Eva Van End (2012), de Michiel Ten Horn – Crítica

Eva Van End

La rapidez con la que discurre la modernidad hace que una película como esta, rodada en 2012, es decir hace tres años –una eternidad en esta huxleyana era de vértigos digitales– corriera el riesgo de ser ya un arcaísmo. Sin embargo, ‘Eva van End‘ plantea un problema permanente: la reacción de un núcleo familiar que se ve profundamente alterado por la llegada de un extraño.

Quizás lo más increíble de la película sea encontrarnos en 2015 con una familia compuesta por padre, madre y 3 hijos, cuando en Europa la tasa de natalidad por mujer fértil es de 1,2. Pero, bienvenida sea esa diferencia estadística de 1,8 si se trata de hacer una película entretenida. Ésta lo es, aunque, a decir verdad, es difícil para un director caminar sobre el filo de la navaja compuesto por el género dramático y la comedia.

No es una película de carcajadas, ni de lagrimones, sino más bien una cinta comedida entre ligeras sonrisas y moderadas congojas. De ahí que suscite reacciones contrapuestas entre quienes esperaban desde las primeras escenas una cinta desternillante o aquellos aficionados a los dramas más desdichados. La cinta es, como Holanda, país de donde procede, moderada en todo; pero, de la misma forma que una visita a ese país va bien para ver que hay allí algo más que molinos y tulipanes, visionar esta película nos puede enseñar algunas cosas.

La primera de todas ellas es que las trayectorias personales de los miembros de una familia no tienen por qué prolongarse hasta el infinito. El ser humano es conservador por naturaleza, le gustan las seguridades, las dinámicas de inercia, difícilmente admite cambios, como máximo leves evoluciones y siempre forzado por las circunstancias, muy pocas veces por iniciativa propia. Esta película nos muestra que la vida de los cinco miembros de una familia puede verse completamente alterada, y en formas muy diferentes, por la providencial aparición de un personaje carismático.

La segunda enseñanza es que, contrariamente a lo que algunos podrían pensar, no solamente los dramas y las tragedias colectivas tienden a unir a las personas. Esta película, sin ir más lejos, nos muestra el microcosmos de cinco personas cuyas vidas se han ido distanciando cada vez más hasta el punto de no tener ya nada en común salvo el techo bajo el que viven. Y en ese contexto aparece el desconocido que opera a modo de electroshock en todos los componentes de la familia.

Lo tercero es que la antigua máxima griega de “sé tú mismo” sigue siendo válida, a pesar de que esa “autenticidad” pueda llevar a situaciones ridículas. Pero ¡qué importa! si cada personaje termina haciendo lo que realmente quiere hacer. En la película, cinco más uno no son seis, sino uno más uno, más uno, más uno, más uno, más uno…

Es triste que esta película haya tardado tres años en alcanzar nuestros circuitos comerciales. La idea que en 2012 era casi original, tres años después ya lo es menos.
Decimos casi original, porque la “madre” de todas las películas de este tipo podría ser hasta donde nos alcanza la memoria, ‘El sirviente‘ (Joseph Losey, 1965) con Dirk Bogarde haciendo de maléfico elemento halógeno introducido en la vida de James Fox y que finamente termina por robarle enteramente su vida.

Tranquilos, que ‘Eva Van End‘, por el contrario, es una película extraordinariamente positiva. Una causa parecida ha producido un efecto completamente opuesto. Y si queremos repasar la historia del cine encontraremos una temática similar en ‘Siete novias para siete hermanos‘ (Stalnley Donen, 1954), cuando aparece la novia del hermano mayor en el seno de aquella familia que evolucionaba con la unicidad de una línea de coristas. Sin olvidar, por supuesto ‘Adivina quién viene esta noche‘ (Stanley Kramer, 1967) o la más reciente ‘Tenemos un problema gordo‘ (Gerard Jugnot, 2005).
Pero, de entre todas, las películas con una temática análoga a ‘Eva Van End‘, seguramente con la que la comparación resulta más significativa es con ‘Borgman‘. También aquí un desconocido se introduce bruscamente en una familia burguesa. No hay mensaje positivo: simplemente, la destruye. ‘Borgman‘ se rodó un año después de ‘Eva Van End‘ y alcanzó un gran éxito internacional con premios en Cannes y declarada la mejor película del Festival de Sitges.

¿Qué es lo que ha podido hacer que en 2012 se filme una película optimista en Holanda y apenas un año después se filme otra película con el mismo tema pero con un final absolutamente dramático? Respuesta: la sociedad holandesa todavía no ha digerido el conflicto que estalló en el primer lustro del milenio. El asesinato del político Pym Fortyun, del documentalista Theo Van Gogh, los sobresaltos políticos en el país, la sensación de que ser el “país de la libertad y la democracia” no lo resuelve todo, es lo que ha hecho que unos cineastas holandeses vean el vaso medio vacío y otros medio lleno. El pesimismo que destila ‘Borgman‘ es la contrapartida al optimismo de ‘Eva Van End‘.

Hay algunas escenas políticamente incorrectas con animales y en relación a África que permiten atribuir al director cierta valentía, ausente en la mayoría de realizadores. Dejamos a la perspicacia del espectador que las localice.

La película no nos cansará. Son apenas 98 minutos, dotados de agilidad gracias a un montaje correcto. Sobre el director Michiel Ten Horn poco puede decirse salvo que es un completo desconocido en el área latina. Lo era en 2012 cuando se filmó la película y lo sigue siendo ahora, a pesar de que en 2014 estrenó en su país natal ‘Aanmodderfakker‘. El hecho de que el traductor de Google en holandés nos tenga en vilo al no ser capaz de traducir el título de esta cinta, o que la página de Wikipedia en aquella lengua no registre nada sobre su director no tiende, desde luego, a facilitar los puentes entre el cinéfilo de nuestras latitudes y el cine holandés.

El casting y las interpretaciones son correctos. La banda sonora, irrelevante. La fotografía aceptable. La dirección correcta y ponderada. Es una película que se puede ver, mejor si va acompañado; seguramente luego tendrá una amable conversación sobre la película con su pareja. Es posible que ella haya percibido la cinta desde otro ángulo. Solamente por eso, si lo que logra es facilitar la comunicación entre las personas, esta película merece ser vista.

Queda por explicar algo del título. ‘Eva Van End‘ es el nombre con el que llega a España. En el país de origen se proyectó con el título de ‘De ontmaagding van Eva van End‘, y en este caso el traductor de Google si que llega a puerto indicándonos que se trata de “La desfloración de Eva”. Quizás se haya juzgado que el título podría ser engañoso y que estrenando la película con ese título, una parte de la misma podría dar la sensación de ser el todo. Hay desfloración, pero, desengañen sus mentes calenturientas, el sexo no es lo esencial en la película.

Eva Van End

Sinopsis Los miembros de una familia disfuncional comienzan a reinventarse gracias a un estudiante de intercambio que se muda con ellos.
País Países Bajos
Director Michiel Ten Horn
Guión Anne Barnhoorn
Música Djurre de Haan
Fotografía Jasper Wolf
Reparto Jacqueline Blom, Freerk Bos, Frans de Wit, Abe Dijkman, Flip Filz, Rafael Gareisen, Ton Kas, Giam Kwee, Vivian Dierickx
Productora Pupkin Film
Género Drama
Duración 98 min.
Título original De Ontmaagding Van Eva Van End
Estreno 30/01/2015

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Calificación5.5
5.5

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Amor DiBó

Trabaja en el mundo editorial, y le gusta la arquitectura, viajar, el cine, la robótica-nanotecnología, hacer tortilla de patata, el té y la buena educación.

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