Las dos Twin Peaks

Twin Peaks

En ‘Twin Peaks‘ habitan dos series bien distintas. Una bordea sin traspasar la línea sutil que separa lo siniestro de lo ridículo, lo bello de lo grotesco. La otra, que provoca cierta sensación de vergüenza ajena, ni siquiera parecer ser consciente de la diferencia de estos conceptos. Es a ratos brillante, a ratos bochornosa e irritante.

Twin Peaks‘ es, en esencia, una serie policíaca con alma de culebrón que cavó su propia tumba al desvelar un misterio que nunca debió ser resuelto. Se nota la ambición inicial de sus autores por hacer una obra con múltiples lecturas, una especie de comentario metatelevisivo, pero ese propósito parece disolverse con el paso de los episodios. Hay escasa consistencia y lo que parecen demasiadas manos inexpertas intentando conducir lo que claramente ha perdido el rumbo tras la resolución del misterio que era su fuente principal de fascinación.

Porque el centro de ‘Twin Peaks‘, el centro alrededor del que la serie orbita y sin el cual todo el tinglado se derrumba es el personaje de Laura Palmer. La serie comienza con el descubrimiento de su cadáver, y hasta la resolución del caso, forzada por los productores hacia el comienzo de la segunda temporada, todo lo que se nos cuenta está relacionado en mayor o menor medida con cómo esta tragedia afecta a la gente que la conocía y a la investigación del caso por parte del luminoso agente Dale Cooper. Después de eso, parece que pasamos a “otro” ‘Twin Peaks‘, uno que es definitivamente peor. Ni siquiera los últimos episodios (con la honrosa excepción del último, donde se nota que David Lynch pone toda la carne en el asador), una vez retomada la serie por sus autores originales, consiguen remontar hasta el nivel anterior a la masacre.

PROS: Cooper y los personajes relacionados con la autoridad, léase cuerpos del orden y prohombres del pueblo; los personajes grotescos y/o siniestros en contraste con los personajes “normales”. Los aspectos sobrenaturales. La ambientación onírica a través de la música machacona y la fotografía cobriza. La presencia de fuerzas del Mal encarnadas en bosques centenarios, lechuzas y señores que dan muy mal rollo. La renovación de los estereotipos del género gótico. El folletinesco Windom Earle y sus hilarantes caracterizaciones. Que consigan que Leo (¡Leo!) te dé pena, a la vanguardia de otro personaje malo al que odias pero que luego acaba dándote pena, Theon Greyjoy. La Habitación Roja. El mejor cliffhanger de la historia de las series. BOB.

CONTRAS: El escaso atractivo de personajes de peso en la trama. Las escenas grotescas en donde lo siniestro, lo fascinante y terrorífico, está descompensado en favor del aspecto ridículo y que anula el efecto de ensueño que se ha ido construyendo con la ambientación. Las escenas musicales absurdas pero “en serio”, sin ironía. La irregularidad del interés de lo que se nos cuenta, que oscila como una montaña rusa a lo largo de dos temporadas y que en cierta forma hace que te sientas estafado.

Siguiendo la línea del producto, entre sus personajes también encontramos de lo mejor y de lo peor:

LO PEOR

1. DONNA HAYWARDDONNA HAYWARD: La “mejor amiga” de Laura tiene el magnetismo de un palo de escoba, no tarda ni una semana desde su muerte en enrollarse con su novio secreto y piensa que lo más para ser mala es ponerse las gafas de sol de una muerta. Lamentable.

 

2. JOSIE PACKARDJOSIE PACKARD: El personaje estaba escrito para Isabella Rossellini, pero al final se lo dieron a Joan Chen. Pasa de personaje-víctima a especie de femme fatale de forma tan cutre que cuando muere y acaba siendo un pomo de mesita te alegras mucho, mucho.

 

3. JAMES HURLEYJAMES HURLEY: El tipo duro más blandito de la televisión. La escena con Donna y Maddie donde perpetra “Just You” como si llevara calzoncillos cuatro tallas por debajo de la suya te dan ganas de arañarle la cara de bacalao seco que pone durante todas y cada una de sus intervenciones.

 

4. LELAND PALMERLELAND PALMER: No me malinterpreten. Es un gran personaje “a posteriori”, cuando descubrimos el motivo de su comportamiento y se redime en una de las mejores escenas de toda la serie. Pero antes de ese momento el desquiciado de Leland es algo realmente incómodo de ver.

 

5. DICK TREMAYNEDICK TREMAYNE: Este personaje, que jamás debió dejar de ser un secundario cómico de los que abundan en la serie, adquirió un protagonismo absurdo en tramas de la segunda temporada que apestaban a desesperación de guionista.

 

LO MEJOR

1. DALE COOPERDALE COOPER: Un dechado de virtudes: equilibrado, sereno, optimista… Es la representación más clara del Bien en la serie y saber qué fue de él tras el final de la segunda temporada ha sido seguramente el elemento de más peso para que el proyecto de la tercera temporada en camino haya podido prosperar.

 

2. SHERIFF TRUMANSHERIFF TRUMAN: Es el tipo fuerte y silencioso de los que, según Tony Soprano, ya no quedan. Sencillo, leal y buena gente. Se complementa a la perfección con Cooper y su rollito zen.

 

3. NADINENADINE: Una desequilibrada casada con un hombre enamorado en secreto de otra. Tras un intento de suicidio fallido sufre de amnesia, adquiere superfuerza y se da a la lucha libre. Sus escenas con su marido y las caras horrorizadas de éste son hilarantes.

 

4. BOBBOB: Hecho de la misma materia que las pesadillas, BOB es el mal absoluto que reside en todos nosotros. Terrorífico.

 

5. BEN HORNEBEN HORNE: Es el propietario de medio pueblo y acusa casi todos los vicios y virtudes que generalmente se le atribuyen a los poderosos: lascivia, avaricia, inteligencia maquiavélica…. Divertidísimo de ver.

 

 

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