El Hobbit: la derrota de la tierra media – Crítica

El hobbit

Soy de la opinión de que de una buena película puede decirse muy poco. Sin embargo, de una mala película, se puede escribir un libro. Y, viendo el desastre que han representado las películas de ‘El hobbit’, bien podría escribirse una enciclopedia entera. Yo no voy a llegar tan lejos, aunque voy a necesitar un buen número de párrafos para expresar los aciertos y errores de esta nueva serie de películas.

Peter Jackson consiguió algo increíble con ‘La comunidad del anillo’. Muy pocos lo recuerdan, pero, en el año 2001, pretender que una película de tres horas sobre elfos y orcos fuera a tener éxito entre el gran público parecía una demencia. Todos sabemos hoy que la operación salió bastante bien.

Para mí, las películas de ‘El señor de los anillos’ fueron muy importantes. Las disfruté en el estreno y, años después, debo haber visto cada una de ellas cerca de quince veces. ¡Inclusó llegué a encadenar todas en una extenuante maratón (experimento que no recomiendo repetir a nadie)! Quizás ya no sienta la misma emoción al ver ciertas escenas, quizás ya no llore o ría con la misma intensidad pero, aún con todo, sigo considerando estos filmes todo un ejemplo de gran cine. No califico las películas como adaptación del original de Tolkien. Esa es otra historia muy compleja y yo sólo me refiero a sus valores cinematográficos. También aclaro que, en todo momento, hablo de las versiones estrenadas en salas, ya que los montajes extendidos tiene sus propios méritos y defectos.

La cuestión es: son películas largas, pero con un ritmo envidiable, buenos actores, una magnífica dirección artística, y una de las mejores bandas sonoras de la historia. ¿Tienen fallos? Por supuesto. Y algunos momentos que, incluso diría, son de auténtica vergüenza (como el tratamiento de Sauron, algunas de las acrobacias de Legolas o el asalto del ejército de los muertos). Sin embargo, son pequeñas manchas en un tapiz colorido y hermoso.

‘El hobbit’ es un asunto muy distinto.

Con el estreno de ‘La batalla de los cinco ejércitos’ se completa la saga y nuestros peores temores se ven confirmados: todas las ideas introducidas, todos los personajes que no deberían estar ahí, todas las subtramas que han entorpecido el viaje principal… eran relleno.

La tercera película difícilmente puede analizarse por si sola, puesto que es únicamente la conclusión de un mismo relato, y una conclusión algo apresurada, he de decir, a pesar de su duración superior a las dos horas. ‘Un viaje inesperado’ era mediocre y algo aburrida, pero todavía se sentía como una verdadera película. Quizás no estuviera a la altura de otros grandes clásicos del cine fantástico, pero parecía prometer grandes cosas y es la única de las tres que parece contar con una conclusión mínimamente satisfactoria. ‘La desolación de Smaug’ era, hablando mal y pronto, un disparate. Actores que no actuaban, personajes cuyo sentido en la trama era más que discutible, escenas de acción infinitamente largas e infinitamente aburridas… aun con todo, no se trata de una experiencia completamente desagradable. La película es innecesaria, sí, pero cuenta con un par de buenos momentos, como la llegada a la ciudad del lago o el diálogo entre Bilbo y el dragón.

El hobbit

La tercera parte es la peor de todas, con mucha diferencia, y una de las peores películas de este año 2014. Está repleta de momentos absurdos o, directamente, desagradables, escenas de humor sin la menor gracia, diálogos sonrojantes, fallos inexplicables en el argumento y, por si esto fuera poco, carece completamente de cualquier sentido de “cierre”. Después de ocho horas, la mayor parte de los personajes no tienen un final digno y los últimos minutos nos recuerdan que esto no es una historia con entidad propia, sino un triste prólogo de ‘El señor de los anillos’.

Todo el mundo parece coincidir en que estamos ante una estratagema vil de capitalizar el éxito de los filmes previos. Que no hay ningún interés en contar una buena historia. Lo que me resulta curioso es que el equipo contratado para tal fin sea el mismo que el de la trilogía original, y no muchos años después de su gran éxito. ¿Qué ha ocurrido?

Bien. Para hacer un análisis de todo el asunto, ha sido necesario que dejase pasar unos cuantos días. Ha sido necesario que me tranquilizara y aceptase la existencia de estas tres películas, muy a mi pesar.

Empecemos.

UN POCO DE HISTORIA

‘El hobbit’ es la primera novela de fantasía publicada por J.R.R. Tolkien que, a modo de cuento infantil, narra las aventuras de Bilbo Bolsón. Al parecer, todo empezó con una frase que escribió en la parte de atrás de un exámen “en un agujero en el suelo, vivía un hobbit”. Por aquel entonces, ni siquiera él sabía que significaba eso.

Aficionado al folclore y la mitología, el profesor Tolkien desarrollaba lenguajes inventados en su tiempo libre y escribía historias sobre los personajes que podrían hablarlos. Mucho antes de tener hijos, ya desarrolló, por ejemplo, la tragedia de la ciudad de Gondolin, inspirada por igual en la guerra de Troya y en diversas leyendas nórdicas. Sin embargo, ‘El hobbit’ es un caso distinto, pues empezó como algo que él narraba a sus hijos por las noches. De aquella primera frase surgió una historia inventada “sobre la marcha” que iba adquiriendo sentido poco a poco y que, tanto gustó a sus retoños (y sus compañeros de la universidad) que parecía absurdo no intentar publicarla. Cuando al fin salió a la luz, se convirtió en un éxito inesperado. Los editores quisieron que Tolkien escribiera una continuación, que llegaría muchos años después, en la forma de ‘El señor de los anillos’. Como todos sabemos esta continuación era mucho más ambiciosa en todos los aspectos, tenía un tono y estilo diferente a la historia original y tomaba mucho de esa gran cosmogonía que el profesor había estado construyendo en su tiempo libre.

Sabiendo esto, podemos empezar a entender como el mero hecho de concebir la adaptación como una “precuela” es un error de base. Pero dejemos ese tema a un lado.

Existe un largometraje de animación basado en la obra, muy recomendable, dirigido por Arthur Rankin Jr. y Jules Bass en 1977. La película, más allá de su extraño diseño de personajes y ciertas decisiones en el montaje algo televisivas, es muy recomendable. En su momento tuvo bastante éxito aunque hoy día no está muy bien considerada.

En 2006, New Line Cinema quiso llevar a cabo la producción de ‘El hobbit’ por su cuenta, sin contar con Peter Jackson (pues este último acababa de interponer una demanda a la productora). Su idea era contar con Sam Raimi, el cual no parecía muy interesado. Solucionar ese asunto no fué fácil, pero acabó olvidándose cuando New Line Cinema fué comprada por Warner Brothers y dejó de existir como estudio independiente. Tras esto, todavía debía solucionarse la situación de MGM que, al parecer, tenían la mitad de los derechos de la novela. Por cederlos pedían un buen porcentaje de los beneficios pero no se encontraban en posición de poner un centavo, lo cual provocó muchos quebraderos de cabeza a Warner.

Entretanto, Peter Jackson se apuntó al carro como productor, pero no como director. Esta labor debía haber recaído en los hombros de Guillermo del Toro. Sin embargo, nadie en el estudio parecía contento con sus ideas y, ante la negativa de dar luz verde al proyecto, el director mexicano acabó por dimitir.

Esta última etapa es en la que ‘El hobbit’ se encontraba en mejor situación. Iban a ser dos películas, pero sólo una de ellas estaba basada en la novela, mientras que la otra sería otra historia totalmente nueva inspirada en diversos escritos del profesor Tolkien y que actuaría como “puente” entre ‘El hobbit’ y ‘El señor de los anillos’. Jackson aportaba su talento para la producción mientras que Del Toro daba rienda suelta a su imaginación en el diseño de las criaturas y lugares que Bilbo encuentra en sus viajes.

Es una pena que nunca, jamás, podamos disfrutar de estas películas.

Como todos sabemos, Jackson se vió obligado a dirigir una película que no le hacía ninguna ilusión. Y, a un par de meses de iniciarse el rodaje, apareció un nuevo conflicto: la MEAA, un sindicato de actores australiano, decidió atacar la producción, aludiendo a la falta de actores neozelandeses entre el elenco principal.

El hobbit

Warner quiso transladar la producción a Irlanda. Empezó a circular el rumor de que el estudio llevaba meses queriendo llevarse la película allí, por motivos fiscales. Peter Jackson, sin embargo, dijo que semejante afirmación no tenía sentido, entre otras cosas por que ya habían empezado a construir gran parte de los escenarios. La decisión, por tanto, había sido de lo más repentina. Lo necesario para salvar la producción pasaba por “dar un poco de confianza”.

Estas palabras del señor Jackson desencadenaron nada menos que una manifestación popular en todo el país que reunió a varios miles de personas bajo los lemas “Salvemos el Hobbit” y “Nueva Zelanda es la Tierra media”.

Bueno, quiero aclarar que la Tierra Media no es Nueva Zelanda. La Tierra Media, tal y como la escribió Tolkien es Europa. La comarca se corresponde a su amada Inglaterra, Rohan representa a los reinos germánicos, Gondor es bizancio… en el poema en inglés antiguo ‘Beowulf’ (una de las mayores influencias del profesor) aparece seis veces la palabra Middangeard para referirse al continente. El significado literal de esta palabra es, de hecho, “Tierra media”.

En cualquier caso, se superaron, una vez más, las dificultades. El guión se reestructuró por completo, tratándose esta vez de dos películas basadas en el ‘El hobbit’ aderezadas con elementos de los apéndices de ‘El señor de los anillos’ y un buen número de tramas totalmente inventadas. Además, Jackson rediseñó la película casi al completo, dejando muy poco del trabajo visual de Guillermo del Toro.

Muchos meses después de iniciarse el rodaje, recibiríamos la peor noticia posible, aquella que confirmaba que el proyecto estaba artísticamente muerto: ‘El hobbit’ sería una trilogía. Esta decisión destruyó totalmente lo que quedaba de bueno en los largometrajes, transformándolos en un leviatán de ocho horas carente de una dirección clara. Sin duda una gran noticia para MGM y Warner, que, desde el principio, querían a Jackson dirigiendo y cuantas más películas, mejor.

UNA CADENA DE ERRORES

Una vez vistos los tres filmes, es imposible no darse cuenta de sus numerosos fallos.

En el primero, la aventura tiene muy poco interés una vez comienza. Orcos y goblins, completamente digitales, parecen pertenecer a un universo ajeno al de los protagonistas. Las escenas con Radagast, fácilmente resumibles en un diálogo de catorce segundos, se llevan unos buenos minutos de metraje. El gran Christopher Lee sólo aparece para sentarse en una silla y mantener un diálogo ridículo con un Ian McKellen que, claramente, no está en la misma habitación que él. La secuencia de los trolls, que en el libro es un primer incidente muy divertido, en la película se convierte en un periplo interminable.

Visualmente, hay muy poco que no sea pura repetición e incluso en aquellos elementos en los que se podía haber innovado, se intenta reproducir de forma descarada los éxitos del pasado. La ciudad de Valle se parece sospechosamente a Minas Tirith. Rivendell no cambia nada en los sesenta años de diferencia entre una película y otra… ¿y qué sentido tiene que Thorin, el líder de los enanos, parezca un ser humano? Ninguno, más allá de imitar la imagen de Aragorn. Precisamente, uno de los lugares donde la película podía haber destacado frente a los numerosos remedos de Tolkien es haciendo hincapié en la cultura y estética de los enanos, elementos rara vez explorados en el cine fantástico.

El final es algo frustrante, pero nada que ver con lo que sufriríamos los años siguientes. Aquí, al menos Bilbo cuenta con un arco de personaje y hasta podemos ver la Montaña Solitaria a lo lejos (por imposible que sea esto si hacemos caso a los mapas de Tolkien).

La segunda película es algo más corta y tiene mucha más acción. Para algunos, esto puede significar que resulta más “entretenida” pero, como obra cinematográfica, deja mucho que desear, sobre todo si consideramos que carece de principio o final (de forma mucho más evidente que ‘Las dos torres’, por ejemplo).

Para empezar, tenemos a Tauriel. Un personaje supuestamente creado para combatir el machismo de la obra del profesor y que, sin embargo, se revela como una fantasía totalmente machista. Es una mujer y, por tanto, toda su trama se define por sus relaciones románticas. Esto será aún más grave en el siguiente filme. La actriz escogida para encarnar a la elfa es Evangeline Lilly, que, totalmente incapaz de actuar, se revela como uno de los pocos errores de casting de Peter Jackson. ¿Podría haber funcionado Tauriel? Por supuesto. Si se hubiera comportado como capitán de la guardia, tal y como exigía la lógica de la historia. Entonces, quizás, habría sido un secundario digno. El problema no es la existencia del personaje sino lo érroneo de su ejecución.

Tampoco podemos olvidar a Legolas. La historia requería que su papel se limitase a un simpático cameo, pero la popularidad del personaje entre ciertos círculos (principalmente féminas de mentalidad algo adolescente) hizo que los guionistas le dieran un papel prácticamente protagónico. Idea esta última que también lastra numerosos minutos de metraje en conflictos que no llevan a ninguna parte y aberrantes escenas de acción donde prima más la labor de los expertos en tecnología digital que la de especialistas o actores.

Toda la misión de Gandalf, de la que tanto se había hablado en entrevistas y promociones, se reduce a explorar unas ruinas y lanzar un par de conjuros para demostrar que en una fortaleza de monstruos hay, efectivamente, monstruos. ¿Para esto es necesario una “trilogía”?

El hobbit

Aparece un nuevo personaje, Beorn, que podía haber marcado una diferencia importante con otras producciones de fantasía. Sin embargo, Peter Jackson no tiene el menor interés en él y se ve obligado a darle un par de escenas en la creencia de que dejarle fuera sería “un insulto a los fans” (como si no lo fuera ya todo el resto). Muchos críticos creyeron que su aparición era tan gratuita que bien podía haberse dejado para el DVD… y quizás estuvieran en lo cierto.

Aunque lo peor de esta segunda entrega fue el enfrentamiento entre Smaug y los enanos. Un momento que debía haber sido emocionante, pero que es rodado como un festival de disparatadas acrobacias que se alargan de forma insoportable. Los héroes no sufren ningún daño, convirtiendo al glorioso dragón en un villano cómico. Y, después de un cuarto de hora de combate, no ocurre absolutamente nada. La bestia sigue viva, haciendo innecesario todo el circo anterior.

Llegamos al final de esta extenuante atracción, que lleva consumidas tantas horas que nos habría dado tiempo a leer el libro varias veces.

‘La batalla de los cinco ejércitos’ empieza de forma potente. La primera escena, a pesar de los excesos de Jackson y los personajes arrastrados de la entrega anterior, tiene buen pulso y una resolución satisfactoria. Pero en cuanto el dragón muere, no hay nada que hacer aquí. Muchos han dicho, y no sin razón, que este debía haber sido el final del anterior filme.

La trama va enredándose en lo que pretende ser un thriller político ambientado en un mundo de fantasía. La idea no es mala pero, nuevamente, la ejecución es lamentable. La locura de Thorin es representada con una falta de sutileza que asusta, haciendo uso de cámara lenta, efectos de audio y secuencias de efectos especiales que, en definitiva, no dejan al actor hacer su trabajo.

El tono es totalmente inconsistente, pudiendo verse en una escena una muerte violenta y, en la siguiente, un chiste malo. La historia de amor entre Tauriel y uno de los enanos se convierte en uno de los pilares fundamentales del argumento en lo que es una de las peores romances de la historia del cine. El personaje de Alfrid, supuesto alivio cómico, tiene mucho tiempo de metraje para el nulo interés que despiertan sus peripecias.

Pero es cuando empieza la batalla del título que uno se da cuenta de que ha sido estafado.

Las relaciones entre los personajes dejan de importar. Bardo, que abre la película con un acto de heroismo y parece tener el conflicto más interesante de todos (salvar a su pueblo y lidiar con los caprichos de elfos y enanos) es ignorado en cuanto comienza el combate, más allá de salvar a sus hijos un par de veces. Gandalf se convierte en un secundario poco relevante. Los enanos, que bien podían haber sido los protagonistas absolutos de este episodio, apenas aparecen. Radagast y Beorn sólo cuentan con unos tristes cameos, a pesar de que sus apariciones previas nos hacían pensar que se les reservaba un papel mayor en el desenlace. ¿Y el propio Bilbo? Pues tiene muy poco que hacer, aparte de recibir golpes.

El hobbit

Los orcos, monstruos de dos metros de altura armados hasta los dientes, caen como moscas ante los héroes, hasta el punto de que uno se pregunta qué clase de amenaza representan. Incluso los enormes trolls son incapaces de resistir una sola flecha, sin contar los que se suicidan de forma absurda. El conflicto empieza abruptamente y abruptamente termina, sin que en ningún momento lleguemos a creer en la derrota de las fuerzas del bien.

Y tampoco busquemos ni un solo plano memorable.

Pero, ¿que clase de película es esta, en la que se introduce a los inmensos gusanos de Dune para después ignorarles totalmente? ¿En la que un príncipe de ojos azules se libra de un puente que se cae saltando de piedra en piedra como su fuera Super Mario? ¿En la que las bestias de guerra de los villanos parecen niños discapacitados de un anuncio de Oxfam? ¿En la que el duelo final parece más propio de una secuela directa a video de ‘Soldado universal’ que de una superproducción de fantasía?

Aunque lo peor, como comenté antes, es que no existe ninguna sensación de cierre. La mayor parte de los personajes carecen de una conclusión digna. Incluso aquellos que cuentan con una escena final, se limitan a sonreir y soltar un par de frases de Tolkien fuera de contexto.

No hay “versión extendida” que solucione semejante desastre. Un montón de malas escenas no se contrarrestan con un par de buenas (asumiendo, de forma muy benévola, que las escenas adicionales tengan alguna calidad).

Howard Shore, que nos regaló tres bandas sonoras maravillosas, ahora parece dormido o incluso muerto. Durante la totalidad de ‘El hobbit’ no hemos disfrutado de un solo tema musical digno de mención excepto, quizás, la canción de los enanos en la primera entrega.

Es lógico preguntarse si podía haberse salvado la serie construyendo la peripecia en dos largometrajes, como estaba pensado en un principio. Lo cierto es que con dos películas muchos de estos problemas podían haberse atenudo pero, en ningún caso, se habrían solucionado. Y es que existe un problema mayor, que es la intencionalidad de los cineastas.

ARTE DE LA ADVERSIDAD

Muchos espectadores han comentado las similitudes entre Peter Jackson y George Lucas. El parecido entre esta extraña adaptación de ‘El hobbit’ y las infames precuelas de ‘Star wars’ resulta evidente.

En ambos casos hablamos de trilogías que transcurren en un tiempo anterior al de las películas originales (lo cual se ha llamado en el Hollywood moderno “precuela”). Ambos casos se centran en las referencias directas a la historia ya conocida, antes que en contar un relato propio. Ambos casos cuentan con exageradísimas escenas de acción y ambos casos abusan de los efectos digitales, frente a los escenarios reales y la interacción entre los actores.

Es una crítica perfectamente válida y, aunque como solución parece demasiado simplona, no se aleja demasiado de la realidad.

Del mismo modo, los ingresos de estas películas se basan más en la nostalgia y en la “obligación” de los aficionados que en el interés que despierta la historia. Igual que ocurría con los episodios I, II y III, los filmes de ‘El hobbit’ están mal considerados por la mayor parte de crítica y público… sin que esto, curiosamente, haya tenido el menor impacto en la taquilla.

Hay dos diferencias fundamentales: una de ellas es que Peter Jackson sabe escoger actores. El elenco de sus películas, incluso de las peores, está siempre formado por gente que sabe muy bien lo que hace y que, al contrario de lo que ocurría en las precuelas de ‘Star Wars’, jamás escupirían sus líneas de diálogo como si estuvieran leyendo el periódico. La segunda diferencia es que, en este caso, existe una base literaria de la que partir. Y es que, incluso mutilando la obra de Tolkien hasta dejarla irreconocible (como ha sido el caso), contiene temas tan poderosos y personajes tan entrañables que es muy difícil llegar al nivel de absurdo al que llegó George Lucas.

Es innegable que Peter Jackson se ha visto fascinado por una tecnología de la que no disponía en los 90, igual que Lucas se vió fascinado por una tecnología que no podía ni soñar en los 70.

¿Es, por tanto, el uso de ordenadores un problema?

Seamos claros: las nuevas teconologías proporcionan grandes posibilidades a los cineastas y, en ningún caso, podemos considerar su uso como un error. Gracias a ellas, directores independientes han podido crear increíbles mundos de fantasía y tampoco podemos olvidarnos de los grandes éxitos del cine de animación de los últimos años.

Sin embargo, es cierto que muchos directores abusan de las imágenes generadas por ordenador. Los resultados pueden llegar a ser nefastos, con personajes que pasean por lugares que no existen y animales que, claramente, son dibujos animados. No se invierte en escenarios, extras, animatrónicos ni miniaturas, dando al conjunto una sensación irreal e incluso “amateur”. Eso es un problema del fantástico moderno, sobre todo del proveniente de Hollywood.

Me gustaría recordar qué ocurrió cuando empezaron a introducirse ordenadores en el montaje. Muchos directores consideraban que era una aberración, que las películas había que editarlas “a la vieja usanza”, pues eso requería más mimo e ingenio. Hoy día, tales opiniones nos parecen un disparate. Los programas de montaje hacen la vida muchísimo más fácil al editor y convierten en entretenida una actividad que, anteriormente, era poco menos que una tortura. Proporcionan un acabado profesional a cintas de bajo presupuesto y permiten realizar pequeños ajustes y mejoras en un filme antes de su estreno.

El problema rara vez es la herramienta. Pero a veces, es difícil resistirse a la tentación de que sea “otro” quién haga todo el trabajo.

El hobbit

Voy a retroceder en el tiempo para hablar de la situación opuesta.

En 1976, George Lucas no tenía ni efectos digitales ni programas de edición. El rodaje fue un desastre de proporciones bíblicas. Tras innumerables retrasos, se consiguió el metraje necesario, pero un primer montaje de John Jympson casi acaba con la franquicia antes de que esta empezase. Entonces llegaron Paul Hirsch y Richard Chew… y nació un clásico. A esto lo llamamos “arte de la adversidad”. Lucas y, sobre todo, sus amigos, lucharon por sacar adelante la película, convirtiendo los obstáculos en oportunidades de demostrar su ingenio. No es sólo que no se rindieran, es que utilizaron los problemas a su favor, haciendo de la necesidad virtud, como quien dice. ¡En ocasiones es mejor que las cosas no salgan exáctamente como uno desearía!

Quizás Peter Jackson no pasase las mismas penalidades que Lucas durante el rodaje de ‘El señor de los anillos’, pero tampoco puede decirse que su peripecia fuera un camino de rosas.

Tuvo un conflicto serio con uno de sus actores principales, Stuart Townsend, teniendo que buscar a un nuevo Aragorn a sólo un día de empezar el rodaje. Quiso hacer el 100% de los efectos especiales en Nueva Zelanda y convertir a Weta en un referente mundial en el campo, sin que tuviesen apenas experiencia. La historia mutaba todos los días, con cambios constantes en el guión que los intérpretes debían aprender horas antes de que las cámaras empezaran a filmar. Muchos de los actores sufrieron heridas graves. Se intentaron rodar las tres películas a la vez pero sólo se consiguió metraje digno para ‘La comunidad del anillo’ que, en cualquier caso, era la que debía estrenarse antes.

Cuando la primera película llegó a los cines y fué un éxito, quedó claro que las dificultades no habían hecho más que empezar. Durante los dos años siguientes se rodó el metraje necesario para completar ‘Las dos torres’ y ‘El retorno del rey’ (así como cientos de secuencias de efectos especiales), todo en un tiempo record.

Es muy posible que la existencia de estos obstáculos mejorase el producto final.

Me resulta triste pensar que los problemas que ha tenido Jackson durante la preproducción de ‘El hobbit’ han tenido el efecto opuesto que los problemas que tuvo durante la producción de ‘El señor de los anillos’. Tras un periodo agotador en el que nada salía bien, el director ha tenido libertad total. Ha tenido tiempo y ha tenido dinero. Y se ha desatado. Como si la parte en la que había de esforzarse hubiese pasado y ahora tocase “jugar”.

Se ha centrado en cambiar a su antojo escenas completas, a veces contando con los actores, y a veces usando únicamente dobles digitales. Ha creado personajes nuevos y ha reducido el papel de otros a la nada. La mayor parte de las escenas de acción han sido fabricadas en un “laboratorio”, en lugar de haber sido planificadas cuidadosamente. Jackson ha podido dar rienda suelta a sus deseos de espectáculo y a sus fantasías adolescentes.

Las películas previas también habían sufrido infinidad de cambios desde su concepción, pero el director neozelandés parece haber olvidado que muchos de esos cambios consistían, precisamente, en dejar a un lado sus propias invenciones y regresar al material original.

Todo esto, aun siendo cierto, no explica completamente los motivos que llevan a un cineasta a destrozar su legado de semejante manera. Como todo buen médico sabe, tratar los síntomas no siempre significa tratar la enfermedad. Lo cual me lleva al siguiente punto…

EL SENTIDO DE LA OBRA ORIGINAL

Hasta este momento sólo se ha hablado de Peter Jackson, ignorando a Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro, coescritores acreditados de cada una de las tres películas. Bien, lo cierto es que el señor Jackson es, además de guionista, director y productor de la serie. Por tanto, todo fallo y acierto es responsabilidad última suya. ¿Es posible que muchas de las “malas ideas” provengan de sus colaboradores? Por supuesto, pero no es la intención de este artículo discernir como o en que manera cada uno de los involucrados ha participado en el proceso creativo. Y, como demostraré a continuación, la raíz de los problemas de ‘El hobbit’ la podemos encontrar en los vicios y caprichos del autor neozelandés.

Una de las razones por las cuales Jackson era tan reticente a filmar ‘El hobbit’ era porque, segun él, tenía trece enanos. Esto no es ningún problema en la obra original, porque los enanos son atrezzo. Thorin es un auténtico personaje, con objetivos, virtudes y defectos. El resto de sus compañeros sólo están ahí para que Bilbo pueda destacar, porque “catorce es un número de la suerte”.

El director neozelandés se empeñó en dotar de personalidad propia y un aspecto diferenciado a cada uno de estos enanos. Contando que tenía ocho horas por delante, no parece mala idea. Lo malo es que al estructurar la historia, no da a los personajes ninguna oportunidad de lucirse y, como si hubiera descubierto su error demasiado tarde, les olvida al llegar a la mitad de la segunda película.

Los enanos debían haber sido un montón de barbas indistinguibles desde el principio, pero para cuando Jackson se da cuenta de este hecho, ha invertido tantas horas en ellos que no tiene sentido dejarles de lado. ¡Esta es ahora su historia, más aún que la de Bilbo! ¿Por qué ignorar de repente a aquellos personajes con los que hemos pasado más tiempo y cuyos objetivos son más relevantes en la trama?

Muchos espectadores poco atentos se preguntan por qué las águilas no participan de forma más activa en la trama. Este es un punto que Jackson prefiere no explicar, pero que Tolkien deja muy claro en su obra. Son criaturas que hablan, con sus propios intereses y objetivos. No disfrutan de la compañía de los seres humanos y, al igual que los ents, sólo participan en la guerra cuando no les queda más remedio. Al mismo tiempo, algunos de los antagonistas más terroríficos del libro son los huargos, lobos sádicos y malévolos que gustan de conversar tanto con sus aliados como con sus presas. Esto desaparece totalmente en la película, donde nos encontramos con unos monstruos absolutamente genéricos.

Otra queja habitual es que Smaug no muere a manos de ninguno de los personajes principales. Lo que mucha gente olvida es que, en realidad, es Bilbo quién mata al dragón. Es él quién descubre el punto débil de la bestia y se lo comunica a un zorzal para que este pueda ayudar al arquero que ha de disparar la flecha negra.

También se reduce a un par de escenas psicotrópicas el viaje a través del bosque negro, que componía algunos de los mejores capítulos de la obra original. Era aquí cuando Bilbo se revelaba como el auténtico líder del grupo y demostraba estar muy por delante de sus compañeros a pesar de su tamaño y orígenes. En la película, sin embargo, parece poco menos que un trámite que hay que superar antes de llegar a la parte realmente interesante. El propio bosque no hace ninguna justicia a las descripciones de Tolkien y ni siquiera tiene características visuales que lo diferencien de cualquier otra localización.

Por último, en la versión literaria, la batalla de los cinco ejércitos se presenta como un elemento accesorio, tras un capítulo que parece mucho más adulto que el resto del libro. Un acto final necesario pues, en primer lugar, porque la madurez de la narración a medida que nos acercamos al final es un elemento básico de cualquier cuento. Y en segundo, ¿como de anticlimática sería la historia si, simplemente, se matase al dragón y se recuperase la montaña? Tolkien entiende el valor de la sorpresa pero, al mismo tiempo, no abusa de ella. El conflicto entre elfos, hombres y enanos, se resuelve de la única forma que puede resolverse: uniéndose ante un enemigo común. Enemigo que, además, ha demostrado en capítulos previos ser tan peligroso como cualquier dragón.

Catorce como un número de la suerte, animales parlantes, el lugar tenebroso como origen del liderazgo, Bilbo matando al dragón a través de un pájaro, la poca importancia de la batalla final… ¿vemos un patrón? ‘El hobbit’ trata de símbolos, no de acontecimientos concretos. Un libro que disfrutan por igual niños y adultos porque alude a verdades universales evidentes.

Es una obra de fantasía pura, que no pretende que se analice cada uno de sus elementos como si fueran las piezas de un avión. Es lo que algunos llaman “un cuento de hadas”. El propio J.R.R. Tolkien dijo en una ocasión: “Fantasía no puede quedar atrapada en una red de palabras; porque una de sus cualidades es la de ser indescriptible, aunque no imperceptible”.

El hobbit

¿Como puede dar un buen resultado, por tanto, una adaptación de la obra en la que se tratan los elementos mágicos con absoluta racionalidad? Hay elfos, orcos y magos, pero todos quedan etiquetados e incluidos en compartimentos estancos. El “poder” de héroes y villanos se mide de forma numérica y cualquier elemento inexplicable es, o bien destruido o bien razonado (lo cual, irónicamente, lo destruye). Hay un motivo para todo, aunque el motivo sea, de hecho, menos interesante en términos dramáticos que el simple y llano “en ese momento” de toda buena narración infantil.

Esta afirmación puede parecer que contrasta con las irreales secuencias de escaramuzas, duelos y batallas. En absoluto.

Son “set-pieces” de acción espectaculares, pero también frías, de una violencia que no duele, estiradas hasta límites dantescos en la creencia de que así contentarán al espectador que busca emociones fuertes. Para algunos, escenas “divertidas” aunque quién dice eso tiene una definición de la diversión que, francamente, no es la mía. Momentos imposibles de creer porque, precisamente, nadie pretende que nos los creamos. Están ahí como lo que algunos llaman “caramelos”. Puro azúcar, del que no alimenta. Nos sorprende la destreza de los técnicos de efectos especiales, sí, pero no la de los héroes en la pantalla. Esto llega hasta el punto de que, cuando un personaje perece, es tratado de forma facilona, como un trago que hay que superar, negando al espectador la eucatástrofe que todo buen cuento de hadas merece.

El problema principal aquí es la falta de fantasía, no su exceso. ¡Y lo peor es que ni Jackson ni su equipo parecen darse cuenta!

Este enfoque podía funcionar con ‘El señor de los anillos’ precisamente porque es una obra mucho mayor y más compleja y, por tanto, más abierta a distintas interpretaciones. Del mismo modo, estoy convencido de que la adaptación que quería hacer John Boorman en los 70 habría sido magnífica. Su guión se basada en elementos mitológicos, oníricos e incluso psicodélicos que utilizaban los escritos de Tolkien como punto de partida y no como fin. Los puristas habrían odiado esta película, pero estoy seguro de que muchos la habríamos disfrutado.

La versión cinematográfica de ‘La historia interminable’ sufrió duras críticas en su momento e incluso la reprobación del autor de la obra original, Michael Ende. Sólo adaptaba un tercio del libro e ignoraba muchas de las descripciones de los personajes. Sin embargo, con el paso de los años, se ha mantenido como un auténtico clásico del género fantástico, una obra genial sobre la ficción dentro de la ficción y la imaginación infantil, en la que las partes tristes provocan tristeza y las alegres, alegría (¡que no es poco!).

¿Porque menciono todo esto? Porque quiero demostrar que distintas historias requieren un distinto tratamiento y que, en ocasiones, es más fácil hacer tuya una obra colosal que una en la que no hay apenas “paja” y donde cada palabra tiene un significado.

Tras tanto escribir, mi opinión puede resumirse en una sola frase: el desprecio hacia “lo maravilloso”.

Peter Jackson es incapaz de sumergirse en una fantasía romántica, es incapaz de aceptar la magia como parte integral del relato y su universo y, por tanto, siente la necesidad de arreglar lo que no está roto. Empezó con pequeñas modificaciones y omisiones. Cosas, en apariencia, razonables, pero la bola de nieve ha seguido rodando, hasta que el producto final se ha convertido en un desastre irredimible. Ni él ni su equipo han sabido acercar los filmes al estilo de ‘El señor de los anillos’, ni tampoco darles su propia personalidad. No hay ninguna imaginación en esta nueva saga, que incluso roba sus elementos estéticos de autores que habían robado previamente a Tolkien.

Teniendo todo esto en cuenta, podemos asumir que las películas de ‘El hobbit’ estaban condenadas desde el momento en el que empezaron a rodarse.

No es totalmente descabellado cambiar el sentido, tono y estilo de una obra en su paso al cine. Es decir, yo no lo recomiendo y creo que es una forma de adaptación tramposa y poco adecuada. Pero es posible. Puede hacerse bien. Lo que ocurre aquí es que Jackson ha sido incapaz de llegar hasta el final, porque una parte de él sabe que se está equivocado en el planteamiento. Ha destrozado el cuento de Tolkien, modificándolo de arriba a abajo, pero guiándose únicamente por sus instintos. Ha querido convertirlo en una locura de acción para adolescentres, en una epopeya de fantasía épica y en una aventura con toques de comedia, todo ello a la vez. En ningún momento del viaje demuestra saber lo que está haciendo. ¿Cual es la moraleja final, el sentido de la obra? Hay una frase hecha en inglés que dice “arroja cosas a la pared y espera a ver que es lo que se queda pegado”. No se me ocurre una forma mejor de describir el trabajo de guión en esta trilogía.

Como otros han dicho antes que yo, ‘El hobbit’ de Peter Jackson no funciona ni de forma independiente, ni como precuela ni como adaptación. Probablemente lo mejor que se pueda hacer con estas películas es no verlas. Ignorar su existencia. ¿Para qué estropear el recuerdo de una lectura maravillosa o el de una gran saga de fantasía? Sin embargo, para alguien interesado en la escritura de guiones, puede ser útil descubrir donde se ha fallado.

En cualquier trabajo creativo, a veces merece la pena separarnos de la obra y pararnos a pensar. Construir historias siempre es complicado y, el cine, al requerir la colaboración de muchos individuos, más todavía. Los errores de un escritor pueden ayudar a otro con sus propios problemas. Y recordemos que los problemas no hay que solucionarlos de forma superficial, cortando un par de diálogos o añadiendo un par de escenas. Los problemas hay que estudiarlos, analizarlos y, una vez identificado su origen, arrancarlos de raíz. A la hora de acotemer cambios, tengamos en cuenta, ¿es realmente esto lo que quiero contar? ¿Es así como quiero contarlo? Decidir cual es el tema de fondo de la obra, cual es su tono y estilo y, entonces, ver por qué unas cosas funcionas y otras no.

 

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Traducción al inglés del artículo.

El hobbit

I am one of those who believe that you can say very little about a good movie. However, about a bad movie, you can write a whole book. And, after seeing the disaster that represents “The Hobbit” movies, we could write an entire encyclopedia. I will not go that far, but I will need a good number of paragraphs to express the rights and wrongs of this new series of films.

Peter Jackson got something amazing with “The Fellowship of the Ring”. Very few remember, but, in 2001, claiming that a three-hour film about elves and orcs was going to succeed among the general public seemed dementia. We all know today that the operation went quite well!

“The Lord of the Rings” movies were very important for me. I enjoyed them in the premiere and, through the years, I must have seen each one of them about fifteen times. I even joined a grueling marathon (an experiment I do not recommend to anyone)!

I may not feel the same excitement at watching certain scenes, I may no longer cry or laugh with the same intensity, but I still consider these movies an example of great cinema.

We are talking about long movies, but with an enviable pace, good actors, superb art direction, and one of the best soundtracks in cinematic history. Do they have failures? Of course. And some moments that are quite shameful (such as the treatment of Sauron, some of the stunts of Legolas or the assault of the army of the dead). However, they are small spots on a colorful and beautiful tapestry.

“The Hobbit” is a very different matter.

With the premiere of “The Battle of the Five Armies”, our worst fears are confirmed: all ideas introduced, all the characters that should not be there, all the subplots that have hindered the adventure… were filler. Just filler.

The third film can hardly be analyzed by itself, since it’s only the conclusion of the same story (and a somewhat hasty conclusion, I must say, despite its more than two hours duration). “An Unexpected Journey” was mediocre and somewhat boring, but still felt like a real movie. Maybe it was not up to other great classic fantasy films, but seemed to promise great things and it’s the only one of the three that seems to have a minimally satisfactory conclusion. “The Desolation of Smaug” is utter nonsense. We found actors that were not acting, characters whose meaning in the plot was more than questionable and scenes infinitely long and infinitely boring. Anyway, I would say that the film has a few good moments, like the arrival to Laketown or the dialogue between Bilbo and the dragon.

El hobbit

The third part is the worst of all by far, and one of the worst movies of the year 2014. It is full of absurd moments or ones that were outright disgusting, humorous scenes without any grace, embarrassing dialogues, plot holes and, as if that were not enough, it completely lacks any sense of “closure”. After eight hours, most of the characters don’t have a fitting end and the last minutes remind us that this is not a story of its own, but a sad prologue of “The Lord of the Rings”.

Everyone seems to agree that this is a vile ploy to capitalize on the success of previous films. There is no interest in telling a good story. What I find curious is that the team hired for this purpose is the same that made the original trilogy, and not many years after his great success. What has happened?

I have a theory. And here we go!

A LITTLE OF HISTORY

“The Hobbit” is the first fantasy novel published by JRR Tolkien. Written as a children”s story, it chronicles the adventures of Bilbo Baggins. Apparently, it all started with a phrase he typed in the back of an exam “in a hole in the ground there lived a hobbit”. By then, even he didn’t know what that meant.

Expert on folklore and mythology, Professor Tolkien developed invented languages in his spare time and, later on, he wrote stories about the characters who could speak that languages. Long before having children he already had outlined the tragedy of the city of Gondolin, inspired equally in the Trojan War and various Norse legends. However, “The Hobbit” is a different matter; because it all started as something he recounted his children at night. From that first sentence he invented a story “on the fly”. The result was so good that seemed foolish not to try to publish it. And the book became an unexpected success pretty quickly! The editors wanted Tolkien to write a sequel, that he would deliver many years later in the form of “The Lord of the Rings”. As we all know, that story was far more ambitious in all meanings, had a different tone and style to the original and took a lot of the great cosmogony the professor had been building through the years.

Knowing this, we can begin to understand how the mere act of adapting the story as a “prequel” is fundamentally wrong. But let’s leave that subject aside.

There is an animation film based on the book, directed by Arthur Rankin Jr. and Jules Bass in 1977. The film, beyond its strange character design and certain decisions in the montage (too television-friendly), is highly recommended. At the time, it was quite successful, although today is not regarded as highly as it deserves.

In 2006, New Line Cinema wanted to carry out the production of “The Hobbit” on their own, without Peter Jackson (since the latter had just sued the producer). His idea was to have Sam Raimi at the helm, but he did not seem very interested. Solving the issue was not easy, but everything was settled down when New Line Cinema was purchased by Warner Brothers and ceased to exist as an independent production company. After that, they still had to solve the situation of MGM, because the studio had half of the rights to the novel. They asked for a good percentage of the profits but were not in position to spend a penny in the production, and that meant many headaches for Warner.

Meanwhile, Peter Jackson said he would stay as a producer, but not as a director. This job fell on the shoulders of Guillermo del Toro. However, nobody in the studio seemed happy with his ideas and they refuse to give green light to the project. The mexican director eventually resign.

This last stage is where “The Hobbit” was in a better situation. It was going to be split into two movies, but only one of them was based on the novel, while the other would have been an entirely new story inspired by various writings of Professor Tolkien and would act as a “bridge” between “The Hobbit” and “The Lord of rings”. Jackson brought his talent for production while Del Toro gave free rein to his imagination designing the creatures and places that Bilbo would find in his travels.

It’s a shame that we never, ever will enjoy these films.

As we all know, Jackson was forced to direct a film that didn’t interested him. And a couple of months into shooting, a new conflict appeared: the MEAA, union of Australian actors, decided to attack the production, citing the lack of NZ players among the main cast.

El hobbit

Warner wanted to move the entire production to Ireland. There was a rumor that said that the studio wanted to do that since the very beginning, for tax reasons. Peter Jackson, however, said that such a statement was nonsense, because they had already begun to build many of the scenarios. The decision, therefore, had been most sudden. The only way to save the production was to “give them some confidence.”

These words of Mr. Jackson unleashed a popular protest across the country attended by several thousand people under the slogan “Save the Hobbit” and “New Zealand is Middle-earth”.

Well, I want to clarify that Middle-earth is not New Zealand. Middle-earth, as Tolkien wrote it, is Europe. The shire corresponds to his beloved England, Rohan represents the Germanic kingdoms, Gondor is Byzantium… in the Old English poem “Beowulf” (one of the biggest influences of the professor) the word Middangeard appears six times referring the continent. The literal meaning of this word is, in fact, “Middle-earth”.

Anyway, all the difficulties were overcome and production started. The script was restructured completely, and this time the two films were going to be based on “The Hobbit”, extended with elements from the appendices of “The Lord of the Rings” and a good number of fully fabricated stories. In addition, Jackson redesigned the film almost entirely, leaving very little of the visual work of Guillermo del Toro.

Many months after the start of the shoot, we would receive the worst possible news, confirming that the project was artistically dead: “The Hobbit” would be a trilogy. This decision totally destroyed what remained good in the movies, transforming them into an eight hour long leviathan lacking any clear direction. Great news for MGM and Warner, no doubt, who, from the beginning, wanted Jackson to direct the films, and the more the better.

A STRING OF ERRORS

After watching the three films it is impossible not to notice its many faults.

In the first one, the adventure has little interest once it begins. Orcs and goblins, fully digital, seem to belong to a different universe than the heroes. The scenes with Radagast, easily summarized in a fourteen seconds long dialogue, take a few good minutes of footage. The great Christopher Lee appears only to sit in a chair and maintain a ridiculous dialogue with Ian McKellen who, clearly, is not in the same room as him. The sequence of the trolls, which in the book is a very fun first incident, in the film becomes an endless journey.

Visually, there isn’t much more than pure repetition. Even in those elements that could have been new or different, the filmmakers try to ape past successes. The city of Dale looks suspiciously like Minas Tirith. Rivendell and the Shire change nothing in the sixty years of difference between this film and “The Fellowship of the Ring”… and what is the point of Thorin, the leader of the dwarves, looking like a human being? None, beyond mimic Aragorn image. One of the places where the film could have highlighted against the numerous imitations of Tolkien‘s was to put emphasis on the culture and aesthetics of the dwarves, elements rarely explored in other fantasy movies.

The ending is somewhat frustrating, but nothing to do with what we would suffer the following years. Here, at least Bilbo has a character arc and can even see the Lonely Mountain in the distance.

The second film is shorter and has a lot more action. For some, this may mean that it is more “entertaining” but as cinematographic work, it leaves much to be desired, especially considering that it has no beginning and no ending (in a much more obvious way that “The empire strikes back” or “The Two Towers”, for example).

For starters, we have Tauriel. A character supposedly created to combat sexism in the work of the professor and which, however, is revealed as an entirely male fantasy. She is a woman and therefore her entire existence is defined by her romantic relationships. This will be even more severe in the next film. The actress chosen to portray the elf is Evangeline Lilly, who, totally incapable of acting, is revealed as one of the few casting errors of Peter Jackson. Could have worked Tauriel? Of course. If she had acted as captain of the guard, as required by the logic of the story. Then, perhaps, she would have been a decent secondary. The problem is not the existence of this character but an error of execution.

Nor can we forget Legolas. The story required him in a cute cameo role, but the character’s popularity among certain circles (mainly females with a teenager mind) force the writers to give him an almost leading role. This hampers many minutes of footage in conflicts that lead nowhere and aberrant action scenes where the work of experts in digital technology is much more important than any actor.

The whole mission of Gandalf, which was hyped in interviews and promotions, reduces him to explore ruins and throw a couple of spells to demonstrate that in a fortress of monsters there are, indeed, monsters. And for this you need a “trilogy”?

El hobbit

We have a new character, Beorn, who could have marked a major difference between this tale and other fantasy productions. However, Peter Jackson has no interest on him and is forced to give him a couple of scenes in the belief that leaving him out would have been “an insult to the fans”.

Although, the worst of this second installment is the confrontation between Smaug and the dwarves. A moment that must have been exciting, but becomes pretty fast a festival of crazy stunts, stretched in an unbearable way. Heroes do not suffer any damage, transforming the glorious dragon into a comic villain. And, after fifteen minutes of fighting, nothing happens. The beast is alive, making unnecessary the entire previous circus.

We reach now the end of this strenuous attraction.

“The battle of the five armies” begins strong. The first scene, despite the excesses of Jackson (and the characters carried over from the previous movie), has a steady hand and a satisfactory resolution. But as the dragon dies, there is nothing to do here. Many have said, and not without reason, that this should have been the end of the previous film.

The plot is entangled in what purports to be a political thriller set in a fantasy world. The idea is not bad, but again, execution is regrettable. The madness of Thorin is represented with a frightening lack of subtlety, using slow motion, audio effects and special effects sequences that ultimately, impede the actor to do their job.

The tone is totally inconsistent. We can see a violent death in one scene and, in the next, a bad joke. The love story between Tauriel and one of the dwarves became one of the cornerstones of the argument in what it is one of the most disastrous romances in movie history. Alfrid, the comic relief character, has too much footage, considering that we have zero interest on his fortunes.

But it is when the battle begins that we realize we’ve been scammed.

The relationships between the characters cease to matter. Bard, which opens the film with an act of heroism and seems to have the most interesting conflict of all (save his people and deal with the vagaries of elves and dwarves) is ignored once the combat begins, beyond saving their children twice. Gandalf becomes a non-relevant secondary. The dwarves, that could have been the absolute protagonists of this episode, are just “there”. Radagast and Beorn have some sad cameos instead of the promised major role in the outcome. And Bilbo? He has very little to do, beyond getting hit.

El hobbit

The orcs, monsters seven feet tall armed to the teeth, fall like leaves in autumn, to the point that one wonders what kind of threat they represent. Even the huge trolls are unable to resist an arrow, not counting those who commit an absurd act of suicide. The conflict begins abruptly and abruptly ends, and in no time we come to believe in the defeat of the forces of good.

And there is not even a single memorable shot.

But what kind of movie is this, where the immense worms of Dune are introduced and then ignored? Where a blue eyed prince escapes from a falling bridge jumping from rock to rock like Super Mario? Were the beasts of war of the villains seem handicapped children? Where the final duel is more fitting for a direct-to-video sequel of “Universal Soldier” than a fantasy blockbuster?

Although the worst, as I said before, is that there is no sense of closure. Most of the characters lack a decent conclusion. Even those with a final scene, just smile and drop a few out of context sentences of Tolkien.

No “extended version” can solve such a disaster. A lot of bad scenes are not offset by a couple of good (assuming, in a very benevolent way, that additional scenes are going to be “good”).

Howard Shore, who gave us three wonderful soundtracks, now seems asleep or even dead. During the whole of “The Hobbit” we have not enjoyed a single musical theme worthy of mention except, perhaps, the song of the dwarves in the first installment.

One wonders if the series could have been saved by building the adventure in two feature films, as it was originally planned. The truth is that, with two films, many of these problems could have been mitigated but not solved. And there is a bigger problem, which is the intent of the filmmakers.

ART OF ADVERSITY

Many viewers have commented on the similarities between Peter Jackson and George Lucas. The resemblance between this strange adaptation of “The Hobbit” and the infamous “Star wars” prequels is evident.

In both cases we speak of trilogies that take place in an earlier time (something that, in the modern Hollywood, has been called “prequel”). Both cases focus on direct references to the known story, rather than having its own. Both cases have over the top action scenes and abuse the magic of digital effects.

Similarly, revenues from these titles are based more on nostalgia and the “obligation” than in the interest of the movies themselves. As it happened with the episodes I, II and III, “The Hobbit” is poorly considered by most critics and audiences… criticism that had very little impact at the box office.

There are two fundamental differences: one is that Peter Jackson knows how to choose actors. The cast of his films, even the worst ones, is always made by people who know very well what they do and, contrary to what happened in the prequels of “Star Wars”,they would  never spit their lines of dialogue as if they were reading the newspaper. The second difference is that, in this case, there is a literary basis from which to start. And, even mutilating Tolkien beyond recognition (as has been the case) contains such powerful themes and characters that it’s very difficult to reach the level of absurdity that George Lucas reached.

It is undeniable that Peter Jackson has been fascinated by technology that was not available in the 90s, like Lucas found himself fascinated by technology that could not even dream of in the 70s.

Is therefore the use of computers a problem?

Let’s be clear: the new technologies provide great opportunities for filmmakers and we shouldn’t consider its use as an error. Thanks to them, independent directors can create amazing worlds of fantasy and we cannot forget the great success of animated films in recent years.

However, it is true that many directors abuse of CGI. The results can be disastrous, with characters who walk through places that do not exist and animals that are clearly cartoons. Some people do not invest in scenery, extras, animatronics and miniatures, giving the whole thing an unrealistic and even “amateur” look. That’s a problem we see in lots of modern blockbusters.

I want to remember what happened when computers began to be introduced in the montage. Many directors considered it an aberration; they said that films had to be edited in an “old-fashioned” way, because that required more pampering and wit. Today, such views seem nonsense. Editing programs make life much easier to the editor and makes entertaining a task that previously was a short of torture. They provide a professional finish to low budget productions and allow small adjustments and improvements in a film before its release.

The problem is rarely the tool. But sometimes it’s hard to resist the temptation to make “others” do all the work.

El hobbit

I’ll go back in time to talk about the opposite situation.

In 1976, George Lucas had no digital effects and editing programs. The shoot was a disaster of biblical proportions. After countless delays, enough footage was achieved, but a first version edited by John Jympson nearly killed the franchise before it began. Then came Paul Hirsch and Richard Chew… and a classic was born. We call this “art of adversity.” Lucas and above all, his friends, fought to make the film a reality, turning obstacles into opportunities to demonstrate their skill. Not only they did not surrender, they used the problems they had at their favor, making a virtue out of necessity. Sometimes, the results are better when things do not go exactly as we planned.

Peter Jackson might not have passed the same penalties that Lucas during the filming of “Star wars”, but we cannot say that his journey was a bed of roses. “The Lord of the Rings” was not easy task, indeed.

He had a serious conflict with one of its key players, Stuart Townsend, having to find a new Aragorn just one day before filming began. He wanted to make 100% of the special effects in New Zealand and make Weta a world leader in the field, without having enough experience. The story mutated every day, with constant changes in the script that the interpreters had to learn hours before the cameras started filming. Many of the actors were seriously injured. They attempted to shoot all three films at once but they only achieved decent footage for “The Fellowship of the Ring” which, in any case, was the one which should be released first.

When the first film hit theaters and was a success, it became clear that the difficulties had not ended. Over the next two years they filmed the footage needed to complete “The Two Towers” and “The Return of the King” (as well as hundreds of special effects sequences), all in record time.

It is very possible that the existence of these barriers improved the final product.

I find quite sad to think that the problems that Jackson have faced during the pre-production of “The Hobbit” have had the opposite effect to the problems faced during the production of “The Lord of the Rings”. After a long period in which nothing went well, the director had, suddenly, total freedom. He has had time and money. Jackson have been able to unleash his show business sensibilities and his adolescent fantasies, as if the part that needed him to strive has passed and now it was time to “play”.

He then focused on changing at will complete scenes, sometimes having the actors, sometimes using only digital doubles. He has created new characters and has reduced the role of others to nothing. Most of the action scenes have been manufactured in a “laboratory”, instead of being carefully planned.

The previous films had also undergone countless changes since their inception, but the New Zealand director seems to have forgotten that many of these changes consisted, precisely, in setting aside his own inventions and return to the original material.

All this, while it is true, does not fully explain the reasons behind why a filmmaker would destroy his legacy in such manner. Like any good doctor knows, treating the symptoms does not always mean treating the disease. This brings me to my next point…

THE MEANING OF THE ORIGINAL WORK

So far we have only talked about Peter Jackson, ignoring Fran Walsh, Philippa Boyens and Guillermo del Toro, accredited co-writers. Well, the truth is that Mr. Jackson is screenwriter, director and producer of this series. Therefore, any failure and success is his ultimate responsibility. Is it possible that many of the “bad ideas” come from his colleagues? Of course, but, as I will show below, the root of the problems of “The Hobbit” can be found in the vices and whims of the New Zealand author.

One of the reasons why Jackson was so reluctant to film “The Hobbit” was because, according to him, it has thirteen dwarves. This is no problem in the original book, because the dwarves are props. Thorin is a real character, with objectives, strengths and weaknesses. The rest of his teammates are just there so Bilbo can excel because “fourteen is a lucky number.”

The New Zealand director was determined to give personality and a distinct look to each one of these dwarves. Counting he had eight hours to tell the story, it was not a bad idea. The downside is that by structuring the movies, these characters are not given any chance to shine, and as if he had discovered his mistake too late, the screenplay forgets them when they reach the middle of the second film.

The dwarves should have been a lot of indistinguishable beards from the beginning, but by the time Jackson realizes this fact, has invested so many hours in them that it makes no sense to leave them aside. This is now their story, even more than Bilbo! Why suddenly ignore those characters, the ones whose objectives are more relevant to the plot?

Many inattentive viewers wonder why the eagles do not participate more actively in the tale. This is a point that Jackson prefers not explain, but Tolkien makes it very clear in his work. They are sentient creatures who speak and have their own interests and goals. They do not enjoy the company of humans and, like the Ents, they don’t like to be involved in matters of war. At the same time, some of the scariest antagonists of the book are the Wargs, sadistic and evil wolves who like to talk much with its allies and with their prey. This disappears completely in the film, where we meet some absolutely generic monsters.

Another common complaint is that Smaug is not killed by any of the main characters. What many people forget is that, in fact, is Bilbo the one who kills the dragon. He is the one who discovers the weakness of the beast and communicates it to a thrush so that he can help the archer that has to shoot the black arrow.

The journey through the black forest (one of the best parts of the original) is reduced to a couple of psychotropic scenes. It was here when Bilbo was revealed as the true leader of the group and proved to be well ahead of their peers despite its size and origins. In the film, however, the passage seems little more than a formality to be overcome before reaching the really interesting part. The forest itself does not do any justice to the descriptions of Tolkien and does not even have visual characteristics that differentiate it from any other “gloomy” location.

Finally, in the literary version, the battle of the five armies is presented in a quite accessory way after a chapter that looks much more mature than the rest of the book. A necessary final act because, first, the maturity of the narrative as we approach to the end is a staple of any fantasy tale. And secondly, how anticlimactic would have been the story if it has ended just after Smaug’s dead? Tolkien understood the value of surprise but, at the same time, he never abused of it. The conflict between elves, men and dwarves, is solved in the only way that can be solved: uniting against a common foe. A foe that has been shown in previous chapters as dangerous as any dragon.

Fourteen as a lucky number, talking animals, the dark place as a source of leadership, Bilbo slaying the dragon through a bird, how unimportant the final battle is… can we see a pattern? “The Hobbit” is about symbols, not a string of particular events. A book that is enjoyed by children and adults alike because it refers to universal truths.

It is a work of pure fantasy, and it is not intended to be analyzed through each one of its elements as if they were pieces of a plane. It is what some may call “a fairy tale”. The very J.R.R. Tolkien once said: “Faerie cannot be caught in a net of words, for it is one of its qualities to be indescribable, though not imperceptible”.

El hobbit

How can this adaptation, therefore, have a good result when the magical elements are treated with absolute rationality? There are elves, orcs and wizards, but they are all labeled and included in watertight compartments. The “power” of heroes and villains is measured numerically and any unexplained element is either destroyed or reasoned (which, ironically, destroys it). There’s a reason for everything, even if the reason is actually less interesting in dramatic terms than the plain old “and suddenly” of any good child story.

This statement may seem contradictory with the unrealistic sequences of skirmishes, duels and battles. Not at all.

Here we have spectacular action “set-pieces”, but also cold, with a violence that does not hurt. Scenes stretched to the absurd on the belief that they will content the viewer that is seeking thrills. For some, “fun” moments; but anyone who says that has a definition of fun that, frankly, is not mine. Moments impossible to believe precisely because no one pretends that we should believe them. We never fear for the characters. Those sequecences are there as what some call “eye candy”. Pure sugar, which does not feed. We are surprised by the skill of the special effects technicians, yes, but not the heroes on the screen. This goes so far that, when a character dies, is treated in a very glib way, as something to be overcome, denying the viewer the eucatastrophe that every good fairytale deserves.

The main problem here is the lack of fantasy, not it excess. And the worst thing is that neither Jackson, nor his team, seems to realize this!!

This approach could work with “The Lord of the Rings” precisely because it is a much larger and more complex work and, therefore, more open to different interpretations. Similarly, I am convinced that the adaptation that John Boorman wanted to make in the 70s would have been magnificent. The script was based on the mythological, the dream world and it even added some psychedelic elements. It used the writings of Tolkien as a starting point and not as an end. Purists would have hated this movie, but I’m sure many would have enjoyed it.

The film version of “The Neverending Story” suffered harsh criticism at the time and even the reproach of the author of the original work, Michael Ende. Only one third of the book was adapted and many character designs ignored the descriptions of the book. However, over the years, it has remained a true classic in the fantasy genre, a great work on the fiction within fiction and the children’s imagination, in which the sad parts cause sadness and the happy ones, joy (which is not bad!).

Why do I mention this? Because I want to show that different stories require different treatment and, sometimes, it’s easier to make yours a colossal work than one in which there is little “straw” and where every word has a meaning.

After so much writing, my opinion can be summarized in one sentence: contempt for “the wonderful”.

Peter Jackson is unable to dive himself into a romantic fantasy, is unable to accept magic as an integral part of the story and its universe, and he feels the need to fix what is not broken. It started with small modifications and omissions. Things that are reasonable in appearance, but the snowball have been rolling until the final product has become an irredeemable mess. Jackson and his team have failed to bring the films in the style of “The Lord of the Rings”, nor give them their own personality. There is no imagination to be found in this new series that even steals its aesthetic elements from authors who had previously stolen from Tolkien.

Taking all this into account, we can assume that the films of “The Hobbit” were doomed from the moment the shooting started.

It is totally acceptable to change the direction, tone and style of a work when we adapt it to the silver screen. I do not recommend it, and I think it is a form of adapting quite dishonest and inadequate. But it is possible. It can be done well. What happens here is that Jackson has been unable to come towards the end, because part of him knows he is wrong in the approach. He has destroyed the tale of Tolkien, modifying it from top to bottom, but guided solely by his instincts. He wanted to make it a crazy action movie for teenagers, an epic fantasy and an adventure with touches of comedy, all at once. At no point during the show he demonstrates to know what is he doing. What is the final moral, the message of this story? Why nothing makes sense? His screenplay is just throwing things against a wall and waiting to see what sticks.

As others have said before me, Peter Jackson‘s “The hobbit” does not work independently, or as a prequel or as an adaptation. Probably the best thing you can do with these films is not to see them. Ignore its existence. Why spoil the memory of a wonderful reading or a big fantasy trilogy? However, for someone interested in screenwriting, it may be useful to find out where they went wrong.

In any creative work, sometimes is worth to separate ourselves from the text to stop and think. Build stories is always complicated and, cinema, requiring the collaboration of many individuals, even more. The errors of a writer can help another one with their own problems. And remember that we must not solve problems superficially, cutting a couple of lines of dialogue or adding a couple of scenes. No. The problems should be studied, analyzed and, once identified its origin, uproot. Each time we change a word we have to keep in mind if this is really what we want to tell and how we want to tell it. Decide which is the underlying theme of the movie, which is its tone and style, and then, it will be much easier for us to know why we have to keep some things and not others.

Namarië!

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Enrique Dueñas

Enrique Dueñas , escritor y guionista, aficionado al género fantástico y la tarta de queso.

36 comentarios

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  1. Wilwarin 28 diciembre, 2014 at 22:36 Responder

    Gran reseña, coincido plenamente, compartida, fue realmente una desilusión esta trilogía, queriendo hacer de nuevo el Señor de los Anillos, hasta el cameo de Peter Jackson fue igual, muchas escenas copiadas, y el abuso de CGI, en fin, todo lo que comentas, y tengo las versiones extendidas de El señor de los Anillos, todos los dvd’s, y los extras, y es genial, se puede ver todo el amor y dedicación para hacer esas películas, son películas con alma, emocionan, éstas no transmiten nada, una pena realmente, totalmente olvidables… Saludos!

  2. Luciana 29 diciembre, 2014 at 05:46 Responder

    El pensamiento simbólico de Tolkien, que pareció ser comprendido en la Trilogía de El Señor de los Anillos…. esta vez, como bien dice el autor de este artículo, no se comprendió, y peor que eso no pudo llegar a transmitirse nada, solo escenas siguiendo una suerte de hilo conductor también confuso. No transmite nada de lo épico anterior y sólo sobrevive por los actores, “siendo amables”, en los brevisimos momentos en que pueden desplegar su talento. Me pareció muy buena y sensata la crítica. No ví aun la tercer parte pero todo lo escrito aquí y lo visto anteriormente lo anunciaba, una decepción. Saludos.

  3. Lalo Pérez 30 diciembre, 2014 at 19:25 Responder

    Te puedo decir que coincido completamente con todo lo que acabo de ler. Hay una gran cantidad de cosas que tengo para opinar respecto a este tema y a su vez tan pocas ganas de soltarme a escribir de una manera tan extensa. Lo único que queda es el consejo de no volver a repetir esta trología y hacer como que nunca existió.

  4. Yohana 30 diciembre, 2014 at 19:44 Responder

    No estoy de acuerdo!
    Yo soy una fan del trabajo de Tolkien, y creo que esta última película es bastante fiel a su espíritu, y el legado que dejan sus libros.
    Acepto cualquier crítica hacia la desolación de Smaug, creo que se la merece, pero La Batalla delos cinco ejércitos es absolutamente diferente.
    Todo mejora en esta película, las actuaciones de los personajes secundarios, el ritmo de la narración, y la fidelidad hacia la obra original.
    A mi me encantó y por supuesto no pretendo hacerlos cambiar de opinión, sólo quiero alzar mi voz para decir que vale la pena ver esta última película. Que no todos los fan de Tolkien odian a Peter Jackson y lo que hizo con El Hobbit, y no todos consideran esta saga “una derrota”.

    • Sergus 31 diciembre, 2014 at 23:24 Responder

      Yohana, fui a ver la 3º hace un par de días ( por obligación, porque yo con las 2 anteriores ya había tenido más que suficiente ). No esperaba gran cosa, así que debería haber salido razonablemente contento del cine, pero lo que encontré me sorprendió MUCHÍSIMO. Todos los parones, acelerones, “morcillas”, chistes y dramas forzados de las 2 anteriores se maximizan en esta tercera. Y ni siquiera se solucionan satisfactoriamente. Sólo se multiplican y se hacen más grandes y más grandes hasta que se acaba la película y te quedas con cara de incredulidad por haber pagado por ver ESO.

      Objetivamente es un despropósito. A menos, claro está, que lo compares con Transformers, Fast&Furious, o alguna de esas “películas de acción” que sólo necesitan de la lógica de un niño de 10 años para hacer aguas.

      Incluso el tema de diseño, supuesto punto fuerte, flaquea en esta última. Los Orcos de las Montañas Nubladas parecen Uruks ( que, según tengo entendido, no son creados hasta varias décadas más tarde ), los Enanos llevan unas armaduras de una forma y color tan similar a los Orcos que cuando se inicia la batalla no sabes qué leches está pasando, los Trolls no se parecen a los Trolls de ESDLA ni a los de la 1º película, hay toda una caterva de monstruos enormes y deformes que más que dar miedo, dan lástima; y ya el colmo de todo es que Azog cambia de cara. Sí, como suena. Le crece la nariz, pasando de ser prácticamente chato a tener una señora napia más propia de un Enano.

      Seamos serios, Jackson ha cogido lo que ha querido de los libros, lo ha cambiado, ha añadido y ha quitado lo que le ha parecido bien… y ha metido la pata. Si las películas fuesen buenas, tendríamos que aceptarlo ( como ya hicimos con los cambios de ESDLA ), pero en vista de que la película ha acabado siendo otro Prometheus sin desenlace habrá que decirlo también ¿no?

  5. Roc 31 diciembre, 2014 at 17:42 Responder

    Estoy bastante de acuerdo con el 60% de la crítica, pero creo que mucha gente se excede en estas críticas negativas con la película con el mismo pretexto de siempre, qye destroza el libro original, es mucho peor que El Señor de los Anillos, vamos a ver, cláro que es peor que El Señor de los Anillos pero es que resulta que la obra literaria en la que se basa también es inferior a su hermana mayor, ¿qué necesidad hay de compararlas constantemente en su calidad y contenido cuando sólo comparten universo y algo de mitologia interna? El Hobbit es básicamente una historia de aventuras, la recuperación de un tesoro y su reino perdido por un grupo de enanos mientras que El Señor de los Anillos es la lucha del bien contra el mal, muchos personajes puestos en un tablero donde está en juego toda la Tierra Media, es mucho más épica y oscura, con muchos más matices, pero porque debe serlo así, esta El Hobbit es otra cosa, es más simple con pequeñas ramificaciones a su hermana mayor.

    Tampoco es que me apeteciera ver en cine cómo charlan los Huargos, escuchar los enanos cantar cada 10 minutos, o cómo Bilbo le dice a un zorzal dónde está el punto débil de Smaug y este a su vez se lo dice a Bardo, donde todos los personajes están totalmente desdibujados, sin presencia alguna salvo Thorin, Bilbo y algo de Balin, el resto son meras comparsas en la obra, un tropel de enanos diferenciados por sus capuchas de colores y poco más. Dónde no veríamos nada de la Batalla de los Cinco Ejércitos porque Tolkien se la ventila en unas cauntas líneas, que sí que todo eso está genial en un libro infantil y todos lo disfrutamos como lo que es, pero el cine y la literatura aunque se retroalimentan tienen lenguajes distintos, y yo creo que no TODO como aquí parece decirse es negativo en esta trilogia ni muchísimo menos.

    Cada una de las tres entregas tienen cosas muy positivas y que aquí por alguna “extraña” razón se obvian sólo centrandose en lo negativo dodne se hace hincapié, Un Viaje Inesperado creo que funciona muy bien como cine de aventuras, tiene momentos pntulaes muy destacables (de hecho algunos de ellos por encima de la media en este tipo de cine Blockbuster), como la escena de Bilbo y Gollum, o todo el principio en casa de Bilbo, aunque excesivo en metraje es muy divertido y funciona muy bie como prólogo a la aventura, en la segunda entrega (que podríamos decir que es el corazón de esta trilogia para bien y para mal9 la parte del Bosque Negro está muy bien (epecialmente en la Versión Extendida), toda la parte de Dol Guldur funciona perfectamente como puente entre El Hobbit y El Señor de los Anillos y Smaug está genial, tanto a nivel de diseño, carisma y personalidad como en su duelo dialéctico con Bilbo…

    En esta La Batalla de los Conco Ejércitos también hay cosas que creo que funcionan, como Bardo que está muy bien, mejorando el carisma y perfilando su personaje (como no ocurre en el libro por cierto), la locura de Thorin y sus tiras y aflojas con sus compañeros y con Bilbo también nos regalan buenos momentos, quedarse con unos segundos donde se distorsiona un poco su voz y usa esos efectos y planos (made in Peter Jackson, es marca de la casa para bien o para ma en el cine de este hombre) me resulta algo maniquea, creo que compone un uen personaje y tanto el como Bilbo están genial, toda la trama centras está muy bien y momentos como la reunión de varios personajes clave en la tienda de campaña para decidir qué hacer con el conflicto que se avecina huele a buen cine.

    ¿Cosas criticables? Muchas desde luego, muchas de ellas ya dichas aquí y con las que estoy totalmente de acuerdo, por encima de todas en uso y abuso del CGI dándole a esta trilogia un aspecto más frío, menos orgánico que ESDLA, que parece un videojuego, por contra su dirección artística y ambientación sigue siendo fastuosa, impresionante, y eso creo que es indiscutible, y eso sigue estando presente en El Hobbit, Tauriel no me molesta como a mucha gente, aunque su historia de amor es pésima pero no por ser una historia de amor, sino por estár pésimamente expuesta…

    Me gustaría extenderme mucho más pero no hay que absuar de las invitaciones a casas ajenas, pero en conjunto y pese a que comparto la crítica en gran parte no estoy de acuerdo con esa gente que se “empeña” en ensañarse (a veces con cosas irrisórias) on esta nueva trilogia, obviando en sus críticas las cosas positivas que no las leo por ningún lado y que sin duda también están presentes en dichas películas, pequeños pero potentes chispazos brillantes, arropados a su vez por una excelentepuesta en escena, personajes carismáticos y unos actores más que correctos en sus roles, estirada como un chicle sí, pero también disfrutable para mucha gente (entre la que me incluyo) a las que les ha parecido unas correctas películas de aventura y fantasía.

    La comparación con los Episodios I, II Y III de Star Wars es innegable, pero en un conjunto esta trilogía de El Hobbit (con sus cagadas que las tiene y muy gordas) me parece mucho más sólida y coherente con el universo fílmico (fuera de la fidelidad de la obra original) al que dan vida, básicamente porque Peter Jackson pese a sus excesos es mucho mejor director que George Lucas y porque como bien se ha citado en dicha crítica los actores se creen sus roles y están a un nivel muy superior, consiguiendo que el espectador empatice más con ellos y por ende con la historia.

  6. Israel 1 enero, 2015 at 00:53 Responder

    Y la de cosas que te has dejado en el tinterio; la CGI del general enano es de pandereta e incomprensible, el momento Beorn convirtiéndose en gota de agua-oso tirándose desde el aguila, las muertes descafeinadas de los dos enanitos, lo terríblemente mal que le queda el atrezzo enano a los enanos (en especial la armadura de caballero del zodíaco de Thorin y esa ridícula corona que no está centrada en su cabeza ni queriendo), los absurdos movimientos de la formación élfica al pasar las dignidades (pasan de soldados coordinados milimétricamente a bailarines Step Up de un dominó brillante), el “jack sparrow” de mentira con pechos de monedas de oro, la misteriosa aparición de las cabras montesas de guerra, el maltrato sodomita a los 9 de Angmar y Sauron (poco más que pompas de jabón con armadura), el momento Galadriel de las 3000 viviendas, el momento “tu mamá te quería” de Thranduil, el otro momento de Thranduil “busca al hijo de Arathorn, al que llaman Trancos…tendrás que averiguar su nombre”, el trombón “simfónico” dramático de los hombres del valle, la táctica “saltar sobre la cabeza de los enanos con los que nos ibamos a partir la cara, sin avisar ni náh”, el enano llorica (no me cae tan mal), la CGI del tordo / cuervo (digna de SyFy), los trolls medio humanos (probablemente rescatados de la biblioteca de algún currela aplicado de la Weta; “amos a meterlo gachó, claro que si…”, la ezpeluznante canción de los títulos (desde luego considerando que estoy en la tierra media), copy paste de los tonitos de las BSO de SDLA (tio, que molan, no me los metas hasta para cagar), la soplapollez de la subasta de bienes como broche final, el “quehapasadoenEreboralfinal”….estoy cansado ya de escribir.

    Por cierto, Yohana, no sé si la aceptación de esta saga se debe a que tenemos gustos irreconciliables (no será por que no sea fan yo tb de Tolkien, su obra y adaptaciones) o por que quizás seas más jovencita (hay que reconocer que los jóvenes de hoy se están criando con unas pelis, que marcan unos estándares muy pobres). En cualquier caso, si reconoces los fallos que añado la super crítica que se hace aquí yo te pregunto: ¿Cuánto de mal hay que hacerlo para que esté mal para tí?

    Por lo demás, he disfrutado leyendo el ladrillaco del amigo. Desde luego su abuso de la objetividad deja poco margen a la opinión personal. Aunque creo que la mayoría de las personas que se lo pasaron “superguay” con las pelis no podrán leer tanto, es una lástima (si, si, me he colado un poco, pero esa acidez encierra una crítica hacia el público objetivo de estas producciones).

    Y como colofón a este discreto ladrillo, por que no premiar al paciente lector con la recomendación (Johana hazme caso y me cuentas…) de la película estadounidense de animación de El Hobbit, del año 1977, dirigida por Jules Bass, Arthur Rankin Jr. Es casposilla pero coherente con su planteamiento: tratar El Hobbit como un cuento repleto de fantasía. No se exige nada que no puedo cumplir y por ello no defrauda si es vista con ese plantemiento.

    Salud!

  7. Aragón 4 enero, 2015 at 12:27 Responder

    La mejor crítica/análisis que he leído nunca sobre las adaptaciones de PJ. De acuerdo al 200% en todo. Enhorabuena!

  8. Apolonia 7 enero, 2015 at 20:01 Responder

    Yo salí de la primera película gritando (Casi) ¡¡¿¿Dónde esta Beorn??!! me serené y cuando ví la segunda y que empezaba con él me relaje (Durante los 2 minutos escasos de pelicula que sale?) Después ya cualquier cosa me la creía (Sin contar con Tauriel y otros extras no necesarios ni oficiales) Me sentí como cuando eliminaron a Tom Bombadil del El Señor de los Anillos, decepcionada y lo peor es que la gente te lo justifica con que “es una adaptación de un libro nunca queda bien y lo sabes”.. ¡¿Perdona?! Quizás si no espero el libro calcado al 100% pero coño espero un mínimo de rigor para con el libro y las historias que comprende, al menos de manera general y si te inventas algo qué tenga sentido y no sea relleno puro y duro con momentos tan edulcurados que me dieron ganas de llevar insulina a la siguiente película. Por favor, el hobbit habla de muchas cosas pero de amor ñoño rozando el bochorno no, de eso no va el libro. Lo siento pero esta parte inventada me fastidió mucho y… en fin no me quiero extender más. Ha sido una de las mejores críticas que he leído de la película, te felicito. Sólo espero por el bien de todos los que amamos esas historias, que no les dé por hacer aunque sea sólo una parte o historia del Silmarillion, por que juro que me da mal.

    • Jesús 13 junio, 2017 at 02:33 Responder

      jajaja Yo dije lo mismo, ¿y Beorn?¿saldrá?…. y cuando salió dije, ¿qué es ésto, cadenas??? ¿dónde está esa parte que te emocionaba mientas lo leías??? Ese viejo gruñón amante de la soledad que aceptó en su casa a tanto ser gracias a la pericia de Gandalf… y luego, cuando menos lo esperabas salía dando leña a todos los trasgos y matando incluso a gran líder Bolgo el orco, pero claro, ahora el protagonismo se lo ha llevado malamente Légolas porque enamoró a los fans en El Señor de los anillos.
      Si es que no tenía que haber salido ni Légolas ni su amada novia platónica amante de enanos, fue un momento que daban ganas de salirse del cine. Ya no se trata de cambiar tramas secundarios sino más bien cambiar el argumento principal del libro a peor.

  9. Eduard 10 enero, 2015 at 08:58 Responder

    En algún lugar me ha parecido leer que ibas a comentar también los aciertos. Claro está que habrá pocos, pero los hay.

  10. Ellie 10 enero, 2015 at 18:06 Responder

    Cada quien tiene su opinión, a mi todavía la trilogía de esdla me emociona y sigue siendo digna de ver, de que tiene sus pecadillos los tiene, pero es tan grande el sentimiento y la entrega de los personajes que estos errores pasan desapercibidos y es que con tan solo los paisajes, los complejos diálogos y música hace a cualquier sonreír y querer también entrar en escena a salvar la Tierra Media, mientras que con esta nueva trilogía, no sabes si ir o volver a tu casa a fumar una buena pipa y esperar. 13 enanos y al final ni siquiera tienen dialogo y terminan como extras, incluso la despedida de ellos con Bilbo es como si solo recién se han conocido y ya. Cuando en el esdla dan a entender que en la Tierra Media, la amistad, lealtad y amor es lo primero. Por lo que para ser una conclusión de una historia que comenzó con viejo hobbit contando sus aventuras termina en nada. No hay justificación para la locura de Thorin, cuando ni siquiera por algún segundo tiene la piedra en sus manos, cosa que vemos muy diferente en esdla (incluyendo a Frodo y Gollum) que se ve la decadencia por el amor al anillo, el otro tema de cambiar lo que debió ser algo noble y épico (en cuanto al final de Fili y Kili) por un romance que no encaja para nada con la historia, si al menos hubiera sido una amistad y no exactamente con el enano “guapo” que parece hombre, tendría mas sentido. Incluso el personaje de Tauriel no esta mal, lo que esta mal es su uso en la historia, nos querían dar un personaje femenino y fuerte? pues yo sinceramente no lo vi, no dirigió a nadie (como el puesto que según tiene de capitán) e incluso ni actuar como una elfa, porque en la escena que esta con Thranduil en DOS deja mucho que desear su caminar de un lado hacia otro con gestos que parece un gangster dando cuentas a su jeje, ni Legolas actúa así XD. Pero bueno, de que hay momentos los tiene, pero son muy pocos y es una lastima, porque al menos la primera parte de un viaje inesperado llena a uno con esperanza, luego esto se pierde en las próximas películas. :/

  11. Ana 13 enero, 2015 at 14:42 Responder

    Lejos la crítica más acertada que he leído sobre esta trilogía de terror que hicieron PJ y cía. Todo lo que pensé y sentí al verlas lo encuentro expresado en tu reseña. No entiendo como hay personas que, queriendo un poco la obra de Tolkien, defienden esta adaptación. Muchas deficiencias de ESDLA las acepté, unas más facil que otras, pero porque esa trilogía tenía alma, podías notar, aun con cambios, el espíritu de la obra de JRRT pero en esta nueva e inventada trilogía lo que me dio fue pena, fue de mal en peor, en la segunda ya me quedaba dormida en el cine, la tercera solo quiero olvidarla.
    Solo queda rogarle a Eru que no sigan adaptando historias de la Tierra Media, que no les vendan ningún derecho y dejen de profanar la obra del Profesor. Ya me imagino un triángulo amoroso entre Beren, Lúthien y algún enano aparecido de entre las rocas…

  12. Nicolás 21 enero, 2015 at 01:59 Responder

    A mi parecer las películas del hobbit estuvieron excelentes (con algunos detalles en los que no concuerdo), si bien no es exactamente fiel al libro (que por cierto he leído 5 veces sin considerar el señor de los anillos y el sinmarilion) encuentro que estuvo bastante bien, recordemos que Tolkien creo esta historia (el hobbit) para sus hijos meramente como una entretención y es eso exactamente lo que esta película hace.., entretener. Mucho se habla también de escenas que no pertenecen originalmente a el hobbit, pero pocos hacen saber que las escenas o personajes que no aparecen en el hobbit pertenecen al sinmarilion, otro libro escrito por Tolkien que cuenta la historia sobre la formación de la Tierra media hasta su final, en la cual también están involucradas las historia del hobbit y el señor de los anillos entre muchas otras, por lo que a mi parecer lo que quiso hacer Peter Jackson fue complementar la historia del hobbit mostrando sucesos que nos introducen al señor de los anillos.
    Eso si no significa que todo me ha agradado, hubo una historia de amor innecesaria, básicamente para atraer al publico femenino (ha resultado con mi novia), personajes que debiesen estar muertos… vivos mas que nunca (Azog), orden de sucesos alterados (si el escritor se da el tiempo de hacer que los sucesos ocurran en ese orden y de esa forma, lo menos que pueden hacer es respetarlo), y el uso excesivo de CGIs fueron aspectos des motivadores en mi opino.
    Lamentablemente el nombre lo dice “ADAPTACIÓN” lo cual (por lo visto) le permite al director armar y desarmar la historia al nivel de que esta sea completa reescrita y peor aun, ninguna critica cambiara esto.

  13. vale 21 enero, 2015 at 03:20 Responder

    Me gustó la larguísima crítica y hasta leí los comentarios, concuerdo con que la trilogía es como un chicle estirado innecesariamente y termina por aburrir ya que carece de la genialidad de su hermana ESDLA, sin embargo tampoco la encuentro 100% mala, creo que si cortáramos las buenas partes podríamos hacer una sola película bien entretenida.

  14. Julio 21 enero, 2015 at 08:27 Responder

    El PROBLEMA con USTEDES es precisamente eso, quieren COMPARAR la ADAPTACIÓN del HOBBIT con ESDLA, ésta última en la cual se desarrolla una historia de batallas épicas cosa que en el Hobbit sólo sucede casi al final así que las adaptaciones fílmicas OBVIAMENTE son diferentes. Que le agregaron cosas en las películas, es cierto, pero muy pocas fueron inventadas (Tauriel y su romance con Kili por ejemplo, y sí, esto lo digo para los que dicen que el Hobbit es una trilogía inventada) las demás están en los apéndices del Legendarium de Tolkien aunque en los filmes se llevan a cabo cronológicamente mal, pero ahí están (para el que tenga ganas de investigar). A los cambios que le hicieron a algunos eventos en las películas de ESDLA como por ejemplo: LA BATALLA DEL ABISMO DE HELM, lo de SHELOB, omitir al grandioso TOM BOMBADIL, lo que le hicieron al personaje de FRODO, el EXAGERADO PROTAGONISMO DE LEGOLAS sobre GIMLI a quien denigraron volviéndolo un enano muy gruñón y bufonesco sin que esto último fuera su intención y restando de esta manera un poco de su gallardía y no olvidemos el concurso entre él y Legolas de quien mata más orcos ( ya saben a qué me refiero) etc, etc y más etc. nadie se queja de esos cambios, pero claro que no, como se trata “DEL SEÑOR DE LOS ANILLOS” perfecto de principio a fin, ni los pies le huelen. Por último, que lucraron haciendo tres películas del Hobbit, también es cierto; pero otra vez, también lucraron con ESDLA y mucho más que con el Hobbit( aun les deben muy buen dinero por esas películas a la familia de Tolkien y que por cierto, no les gusto la adaptación de la trilogía) hay quienes dicen que los filmes de ESDLA se hicieron por devoción, y lo siento pero no, en HOLLYWOOD ya sabemos cómo están las cosas. Sin duda la trilogía del Hobbit está muy lejos de ser las mejores películas del 2012, 2013 y 2014 pero tampoco se merece el título de las peores de su año, no puede competir con ESDLA por las razones que mencioné al principio. Entiendo que no les guste el hecho de que PJ y/o ejecutivos de Hollywood hayan querido sacar pasta con tres filmes de un libro de 300 páginas, pero eso simple y sencillamente se solucionaba con no ir a ver los filmes en los cines, sino en sus casas en Nextflix o pirateadas (si gustan de), para no ayudar a elevar las ventas de taquilla.

  15. Copernico 21 enero, 2015 at 14:46 Responder

    Me aburrí por la mitad, o un poco antes y dejé de leer la “crítica”, que pareciera ser que el autor sin darse cuenta (o prefiriendo no hacerlo) cometió el pecado de hacer lo que en primer lugar esta críticando… escribir algo absurda e innecesariamente largo.

  16. wendy 21 enero, 2015 at 19:51 Responder

    la tercera parte es casi parecida al libro en mi opinión que claro ya leí el libro esta de todas incluyendo el señor de los anillos me parece la mejor y los actores no eran malos de echo bilbo bolsón (martín freeman ) pareció que el grandioso papel del señor bolsón le quedo ya que al leer el libro te imaginas a alguien como el ,pero siempre los libros serán mejores que las películas aunque en esta tercera y ultima parte es casi idéntico al libro y esta no es la peor película del año hay otros cinta(los juegos del hambre, bajo la misma estrella) que aunque tuvieron éxito fueron peores que el hobbit….y el critico cometió un gran error se queja de que las películas duren tanto y el hace una critica que tardaríamos en leer unas 3 o 4 horas ya es muy aburrida

  17. arelygotagun 21 enero, 2015 at 20:03 Responder

    Es cierto y estoy de acuerdo en algunos puntos sobre la exageración que se visualizaron con algunos personajes del Hobbit pero tambiente como tu mismo lo dices, el hobbit es una reseña de un cuento infantil muy entretenido, no es una novela compleja como el señor de los anillos, al igual que las películas, así que el único propósito de Peter Jackson era el de entretener, función que cumplió con las películas y que de igual forma cualquiera que haya leído el hobbit sabe que ciertamente si es una parte introductoria de que se avecina algo mucho más complejo, así que hay que saber discernir entre el hobbit una película para entretener al señor de los anillos una grandiosa obra, por favor, no podemos esperar siempre lo mismo ya que empezaría a volverse aburrido.

  18. Tiffany 22 enero, 2015 at 21:01 Responder

    Estoy de acuerdo con arelygotagun, a ver esta es otro tipo de pelicula no comparable con el señor de los anillos, tampoco me parece que el critico se haya centrado solo en lo negativo, si fue obvio que la pelicula tuvo sus puntos malos como por ejemplo el papel tan efimero que tuvo radagast o el mismo beorn del cual esperaba mucho mas, incluso su aspecto fisico tambien me disgusto, me lo imaginaba muy diferente, tampoco me gusto la actriz que interpreto a Tauriel muy pobre su actuacion ademas de que no tiene esa belleza angelical que tienen los elfos en el señor de los anillos, el mismo legolas no se veia tan prolijo…pero a mi personalmente me gusto mucho esta pelicula, me parecio emocionante con escenas que me dejaron pegada a la silla, pues me la vi en 3D y esta parte donde salen Galadriel, Elrond, Gandalf y Sauron…ooo me encanto ese efecto muy bacano, y el papel de Bilbo Bolson, definitivamente el personaje principal de la historia, su actuacion como interpreto a este personaje…no le quedo para nada grande al actor. No soy experta en cine pero si soy fanatica de la obra de Tolkien y quede con ganas de ver la adaptacion del Silmarillion

  19. Eduard 22 enero, 2015 at 22:04 Responder

    Bastante de acuerdo en general. Aunque, si me permites rebatirte un solo punto de todo el extenso artículo: es normal que Rivendell sea igual en el hobbit que en el señor de los anillos: es un emplazamiento con 3000 o 4000 años de antigüedad. Poco puede cambiar en 60 años, para los elfos es un par de meses.

    • Enron 1 noviembre, 2015 at 18:30 Responder

      Considerando que Elrond tiene uno de los Tres, el más poderoso, es obvio que Rivendell y Lothlórien permanecieran sin cambios, pues los protege el poder de los anillos élficos.

  20. fabian 22 enero, 2015 at 23:18 Responder

    no coincido con nada de lo que dijo vale, el señor de los anillos son 2 horas de pelis y estan muy bien, pero el hobbit esta hecho para explicar la otra trilogia del señor de los anillos para mi las 3 pelis del hobbit han estado alucinantes y emocionantes de ver, y a mi pareces para mi ( el señor de los anillos y el hobbit) tienen el mismo parecer) me gustaron las 2 trilogias enteras

  21. Nate 24 enero, 2015 at 17:45 Responder

    Para mí hay varios errores con tu crítica. Más que nada, el hecho de que la nostalgia te invade y comparas una trilogía con la otra, cuando son totalmente distintas, igual que ambos libros (El Hobbit y El Señor de los Anillos son tan distintos, que a veces pienso que no los escribió la misma persona, incluso estilísticamente llegan a ser diferentes). Haces de menos los errores de la trilogía original, que si bien mencionas que tiene errores, dices que no son tan garrafales como los de esta trilogía. Y yo te voy a decir que sí lo son. Y mira que soy un fan empedernido de la trilogía original, pero eso no me ciega a sus errores, como por ejemplo, el establecer a Saruman como un villano tremendo, con muchísimo poder, capaz de derrotar al mismo Gandalf y que incluso si se lo propone, podría derrocar a Sauron, para que para la tercera parte, digan “está encerrado” y se olviden de él, como si nunca hubiese existido. Obviamente me refiero a la versión teatral, sé muy bien que en la versión extendida le dan un mejor final al personaje, pero las versiones extendidas no cuentan, son sólo para fans, la mayoría del público se queda con la versión teatral. O por ejemplo, establecer a Arwen en la primer película como una elfo guerrera capaz de tomar por sorpresa al mismo Aragorn, para que en la siguientes entregas quede como mera doncella en apuros y que misteriosamente, por algún extraño motivo, se está muriendo. O cambiar totalmente al personaje de Gimli, que pasa de ser un poderoso y serio guerrero enano a ser el remedo cómico de las películas. O exagerar, hasta llegar al límite el “bromance” entre Frodo y Sam, que termina rayando en lo “queer” u homosexual. O al igual que Saruman, dejar sin un “cierre” digno a varios personajes, como Faramir o Eowyn. Sí, tienen sus momentos, pero al final no importa qué sucedió con ellos, a diferencia del libro. Mi punto es, que la trilogía original tiene fallos garrafales, del mismo tamaño de los fallos de ésta, pero que la gente no los suele ver, por el simple hecho de que la nostalgia a veces ciega. No defiendo los fallos de la nueva trilogía, me sigue molestando el hecho de que te introduzcan a los gusanotes, para que cinco minutos después nos olvidemos de ellos, sin embargo creo que a pesar de sus fallas esta trilogía cumple con lo que quiere, que es entretener. No esperaba algo del tamaño de LOTR, porque a pesar de todo, LOTR es grande y revolucionó en su época. No le puedes pedir a un artista que repita su obra maestra, porque gran parte de esto depende de las circunstancias y para mí, gran parte de tu queja (que por cierto, irónicamente es innecesariamente larga, una de tus grandes quejas de la trilogía) se basa uno: En que no es como LOTR (que repito, no tiene por qué serlo) y dos, que no es como el libro (que tampoco tiene por qué serlo, son medios distintos). Llegas a comparar esta trilogía con las precuelas de Star Wars y es cierto, tienen muchas similitudes, una de las cuales es que funcionan demasiado como precuelas, antes que como historias individuales y concuerdo con eso, se enfocan demasiado en presentar personajes de la historia original que no tendrían por qué estar allí y en mencionar o “predecir” los eventos de la historia original. Sin embargo, creo que en ambas partes, fue lo que nos vendieron desde un principio. Si bien el libro del Hobbit funciona independientemente de LOTR, es porque fue escrita antes y sin un objetivo de tener alguna secuela. Y aunque en mayor o menor medida LOTR también funciona independientemente del Hobbit, nunca hubiésemos tenido LOTR, sin El Hobbit. En el caso de las trilogías, es al revés. Lo que quisieron hacer es una precuela, enfocándose totalmente en los eventos que llevan a LOTR. Y así funciona Hollywood actualmente. Yo no sé de una precuela que no funcione así, incluso las “precuelas” de X-Men pecan de lo mismo. Así que si sabes a lo que te atienes, no tienes por qué quejarte. Finalmente, hablas del simbolismo que habita el libro del cual carece la película, pero desafortunadamente, es simbolismo que no se traduce muy bien a la pantalla grande. Hay cosas que simplemente no hubiesen funcionado. A mí me gustó que los enanos fueran distintos, porque es el chiste del cine, necesitas conocer a los personajes físicamente, mientras que en un libro no hace falta. O el hecho de que la última película se enfoque mucho en la batalla, en el libro no importa, pero si vas a filmar una batalla, fílmicamente queda mucho mejor enfocarte en ella, que pasar de ella, como sucede en el libro. Por cierto, se me olvidó mencionar que no me molesta mucho el romance entre Tauriel y Kili. Si bien está hecho para añadir metraje a la película, lo veo como darle un poco más de sentido a la muerte que tiene el personaje, era obvio desde el principio que él iba a dar su vida por ella. Lo mismo que la rivalidad entre Azog y Thorin. La muerte de Thorin en el libro es más aleatoria que cualquier otra cosa, pero fílmicamente no tiene sentido introducir un personaje, para que después muera sin saber cómo. Necesitaba haber una catarsis y su rivalidad con Azog dio justo eso. En fin, sé que me expandí más de lo que creía, pero mi intención es demostrar que la trilogía del Hobbit, no es mala, simplemente es distinta, y que si muchos la tachan de mala o sin sentido, es porque no dejan de compararla con LOTR y esperaban algo igual (y porque realmente no saben cómo funciona una película de Hollywood) Si alguien leyó mi enorme contra-crítica, se los agradezco.

    • claudia kapranos 17 febrero, 2015 at 15:55 Responder

      Y me resulta la mejor explicada de todas, concuerdo contigo en lo referido a ESDLA, esa clase de detalles no son importantes a los puritanos como el autor del artículo, para ellos todo en ella es casi perfecto aunque la magia de verlas mil veces ya no los invada (cosa que no me explico, entre más veces veo la trilogía, mayor gusto y atención al detalle les otorgo, son magníficas; aún con el enorme “odio” que siento, por haber vuelto a Frodo un personaje inútil e ingrato.

      Hay muchas cosas en las que concuerdo con el autor, pero decir que El Hobbit por completo es algo para fingir demencia y no volver a ver, eso sí es exagerado, muchos pusimos nuestras más altas expectativas especialmente en BOFA, nos decepcionamos y nos lamentamos; pero nos ha agradado el diseño de bestias, quizá algunas escenas, quizá el desarrollo que se le dieron a personajes como Bardo o Radagast; y naturalmente detestamos el centrarse en personajes elevados al rango de deidades donde absolutamente nada les ocurre ni nadie los detesta: Sinceramente Tauriel me resultaba algo innecesario, no estuvo mal en la Desolación (película que a diferencia de la vox populi, a mi sí me gustó) y pude tenerle estima que se perdió completamente en BOFA. Sabíamos que la muerte de Kili era obligadamente algo atado a ella y no nos sorprende o no esperamos mucho, pero la de Thorin me resultó excesivamente predecible y hasta patética, lo mismo que la Batalla. En fin, me ha agradado leer tu opinión.

    • alikt 17 marzo, 2015 at 22:22 Responder

      Totalmente deacuerdo en la mayoria de todo lo que mencionas. Es irritante leer desde ya que va comparándola con el sr. de los anillos, star wars y por último el libro original.

      Primero que nada es cine, es decir que va de acorde sobre una historia quiza ya escrita, o modificada que no tiene que terminar siendo la copia exacta tal por el cual, el merito tiene que partir de lo que se ve y escucha. En todo caso uno que va a ver esta película solo va con los antecedentes que es una precuela del Sr. De los anillos, que es del mismo director, y que esta basado en otra obra de Tolkien. En la mayoria de los casos es el gancho que a uno debe inducirle a averiguar mas del autor, y del libro, tal como sucedio con la anterior trilogia, es decir me gusto mucho, y recien compre y leí el libro, pero contrario al criterio popular prefiero mil veces las películas por que están mejor estructuradas en relación al tiempo, y algunos detalles necesarios para que toda la obra tenga al menos una buena coherencia.

      El Hobbit la premisa era simple, una historia dedicada a los niños, tal como fue concebida. De entrada era deshacerse de todo los prejuicios, de tratar de revivir aquellas epocas de la trilogia anterior, y simplemente ir sin expectativas de que se repita lo mismo. Peter Jackson lo sabia,y por mucho que quisiera no podia repetirse, por que el enfoque no era el mismo los personajes tampoco, salvo Gandalf…..y aún asi nos presenta otra historia muy distinta con un desenlace que no repetiria lo épico y extendido de las anteriores peliculas.

      Tiene sus errores e inconsistencias, pero a ningún lado seria olvidable o tacharla de la peor película…..hay gente que solo vive del pasado, y que cuando le presenta algo distinto suponen que ya es malo, repito bien por Jackson que no se repitió, que es lo peor que puede hacer un artista. Si lamentablemente el autor de esta extensa y aburrida critica lo único que resalta es caer comparándola con algo que su mente no olvida.

      Lo disfrute y a pesar de lo extenso que son en lo personal le faltaban mas minutos para terminar algunas historias……pero ahí esta cada uno sabra valorar lo que vió pero no deberian caer en tratar de compararlas…..si uno primero ve la pelicula recien deberia interesarse en sus origenes (asi sucedio con xmen, arrow, Flash, y tanta fantasia).

  22. claudia kapranos 17 febrero, 2015 at 17:09 Responder

    Puedo decir que estoy de acuerdo con el 85-90% de lo que has escrito, ¿Qué decir de esta trilogía? Bien, a diferencia de la Vox Populi, a mi me gustó mucho La Desolación de Smaug; no la sentí ni floja, innecesaria, con exceso de piruetas o absurda, a mi me resultó muy buena, entretenida y con bastante acción: Las escenas dentro de La Montaña Solitaria me parecieron sorprendentes, junto a la guarida de los Trasgos, son de las mejores escenas de acción de la trilogía, me pareció una forma fabulosa de lidiar con el dragón y de intentar detenerlo.

    Si hablamos de las partes decepcionantes mejor empecemos desde el inicio, la forma en la cual Bilbo encuentra el anillo me resulta encajosa y carente de sentimentalismo, y aunque no me gusta ni me convence; no pienso demeritar toda la película o el resto de la trilogía por ese detalle; ni porque las escenas en El Bosque Negro contra las Arañas fueran tan abruptas y de negro el bosque casi no tuviera nada. Yo tampoco estoy de acuerdo en la existencia de Tauriel y es un punto que a muchos les ha fastidiado tratar desde el comienzo y a estas alturas ya les harta, y tienen razón, pero no puedo quitar el dedo del renglón a causa de que BOFA (la película con mis expectativas más altas) se convirtió prácticamente en una resolución amorosa con ciertas escenas rápidas de acción computarizada, en lugar de una batalla como debe ser: Tauriel era buen personaje en la Desolación de Smaug, me resultaba interesante y prometía buenos resultados, y de forma predecible adopta un papel lamentable de Marie Sue que suprime sus capacidades de lucha y prácticamente toda BOFA se enfoca en ella y Legolas yendo a todos lados a no hacer realmente nada, la muerte de Kili era predecible como todos sabíamos; así que eso no me molestó en realidad: Pero la de Thorin peca de fría, patética y decepcionante.

    Las criaturas me han gustado y me resultan fantásticas (contrario también a la vox populi que las ve exageradas), el diseño es muy bueno y aunque las películas vomiten CGI, me resulta bien utilizado en al menos el 70-80% de las ocasiones, claramente todos hubiéramos preferido actores y caracterización de calidad con respecto a los trastos; sí, estoy de acuerdo por completo, pero los murciélagos, trolls y etc los veo bien desarrollados, al igual que el diseño de armamento y vestimenta de ejércitos. Concuerdo con todos en que los gusanos simplemente se lucen y no aportan nada más del llamativo visual, pero es lo mismo en la batalla que ni es batalla; simplemente nos vendieron el nombre y parece más un duelo íntimo sobre Ravenhill y el resto las intrigas de un personaje detestable que imita muy mal a Grima Lengua de Serpiente, ni siquiera he podido ver que el miserable Alfrid tenga castigo alguno por existir y envenenar el aire a su alrededor.

    Mi decepción no recae en las dos primeras películas, jamás será de ese modo, mi decepción y desamor y prácticamente es culpa del desenlace, comenzó grandioso y decayó muy mal; esperaba y quería una película enormemente destructiva en terreno sentimental; quería que fuera entre la locura y auto destrucción de Thorin y la verdadera BATALLA. La cinta duró menos y eso debió ser más que suficiente para desarrollar más el mal del Rey Enano y dar escenas memorables fuera de Erebor (lo único rescatable a mi parecer, son los elfos saltando sobre una muralla de enanos y a Dáin II sobre un enorme jabalí), Beorn es como esa “cosa” que estaba “obligada” a aparecer, aunque no hiciera nada ¿Por qué de ese modo? Bueno, nunca lo entenderemos. No veo el caso de darle completo protagonismo a los elfos jóvenes, por lo menos la situación de Bardo es creíble y a mi parecer su situación familiar y social está más que justificada, me alegra su protagonismo, también desvanecido poco a poco (Ya del pobre Bilbo ni que decir) excepto que fue un sujeto de despedidas secas y poca relevancia después.

    Decir que es mejor ignorar la existencia de estas películas ya me resulta un absurdo, no son malas ni pésimas, a mi me resultan entretenidas y como el libro mismo; las siento “alejadas” de la futura Tierra Media que ESDLA presenta (literal y filmográficamente), BOFA es una falla pero no por eso la puedo odiar o decir que debería fingir demencia porque existe: Aún entre todo lo que me ha desagradado, he llorado y sonreído y me he emocionado, aún posee esa magia fantástica que poseen las películas de Peter Jackson. Su historia estuvo bien desarrollada, no fue la mejor adaptación porque es cierto que resulta la historia de PJ con algunos personajes prestados de Tolkien: Sí, una cosa es adaptar y otra es hacer lo que quieras con los personajes cuyos derechos ya rentaste/compraste, pero lo acepté hasta cierto punto porque un Viaje Inesperado me gustó, la Desolación de Smaug me gustó y me resultaba lógico que la trilogía continuara por buen camino.

    Algo que me ha sorprendido es que hayas escrito que ya no es recomendable repetir un maratón de ESDLA o que ya no te emocionas de la misma forma. Sinceramente me resulta imposible de creer, cada vez que releo el libro o vuelvo a ver la trilogía entera (o cuando menos una película) lo aprecio distinto, noto detalles y formas de ser de los personajes que no había notado antes; se sienten y viven diferente, la emoción y magia nunca se pierden, no pueden aburrir porque no están diseñados para eso.

    En fin, entre todas las cosas decepcionantes que pudo hacer Peter Jackson, todavía puedo decir que me emociona mucho El Hobbit y por supuesto compraré y volveré a ver la trilogía.

  23. ElojetedeSauron 11 enero, 2016 at 02:45 Responder

    Esta es una critica de gran valor (y si no lo ves no sigas leyendo). Y no se debería de tacharla del mapa diciendo simplemente que es un tocho. No se puede resumir toda esta critica diciendo que el autor de la misma se contradice o critica lo mismo que finalmente hace (me parece de fantasía esa conclusión).

    Si nos ponemos guapos y partimos de la base que todo lo que sale últimamente de Hollywood (gracias Warner) es pura basura, cine de palomitas y capitalista. Se acabo cualquier tipo de comentario sobre esta saga.

    Aquel que no entienda que aquí se pretende analizar y comprender como LOS QUE TRABAJARON en la trilogía del ESDLA la han cagado tan profundamente en el Hobbit que cierre la pagina.

    Supongo que ya es un poco tarde para algunos.

    Decir finalmente que los fallos de ambas trilogías no tienen perdón desde mi punto de vista . Para mi el libro debería ser la regla de medir perfecta. Y ante cualquier problema grave, cancelación del proyecto, tengo la impresión de que fue la vacuna perfecta que Jackson uso en ESDLA).

    Y aquí viene EL GRAN FALLO.

    Si algo sobra es desde luego la precipitación y la evidente falta de organización, si la primera trilogía fue un reto de tiempo de producción la segunda fue la carrera del corre caminos.
    Según he podido recopilar la primera saga conto con un año y medio de pre produccion, de lo cual por ejemplo solo en rodar la batalla del abismo de helm, el primer gran reto de Jackson en crear la mayor batalla mostrada en el cine moderno, se tardo ni mas ni menos que 3 meses.

    Y por lo que he podido ver hace poco la batalla de los cinco ejércitos duro solo 2 dias (vean video) evidentemente duro mas pero solo viendo algunos escenarios de rodaje lo dice todo. En contraste con los rodajes que se ven en los CDS de contenido extra de las dos torres donde se ven rodajes en plena noche.

    video:
    http://es.gizmodo.com/peter-jackson-explica-por-que-las-peliculas-de-the-hobb-1743630703

    No me alargo mas, buenas noches

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