Hierro 3. La visión del amor de un genio coreano

Hierro 3

 

“Hierro 3 es el nombre que recibe el palo de golf menos usado en este deporte. Imaginémonos un hierro 3 en una cara bolsa de piel”. Así explicaba Kim Ki Duk, director de la película, el título de la misma.

Ese objeto le sirve al director como analogía para explicar a su protagonista, Tae-suk, un joven que se refugia en casas temporalmente vacías. Podemos observar, sin embargo, como conduce una moto de gama alta, lo que nos lleva a pensar que sus acciones no se explican por motivos económicos, sino más bien por un deseo de desprenderse de toda propiedad material.

Su extraño modo de vida, tan divergente al de la mayoría, lo hace parecer un fantasma que vaga de casa en casa sin mediar con el mundo que le rodea, sin intercambiar una palabra con él (el protagonista no habla en los 95 minutos que dura la película), totalmente aislado, olvidado, como ese palo de golf que da nombre al film.

Pero Tae-suk no es un parásito, no se limita a aprovecharse de las lujosas propiedades de otros, sino que durante su estancia invierte gran parte del tiempo en arreglar cualquier desperfecto que allí pueda encontrar.

Hierro 3

Pero una de esas viviendas no está totalmente vacía. Allí se encuentra otra alma solitaria y marginal. En este caso, la de una mujer a la que los golpes y las humillaciones de su marido la han hecho prácticamente desaparecer. Encerrada entre esas ostentosas paredes, Sun-hwa ha dejado de interactuar con el resto del mundo.

El amor que surge entre ellos es una unión basada en el silencio. No son largas conversaciones sobre los temas trascendentales de la vida lo que los acerca, sino acciones y miradas, pequeños gestos y ligeras caricias. Un te quiero hubiera sabido a poco en un contexto de amor tan puro, hubiera roto parte de la magia hipnótica de estas escenas. Hubiese sonado a exhibicionismo, a superficial, a falso.

Kim Ki Duk saltó a la fama como guionista. Pero cuando comenzó a dirigir se propuso convertir todos esos diálogos que poblaban sus libretos en imágenes. En Hierro 3 da la sensación de que cualquier palabra no habría aportado ninguna información relevante y adicional al conjunto.

La película está llena de metáforas y analogías. El director coreano nos hace ver como el corazón del protagonista es como una de esas casas relucientes pero vacías. Cuando conoce a Sun-hwaTae-suk la invita a entrar y llenar ese espacio. Y de ese amor, de esa unión de dos almas, surge una libertad hasta entonces desconocida para ellos (una visión, por cierto, muy distinta a la occidental, en la que el amor es compromiso, son ataduras).

El marido de la mujer intentará volver a encerrarla y a controlarla, pero incluso entre cuatro paredes, incluso entre cuatro paredes y el marido, ellos son libres.

 

Calificación9.5
9.5

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Arturo G. Maiso

Tras estudiar comunicación audiovisual y cine, se especializó en comunicación multimedia y marketing online. Ha fundado la empresa AGM Comunicación Multimedia y la web El Cine en la Sombra.

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