La naranja mecánica (1971): sexo, violencia y egoísmo

La naranja mecánica

«Tú, yo, la sociedad, todos miramos por nuestro propios beneficios. Mostrar esto, es lo más doloroso de la La naranja mecánica»

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. Partiendo de esto, vengo a contaros una historia -en manos de Kubrick- sobre Alex y sus amigos, cuyo principal entretenimiento es la ultra violencia. Porque desde el primer momento, se nos presenta a Alex como el agresor: apalea a borrachos, viola a mujeres, se mete en peleas callejeras. Pero más adelante, se convierte en agredido. El mundo se vuelve contra él.

La naranja mecánica comienza con un primer plano de Alex en el Korova-Bar. A este le sucede un plano secuencia en el cual la mayor parte de los elementos que componen el plano son simétricos, y la cámara va retrocediendo como si se tratase de un caballero temeroso de darle la espalda a su señor. Cabe destacar que Kubrick mantiene los planos durante más tiempo de lo acostumbrado, con la intención de lograr cierto distanciamiento.

Tampoco puedo olvidar mencionar la escena en la que el protagonista golpea y viola a una mujer mientras canta Cantando bajo la lluvia, la primera canción que vino a la mente de Malcom McDowell y que acabó por eclipsar uno de los momentos más turbios y dolorosos del film.

La naranja mecánica es una de las obras de Kubrick con mayor carga sexual: la habitación de Alex contiene cuadros con una fuerte carga erótica, la casa de la mujer-gato incluso tiene una escultura de un falo.

Kubrick recurre a una voz de narrador porque Alex no podía contar a otro personaje lo que cuenta directamente al público. Eso le hace conectar de una forma maravillosa con el espectador, porque te habla a ti, al que está detrás de la pantalla. Te confía sus pensamientos y emociones, que hacen que, si al principio odias al personaje y probablemente se merezca todo lo que le pasa al final, vas a sentir pena por él. Dicho en otras palabras, te vas a encariñar con el malo (principal) de la película.

La naranja mecánica es una de las obras de Kubrick con mayor carga sexual.

La genialidad de La naranja mecánica, sin embargo, no fue bien valorada en su tiempo, porque se le tachó al film de excesiva violencia, compromiso político no muy claro y casi pornografía. La polémica fue tal, que Kubrick prohibió su visualización en Reino Unido en 1974. Y lo peor de todo esto es que, a día de hoy, en 2019, probablemente hay más personas de las que imagino que tacharían esta obra audiovisual de la misma forma, se espantarían y se indignarían, y no solo por el contenido sexual y explícito, sino porque no existe ningún personaje bueno. Es un mundo lleno de malvadas personalidades que tienen intereses propios y que, por muy altruistas que pensemos que somos, tú, yo, nosotros, la sociedad, todos miramos por nuestro propios beneficios. Mostrar directamente esto, es lo que más duele de la película.

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