película por momentos parece un ejercicio de autorreflexión por parte de su director, con momentos excepcionalmente bien escritos donde el protagonista reflexiona sobre la figura del artista. En este momento, vemos una retrospectiva formada por escenas de todas las películas que ha dirigido Von Trier, tal vez esto sea una forma de despedirse del mundo del cine…

Aunque uno de los actos está demasiado extendido, su largo metraje de dos horas y media nos lleva a través de una narración fluida por una película que no decepcionará a los fans del director que ya disfrutaron de sus anteriores películas desde Anticristo.

Con un cierto humor negro, mucha violencia y un Matt Dillon en estado de gracia, The House That Jack Built recibió un largo aplauso a toda esa gente que era consciente de lo que se iba a encontrar y que fueron capaces de saciar su sed de depravación y violencia. El publico de este festival tal vez era mucho más adecuado para esta película que el de Cannes.

Una película que en lo personal aplaudo por su estilo, la tensión que consigue generar en ciertas escenas, sus interesantes y cuidados diálogos, sus interpretaciones, sus bien seleccionados pasajes sonoros que siempre acaban siendo los idóneos para representar el tono de la película y su calidad cinematográfica en general.

Los fans de este director estáis de enhorabuena, esta va a ser otra de sus películas que van a dar que hablar y ya van…

 


¿Estamos solos?, de Reed Morano (4/10)

Peter Dinklage protagoniza esta película postapocalíptica de un hombre que piensa que ha quedado solo en el mundo después de un apocalipsis hasta que se encuentra con una chica que le demuestra que está equivocado.

I Think We Are Alone Now resulta tremendamente lenta, aburrida y con momentos tediosos a pesar de su corta duración, es la clase de película donde no ocurre apenas nada y cuando ocurre ya no nos importa. Una película vacía como sus escenarios.

Soy Leyenda, la película del 2007 protagonizada por Will Smith, sin ser una gran obra ni mucho menos, al menos contaba con un componente de ciencia ficción y acción que la convertía en una película llevadera y entretenida, a pesar de contar con un final catastrófico.

Esta película se enfoca especialmente en la relación que mantienen el personaje de Peter Dinklage y el de Elle Fanning. Él es especialmente reservado, muy poco sociable y antipático. Ella es mucho más abierta y a lo largo de la historia vemos como intenta cambiarle. Dos polos opuestos que intentan ser el foco de atención en una película donde los personajes apenas evolucionan ni existe un desarrollo claro. No hay química entre los personajes, y es lo único que podía ofrecer una película de estas características, puesto que no existe acción de ningún tipo.

La película acaba cayendo en un minimalismo autoral vacío, pretende ser una reflexión de la soledad, pero acaba siendo un somnífero de hora y media.

 


Expediente 64 (Los casos del Departamento Q), de Christoffer Boe (8/10)

Nos encontramos con la cuarta entrega de una saga danesa policiaca iniciada en 2013. Expediente 64 se inicia con la aparición de tres cadáveres escondidos tras una falsa pared que llevará a la pareja de policías a investigar quien ha sido el responsable de esos macabros actos.

La película no tiene miedo a la hora de mostrar el lado más oscuro y perverso del ser humano. Por un lado, tenemos la investigación policiaca y por el otro, los acontecimientos que ocurrieron antes de que se produjese el crimen y que nos ayudará a entender los motivos que había detrás de todo.

El magnífico director Christoffer Boe se encarga de dirigir por primera vez una película de esta saga y lo hace de una manera verdaderamente notable. Como si de un David Fincher se tratase, Boe construye un thriller verdaderamente notable gracias a sus personajes y sus sorpresivos giros de guion, aunque flaquea con un final algo previsible.

Expediente 64 se reserva ciertos momentos para desarrollar la relación entre los agentes protagonistas, pero gran parte del film se centra en construir ese halo de misterio que envuelve la historia y que resulta verdaderamente turbia, con una cierta fijación por lo sórdido.

A nivel técnico, la película es muy competente, presentada con una elegante fotografía que no tiene miedo en volverse tenebrosa en los momentos requeridos. Su BSO acompaña a la perfección y la factura es impecable. Nada que envidiar a una producción norteamericana en ese aspecto.

Si buscáis un gran thriller, adulto, y con una buena factura, Expediente 64 es de lo mejor que os vais a encontrar este año. Muy recomendable.

 


Un couteau dans le coeur, de Yann Gonzalez (6/10)

Esta producción francesa ha sido una de las películas más peculiares y estilísticamente personales del festival. Estamos ante una obra que se mueve entre el thriller y el slasher, con una estética muy marcada por el cine de Brian de Palma de los años 70 y el cine pornográfico más vintage.

El realizador francés, Yann González, no esconde sus referencias al utilizar recursos del director americano como la partición de la pantalla en dos mitades o esa mezcla tan particular entre el humor negro, el erotismo y la violencia.

La película acaba siendo víctima de su propio estilismo, dejando de lado la narrativa para centrarse en una propuesta mucho más atractiva a nivel visual. Las muertes no son numerosas, pero resultan creativas y sorprendentes en algún caso.

La fotografía resulta algo recargada, con una composición muy propia del cine de los 70 y con una banda sonora a base de sintetizadores que le dan a la película un toque muy personal.

Un Couteau Dans Le Coueur es una película especialmente recomendable a los amantes del primer cine de De Palma, así como aquellos que se interesen por un cine de autor con personalidad, diferente y creativo. No os esperéis una gran historia ni grandes giros de guion. En el fondo es una de esas películas raras pero que tienen un cierto encanto.

Se corre el riesgo de que, si uno no consigue adentrarse en su atmósfera, puede llegar a resultar aburrida debido a su largo metraje, no obstante, sigue resultando una propuesta interesante y recomendable.

 



Día 6 en Sitges (Martes 9 Octubre)

Llegó el martes, un día en el que no tuvimos ninguna película especialmente memorable, aunque sí pudimos disfrutar de historias muy entretenidas y algún que otro viaje nostálgico a los años 80.

 


Ederlezi Rising, de Lazar Bodroza (6/10)

Ederlezi Rising no es una producción común, la película nos viene de Serbia, país del que no nos llega mucho cine y mucho menos de ciencia ficción. En palabras del director, ha sido una película que ha supuesto todo un desafío llevarla a cabo teniendo en cuenta los medios con los que contaban, sin embargo, tras haberla visto, hay que decir que el resultado ha sido bastante satisfactorio.

A nivel visual, para ser una producción de bajo presupuesto realizada en el espacio, resulta muy atractiva. La ambientación, tanto dentro de la nave donde se desarrolla la historia, como fuera, está conseguida y transmite credibilidad.

La película nos cuenta la relación que mantiene nuestro protagonista, un ingeniero espacial destinado a una misión que durará años, con una androide.

A medida que avanza el film, vemos la evolución de estos personajes y la película plantea preguntas existenciales de cara a un futuro posiblemente más próximo de lo que creemos. ¿Podrá un androide llegar a tener sentimientos propios más allá de los programados? ¿Podrá un androide reemplazar a un ser humano y dar amor más allá del placer físico? ¿Su inteligencia y perfección acabaran reemplazándonos en todos los ámbitos, incluidos los sentimentales, los que, al fin y al cabo, nos definen como humanos?

Todas estas cuestiones están planteadas en el film, aunque no ofrecen una respuesta concreta, como si de un capítulo de Black Mirror se tratase.

Ederlezi Rising, a pesar de su interesante premisa y su eficaz representación visual, adolece de un ritmo demasiado reposado que deriva en un interés que va decayendo lentamente. A pesar de su corto metraje, la película puede resultar algo larga y pesada.

Su final resulta bastante sorprendente, remarcado en un último plano secuencia y apoyada en una banda sonora ambiental magnífica. Una propuesta muy interesante.

 


St. Agatha, de Darren Lynn Bousman (7/10)

St. Agatha es una de esas películas que uno agradece ver de vez en cuando. El film consigue ser entretenido, divertido y terrorífico al mismo tiempo.

Dirige todo un veterano del cine de terror, Darren Lynn Bousman, que nos cuenta la historia de una chica llamada Mary que va a vivir a un convento de monjas presuntamente pacífico hasta que se dará cuenta de que está en peligro, lo que supondrá para ella una verdadera pesadilla de la que no podrá escapar fácilmente.

La película nos presenta un survival en un contexto diferente y poco común, un convento. Un ejercicio perverso, lleno de maldad y mala leche que resulta muy divertido en todo momento gracias a un ritmo dinámico y un interés constante por ver como se las arregla Mary para salir de allí.

Prácticamente toda la película se desarrolla en el interior del convento y a pesar de esto, consigue tener una gran riqueza visual, conseguida especialmente gracias al juego de luces y sombras y el trabajo artístico. La cámara sigue a los personajes con pulso y con una fluidez constante.

El suspense es uno de los elementos mejor trabajados en la película, acompañada por un apartado sonoro que será el culpable de llevarte más de un susto y mantenerte en constante tensión.

Además de esto, hay que destacar las notables interpretaciones por parte de todo el elenco, a destacar la protagonista Sabrina Kern y Carolyn Hennesy, interpretando a la líder del convento y que generará bastante odio en el espectador.

A pesar de sus logros, uno siente que, en el último acto, todo se acaba desmoronando levemente para acabar llegando a una conclusión bastante obvia, torpe y poco original.

No obstante, la película nunca se desinfla a nivel de entretenimiento, por lo que supone un gran divertimento para disfrutar de principio a fin. Recomendable.

 


He’s Out There, de Quinn Lasher (5/10)

He´s out there es un slasher que no podía faltar en el festival. Un survival de una madre que va a pasar la noche en una cabaña alejada en el bosque junto con sus dos hijas y que es atacada por un psycho-killer enmascarado.

Estamos ante una película que no destaca por su originalidad precisamente, Quinn Lasher nos lleva con esta película hasta esa época dorada de los slashers ochenteros al más puro estilo Viernes 13, cuyo aliciente principal eran sus asesinatos, a cada cual más sangriento que el anterior.

Dicho esto, queda claro que esta película no aporta nada nuevo y solo pretende ser un homenaje a un género actualmente perdido, pero que en su momento supuso todo un fenómeno de ventas gracias a sagas interminables de asesinos en serie inmortales.

La película tiene muchos defectos, su ritmo es demasiado lento, hay pocas muertes y resultan demasiado previsibles en su mayoría, tampoco son especialmente originales en su ejecución, aunque sí se agradece un cierto nivel de gore que los fans de la casquería aplaudirán.

El final resulta bastante anticlimático y deja mal sabor de boca, las actuaciones no son demasiado buenas, especialmente las de las niñas.

En la película hay demasiados momentos poco creíbles, algo que por otra parte parece heredado de este tipo de películas… Y por último, destacar que la película técnicamente es deficiente, con una fotografía de día quemada y muy poco trabajada.

No obstante, la película es disfrutable, entretenida por momentos y especialmente recomendable para los amantes del género o los nostálgicos que disfrutaron de las matanzas de Jason, Michael Myers etc.

 



Día 7 en Sitges (Miércoles 10 Octubre)

burning

El miércoles fue el día en el que tuve la oportunidad de ver una de las mejores películas del festival dentro de la sección oficial, además de sorprenderme con diferentes obras de diversas partes del mundo. Las analizo individualmente a continuación.

 


Burning, de Lee Chang-dong (8/10)

Burning ha supuesto una de las mayores sorpresas del festival. La nueva película de Lee-Chang Dong adapta un relato del famoso novelista Haruki Murakami y nos presenta la película más oscura de su filmografía.

Sorprendía ver una película de este director en Sitges, pues Lee-Chang Dong siempre se ha centrado en realizar películas dramáticas de un cierto carácter intimista que poco o nada tienen que ver con las obras que se suelen ver en el festival.

Burning conserva el estilismo del director, la belleza de sus planos, sus diálogos existenciales y sus poéticas secuencias, pero con la peculiaridad de que en esta ocasión existe un fondo oscuro que persigue al personaje, creando una trama muy intensa y cargada de suspense.

Burning genera un contraste curioso y poco habitual en este tipo de películas, la fotografía es luminosa, no vemos violencia de ningún tipo y el estilo naturalista de Lee-Chang Dong está presente en todo momento, sin embargo, estamos ante una trama que genera desconcierto en el espectador y que conforme se van aclarando las cosas se vuelve cada vez más oscura, encontrándonos ante un Thriller autoral que se aleja de la fotografía oscura y violencia propia del género.

El ritmo es reposado, en sus dos horas y media el director se toma su tiempo para presentarnos secuencias de gran belleza, los personajes resultan interesantes, están bien construidos y el protagonista evoluciona.

La ambigüedad de la película forma parte del su encanto y es capaz de regalarnos un desenlace memorable. Burning, como el título sugiere, se os quedará grabada a fuego y no la olvidareis fácilmente.

 


Nación salvaje, de Sam Levinson (7/10)

Assassination Nation es una ágil y violenta producción protagonizada por cuatro adolescentes cuya información personal es filtrada por un hacker anónimo.

La película se mueve entre una ácida crítica a la sociedad norteamericana que puede recordar a La Purga, un capítulo de Black Mirror, dejándonos ver los peligros de las nuevas tecnologías y una violenta producción al estilo Grindhouse. El coctel es explosivo y el director Sam Levinson se encarga de llevarlo a buen puerto.

La película tiene un enfoque claramente feminista y cada una de sus protagonistas es lo suficientemente divertida como para que la película nos entretenga de principio a fin durante sus casi dos horas de duración.

El montaje es rápido, con un uso constante de multicámaras, pantallas partidas y múltiples recursos para darle a la historia una agilidad constante. La dirección apuesta por numerosos planos secuencias rodados con una gran profesionalidad.

La BSO está bien escogida para acompañar al tono tan particular que tiene la película, moviéndose constantemente entre la comedia negra y macarra, propio de un Brian Taylor en estado de gracia y la acción más violenta, propia de un Robert Rodriguez.

Assassination Nation podríamos definirla como El club de la lucha en la era post-internet . Si tuviese que apostar por una sola película del festival que tuviese una mayor probabilidad de convertirse en una obra de culto sería esta.

En conclusión, una producción verdaderamente entretenida y con suficiente personalidad y estilo como para resaltarla entre lo mejor de este año. No os la perdáis.

 


Believer, de Don Argott (7/10)

Believer es una producción surcoreana cargada de acción. Es un remake de la película de Johnnie To, Drug War.

Nos encontramos ante una película que nos cuenta la historia de como un detective se infiltra en una de las tríadas más poderosas de Corea para detener a un importante narcotraficante al que lleva persiguiendo desde hace años.

La película es ágil, muy entretenida y está cargada de tensión, con escenas que están construidas de una manera eficaz y que nos mantendrán pegados a la butaca.

Estilísticamente, Believer es elegante, bella y poderosa. Muy en la línea de los thrillers coreanos que hemos tenido en los últimos años.

No supone un gran ejercicio de originalidad ni es un soplo de aire fresco para el género, pero funciona como un disfrutable entretenimiento. Al contrario que en The Night Comes For Us, aquí las coreografías no resultan tan espectaculares ni está tan trabajada en sus secuencias de acción, pero lo compensa con un ritmo muy dinámico y unos giros de guion bastante sorprendentes.

El reparto está a un buen nivel y sus diálogos están muy bien construidos.

Si queréis disfrutar de un buen thriller, Believer es una buena opción.

 


The Wind, de Emma Tammi (5/10)

La directora Emma Tammi debuta en el cine con The Wind, una producción independiente de bajo presupuesto que supone una mezcla entre el western y un film de terror.

La película parte de una premisa verdaderamente interesante, principalmente se centra en la idea de encerrar a un personaje en un espacio determinado y generar un film opresivo. A medida que avanza la historia, la protagonista de la historia se va encontrando con diversos peligros y sucesos paranormales que desconocemos si forman parte de una alucinación o es algo real…

A través de esta idea, la película se desarrolla durante los casi 90 minutos que dura.

El principal problema es que The Wind resulta exageradamente lenta, sin apenas interés durante su desarrollo. Su historia resulta banal y aburrida, no vemos una evolución interesante en el personaje y la presencia de un silencio constante, junto con el minimalismo de la película en su apartado artístico, tampoco ayudan a generar interés.

A pesar de su corta duración, la película se hace larga.

También hay que resaltar como punto negativo su desenlace, pues resulta insustancial y decepcionante.

Como punto positivo sí que hay que destacar su fotografía, bastante cuidada en todo momento y que ayuda a generar una atmósfera terrorífica constantemente.

Existen propuestas similares mucho mejores que esta The Wind, no es una mala película, pero tampoco es recomendable.

 



Día 8 en Sitges (Jueves 11 Octubre)

Nos acercábamos al final del festival de Sitges, pero no sin antes disfrutar de algunas de las películas más esperadas como el blockbuster Overlord o la simpática Superlópez. Las analizo aquí.

 


Overlord, de Julius Avery (7/10)

JJ Abrams produce la que probablemente sea la película con mayor presupuesto del festival. Un blockbuster cargado de violencia y espectacularidad por doquier.

Overlord la podríamos definir como la adaptación cinematográfica de la saga de videojuegos Wolfenstein, caracterizada por ser una serie de historias cargadas de violencia ambientadas al final de la II Guerra Mundial, donde los soldados americanos tenían que acabar con el ejército nazi tras haberse transformado en una legión de poderosos soldados mutantes.

La película coge el espíritu del videojuego y crea una película de serie B de alto presupuesto. Una obra llena de casquería, violencia y pirotecnia.

Overlord tiene dos partes bastante diferenciadas, en la primera parte el director Julius Avery decide centrarse en contar una historia bélica, muy bien rodada en todo momento, con un espectacular plano secuencia de un soldado tirándose en paracaídas de un avión que acaba de explotar. En esta primera hora no vemos ningún elemento fantástico y bien podríamos estar ante una película de género puro como Salvar al Soldado Brian o Hermanos de Sangre.

Es en la segunda mitad cuando la película explota y adquiere un espíritu mucho más similar al de Malditos Bastardos, por citar un ejemplo. Una segunda mitad fantástica donde la violencia se desata, los mutantes comienzan a hacer presencia y el gore comienza a protagonizar la película, con un tono mucho menos serio, más gamberro y en definitiva más divertido.

Cabe destacar el nivel de casquería que hay en la película a pesar de encontrarnos ante una producción con un enfoque comercial. Probablemente Overlord vaya a ser la película más violenta que podáis ver este año en multisalas.

En general, la película destaca por muchos aspectos, una buena y ágil dirección, su espectacularidad, su fantástica fotografía, su cuidada banda sonora y su buen nivel de acción. Como punto negativo cabría destacar su apresurado desenlace y un cierto descuido en el desarrollo de los personajes.

No obstante, Overlord es una divertida y explícita película de acción y merece la pena darle una oportunidad.

 


Superlópez, de Javier Ruiz Caldera (6/10)

Javier Ruiz Caldera se encarga de la dirección de Superlópez tras haber realizado un notable trabajo con Anacleto: Agente Secreto. El resultado es un film muy divertido, con el sello de Borja Cobeaga en el guion, responsable del efectivo humor que destila toda la película.

Sin embargo, Superlópez fracasa en sus secuencias de acción, con una puesta en escena cutre y una coreografía muy simplona que refleja una falta de medios importante.

El reparto no es el más acertado, a Dani Rovira se le ve cómodo en su papel, pero se tiene la sensación de que uno está viendo al humorista con un traje de superhéroe en lugar de ver a Superlópez.

Es en su primera hora, durante la creación del personaje, cuando la película resulta mucho más divertida y efectiva, siendo una clara parodia a Superman. Maribel Verdú no convence en su papel como villana y némesis del protagonista, en parte debido a lo desdibujado que está el personaje y lo superficial que resulta.

La estética de la película es excesivamente colorida, con gran presencia de colores chillones como el amarillo.

A pesar de todos estos defectos, la película cumple como ejercicio de entretenimiento, es divertida y sin demasiadas pretensiones, con un ritmo ágil y dinámico.

Con un humor muy cercano al de Ocho Apellidos Vascos y un espíritu autoparódico, Superlópez esta destinada a ser una película de éxito y ofrecer un rato agradable al espectador.

Con una villana más carismática, unas secuencias de acción mejor trabajadas y un actor protagonista más acertado, podríamos estar ante una película mucho más interesante, no obstante, Superlopez acaba dando lo que uno espera de ella.

A no ser que seas un fanático del comic, que debido a las libertades que se toma la película, lo más probable es que te sientas tremendamente decepcionado, la recomiendo.

 


Tous les Dieux du ciel, de Quarxx (5/10)

Tous les dieux du ciel es una extraña producción que nos viene de Francia y nos cuenta la historia de un hombre que vive en soledad mientras cuida de su discapacitada hermana, del cual fue culpable de que ella acabase así cuando eran niños.

La película parte de una premisa impactante, el personaje arrastra una gran carga de culpabilidad y resulta desagradable y antipático para todo su entorno.

La película se desarrolla lentamente, los personajes arrastran un gran odio y el director se preocupa por enfatizarlo. Tous les dieux du ciel es una de estas películas donde lo verdaderamente atractivo reside en la trama realista, las interpretaciones y el drama interno de sus personajes.

El problema viene cuando se añade a todo esto, el elemento fantástico, introduciendo aliens y abducciones de por medio. Es en este momento cuando la película pierde todo su interés y acaba por destruir todo lo que había estado construyendo tan notablemente en su primera hora, volviéndose inconsistente y confusa.

No obstante, puede resultar curioso acercarse a ella y sorprenderse con la caracterización de la hermana del protagonista, su premisa inicial, el impacto que produce alguna de sus escenas o la tensión que se genera en ciertos momentos de la película.

 


El año de la plaga, de Carlos Martín Ferrera (2/10)

El año de la plaga es simplemente la peor película que he visto en Sitges. Una producción bochornosa que pretende ser una versión paródica de La invasión de los Ultracuerpos y acaba resultando ser un bodrio cuyos chistes no hacen gracia, sus interpretaciones están a un nivel amateur, su puesta en escena es nefasta y sus coreografías son lamentables.

Es la típica película de amigos que han colado en el festival de Sitges por la colaboración de TV3.

El año de la plaga aborda el tema de personas clonadas que carecen totalmente de sentimientos, y tal vez este sea el tipo de público ideal para esta película, de lo contrario lo más probable es que salgas de la sala dolido y con una sensación de vergüenza ajena constante.

Todo está a un nivel tan bajo que no es rescatable en ningún aspecto, tal vez en el sonoro, pues la banda sonora no está del todo mal. Por lo demás no merece la pena hablar más de esto.

La película comenzó con la sala llena y acabó medio vacía y sin aplauso final (algo que es costumbre en todas las proyecciones de Sitges).

 


Nightmare Cinema (6/10)

Nightmare Cinema fue, junto con The Field Guide To Evil, la segunda película compuesta por varias historias dirigidas por diferentes directores. Si bien la primera se centraba en historias basadas en leyendas y figuras mitológicas, acercándose más al género fantástico, en esta ocasión estamos ante una recopilación de terror al más puro estilo Creepshow o Historias de la Cripta.

Como suele suceder siempre en estos casos, la recopilación resulta irregular, con algunas historias más destacables que otras, no obstante, en general resulta una película mucho más sólida que la anterior.

En la recopilación intervienen importantes nombres del mundo del terror como Mick Garris, Joe Dante o Ryuhei Kitamura.

Algo que hay que agradecer a la recopilación es que a pesar de que todas las historias pertenecen al mismo género, todas tienen un tono y estilo muy diferente, consiguiendo que Nightmare Cinema sea una recopilación muy dinámica y variada, a pesar de su larga duración.

En esta recopilación nos encontraremos desde un slasher cargado de violencia hasta un corto rodado en blanco y negro con un tratamiento onírico y experimental, pasando por una historia llena de posesiones y gore en un orfanato católico (personalmente, mi corto favorito).

En conclusión, una película entretenida y divertida por momentos que, aunque no deje huella ni aporte nada especial al género, es capaz de dar al fan poco exigente sangre a borbotones y diversión a partes iguales.

 



Día 9 en Sitges (Viernes 12 Octubre)

La semana llegaba a su fin, al igual que el festival. El cansancio ya se notaba entre los espectadores, pero aún había reservada energía para ver una de las películas más esperadas del festival, el regreso de uno de los Psycho-Killers más icónicos del cine de terror. Michael Myers. Junto a la esperada Halloween también pude asistir a la proyección de películas muy interesantes que analizo a continuación.

 


La noche de Halloween, de David Gordon Green (6/10)

Halloween tiene muchas virtudes y defectos. El principal problema es que la película pretende ser tan fiel al espíritu de la original de Carpenter que acaba resultando ser un slasher bastante conservador que no aporta nada nuevo a la franquicia, a lo contrario que ocurrió con la adaptación de Rob Zombie en 2007 que aportaba una visión fresca y original a la saga.

En esta ocasión tenemos un slasher con pocas muertes que no son demasiado explícitas ni originales, a excepción de una. Tampoco tenemos una película que ofrezca algo nuevo a nivel argumental, como en un principio parecía prometer.

El resultado es un film que parece seguir una formula que se ha quedado anticuada y que podría haber tenido sentido en la década de los 80 o en ese resurgir del subgénero a mediados de los 90 con películas como Scream o Sé lo que hicisteis el último verano.

Otro problema obvio de la película es que alcanza su cénit en la mitad de su desarrollo para luego desinflarse de manera incontrolada, ofreciendo una batalla final entre Michael Myers y Laurie Strode decepcionante y carente de tensión alguna.

Como puntos favorables habría que destacar la elegante dirección, destacando un plano secuencia desde la espalda de Michael Myers hasta que acaba con una de sus víctimas o la efectiva fotografía, con unos exteriores muy bien iluminados.

La banda sonora es un viaje nostálgico a la original del 1979, volviendo a esos pasajes sonoros compuestos por John Carpenter que conseguían ponernos los pelos como escarpias.

En conclusión, Halloween es un viaje nostálgico a los amantes de la saga, que serán los que más disfruten de esta nueva adaptación, pero no será una película que atraiga a nuevos espectadores.

Dada la escasa oferta de películas de este estilo (al menos dentro del ámbito mainstream) Halloween resulta una propuesta interesante y entretenida de principio a fin, pero al mismo tiempo resulta demasiado continuista y olvidable.

 


L’heure de la sortie, de Sébastien Marnier (6/10)

Le heure de le sortie resulta ser una película muy efectiva gracias a su atmósfera y a la magnífica interpretación de los jóvenes actores.

Nos encontramos ante un thriller francés de buena factura que, pese a desinflarse en su ultimo tercio con un desenlace algo decepcionante, consigue ser todo un ejercicio de notable suspense que nos brinda momentos memorables gracias a la dirección de Sébastien Marnier y su tenebrosa fotografía.

La película comienza de manera impactante y se desarrolla con incomodidad para el espectador que empatiza de manera inmediata con el personaje protagonista al ser testigo de la extraña actitud de los seis inexpresivos alumnos que forman parte de esta historia.

La película se sitúa entre el suspense y el terror, con especial interés en los extraños alumnos que pueden recordar irremediablemente a los niños de esa obra maestra de Narciso Ibáñez Serrador titulada ¿Quién puede matar a un niño?

Con una tensión constante, el director crea una historia de terror con muy pocos elementos y sabe generar un interés constante hasta su conclusión.

Es inevitable notar que la película, con el paso del tiempo, se acaba diluyendo y no siempre acaba resultando tan interesante como debería. Tal vez su problema sea que genera unas expectativas demasiado elevadas para acabar resolviéndolas de una forma demasiado efectista y simplona.

No obstante, a nivel general nos encontramos ante una buena película, bien interpretada, bien dirigida, con unas interpretaciones a un muy buen nivel y con algunos planos que recuerdan al buen cine de terror de antaño.

Esta es una de esas películas desconocidas de las que poco se hablará en el futuro, pero que resulta muy recomendable detenerse y echarle un vistazo.

 


Kasane, de Yuichi Sato (6/10)

Kasane es una interesante producción japonesa que nos habla del mundo de la fama, el show business y como está ligada la belleza al triunfo.

La protagonista Kasane tiene un grandísimo talento para la interpretación, pero tiene una gran cicatriz en su cara que la impide salir a los escenarios y triunfar. Por otro lado, conoce a Nina, una actriz de gran belleza pero que carece del talento de Kasane. La protagonista heredará de su madre un pintalabios mágico que permite que, al usarlo y besar a otra chica, se intercambien sus caras durante 24 horas. Kasane intentará convencer a Nina de usar su cara para así poder triunfar en el mundo de la interpretación.

Con esta interesante y alocada premisa, la película nos cuenta en su primera hora, una notable historia de superación, celos y competencia entre dos actrices que quieren alcanzar su sueño, pero que se necesitan la una a la otra irremediablemente para triunfar.

A esto se le suma una trama romántica y una cierta crítica social que funciona muy bien.

Las dos actrices principales realizan un gran papel y la película posee un gran trabajo en la dirección y en su fotografía, consiguiendo ser por momentos hipnótica. Su banda sonora está igualmente a un muy buen nivel.

Como viene siendo habitual en las producciones japonesas actuales, la película coge elementos de muchos géneros diferentes, ofreciendo momentos cómicos, románticos, dramáticos, reflexivos, situaciones llenas de suspense…

Por desgracia, la película se desinfla con una segunda mitad que no está a la altura de la primera y acaba pecando por volverse demasiado rebuscada con una sucesión de giros narrativos constantes y personajes que acaban cambiando radicalmente de actitud sin justificación.

No obstante, solo por su original idea y su cuidada factura, merece la pena darle una oportunidad.

 


Cam, de Daniel Goldhaber (7/10)

Cam es la primera película de Daniel Goldhaber y supone una producción independiente realizada con poco presupuesto, pero con mucho ingenio, ofreciendo una buena idea de partida.

La película nos adentra en el mundo de las webcams eróticas contándonos lo que sucede con Alice, una cam girl que un día es reemplazada por una copia suya, adueñándose de su cuenta e impidiendo que la Alice real pueda acceder y ser dueña de sus actos.

Con una premisa tan surrealista y el tono propio de un capítulo de Black Mirror, el director nos presenta una película cargada de suspense que mantiene al espectador expectante hasta el final.

La que ocurre en la película es desconcertante y original, lo que hace que empaticemos con la protagonista de manera inmediata, magistralmente interpretada, dicho sea de paso, por la actriz Madeline Brewer.

El director tiene la habilidad para construir, con los medios de los que dispone, un mundo verdaderamente peculiar, donde el peligro se manifiesta de maneras muy diferentes a las que todos conocemos.

Es acertado que la película nunca llega a tener un discurso moralista y tópico sobre el peligro de Internet. En este caso, el director opta por contar una historia fantástica en un entorno que nunca ha sido demasiado habitual en el cine.

Como si de un Hitchcock en la era de internet se tratase, el ritmo resulta fluido y el suspense constante. El entretenimiento es tal que se le perdonan ciertos fallos argumentales que la película tiene claramente, especialmente en su último acto.

En conclusión, para ser una ópera prima, Cam resulta ser una película muy ingeniosa y entretenida. Muy recomendable para todo aquel que quiera disfrutar de una buena película de suspense con una lograda ambientación y unos ligeros toques de comedia.

 



Día 10 en Sitges (Sábado 13 Octubre)

Y llegó el último día del festival, donde tuvimos diversas reposiciones, el estreno de la versión remasterizada en 4K de la maravillosa 2001: Una odisea en el espacio de Kubrick y el estreno de una maravillosa película anime que analizaré a continuación.

 


I Want to Eat Your Pancreas, de Shin’ichirô Ushijima (9/10)

Hace dos años se estrenó Your Name, un anime dramático que se convirtió en un fenómeno social, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia de Japón, superando a la galardonada El Viaje de Chihiro y consiguiendo ser una película muy alabada tanto por la crítica especializada como por el público.

Resulta curioso que esta película, siendo mucho más desconocida y sin gozar de la fama y promoción de Your Name, sea mucho mejor en todos los aspectos.

I want to eat your pancreas es un puñal en el corazón, una película que desde la primera secuencia ya te advierte de que vas a emocionarte y será inevitable que derrames, como mínimo, una lágrima.

Con esta película se ha demostrado que el público de Sitges no solo disfruta de películas sangrientas, violentas y comedias gamberras, si no que también es capaz de emocionarse, con una sala llena de ojos humedecidos. Y no es para menos.

La gran virtud de esta película es la de no ser tramposa en ningún momento ni resultar artificiosa a la hora de generar el drama, su secreto está en el de elaborar unos personajes magistrales con los que el espectador se encariñe y empatice para posteriormente darte una puñalada.

I want to eat your pancreas no solo resulta, en su esencia, una película verdaderamente emocional, si no que está trabajada en un equilibrio constante entre la comedia y la reflexión, (la película contiene una de las definiciones más bellas del amor que he visto en mucho tiempo).

Al mismo tiempo, la película fluye ante una naturalidad y sencillez envidiable, los dos protagonistas de esta historia son radicalmente diferentes en todo y, sin embargo, no te los imaginas separados, creando una de las parejas más memorables de los últimos años.

Hay más humanidad en estos personajes de animación que en muchas personas de carne y hueso.

A su fantástico guion le acompaña una animación de gran nivel a cargo de Studio VOLN y una gran banda sonora que enfatiza la enorme emocionalidad de la película.

Por mencionar algún aspecto negativo que lo aleja de la perfección diría que su tramo final se extiende demasiado, ofreciendo demasiadas escenas finales en lugar de terminar de una manera más eficaz.

Por lo demás, no encuentro ningún pero que ponerle, la película es de una belleza tan grande que lo demuestra con cada una de sus secuencias de muchas maneras (sus diálogos, su música, sus paisajes, su filosofía, sus reflexiones…)

Una película que no os debéis perder, os guste o no el anime.

 



Conclusión

Y hasta aquí la extensa crónica de un festival que me ha ofrecido grandes emociones, mucha diversión y pequeñas decepciones. Un festival único donde la bella ciudad de Sitges se transformó para ofrecernos toda una fantasía para los amantes del cine.

Merchandising de gran calidad, invitados de lujo, programación prácticamente ininterrumpida, maratones diarias, sesiones con un público entregado en cada una de las sesiones, aplaudiendo, festejando, en definitiva, viviendo el cine.

Una edición muy variada que nos ha ofrecido todo tipo de películas de géneros muy diferentes, siempre dando especial prioridad al fantástico, por supuesto.

Por mi parte, todo un placer haber podido compartir mis sensaciones, análisis y experiencias con todos vosotros.

Nos leemos por el blog.

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Ricardo Pérez

Tras haber estudiado Producción de Cine, Radio y Espectáculos y la Carrera de Violín, decidió especializarse en el mundo del cine. Estudió Dirección Cinematográfica en el Instituto del Cine de Madrid. Ha ejercido las funciones de Director, Productor, Montador y guionista. Amante de la música y cinéfilo por naturaleza.

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