Las mejores peliculas del 2013

Estas son las mejores peliculas del 2013 según El Cine en la Sombra:

1.La Vida de Adèle

No siendo un admirador del cine francés (aunque admito que está a años luz del nuestro), y desde luego tampoco del director Abdellatif Kechiche (La escurridiza me pareció un film horrible), no pude más que rendirme ante La vida de Adèle. La razón fundamental reside en el personaje de Adèle, interpretado de manera perfecta por Adèle Exarchopoulos. No me viene a la mente un personaje que respire semejante verosimilitud. Me parece estar viendo la vida real de una persona, que además me interesa y me atrae. Ninguna película de este año, y las hay de enorme calidad, ha podido superar esta sensación.

La vida de Adele

 

2. La Caza

Retrato de la histeria social que se produce en un pequeña comunidad a raíz de una ligera insinuación, radiografía de nuestra vulnerabilidad en sociedad. Escalofriante, y necesaria. Es sin duda alguna la mejor película de Vinterberg desde su excelente Celebración.

Mads Mikkelsen en La caza

 

3. Antes del Anochecer

La tercera película de la que es quizá mi trilogía preferida. La primera (Antes del amanecer) describía el encuentro de un chico y una chica en un tren Budapest-París, donde entablan conversación y deciden recorrer Viena juntos. A través de largas conversaciones y bonitos paisajes urbanos vemos el proceso de enamoramiento de dos jóvenes que solo tienen una noche.

La segunda (Antes del atardecer) narra el encuentro de esos jóvenes diez años después, donde veremos su evolución, y ahondaremos en una visión del amor un poco más madura y racional.

En la tercera (Antes del anochecer), nos encontramos con que la pareja ha formado una familia, enfrentándose al desgaste del tiempo y la vida en común. Trata la parte menos atractiva del amor, pero su resultado es igual de atractivo.

Antes del anochecer

 

4. Spring Breakers

Con un estilo muy personal, Harmony Korine nos deja un trabajo que ha sido acusado de ser vacuo. Para mí, nada más lejos de la realidad. Lo que está vacío es lo que describe, que no es otra cosa que nuestra actual cultura; sin valores, sin esperanza, sin sentido, pero aún así tremendamente atractiva.

Spring breakers

 

5. 12 Años de Exclavitud

El director Steve McQueen ha potenciado en su última obra todas esas cualidades que ya nos había dejado ver en sus anteriores películas. Muy potente, muy dura, y la favorita para llevarse los próximos Oscars.

Doce años de esclavitud

 

Esta lista está compuesta por las 5 mejores películas estrenadas en España en 2013 según El Cine en la Sombra. A esta lista no optan films seleccionados para los Oscars del año pasado como La Noche Más Oscura o Searching for Sugar Man, que podrían competir con las ya citadas. Tampoco entra Blue Valentine, obra buenísima que a pesar de estrenarse en nuestro país durante este año, su fecha de lanzamiento en el resto del mundo data de 2010

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Arturo G. Maiso

Viajero y cinéfilo. Director de Marketing en una plataforma de financiación participativa, CEO de AGM Comunicación Multimedia y director de El Cine en la Sombra.

2 comments

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  1. Paula 27 junio, 2014 at 17:00 Responder

    Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como “La vida de Adèle” prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.
    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.
    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar. ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada?
    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo). De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes…
    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino y heterosexual (qué sorpresa) que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales son y deben ser aquellas que despiertan los deseos de este público en particular. Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.
    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

    Si me extiendo tanto y me expreso con tanta vehemencia es porque quiero que mi punto de vista (que es el de muchas lesbianas también) ayude a entender por qué tanta indignación justificada con esta película, por eso insisto en dar explicaciones de lo que considero que es un enfado lógico (el que también siente la propia autora del cómic) y no una pura histeria “porque sí”.
    Recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que cualquiera compruebe la diferencia por sí mismo en todo cuanto afirmo: claro que hay sexo, de hecho nadie niega la necesidad de que lo haya, pero está tratado de una manera completamente diferente: con buen gusto, sensibilidad y respeto. Son escenas estéticas y realistas, no tan facilonas, exageradas y burdas como en la película, donde la mirada masculina y casi onanista se delata por sí sola. La autora, Julie Maroh, también expresó su indignación al respecto. Conste, insisto, que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como “arte”. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual.
    Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido “Brokeback Mountain” o una historia de amor con dos hombres como protagonistas, ni de coña se habría recreado tanto. Es por este cúmulo de circunstancias por el que las lesbianas nos sentimos tan ofendidas: se nos reduce siempre a lo mismo, al mismo papel de objetos destinados a dar placer o morbo a la audiencia… Es curioso que las mayores alabanzas procedan, justamente, de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas. Será quizá porque la cosificación sexual de la mujer es algo tan enquistado en nuestra sociedad, en todos los ámbitos, lo tenemos tan admitido, que ni se permite darle la vuelta cuando alguien lo cuestiona (y entonces, de hacerlo, se nos tacha de histéricas, mojigatas o estrechas de mente, como si confundiéramos “abiertos de mente” con “necesidad de mostrar sexo explícito”) y, como siempre, se visibiliza a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista. Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película fácil, vulgar, pornográfica, con todo lo que podía haber dado de sí (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc.)… Creo sinceramente que Kechiche no quiso desarrollar con la misma extensión y profundidad ningún otro tema más que el sexual, disfrazando tal cantidad exagerada de escenas pornográficas bajo tres horas de “cine” y “arte”. El director parece que sólo se dirige a un público específico para que alabe su obra. Podía haber hecho una verdadera maravilla, pero se dejó cegar por el recurso más fácil y explícito. Es verdaderamente una lástima.

    • Arturo G. Maiso 30 junio, 2014 at 08:36 Responder

      Paula, he leído detenidamente el largo texto que has escrito. Sé que no eres la única persona que piensa así.

      Sin embargo, mi opinión esta muy lejos de la tuya. Para mí, La Vida de Adele es una película maravillosa. Donde tú ves degradación, indignidad, pornografía, vulgaridad, etc, etc… yo veo sobre todo naturalidad. La película narra la relación amorosa (y sexual) de dos chicas. Para ello, utiliza tres horas. De ellas, 15 minutos aproximadamente lo invierte en mostrar sus relaciones sexuales. ¿De verás piensas que es excesivo? La vida de Adele es una película de escenas muy largas: cuando hay sexo y cuando no, y esto es esto uno de los grandes aciertos del director, que mantiene la cámara frente Adele cuando apenas pasa nada, simplemente mostrándonos su cotidianeidad, su búsqueda, su sufrimiento y su alegría. Mantiene la cámara frente a ella cuando mira por la ventana, cuando va en autobús, cuando tiene sexo o cuando tiene una discusión.

      En cuanto al carácter explícito de las escenas, tampoco entiendo la indignación. Nunca he entendido porqué la cámara debe esconderse cuando comienza una escena de sexo. Más aún cuando la película explora las relaciones de pareja.
      Además, creo que la escena en cuentión no está rodada de manera sucia, sino bella, y transmite la liberación y el gozo de la protagonista. Muy bien contrapuesta a la escena con su ex-novio.

      Respeto las opiniones que pueda tener cada uno, pero no tolero que alguien imponga que si me gusta La Vida de Adele es por puro morbo, por sus 15 minutos de sexo, y porque respondo a la ecuación de ser un heterosexual que acostumbra a utilizar a las mujeres como meros objetos. Eso es un insulto y una gilipollez, además de un intento frustrado por meterte en la mente de una persona que no conoces de nada.

      Dicho esto, te explicaré por qué creo que me gustó tanto La Vida de Adele:
      A mi parecer, la película tiene un montón de virtudes, pero una sobresale por encima del resto.
      Creo que el director, Abdellatif Kechiche, y la actriz, Adèle Exarchopoulos, consiguen que te “enamores” del personaje de Adele. Al menos, este es mi caso, y creo que el de muchos/as otro/as. Esto hace que disfrutes cada minuto de película, que sigas con atención la vida cotidiana de la protagonista. Adele aparece desayunando, y en vez de aburrimiento experimentas atención y entrega. Sí, y también lo experimentas cuando mantiene relaciones sexuales. Pero creo que esto es muy distinto a decir que la película gusta a los heterosexuales porque aparecen dos lesbianas haciando la tijera.

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