Jurassic World: El reino caído (2018) de J.A. Bayona – Crítica

«Jurassic World: El reino caído es otra mala película de aventuras para nativos digitales: cine sin alma»

Se abre de negro con lentitud y los ojos penetran en el corazón de la Isla Nublar; es de noche y una perturbadora tormenta atiza el lago central de un parque temático desolado. Los dinosaurios hacen aparición  en unos primeros minutos realmente buenos, pero no por su originalidad, su frescura o su imponente guión, sino porque replica a la película original en su tono, en su clima y en los planos. Trata de enganchar al espectador medio con una secuencia de inicio (un señuelo al estilo de James Bond) provocadoramente eficaz. Diría que esos primeros diez minutos recogen particularidades de Abyss (James Cameron. 1989). En este caso Bayona intenta emular aquel impecable comienzo que Spielberg nos regaló en 1994 y sin necesidad de mostrar ningún dinosaurio. La primera media hora se hace respetar, entretiene y recuerda a un cine de aventuras de corte centenials, con el traje de Viaje al centro de la Tierra (Eric Brevig. 2008) y minúsculos restos de Parque Jurásico (Spielberg. 1994), sutiles guiños que a algunos no nos basta para aceptarla en en el grupo de amigos.

Pasados 45 minutos comienza la segunda parte del film donde destaca la mano (demasiado larga) del (¿aclamado?) director, con planos calcados de Un monstruo viene a verme (2016), y una sensación absoluta de estar viendo Una noche en el museo (Chris Columbus. 2006), con un Chris Patt más bien parco en inteligencia y una novia sin tacones que parece haber visto toda la saga de Resident Evil (Paul. W Anderson. 2002) del tirón. Y es que el metraje da un giro argumental lamentable, riéndose de la paciencia de un espectador que una vez se sobresaltó en la sala de cine cuando la pata de cabra se incrusta en el cristal del Jeep Sahara. Cosas de la melancolía cinéfila.

El papel (irrelevante) de una niña huérfana que parece querer simular al de “Newt” en Aliens: El Regreso (James Cameron. 1986) sólo puede tener una función dentro del argumento vacío: atrapar al espectador ingenuo con un poco de ternura tan artificial como los propios saurios, que tampoco mejoran en resolución. El clima se torna oscuro, como si Tim Burton hubiera poseído al guionista dotando la escritura de la cinta con una espesa capa gótica que no justifica la historia. Se arman así hora y media de tortura china capitaneada por un español bajito, y que en este caso, al igual que Cristóbal Colón, se confundió de viaje, y es que todo lo que toca Bayona tiene menos proyección que un cinexin. Y a la prueba de sus blockbuster veraniegos me remito. Sus películas tienen gran alcance internacional y un impacto inmediato potente, pero son cintas que no dejan señales de vida unos meses después, vienen, se venden y se van. Jurassic World: el reino caído no es una excepción, es otra mala película de aventuras para nativos digitales: cine sin alma.


Sinopsis Una erupción volcánica amenaza a los dinosaurios restantes en la Isla Nublar, donde las criaturas han vagado libremente durante años tras de la desaparición del parque temático “Jurassic World”. Claire Dearing, ex gerente del parque, ahora fundó el Grupo de Protección de Dinosaurios, una organización dedicada a proteger a los dinosaurios.
País Estados Unidos
Dirección J.A. Bayona
Guion Colin Trevorrow y Derek Connolly
Música Michael Giacchino
Fotografía Óscar Faura
Reparto Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, James Cromwell, Rafe Spall, Toby Jones, Justice Smith, Daniella Pineda, Ted Levine, Geraldine Chaplin, Jeff Goldblum, B.D. Wong, David Olawale Ayinde, Bobbi Jo Hart,
Género Ciencia ficción
Duración 128 min.
Título original Jurassic World: Fallen Kingdom
Estreno 07/06/2018

Calificación4
4

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Santiago Jurado

Natal de Madrid (1984). Pedagogo, Dromomaníaco y coordinador de Proyectos educativos. Interesado en las herramientas visuales como agente didáctico en las aulas. Estudié guión de cine en Fuentetaja Literaria y diseño con 3DStudio Max en el centro Nuevas Tecnologías de Madrid. Practicante de Yoga, Mindfulness y Senderismo. Adoro los movimientos contraculturales, la escritura no lineal, el baile improvisado y la naturaleza salvaje.

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