Cat People: Jacques Tourneur y Nastassja Kinski

Mediante una retrospectiva a la obra de Jacques Tourneur y la presencia de Nastassja Kinski como invitada de honor, las panteras de Cat People llegarán al Festival de Locarno. Un animal que ruge enjaulado para descifrar la evolución de la represión sexual.

Cat People (1942) de Jacques Tourneur

Cat People (1942) de Jacques Tourneur

La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como los de un oso y su boca como la de un león. Y el dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad. – Apocalipsis 13:2

Inmersos en la oscuridad, no podíamos distinguir a la bestia. Habíamos leído en las escrituras bíblicas que su apariencia se asemejaba a la de un leopardo, pero no podíamos comprobarlo. Entonces empezaron a escucharse rugidos. Sonidos específicos que nos guiaban hacia un leopardo. Indudablemente nos llegaba el grito de una mujer. Una mujer pantera. Un mito cinematográfico creado en 1942 por el director Jacques Tourneur y el guionista DeWitt Bodeen. Clásico del cine de terror cuyo legado vibra en nuestros días. Ya que es incalculable la influencia que ha ejercido Cat People en la historia del cine. Un filme visionario con numerosos descendientes, siendo la adaptación de Paul Schrader en 1982 el más directo. Aún con valor artístico opuesto, sus miradas sociológicas presentan un conjunto sumamente interesante. Dos películas firmemente arraigadas a su tiempo que serán homenajeadas en la 70 edición del Festival de Locarno. Por un lado, se realizará una retrospectiva a la obra de Jacques Tourneur, maestro de la imaginación y las sombras. Y por otro, la mujer pantera moderna, Nastassja Kinski, será la invitada de honor para presentar su remake. Celebraciones en el territorio de otro de los leopardos más simbólicos del séptimo arte, el emblema de Locarno. Tres felinos que se reencontrarán en tierras suizas para revivir sus memorias. Para volver a escuchar otra vez sus rugidos.

Cat People (1942) de Jacques Tourneur

Cat People (1942) de Jacques Tourneur

Irena está rodeada por barrotes. La gente se agolpa fuera de su jaula para ver a las hermosas criaturas. A su lado, el pelaje de una pantera reluce. No hay  peligro alguno de desatar la violencia, su aprisionamiento les hace cómplices. Porque Irena Dubrovna, la joven que protagoniza Cat People de Jacques Tourneur, es la estrella de un angustioso zoológico humano, una nocturna Nueva York de los años cuarenta convertida en capital del atavismo. Desde Serbia, Irena trae consigo mitos y pecados exóticos. Relatos tradicionales que ahogan  a sus creyentes, al intentar huir de sus temidos pecados. Para ella, esta obsesión se materializará en una dolorosa represión sexual. Un simple beso o abrazo le convertirá en pantera, sólo podrá vivir un amor intocable. Cada vez más consciente de la solidez de su jaula, Irena emprenderá la búsqueda de una llave. Liberación desde un cruce de caminos entre la mente y el alma. Cuando cree advertir los ojos fieros de una pantera, su escudo se genera al santiguarse. La religión es problema y solución. Desde tiempos ancestrales, el poder de los dioses ha sido aplastante. Su alma se alimenta de fe y no soportará pasar hambre. Una abstinencia que intentará inducir el doctor Judd, psiquiatra al que asistirá la joven. En sus sesiones se distinguirá entre el alma y la mente. Una cuestión de creer o no creer. Dilema central de la película, en el que Jacques Tourneur se decidió por la primera vía. Cat People es ambigüedad y evocación. Cine de terror en el que no hace falta ver para sentir miedo. Las sombras son más terroríficas que una pantera, pues se puede soltar nuestra imaginación sin una llave. La fantasía y la luz encontrarán la manera de entrar por la cerradura más pequeña. Hechizo ejemplificado en una de las escenas más importantes en el cine en la historia del cine de terror. El filme fue producido por la compañía RKO y Val Lewton, figura esencial para el cine fantástico de serie B. Ante la falta de presupuesto, los efectos especiales eran un privilegio inalcanzable. Pues mientras Alice Moore volvía a casa, la tensión no paraba de crecer. Algo o alguien la perseguía, aunque la escasa iluminación no ayudaba a mitigar el miedo. No aparecerían monstruos y su angustia, como la del espectador, existía únicamente en su cabeza. Una técnica omnipresente en las películas de terror, cuyo origen se encuentra en Cat People. Por ello, se denominaría “Lewton bus” en homenaje al productor de la misma. Pues el miedo y nuestros pecados siempre habitaron en nuestro interior.

Cat People (1982) de Paul Schrader

Cat People (1982) de Paul Schrader

Después de 40 años, la mujer pantera volvió a ser filmada. Aunque esta vez no escucharemos rugidos, sino seremos heridos por garras. Ya que no harán falta actos de fe, pues podremos recrearnos en la belleza física de los felinos. Si el clásico de Tourneur estaba protagonizado por una actriz francesa como Simone Simon, el remake de Paul Schrader también encontraba a su Irena en el continente europeo. Desde Alemania llegaba Nastassja Kinski para interpretar un papel que le marcaría. Porque el relato escrito por DeWitt Bodeen es una fábula sobre la represión sexual y en los años 80 esto no podría filmarse de otra manera que como una cinta altamente erótica. Un calificativo que se pegaría a la piel de Nastassja Kinski. Al comienzo de la cinta producida asimismo por RKO, Irena Gallier llega al aeropuerto de Nueva Orleans. En el tiempo que ha transcurrido entre las dos versiones, la sociedad ha encontrado la llave y los pecados se han difuminado. Ahora no hay jaulas del pasado, todos batallan con su sexualidad en una poblada selva. Entre los árboles ya no hay barrotes, mas la nueva autonomía tiene sus ventajas e inconvenientes, ambos presentes en la película de Schrader tanto temáticamente como estilísticamente. Cuando Irena pasea tranquilamente por la calle, todas las miradas se vuelven hacia ella. Una atracción lasciva contagiada a la cámara, al igual que el deseo por lo explícito. Porque Tourneur estableció su filme en los límites del matrimonio, mas ya no quedan sacramentos. El deseo carnal es incontrolable. Apetito que sólo será saciado mediante desnudos y sudor. Durante el metraje, Malcolm McDowell, Nastassja Kinski y demás intérpretes son abocados a desprenderse de su ropa. El nuevo vínculo con el sexo es liberador y a la vez severo. Sueño y pesadilla. Placer y muerte. Un cuento donde todos los personajes son bañados en sangre. Si la obra original era una historia sobre los atavismos, esta se entronca en las conquistas modernas. La necesidad de escapar frente a la convicción de poder mantenerse al margen. Cine para reflejar el cambio de los tiempos, donde la cinta de Schrader es la década de los ochenta en estado puro. A través de una narrativa errática, los icónicos actores junto a la excesiva estética contribuyen a un espectáculo gozoso. No hay racionalidad ni sugestión, sólo ganas de tocar. Un fuego avivado por la música de Giorgio Moroder y David Bowie que arrasa al amor. Pues como le dice Annette O’Toole a una Nastassja Kinski de 21 años: “¿Aún eres virgen? Es incomprensible. Sobre todo hoy en día.”

Cat People (1982) de Paul Schrader

Cat People (1982) de Paul Schrader

En un horizonte cinematográfico sin jaulas, en 2017 se disparará la melanina del leopardo de Locarno. Las panteras de Jacques Tourneur y Nastassja Kinski se mezclarán con el público para crear una barrera entre las dos obras. La represión sexual desde dentro de la prisión y el erotismo desde fuera. Las sombras contra el desnudo. Una misma historia para indagar en los temores carnales y sentimentales de la sociedad. Un camino que evoluciona y deja desfasado a su exégesis. Porque si el Cat People de Tourneur es una obra visionaria en la historia del cine, la de Schrader dejó un detalle para continuar el legado del cineasta francés en la actualidad. Al comienzo del filme, observamos a la pantera a través de una pantalla. Esta imagen proviene del sistema de videovigilancia de un alojamiento, donde reside el voyerismo. Un apunte que no será explotado en profundidad por Schrader, pero intuye cuál sería la nueva situación de las personas pantera. Las celdas actuales para las bestias sin impedimentos. La ruptura digital del atavismo. Un dogma estético que rodea al sexo y lo difunde. El doctor Judd dijo que el pecado se aferraba a la conciencia del mundo. Allí donde Jacques Tourneur y Nastassja Kinski consiguieron descifrar el deseo. Cuando rompieron los barrotes rugiendo como panteras.

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Carlos Chaparro

Estudió Comunicación Audiovisual, permitiéndole trabajar en su pasión: el cine. Un amor incondicional que nació al descubrir a Patricia y Michel paseando por los Campos Elíseos.

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