El olivo (2016), Icíar Bollaín – Crítica

El olivo

«El olivo, último film de Icíar Bollaín, habla de la impersonalización burocrática, de la pérdida de las raíces, del dinero como única verdad universal capaz de comprarlo y venderlo todo.»

El desgaste del keynesianismo en la segunda mitad del siglo XX y, como consecuencia, la expansión de un neoliberalismo precoz, aceptado universalmente como “salvador” por su defensa de la globalización económica en un sistema donde los derechos humanos no son, ni mucho menos, globales, se ha cobrado numerosas víctimas a lo largo de su breve pero imparable trayectoria histórica. El sistema capitalista, que ha llegado a la cima destruyendo todo rastro orgánico que encontraba a su paso, se mantiene aun imperante en un mundo “liberal” en el peor de los sentidos de la palabra. De esto habla El olivo, el último film de Icíar Bollaín: de la impersonalización burocrática, de la pérdida de las raíces, del dinero como única verdad universal capaz de comprarlo y venderlo todo.

En el film, la joven Alma, tras numerosos encontronazos con sus padres por la venta indeseada de un gran olivo milenario plantado en sus tierras, se decide a recuperar el árbol cuando su abuelo, deprimido, comienza a sentir cerca la muerte. Alma, fuertemente unida en lo sentimental a su “yayo”, quien la vio crecer subida a las ramas del olivo, se embarca en un viaje imposible con escasas posibilidades de éxito: el árbol ha echado raíces en Alemania y, cual bien inmueble, no resultará nada fácil traerlo de nuevo a casa, antes que su abuelo fallezca, y replantarlo. Sin embargo, y contra todo pronóstico, el previsible fracaso no mella en absoluto sus intenciones: el camino, la lucha por “recuperar lo que es nuestro”, es suficiente motivo para alzar la voz, indiferentemente de cuál sea el resultado.

Edificado sobre un libreto de Paul Laverty, guionista habitual en la filmografía de Ken Loach, el nuevo film de Icíar Bollaín reúne las siempre identificables características discursivas de la cinematografía social: la poética del montaje abrupto, del estilo semi-documental, de la plasmación certera y directa de los hechos en detrimento de la excelencia estética. Asimismo, la mirada de la cineasta rehúye de una posible perspectiva austera para posicionarse en todo momento al lado de Alma y defender, aunque no siempre con sutileza, la postura de la calidez humana frente a la frialdad alienadora de la plutocracia. Con una muy perfilada dirección de actores, Bollaín elabora en El Olivo un discurso reivindicativo de la necesidad de la re-humanización y de la regulación de unos mercados que se han tomado la libertad de hacer suya nuestra tierra.

El olivo

Sinopsis Alma es una chica de 20 años que quiere enormemente a su abuelo, quien lleva años sin hablar. Cuando el anciano se niega también a comer, la muchacha decide recuperar el árbol milenario que la familia vendió contra su voluntad. Para tal empresa embarca a su tío, un hombre perjudicado por la crisis, a su amigo Rafa y a todo el pueblo. Ahora hay que encontrar en qué lugar de Europa está el olivo plantado… y devolverlo a su sitio.
País España
Director Icíar Bollaín
Guión Paul Laverty
Música Pascal Gaigne
Fotografía Sergi Gallardo
Reparto Javier Gutiérrez, Anna Castillo, Pep Ambrós, Manuel Cucala, Miguel Ángel Aladrén
Productora Coproducción España-Alemania; Morena Films / Match Factory Productions
Género Drama
Duración 100 min.
Título original El olivo
Estreno 06/05/2016

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Calificación7
7

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Pelayo Sánchez

Graduado en Comunicación Audiovisual, oledor de libros y amante del grano fotográfico. Colabora, además de en “El Cine en la Sombra”, en las webs “¡Semejante Ramera!” y “No Stage Fright” y en la revista digital “Mise-en-scène”.

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