En cuerpo y alma (2017) de Ildikó Enyedi – Crítica

En cuerpo y alma

«En Cuerpo y Alma trata de la historia de amor, bellísima, entre dos seres profundamente heridos»

En Cuerpo y Alma es una película de la directora Ildikó Enyedi, a quien no tengo el gusto de conocer. Al parecer, según he leído por ahí, hacía tiempo que no rodaba un largo. Y cuando digo que no tengo el gusto de conocer, es porque debe haber algo en esta persona, en su visión y en su inteligencia, que me cautiva. También debo decir que mis compañeros cinematofílicos no piensan igual que yo al respecto, por fortuna para ellos… y por fortuna para mi. El caso es que he encontrado en esta película un filón de inspiración que puede dar mucho de si. Cuando la vuelvan a proyectar, acaso dentro de unos meses, la volveré a ver con igual fruición.

Debo avisar antes de ponernos de lleno en el tema: quien tenga conciencia animalista, o algún tipo de prejuicio en cuanto a presenciar sufrimiento animal, que vaya prevenido, pues las primeras escenas son de impacto. Y lo que va viniendo después, una vez pasado este trance, es de una belleza igualmente intensa. Este contraste me llevó a pensar lo siguiente: soportar una visión de la crueldad también puede ayudar a percibir la belleza máxima. Una cosa va con la otra, aunque no nos guste. La corrupción y la virtud, pensando en la situación política actual, avanzan juntas, nos guste o no. Contemplar la corrupción nos ayuda a valorar la virtud. Del mismo modo, saber encajar la violencia nos ayuda a percibir que el amor es una forma de redención. Pretender evitar la primero nos impide gozar de lo segundo.

En Cuerpo y Alma se inicia en el despacho administrativo de un matadero. En los mataderos ya se sabe lo que ocurre: están los animales y, a partir de un cierto momento, se les dirige a un pasillo a través del cual van llegando uno a uno a su destino final. Este destino es el mercado, en donde compramos la carne que luego comeremos. Primera constatación: no somos nosotros quienes matamos al animal, y por eso nuestra conciencia es corta en relación al hacinamiento en que viven en las granjas y en los mataderos. Si tuviéramos que matar al animal nosotros, seguro que a estas horas seríamos vegetarianos. Sin embargo, En Cuerpo y Alma no pretende denunciar directamente la perversa atrocidad de la sociedad en que vivimos. Eso lo deduce cada cual, pues la directora no ha enfocado la película como si se tratara de un documental de denuncia. En realidad, En Cuerpo y Alma trata de la historia de amor, bellísima, entre dos seres profundamente heridos. Atención, pues, a los dos personajes principales, hombre y mujer.

La película se inicia, antes de sumergirnos en las crudas escenas en el matadero, con una escena bucólica. En un escenario natural vemos a una pareja de ciervos, macho y hembra, que se acercan. Nos podría parecer que van a hacer el amor. Y sí, lo hacen, pero lo hacen acercándose, con tranquilidad, se huelen, se acarician, se demoran. Este recurso inicial me ha parecido de una genialidad total. Luego, tras lo bucólico, nos vamos al matadero. El contraste es brutal. Ya ahí, vemos al jefe de recursos humanos, encarnado genialmente por un Géza Morcsányi, a quien tampoco tengo el gusto de conocer. A partir de este momento, la película entra de lleno en las dinámicas de las personas en su ambiente de trabajo. A partir de un momento determinado, una mujer que viene a hacer la inspección sanitaria, se desencadena un proceso que irá in crescendo, todo llevado con un control del ritmo que me pareció propio de una obra maestra. La mujer que viene a hacer el control, encarnada por la actriz Alexandra Borbély, vive encapsulada en una herida profunda. Es atractiva, pero totalmente incapaz de mantener un buen contacto con el cuerpo, con el suyo propio y con el de los demás. Es posible que el rol suyo en la película tenga algo de exagerado, pero es totalmente necesario para lo que la película nos explica. El caso es que estos dos seres, con bastante diferencia de edad, se van acercando, con sus resistencias, sus abandonos, sus cuestionamientos. A partir de un cierto momento en la narración de los hechos, se produce un robo en el matadero. Se trataba de un afrodisíaco para animales que algún listillo podría pretender vender en el mercado de los animales humanos. El caso es que como no se sabe quién ha sido, la empresa contrata a una psicóloga. Atención, pues, a lo que sucede en sus entrevistas con los trabajadores, y en especial cuando entrevista a la pareja protagonista: primero por separado y, luego, los dos a la vez.

El tramo final de la película es de noria y vorágine, pero todo muy contenido y controlado. Dejando a parte alguna exageración, necesaria, y algún despunte de realismo mágico, también necesario, me ha parecido un producto redondo, fino y sumamente inteligente.

Sinopsis María comienza a trabajar como supervisora en un matadero de Budapest, pero pronto comienzan a surgir cotilleos y rumores sobre ella. Durante el almuerzo opta siempre por sentarse sola, y es consciente de sus deberes y obligaciones, con un estricto apego a las normas. Su mundo se compone de cifras y datos impresos en su memoria desde la primera infancia. Endre, su jefe, es un tipo tranquilo. Ambos empezarán a conocerse lentamente. Almas gemelas, se sorprenderán de compartir los mismos sueños. Con cautela, tratarán de convertir esos sueños en realidad.
País Hungría
Director Ildikó Enyedi
Guion Ildikó Enyedi
Música Adam Balazs
Fotografía Máté Herbai
Reparto Morcsányi Géza, Alexandra Borbély, Ervin Nagy, Pál Mácsai, Júlia Nyakó, Tamás Jordán, Gusztáv Molnár, István Kolos, Annamária Fodor, Itala Békés, Vince Zrínyi Gál, Attila Fritz, Zoltán Schneider, Réka Tenki, Rozi Székely, István Dankó
Género Drama
Duración 116 min.
Título original A teströl és a lélekröl
Estreno 27/10/2017

Calificación8
8

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Jesús Gabriel Gutiérrez

Mentor literario. Escritor. Filósofo. Prospectivista y astrólogo. Me interesa la historia y el hilo que sale de ella y nos conecta con el futuro.

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