Los principios inspiradores de “La Berlinale”

Berlinale

Los primarios términos del título, en cualquier buscador mecánico virtual o, incluso en nuestra mente, nos desviaría inconscientemente hacia presupuestos de temas legales o, quizá a materias compartidas con la física, como primeras premisas. Pero una sencilla definición podría abarcar significados como que, los principios serían fundamento de la causa e inspiradores del fin en cualquier materia de que se trate. Pueden representar la referencia a las características de lo que nos interese perseguir o descubrir.

El Festival de Berlín o “La Berlinale”, con sus ya casi sesenta y seis años de vida, es un festival de categoría “A” acreditado por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF) junto con los festivales de Cannes o Venecia. Esta acreditación le da derecho a disponer de un jurado profesional e internacional.

El festival de “La Berlinale” se produce a escasas semanas del mega-famoso festival o ceremonia de “Los Oscars” estadounidenses. Esa cercanía cronológica ha sido motivo de críticas a favor y en contra. Pero por el momento, parece ser que esa cercanía y los promocionados previos de los afamados Oscar, no deberían poner en entredicho su éxito y, capacidad artística y profesional, como producto de la alargada sombra que le pueda proyectar. Y es que la realidad es muy simple, se parecen como el agua y el aceite. El estadounidense basa su apoteosis en la esencia comercial de las producciones y, por el contrario, el alemán está inspirado en temáticas de actualidad e innovación.

Hay otros detalles, que parecen hechos a propósito, como son las ciudades en los que se desarrollan. En este pensamiento podría encajar el dicho: “de tal palo, tal astilla”. Relativizando en una comparación, para facilitar la explicación, y utilizando algo tan sencillo como las sensaciones que nos produce el subconsciente, nos invadiría un sentido directo hacia la diferencia inspiradora que producen ambas ciudades de sendos certámenes. Berlín produce sensaciones de desasosiego espiritual, de conquista de la libertad, de unidad cultural, de progreso y modernidad. Los Ángeles parece que nos muestra una cara más de asentamiento y exposición del fin conseguido, siempre que ese fin haya sido comercial y económico.

Los principios, en los que se sustentan las películas que se exponen y triunfan en La Berlinale, tienen que destacar por su peso artístico, por su fascinación, por la cautivación de su lenguaje literario y cinematográfico, por tratar temas de interés actual y no forzosamente económicos ni comerciales. Así podemos comprobar cómo las más recientes películas conseguidoras de los osos de oro se apoyan en esos principios que marcan alguna diferencia, en el cine de compromiso (‘César debe morir‘ –hermanos Taviani), en el cine clandestino (‘Taxi‘ – Jafar Panahi), cine con sistemática compleja, abierta y algo excéntrica (‘Black coal‘ – Diao Yinan), y en otras tantas, que mejores o peores, suscitan otro interés alternativo a lo global y masificado.

Otras connotaciones que cimentan este edificio, para asentar las directrices apuntadas, a parte de la selección de las películas, es algo tan importante como la elección de los presidentes de los jurados anuales, nada sospechosos de puntuar bajo el yugo de los resultados, son íntegros e intachables en la elección de lo mejor, atendiendo al guion que les encomienda la dirección del certamen.

En resumen, un festival muy conocido en sede cinematográfica, con una alta calidad de contenidos, inspirados en su selección por las constantes vitales del mismo, aunque con resultados finales bajos en contenido “merchandaising”.

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José Ramón Vozmediano

Redactor, administrador y colaborador de varios medios en el universo virtual. Para mantener mi vida me dedico a otros asuntos menos interesantes, pero más remunerados. Amante del arte en todas sus modalidades y, deportista obsesivo.

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