Creative Control (2015), de Benjamin Dickinson – Crítica

«Creative Control bien podría pasar por un capítulo de la afamada Black Mirror. Con claras referencias a películas como Her o Lars y una chica de verdad, la puesta en escena recuerda a las óperas primas de Darren Aronofsky y Christopher Nolan»

En este siglo XXI que nos ha tocado vivir, es imposible entender el mundo actual sin la omnipresencia tecnológica en nuestro día a día. Ya no concebimos una vida sin pantallas, sin conexión permanente, sin un mundo lleno de posibilidades en el bolsillo del pantalón. En los últimos años ha cambiado la forma en la que nos comunicamos, la manera en la que empleamos nuestro tiempo de ocio  y hasta cómo buscamos empleo. Para alguien nacido a partir del año 2000, es inconcebible una existencia sin redes sociales, sin teléfono inteligente, sin memoria digital. La ciencia-ficción, aquella imaginada décadas atrás, es ahora completa y terroríficamente real.

La influencia tecnológica en el ser humano es el punto de partida de Creative Control, de Benjamin Dickinson. En un futuro no muy lejano, David, ejecutivo comercial de una gran empresa, debe probar unas nuevas gafas de realidad aumentada antes de su lanzamiento al mercado. Atormentado por una vida real no del todo satisfactoria, David pronto encontrará una salida a sus problemas en un mundo virtual tan irreal como peligroso.

El desarrollo argumental de Creative Control bien podría pasar por un capítulo cualquiera de la afamada serie Black Mirror. Con claras referencias a películas como Her o Lars y una chica de verdad (la falta de comunicación, el aislamiento como forma de vida, la sustitución del contacto humano por un elemento irreal…), la puesta en escena de Dickinson recuerda a las óperas primas de Darren Aronofsky (Pi, fe en el caos, 1998) y Christopher Nolan (Following, 1998) con una estilizada fotografía en blanco y negro y una atmósfera opresiva que va envolviendo al personaje principal.

Creative Control tiene a su favor el minimalista uso de los efectos especiales, el inteligente uso del color en determinados momentos y el apreciable empleo de la cámara por parte del hombre-orquesta Benjamin Dickinson (dirige, coescribe, actúa como protagonista y participa como productor). Sin embargo, un inicio poco amigable con el espectador, unos diálogos difusos en ocasiones y unos personajes llevados a la exageración y el absurdo (como el gurú contratado para la campaña publicitaria o el profesor de yoga de apariencia hipster), hacen que estemos ante un film artificioso y que destaca más por su forma que por su fondo.

Dickinson firma una obra sobre la pérdida de control (vital, en este caso) de un hombre superado por sus circunstancias personales, que no va más allá de la historia mil veces contada de amor, celos y obsesiones, filmada bajo la sugerente óptica de la ciencia-ficción. Una cinta no apta para todos los públicos, menos inteligente de lo que se cree y, como la vida de su personaje principal, más vacía de lo que aparenta a simple vista.

Sinopsis En Brooklyn, un inventor crea un par de anteojos de realidad aumentada, que utiliza para engendrar un avatar de la novia de su mejor amigo. Pero su fantasía tecnológica se vuelve contra él.
País Estados Unidos
Director Benjamin Dickinson
Guion Micah Bloomberg, Benjamin Dickinson
Música Drazen Bosnjak
Fotografía Adam Newport-Berra
Reparto Benjamin Dickinson, Nora Zehetner, Dan Gill, Meredith Hagner, Gavin McInnes, Jay Eisenberg, Sonja O’Hara, Jessica Blank, Austin Ku, Reggie Watts, H. Jon Benjamin, Alexia Rasmussen
Género Drama
Duración 97 min.
Título original Creative Control
Estreno 20/10/2017

Calificación5.5
5.5

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Guillermo Gil Gómez

Técnico Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos y graduado en Periodismo. Entre mis aficiones están el cine, los videojuegos y viajar. Podéis leerme también en mi blog personal, Cámara Subjetivo

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