LAS 5 MEJORES PELÍCULAS DE BILL MURRAY

Cada año, el 21 de septiembre, ocurren dos cosas muy importantes: acaba el verano y Bill Murray cumple años. Murray es una de esas personalidades que, sin proponérselo, representa una fuerza de la naturaleza: el cachondeo, la inmadurez, la broma, la eterna juventud. Famoso por improvisar en cada toma -seguramente llevando al alcoholismo a varios miembros del rodaje- y por sus disparatadas anécdotas, como colarse en fiestas universitarias o conducir un caddy de golf por Estocolmo; igual desempeña una interpretación de Oscar, que te roba una patata frita y te dice aquello de No one will ever believe you. A sus 69 años sigue activo, implicado en grandes proyectos y, probablemente, su representante siga siendo un contestador automático. En este artículo no pretendo nada más que recopilar, a modo de humilde homenaje, las cinco mejores películas de este gran cómico, que tan bien nos lo ha hecho pasar.


5. FLORES ROTAS (2005)

La mejor película del cineasta independiente Jim Jarmusch, es de naturaleza misteriosa y ambigua. Bill Murray encarna a una especie de Don Juan multimillonario que recibe una carta anónima en la que se le asegura que tiene un hijo. Prácticamente obligado por su vecino, decide emprender la búsqueda del supuesto hijo, pero con una lista tan extensa de conquistas, antes deberá restringir dicha búsqueda. Esta queda reducida a cuatro antiguas amantes a las que visitará buscando respuestas. Se trata de la interpretación más hierática y contenida de la carrera de Murray, y es brillante. Un crítico estadounidense apuntaba que «Ningún actor es mejor que Bill Murray no haciendo nada en absoluto» y no puede tener más razón, esta película es una buena prueba de ello.


4. LOS CAZAFANTASMAS (1984)

Uno de los blockbusters por excelencia y la película que lo hizo mundialmente famoso. Una trama original y entretenida, efectos visuales ochenteros, cacharros vistosos, Nueva York, música pegadiza y Bill Murray desatado, haciendo chistes con su habitual careto de pereza, como si le aburriera leer sus líneas. El cóctel perfecto para convertirse en un icono de la añorada década.


3. ACADEMIA RUSHMORE (1998)

Academia Rushmore es la segunda película de Wes Anderson y en mi opinión, uno de sus mejores trabajos. Es una comedia teñida de melancolía -como casi todas sus películas- que reflexiona sobre la adolescencia y sobre ese fastidio que es no cumplir las expectativas propias. La trama gira en torno a Max, un estudiante de una escuela elitista que se enamora de su profesora. El personaje de Bill Murray, un multimillonario que está harto de los impresentables de sus hijos -Alumnos de la escuela- entabla una entrañable amistad con Max. Desafortunadamente acaba enamorándose de la profesora. Ver a un cuarentón compitiendo por el amor de una mujer con un chico de 15 años, es una situación que solo puede salir de la cabeza de Wes Anderson, y que solo Bill puede representar.


2. EL DÍA DE LA MARMOTA (1993)

El día de la marmota trata sobre un hombre del tiempo que va a un pueblucho de Pensilvania a cubrir una tradición: cada 2 de febrero, una marmota predice el final del invierno. El hombre del tiempo, al que interpreta Bill Murray, quiere huir cuanto antes de allí pero una tormenta se lo impide. Cuando despierta al día siguiente, vuelve a ser 2 de febrero. Y cada nuevo día vuelve a ser el día de la marmota. Es una especie de revisión cómica del mito de Sísifo, con un final que bien podría convertir la cinta en una parábola budista. El guión de esta película es el más original, cómico y canónico que ha recibido Bill Murray, y el personaje principal, sinvergüenza como él solo, le va como anillo al dedo. Los chistes y gags -introducidos como sólo él sabe- funcionan a la perfección, desatando carcajadas en varias ocasiones. Da la impresión de que Harold Ramis -el director- le dió vía libre, le permitió adueñarse de la película para nuestro disfrute. Es un Bill Murray en su salsa.


1. LOST IN TRANSLATION (2003)

En la vorágine de Tokyo se encuentran Bob Harris (Bill Murray), un actor famoso que está acabado y Charlotte (Scarlett Johansson), una chica de 20 años que se acaba de casar y sufre una crisis existencial. Se inicia entre ellos una amistad que funciona como un oasis para ambos y que irremediablemente acabará en enamoramiento. Sin ningún género de duda, Lost in translation es una de las grandes películas del siglo XXI. Sofía Coppola narra esta historia tan triste con gracia, ternura, delicadeza, y cierta inocencia. Paradójicamente, cuando caen los créditos la sonrisa es inevitable. A esto contribuye Bill Murray, con la que seguramente sea su mejor interpretación: natural, comedida -para lo que suele ser habitual- , divertida, graciosa… uno puede apreciar con toda claridad el cambio de unos ojos apesadumbrados y grises cuando llega a Tokyo; a unos brillantes e ilusionados cuando el personaje de Scarlett Johansson irrumpe en su vida. En todo momento, da la sensación de que están realmente enamorados, de que no necesitan actuar. Aquí el artista da un paso firme hacia delante y muestra que si le da la gana puede ser un actor legendario.


MENCIONES ESPECIALES

Estas son sus películas menores, o en las que su personaje no es demasiado relevante pero que sin duda, desempeña papeles memorables: Ed Wood (1994) en la que interpreta a un transexual en el Hollywood de los años cuarenta, cualquier película de Wes Anderson -Ha trabajado en todas excepto en Bottle rocket– , en Tootsie (1982) es el disparatado compañero de piso del personaje de Dustin Hoffman, Coffee and Cigarettes (2003), Space Jam (1996) y Zombieland (2009) en las que se interpreta a sí mismo; en St Vincent (2014) es un jubilado cascarrabias, y por último El pelotón chiflado (1981) una disparatada comedia en la que interpreta a un perdedor que se alista en el ejército.

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