Batman, capítulo II

Batman Nolan

Cristopher Nolan es un director británico que obtuvo un éxito razonable con el experimento de suspense Memento. Tras esto, firmaría la muy olvidable Imsomnia y la película que cambiaría el rumbo de su carrera por completo. Nolan, junto con el guionista David S Goyer, tenían la misión de crear un Batman para el nuevo milenio. El actor escogido sería, esta vez, Christian Bale, que ya había demostrado su talento en El maquinista y American psycho.

El nuevo Batman sería más realista y urbano, tan oscuro como el de Burton, pero alejado totalmente de la estética gótica. Nolan renuncia a la fantasía pero, como fan del género que es, no duda en incluir pequeñas pinceladas de ciencia ficción.

Por primera vez, se cuenta el origen del héroe desde su infancia, imitando la estructura del Superman de Richard Donner. Esta vez Alfred sería interpretado por el genial Michael Caine, y el comisario Gordon, encarnado por Gary Oldman, recuperaría la importancia que tiene en los tebeos. También se añade a Lucius Fox, amigo de Wayne y, posteriormente, presidente de su empresa. Entre los villanos estarían Ra’s al Ghul, el espantapájaros, el jefe criminal Carimen Falcone y un cameo de Mr. Zsasz. Puede parecer este un argumento desbordado, pero lo cierto es que sus numerosos elementos están perfectamente integrados en la trama principal, consiguiendo una historia excepcionalmente entretenida y coherente.

Aunque Año Uno siempre ha sido un referente a la hora de narrar el origen de Batman nunca había sido trasladado con tanta lealtad como en esta ocasión. También se hace uso de numerosos acontecimientos extraídos de Leyends of the Dark Night, una serie de comics sobre historias independientes del cruzado de la capa.

Batman Begins

Batman begins no es perfecta. Por ejemplo, la muerte de los padres de Bruce carece de la intensidad necesaria, y la máscara de Bruce Wayne, como playboy engreído, resulta demasiado obvia y exagerada. Tampoco está muy conseguido todo el inicio en Asia, que, aunque necesario, no logra sorprender ni una sola vez. Sin embargo, la segunda mitad redime completamente a la cinta, ganando en intensidad en cada escena hasta alcanzar un desenlace realmente memorable.

Tres años después llegaría su secuela, The dark knight. La campaña de promoción fue brutal, y la expectación, máxima. Estrenada el mismo año que Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, logró superar, con mucho, el taquillaje de esta. Durante varias semanas alcanzó la cima en las puntuaciones de IMDB e incluso llegó a tener un porcentaje de críticas positivas cercano al 100%.

El argumento, aunque complejo, tiene una clara dirección en el enfrentamiento entre Batman y Joker por el alma de la ciudad, personificada esta en Harvey Dent (el idealista que se convertirá en cínico y asesino). No se puede decir que haya “subtramas” en el sentido tradicional del término, porque cada escena impulsa el argumento hacia su inevitable conclusión, con un control absoluto de los temas a tratar, tanto los políticos como los humanos. El género de la cinta podría considerarse drama policíaco y, aunque sus autores dijeron beber de Heat, este caballero oscuro es muy superior a aquella en todos los aspectos.

Gary Oldman demuestra una vez más lo mucho que se ha desperdiciado su talento en Hollywood mientras que Michael Cane y Morgan Freeman nos hacen ver la importancia de la experiencia. Christian Bale nos regala un Batman desatado, convencido de su autoridad y que no entiende ni quiere entender porque Joker no cae derrotado ante su imponente figura. Maggie Gyllenhaal sustituye a Katie Holmes, a la cual nadie echa de menos, y Aaron Eckhart ayuda a construir a un político que, si bien pasó desapercibido en su día, es el auténtico corazón del filme.

También quiero destacar la banda sonora de James Newton Howard y Hans Zimmer, uno de los mejores trabajos en la carrera de los dos compositores. El tema del Joker, extremadamente simple, es la pura representación de la locura y cada vez que se oye, sabemos que la muerte está al acecho. El tema de Harvey, por el contrario, es una composición más tradicional, triste y solemne.

Otro detalles altamente positivo es la gran fidelidad que mantiene con el universo del comic. La mayor fuente de inspiración es la miniserie de El largo Halloween, aunque también podemos ver elementos de Batman contra el Joker (del Batman #1) e incluso el Arkham asylum de Grant Morrison.

Pero hablemos del Joker: Heath Ledger tarda un poco en convencer ya que tras una presentación impresionante, parece encasillarse en la categoría de asesino a sueldo. Sin embargo, poco a poco se revela su auténtica personalidad hasta convertirse en el atractivo principal de la película.

Joker

No estamos ante un loco disfrazado de payaso, sino ante un demonio que juega a las cartas con los seres humanos. Un dios burlón como Loki o Mescalito, o una suerte de “genio maligno” cartesiano. Joker no tiene un origen ni tampoco un final. No puede nacer ni morir. Simplemente existe y ha existido siempre, y si ha bajado a la Tierra es únicamente para señalar nuestros mayores defectos y temores. Para acabar con todos nosotros, no físicamente, sino, lo que es peor, atacando aquello en lo que creemos. Si Harvey cree que los hombres hacen su propia suerte, él esta allí para demostrar el papel que juega el azar. Si Batman considera el suyo un sacrificio justo y necesario, él está allí para indicarle que se equivoca, que la humanidad es basura y la vida, una broma de mal gusto.

Las conversaciones que mantiene con los supuestos héroes de la ciudad son la explicación perfecta de toda la psicología de este personaje, pero, como con todo, hay que leer entre líneas. No se trata de un anarquista sino, más bien, de la representación del mal en su forma más pura, que utiliza en cada ocasión aquello que sabe que más va a doler o confundir a su interlocutor. Si acaso puede ser derrotado, no es mediante la fuerza bruta, sino moralmente, haciendo acopio de voluntad y demostrándole que, a pesar de las dificultades “somos mejores”.

Una versión del personaje curiosamente metafísica para un filme anclado en la realidad del mundo moderno.

Guste o no guste, lo que es innegable es que esta película es todavía recordada e imitada hasta la saciedad, demostrando así la importancia que ha tenido en la estética cinematográfica contemporánea. Estamos ante un clásico moderno del  género de acción, del policíaco y del de superhéroes. Para muchos, la mejor película de Christopher Nolan y, al mismo tiempo, la mejor versión existente del hombre murciélago.

Ahora toca hablar, obviamente, de The dark knight rises. Para muchos, una decepción. Yo, aunque admito sus fallos, prefiero reivindicarla.

Darl knight Rises

Me parece sorprendente la cantidad de gente que ha criticado la película por considerarla demasiado oscura, reflexiva o incluso pedante. Son las críticas básicas al cine de Nolan y ya se aplican con plantilla, sin pararse a pensar. Lo cierto es que Dark knight rises es la película más ligera de la trilogía, y la más cercana al espíritu de un tebeo. Si acaso tiene algún fallo es, precisamente, que no intentar perseguir el elevado estándar alcanzado con las dos anteriores entregas. ¡Incluso tiene más sentido del humor que cualquier otra película de Christopher Nolan!

Es cierto que, en términos generales, es inferior a las dos entregas anteriores y que no logra dar a todos sus personajes un papel relevante (como es el caso del capitán Peter Foley). Muchos de los diálogos (especialmente los del villano) carecen de ninguna sutileza y el argumento, aunque repleto de ideas interesantes, salta de un punto a otro sin preocuparse demasiado por la lógica. Tampoco ayuda la dirección que, en ocasiones, nos regala unas escenas de diálogo totalmente televisivas.

Pero, de todas las películas de Batman, esta es la que presenta una mayor dimensión humana.

Cuando empieza el filme, vemos a un Bruce Wayne equivocado en todo. Ha creado un modelo positivo y hermoso, una figura heroica merecedora de la atención del mundo entero. Sin embargo, no desea compartirla. Y, al mismo tiempo que no puede “ceder” Batman a otro, tampoco es capaz de tener una vida normal. Sigue atrapado en el callejón en el cual mataron a sus padres. Por tanto, el camino del personaje es doble: por un lado debe recuperar la idea de Batman pero, por otro, debe aprender a ser el hombre que su padre hubiera querido ver. Un hombre adulto, sano y feliz. Y todo esto se ve representado en la escena en la que nuestro protagonista debe salir de un agujero, su depresión, convertido ahí en un obstáculo literal. Por esta razón es importante que sobreviva, aunque muchos consideren esta sorpresa final como un giro demasiado edulcorado. Es importante porque, en caso contrario, la historia no tiene ningún sentido.

Bane no está muy explorado como “reverso tenebroso” del héroe, pero funciona, y Catwoman, magistralmente interpretada por Anne Hathaway, es el apoyo emocional que necesita el filme para hacer avanzar tanto a su protagonista, como al público.

Durante la promoción se habló mucho de Historia de dos ciudades de Dickens. Es encomiable por parte del equipo creativo tener referentes clásicos, pero las influencias son otras. Concretamente los arcos argumentales Knightfall, No man’s land y, por supuesto, Dark knight returns.

Mucha gente ha querido ver, erróneamente, el Batman de Christopher Nolan como una reinvención radical del personaje. Algunos han querido sacarle defectos a esta serie no basándose en las propias películas, sino en la firme creencia de que estaba transformando al personaje en un James Bond de pacotilla. Que el director utilizaba a los villanos para exponer en voz alta sus propias inquietudes. O, en el bando contrario, hay quién ha querido alabarle por su “valentía”, construyendo una obra personal, alejada de los encorsetados límites de una adaptación. Esto, sencillamente, no es cierto. Estos tres títulos son extraordinariamente fieles a los tebeos, quizás no en la forma pero sí en el fondo. Los personajes sienten, hablan y actúan como en las viñetas y sus momentos mas icónicos aparecen reflejados en la pantalla. Lo del supuesto “realismo” es lo de menos (si uno observa los dibujos de Neil Adams, su Gotham claramente estaba inspirada en el “aquí y el ahora”).

Soy de la firme opinión de que si no te gusta esta serie de películas es que, probablemente, no te gusta el personaje de Batman. Puede gustarte una historia concreta del mismo o una versión especialmente personal de algún autor, por supuesto. Pero no de donde viene ni lo que significa.

Superman vs Batman

Como es lógico, Batman volverá a la gran pantalla. El 25 de marzo de 2016 se espera el estreno de Batman v superman: dawn of justice, secuela directa del Man of steel de 2013 y que pretende iniciar un universo DC tan lucrativo como el que MARVEL tiene en marcha. El director es, igual que ocurría en la película previa, Zack Snyder, que ha tenido una trayectoria un tanto irregular, siempre marcada por su estilo visual extremadamente cuidado. El cruzado de la capa será, en esta ocasión, encarnado por Ben Affleck, en una versión del personaje que lo convierte en un justiciero experto, que lleva veinte años operando desde las sombras. Este personaje se enfrentará nada menos que a Superman, por motivos aún desconocidos, aunque es de esperar que ambos héroes unirán sus fuerzas en el tercer acto para hacer frente alguna amenaza mayor. La película ha sufrido de varios problemas y retrasos, pero el hecho de que el ganador del Óscar Chris Terrio se ocupe del guión, me da esperanzas.

Por supuesto, la cosa no se quedará ahí. Se espera que nuestro vigilante favorito regrese para La liga de la justicia y una nueva serie de películas en solitario, demostrando una vez más que el murciélago es un animal cinematográfico.

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Enrique Dueñas

Enrique Dueñas , escritor y guionista, aficionado al género fantástico y la tarta de queso.

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