Albert (2015), de Karsten Kiilerich – Crítica

Albert

«Albert muestra en pantalla un notable trabajo animado. Sin embargo, sus personajes resultan insulsos, meros clichés andantes.»

Apenas hay hueco para la animación del Viejo Continente en la taquilla actual. El género animado parece absorbido en su totalidad por las compañías del otro lado del charco (Disney, Pixar, Dreamworks…), y solo el enorme talento del Studio Ghibli nipón (con Hayao Miyazaki a la cabeza) osa desafiar, de vez en cuando, la hegemonía estadounidense. El mercado europeo supone un desierto con un puñado de oasis. En tan fragmentada industria destacan, no obstante, algunos nombres: empresas como Aardman Animations -Reino Unido- (maestros de la plastilina y creadores de los entrañables personajes Wallace y Gromit), o Cartoon Saloon -Irlanda- (El secreto del libro de Kells, La canción del mar), y realizadores como el francés Sylvain Chomet (Bienvenidos a Belleville, El ilusionista) o el español Enrique Gato (Las aventuras de Tadeo Jones, Atrapa la bandera).

Desde la fría Dinamarca llega a nuestras pantallas Albert, la historia de un pequeño imaginativo y desmañado, que sueña con ser un valiente piloto de globo aerostático y vivir increíbles aventuras emulando a Leopoldus, el héroe local. A su corta edad, Albert es el orgullo de sus padres y la deshonra de los habitantes de Kellytown. Cuando por accidente destruya la única estatua del pueblo, Albert decidirá emprender un largo viaje junto a su inseparable amigo Egon para enmendar su error.

Dirigida por Karsten Kiilerich, adaptando un cuento de Ole Lund Kirkegaard (ya versionado por Jørn Faurschou en 1998 con actores de carne y hueso), Albert muestra en pantalla un notable trabajo animado, en el cual sobresalen elementos como el agua y la iluminación. Por el contrario, aun estando destinada claramente a los más pequeños de la casa (a diferencia, por ejemplo, de las obras para toda la familia de Disney y Pixar), sus personajes resultan insulsos, meros clichés andantes. No faltan el abusón, el viejo gruñón o los secuaces bobalicones. Imposible hallar nada nuevo u original en ella. La historia, de frenético inicio (apenas son perfilados los protagonistas), pronto plantea un desarrollo demasiado plano, carente de interés. Albert y Egon viven anodinas peripecias que nunca terminan por enganchar al espectador. Falta épica, emoción y, lo más alarmante, imaginación. Sobran estereotipos y lugares comunes.

Muy elemental, enfocada exclusivamente a los niños, Albert ofrece un entretenimiento totalmente intrascendente, muy lejos de las grandes cintas animadas de los últimos años. Valores como la amistad, el saber escuchar, el rectificar errores pasados o el creer en uno mismo (a pesar de lo que puedan opinar los demás) no salvan a una película que se ve con sencillez pero se olvida rápidamente. La industria de animación europea debe seguir esperando ese gran film que pueda competir en taquilla (pues en calidad ya tenemos algunos ejemplos) con los pesos pesados norteamericanos.

Albert

Sinopsis El pequeño Albert vive en un pueblo danés llamado Kalleby. Es un chico muy torpe y travieso. En una de sus últimas travesuras consigue enfadar a todo el pueblo. Con la ayuda de su amigo Egon tendrá que enmendar su error.
País Dinamarca
Director Karsten Kiilerich
Música Frans Bak, Bent Fabricius-Bjerre
Reparto Animation
Productora M&M Productions / A. Film / Det Danske Filminstitut / Danmarks Radio (DR)
Género Animación
Duración 81 min.
Título original Albert
Estreno 10/06/2015

Trailer

Calificación4.5
4.5

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Guillermo Gil Gómez

Técnico Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos y graduado en Periodismo. Entre mis aficiones están el cine, los videojuegos y viajar. Podéis leerme también en mi blog personal, Cámara Subjetivo

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