El hilo invisible (2017) de Paul Thomas Anderson – Crítica

«El hilo invisible es una de las obras más minuciosas y perfeccionistas que nos ha dado el cine en décadas»

El californiano Paul Thomas Anderson (Pozos de ambición, Magnolia) ha dejado claro a lo largo de su filmografía que es uno de los hijos prodigios del cine norteamericano. Sus más de veinte años de trayectoria han evidenciado un universo personal a través de un estilo único, extravagante y perturbador. Su particular fijación por personajes obsesivos y traumatizados define su excéntrica visión del ser humano a través de la psicología freudiana y de una oscura condición que nos arrastra en una enfermiza tela de araña. Obstinado en las turbias relaciones familiares y en los límites de la naturaleza humana, Anderson exploraba temáticas como la desfiguración del eros, la violencia o la inadaptación social a través de la sexualidad reprimida o compulsiva. Estas deformaciones psicológicas se desencadenaban por la ausencia de una figura maternal (The Master) o paternal (Magnolia) que incidían directamente en la conducta de unos hijos desamparados y excluidos de su entorno social.

Si en Boogie Nights este trauma se reflejaba a través de la madre severa de Eddie (Mark Wahlberg), en Embriagado de amor y en The Master relucía por la ausencia, lo que daba pie a repetidas situaciones de agresividad desbordante. Tanto Barry Egan (Adam Sandler) como Freddie Quell (Joaquin Phoenix) son personas marginadas en la sociedad, apartadas por ser incapaces de establecer vínculos afectivos reales, desembocando en graves problemas de comunicación y actos de violencia. Igualmente en Puro Vicio, Thomas Pynchon se refiere a América como: la madre drogadicta que envía a sus hijos a la guerra sin saber por qué, otra muestra, en esta ocasión metafórica, de la intención de Anderson por mostrar la deriva y decadencia del abandono paternal en toda una sociedad. Esta pulsión entre la sexualidad y la violencia (eros y thanatos) desde las heridas postraumáticas (causadas por las carencias familiares) ha sido la principal obsesión de Paul Thomas Anderson durante más de dos décadas. Una vez más, en El hilo invisible, vuelve a retomar a través del personaje de Reynolds Woodcock sus fantasmas personales para construir un relato existencialista sobre los secretos y las obsesiones más perversas del ser humano.

Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) es un sofisticado modista de Londres de los años 50 que convive con su hermana Cyril (Lesley Manville). Reynolds tiene una gran reputación que mantener y está completamente obsesionado con su trabajo. Pasa el día haciendo encargos para la realeza inglesa y para grandes personajes de la aristocracia, siempre desde una dedicación minuciosa y obsesiva. Inspirado por las mujeres que descubre a diario, un día Reynolds viaja al campo y durante el desayuno conoce a Alma (nombre nada casual), una camarera del pueblo. Impresionado por la espontánea belleza de Alma, Reynolds la invita a cenar esa misma noche y a pasar una velada junto a él. Desde esa misma noche, Alma se convierte en su musa personal y la relación de ambos comienza a fraguarse desde una fragilidad imperceptible. Reynolds le confiesa que guarda secretos en las prendas que diseña, una excentricidad propiciada por la devoción que tiene a su difunta madre. Poco a poco Alma irá descubriendo las manías de su amante, así como su particular sensibilidad, algo que intentará cambiar a través de su vitalidad juvenil, lo que provocará una catarsis absoluta en la peculiar vida laboral de Reynolds.

Hagas lo que hagas, hazlo con cuidado. De la misma forma que Alma pide delicadeza a Reynolds, Paul Thomas Anderson ha entregado al espectador una de las obras más minuciosas y perfeccionistas que nos ha dado el cine en décadas. La nueva (y supuestamente última) colaboración entre Day-Lewis y Anderson es el resultado de dos genios trabajando en armonía, una exquisitez cuya innegable belleza envuelve de misterio e inquieta por igual. Un relato sobre maldiciones personales y escondrijos afectivos cuya luz exterior esconde una oscura y perversa fábula traumática. El hilo invisible es un juego diabólico, un caramelo envenenado que impregna misterio con delicadeza y sublimidad. No sólo por la fuerza de sus imágenes (diseñadas a través de una paleta de colores, texturas y tonalidades,) y la excepcional música de Jonny Greenwood, sino por la absorbente y enfermiza poética de Anderson para seducirnos como siempre desde su extraño e insólito universo.

Sinopsis En el Londres de la posguerra de 1950, el famoso modisto Reynolds Woodcock y su hermana Cyril están a la cabeza de la moda británica, vistiendo a la realeza, a estrellas de cine y a toda mujer elegante de la época. Un día el soltero Reynolds encuentra a Alma, una joven que pronto se convierte en su musa y amante. Entonces su vida cuidadosamente controlada y planificada se ve alterada por la irrupción del amor.
País Estados Unidos
Dirección Paul Thomas Anderson
Guion Paul Thomas Anderson
Música Jonny Greenwood
Fotografía Paul Thomas Anderson
Reparto Daniel Day-Lewis, Lesley Manville, Vicky Krieps, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram
Género Drama
Duración 130 min.
Título original Phantom Thread
Estreno 02/02/2018

Calificación9
9

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