Charles Tatum en la montaña de los siete buitres

El gran carnaval

Una reflexión sobre la manipulación periodística, a partir de El gran carnaval, dirigida por Billy Wilder en 1951.

Para adentrarse en esta historia es necesario bucear en los titulares de una noticia sensacionalista: “Hombre blanco sepultado por los malos espíritus. ¿Qué harán con él?… ¿Le dejarán con vida o le hundirán en la mina?”. Es lo que diría Charles Tatum, porque El gran carnaval es mucho más que una obra maestra sobre la espectacularización de los medios.

El protagonista es el periodista Charles Tatum, un hombre vanidoso, egocéntrico y lleno de maldad que ambiciona hacerse mundialmente conocido, manipulando la información, sin remordimientos.

En todas las facultades de periodismo se debería proyectar esta película de Billy Wilder como el reflejo del periodista sin escrúpulos.

Desgraciadamente, aún hoy hay ejemplos de ese periodismo (las fake news) que trabajan manipulando a sus lectores. El problema siempre es cómo se enfocan esos titulares. Para Charles Tatum, que es el arquetipo del hombre que no busca noticias sino que se las encuentra, su lema es: “Sé tratar todo tipo de noticias y, si no las hay, salgo a la calle y muerdo al perro”.



¿Cómo se debe de mirar a la prensa… ¿Qué opiniones son verdaderas?

Primero deberíamos saber que no todos los medios de comunicación tienen la misma opinión, pero siempre influyen creándonos un determinado razonamiento en la línea editorial de cada medio de comunicación. Pero, ¿debemos creerlo al pie de la letra?

Billy Wilder con El gran carnaval nos invita a reconocer a un tipo de prensa, de periodistas y, por último, de noticias tergiversadas a tal propósito. Charles Tatum se convierte en el paradigma del trilero, él es uno de los arquetipos más odiados del cine.

En la película constantemente vemos la frase: “Di la verdad”, pero este di la verdad es algo ambiguo y debatible porque en la prensa, ¿quiénes son los que dicen la verdad y cuántas verdades existen?… Gracias a El gran carnaval y su visión del periodismo nos metemos de lleno en cómo se dan las noticias (utilizando sólo una) y el público reconoce que un periodista cualquiera puede confundir con sus opiniones, engañar o decir la verdad.

Una de las verdades del protagonista puede estar en contradicción con su personaje: “Yo no provoco los sucesos lo único que hago es contarlos”. ¿Es razonable creer todo lo que nos ofrece nuestro medio de comunicación favorito? Charles Tatum también dice: “Las malas noticias se venden mejor, porque una buena noticia no es noticia”.



¿Necesitamos conocer las malas noticias?

Lamentablemente estamos llenos de malas noticias que nos bombardean a diario prácticamente sin filtro. Pero, ¿quién crea las malas noticias y por qué deciden cuales son las que deben publicarse en primera plana?… ¿El periodismo se construye con malas noticias? El público o el lector siempre han tenido algo de manipulable. Las opiniones pueden cambiar por las informaciones que nos llegan, por eso hay que para saber en qué medio de comunicación nos informamos.

Pero, sigamos el rastro de las malas noticias que nos llegan, más del 90% en una página de un periódico, en papel o digital, habitualmente lo son. Y lo son porque venden. Esto es lo que quiere reflejar El gran Carnaval, advirtiéndonos que también podemos ser rebaño tras la multitud agolpada por un suceso que acaba de ocurrir.

Charles Tatum nos conduce a un carnaval que está en el epicentro de un suceso dramático, del que se beneficia para crear una información manipulada. ¿Cómo se les debe tratar a este tipo de informadores? Él busca su reconocimiento siempre a base de engaños y sueña con ser el periodista más laureado, a costa del sufrimiento de la víctima.



¿Hay una maldición en los medios de comunicación?

Esta pregunta tiene muchos matices para Charles Tatum. La maldición es una montaña donde, según se cree, viven los espíritus de los antepasados de los indios, pero este mito lo ve como una oportunidad para darle una vuelta interesada a la noticia.

El argumento de El gran carnaval es simple. Todo gira a través del personaje principal Charles Tatum (Kirk Douglas), un periodista que no está en su mejor momento personal, y que trabaja en un diario local de Nuevo México en busca de la gran historia que le saque de allí. Esa gran noticia al final se convierte en real cuando Leo Mimosa (Richard Benedict) se queda atrapado en la montaña de los siete buitres. La tragedia se vuelve un espectáculo. Llegan turistas al lugar donde se han instalado barracas y hasta un circo. El malvado periodista ve en todo esto un negocio para enriquecerse y con la cooperación de Lorraine, la mujer de Leo (Jan Sterling), empiezan a ganar dinero, pero todo ello al final se vuelve en su contra.

El gran carnaval nos enseña que las ambiciones pasan factura y esta generalmente nos lleva a la ruina moral. Pero, ¿es normal desear algo mejor para nosotros? Charles Tatum es el ejemplo perfecto: “Yo estoy en el barco y vosotros en el agua”. Les sentencia a sus compañeros de profesión en un ejercicio de manipulación descarado.



¿La sociedad necesita de periodistas manipuladores?

La sociedad necesita periodistas que cuenten la verdad pero siempre nos llega el filtro de la línea editorial de los medios de comunicación.  Deciden qué es lo relevante y lo qué no, enfatizando tal o cual aspecto para sacar partido a una noticia para que se hable de ella, condicionando nuestro propio criterio cuando la leemos o escuchamos.

Ahora bien, ¿cómo nos debemos informar?, ¿debemos creer todo lo que nos cuentan? Todo son preguntas antes de salvar a Leo Minosa. Todo son preguntas sin respuesta cuando se ha terminado ese gran carnaval.



¿Por qué, cuándo y cómo?

Billy Wilder aquí nos deja con mal cuerpo y con un nuevo problema que, tal vez, no es ningún gran problema. El director sólo analiza la vida con la excusa del periodismo.

Los personajes de esta película están atormentados, tal vez sea por sus manipulaciones, cada uno tiene sus intereses y no se fija en el prójimo. Lo cierto es que vivimos en un mundo de ambiciones y manipulaciones y casi siempre viene de personajes como Charles Tatum y su objetivo principal: el estrellato.



Conclusión

¿Por qué El gran carnaval es un clásico cinematográfico? Primero esta película es de 1951 y los cinéfilos siguen recurriendo a ella de vez en cuando. Billy Wilder hizo una obra para perdurar en el tiempo, analizando de manera mordaz el egocentrismo de Charles Tatum desde un juicio moral.

También nos acercó al día a día de los periodistas. En esta película vemos que dentro de las noticias hay reflexiones que a veces desvelan el carácter del plumilla.

Al final de este filme nosotros tenemos el poder de perdonar o condenar al personaje principal, Billy Wilder nos dio la última palabra… ¿Las manipulaciones de Charles Tatum merecen ser perdonadas?



Sinopsis Charles Tatum es un periodista sin escrúpulos que atraviesa una mala racha a causa de su adicción al alcohol, razón por la que se ha visto obligado a trabajar en un pequeño diario de Nuevo México.
País Estados Unidos
Dirección Billy Wilder
Guion Billy Wilder, Lesser Samuels, Walter Newman
Música Hugo Friedhofer
Fotografía Charles Lang Jr.
Reparto Kirk Douglas, Jan Sterling, Robert Arthur, Porter Hall, Frank Cady, Richard Benedict, Ray Teal
Género Drama
Duración 111 min.
Título original Ace in the Hole
Año 1951

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