La noche como escenario existencial y cinematográfico

«Si una película ha atravesado todas las barreras de la noche, el lugar donde las sombras del exterior conectan con las nuestras, es Malgré la nuit»

Se encontraron en una excavación arqueológica, pero la primera vez que Jake y Mati charlaron fue horas más tarde en una cafetería. Ahora, años después, solo conservan algunos recuerdos de aquella noche. Caminan por Oporto, deteniéndose ante el local en el que desearon conocerse durante una conversación inútil. En Porto (Gabe Klinger, 2016), la noche da vida a un sueño que el día matará.

Porto

Porto (Gabe Klinger, 2016)

También en una noche, en este caso de Kubrick, William Harford intentó hallar respuestas en los instintos de la burguesía. En una noche de Gordon y Mamet, Edmond liberó el odio que había cultivado durante años. En una noche de Bize, Daniela confesó a Bruno que pronto iba a aceptar un matrimonio encaminado de modo inevitable al infierno. En una noche de Truffaut, Mathilde Bauchard se encontró por última vez con Bernard Coudray.

Sin embargo, si una película ha atravesado todas las barreras de la noche, el lugar donde las sombras del exterior conectan con las nuestras, es Malgré la nuit, cuyas dos horas y media de fascinante metraje se pueden disfrutar de forma exclusiva en Filmin. La obra de Philippe Grandrieux se acerca levemente al mundo agónico de Inland Empire (David Lynch, 2006), aunque la verdad es que resulta prácticamente imposible compararla con algo que hayamos visto antes.

Malgre la nuit

Malgre la nuit (Philippe Grandrieux, 2015)

Malgré la nuit nos relata la búsqueda que Lenz lleva a cabo por la calles de París para encontrar a la misteriosa Madeleine, durante una aventura nocturna en la que su alma se transforma, acepta la decadencia y se arrastra por los vicios innatos de la sociedad. En la mente de Lenz no existe nada más que esa búsqueda, es incapaz de renunciar a ella a pesar de los peligros que conlleva. Grandrieux representa la autodestrucción a través de las imágenes contradictorias y dolorosas que aparecen en la mente humana. Porque, como dice uno de los personajes, “los recuerdos son más bonitos, más fuertes, en los libros”, otorgando al arte la capacidad de convertir la desorientación que provoca nuestra oscuridad en algo extrañamente bello. Ofreciéndonos, como hizo Kierkegaard, el impulso para buscar una verdad en la existencia, sin intermediarios ni promesas vacías.

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Miguel Suárez

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra, articulista en diversos medios y autor de ensayos sobre cine y filosofía. También ha escrito y dirigido cortometrajes y producido piezas de videocreación. Actualmente coordina el Festival Internacional de Cine Fantástico HOA y programa la muestra 'Cine del Este' que se desarrolla en Pamplona.

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