Primer día en la SEMINCI: Las Furias

SeminciLa  61ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid dio comienzo ayer en una capital castellano leonesa pasada por agua. Así como Moisés separó las aguas del Mar Rojo, un amplio equipo de seguridad apartó el tumulto hacia ambos lados para extender en su centro la alfombra roja como centro de atención. Por ella no pasaron judíos en busca de otras tierras, sino que desfilaron engalanados desde Óscar Puente, alcalde de la ciudad, hasta Paco Tous, pasando por Anne Fontaine  o Kabir Bedi. Todos ellos envueltos en flashes mientras caminaban hacia el Teatro Calderón, lugar donde se celebraría la gala de inaugural, así como donde se proyectarán las películas que constituyen la Sección Oficial del festival.

La gala discurrió de manera amena, llevada con pulso y con gracia por la neurótica y nerviosa Ana Morgade, acompañada de Melina Matthews. Entre canciones y monólogos fueron sucediéndose diversas apariciones, entre las que destacaron la del padrino de esta edición Raúl Arévalo o la del ex director de la SEMINCI Fernando Lara, quien dedicó unas palabras al recién difunto Abbas Kiarostami, director sobre el que se ha organizado un ciclo en el que se mostrarán varias de sus obras. El último de los invitados en salir al escenario fue el director Miguel del Arco, quien presentó su película Las furias, la cual fue proyectada inmediatamente después de que finalizara una ceremonia que buscó en todo momento el tono cómico.

Las furias

La inseguridad que se desprendía de las palabras de Miguel del Arco, así como su timidez, fueron olvidadas durante las dos horas de metraje de su primer largometraje. Las furias demostró ser un enaltecimiento de lo exagerado y de lo desmedido. Una tragedia que de tan dilatada que deviene en comedia. El reparto está plagado de caras conocidas, teniendo como abanderados a Carmen Machi, Gonzalo de Castro y Mercedes Sampietro, todos ellos en estado de gracia, pero también a una Emma Suarez que produce indiferencia. Las relaciones entre los personajes que ellos y el resto del reparto interpretan dan lugar a un drama que muestra la falta de cordura de toda una familia que tras determinado suceso deciden volver a reunirse en busca de sus orígenes volviendo a una finca que posee la matriarca del clan. A partir de ahí la unidad a la que intentan llegar todas esas partes fragmentadas e imposibles de juntar, al menos en apariencia, dará lugar a una serie de situaciones que de tan excesivas llevarán a la carcajada. En Las furias hay heridas familiares sin cicatrizar, embarazos, bodas, enfermedades varias, elementos todos que según se van sumando y desarrollando hasta su límite dan lugar a una obra tan entrañable como absurda (un absurdo buscado a conciencia y con buen resultado). La ópera prima de Miguel del Arco es un análisis de la tendencia humana a juntarse en grupos de sangre, así como de la imposibilidad de que todas las piezas que lo componen encajen a la perfección. El espectador asistirá con Las furias a una entretenida obra que le llevará a intentar buscar el tiempo perdido o, al menos, a apresar el que se le pone delante. Al público del Teatro Calderón le llevó, por el momento, a cantar  en los créditos así como a realizar un aplauso más propio de la mítica escena de  Ciudadano Kane  que de una gala de apertura. Iremos viendo que nos depara el resto de películas de la Sección Oficial y del resto de secciones en los próximos días.

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Las furias

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Pablo Castellano

"-¡Qué extraña forma de hacer la cama! -Lo vi en una película. Para eso sirven las películas!"

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