Los caballos de Dios (2012), de Nabil Ayouch – Crítica

Los caballos de Dios

Con tres años de retraso llega a nuestras pantallas la excelente película ‘Los caballos de Dios‘, del director francomarroquí Nabil Ayouch, quien recientemente ha saltado a la palestra mediática por la polémica que ha provocado su último filme, ‘Much Loved‘ (2015), exhibido en el pasado Festival de Cannes, al versar sobre un tema tabú en su país: la prostitución.

Detalles anecdóticos aparte, ello ya es sintomático del carácter reivindicativo y valiente de la filmografía de Ayouch. Desde la pieza que le hiciera famoso, la multipremiada ‘Ali Zaoua, príncipe de Casablanca‘ (2000), el realizador ha ofrecido un retrato honesto y lúcido del complejo mundo de nuestros días, en el cual, y a pesar de la globalización y los medios de comunicación de masas, la ignorancia, los prejuicios y la desinformación están a la orden del día.

Arraigada su mirada en el entorno musulmán que le vio crecer y en el que vive, Ayouch lleva a cabo con ‘Los caballos de Dios‘ una obra de tesis, en la que, partiendo de la novela ‘Las estrellas de Sidi Moumen‘ de Mahi Binebine, traza una biografía ficcional de los miembros de una de las células terroristas que provocaron una ola de atentados el 16 de mayo de 2003 en Casablanca. De hecho, la frase promocional ya es muy reveladora de las intenciones del autor: “Nadie nace mártir.”

Efectivamente: con una inteligencia digna de encomio, Ayouch no solo se limita a darle rostro, corazón y alma a los asesinos de inocentes ‒como ya hiciera Hany Abu-Assad en 2005 con ‘Paradise Now‘‒, sino que da un paso más allá y especula sobre los motivos que han llevado al paulatino auge del islamismo radical en las últimas décadas, incluso en naciones multiculturales como la suya. La triste conclusión a la que llega evidencia las carencias de un planeta regido por un sistema económico aberrante; y es que aquello que conduce a la autoinmolación de muchas personas es, obviamente, la pobreza.

Al respecto, la secuencia final del relato, que puedo comentar al hallarse completamente desvinculada de la anécdota, contiene unas sugerencias simbólicas tan bellas como apabullantes: en un travelling con grúa, se nos muestra a unos niños anónimos jugando a fútbol en su destartalado arrabal, mientras, al fondo, contra la línea del horizonte, se vislumbran las luces de altos edificios, que se recortan sobre el cielo del atardecer. Acelerándose, el travelling desciende para mostrarnos que ambos mundos están separados por algo, un enorme cráter, como el dejado por el impacto de un meteorito o de una bomba, hasta que parece que la cámara vaya a chocar contra el suelo y funde a negro. Además de constatar que esa brecha insalvable se está convirtiendo, cada vez más, en el paisaje de un campo de batalla, este cierre es un ejemplo de la magnífica realización de Ayouch, que expone la difícil temática de la historia con contención, sutileza y buen gusto.

En este sentido, ‘Los caballos de Dios‘ destaca tanto por la solidez de su guión, obra de Jamal Belmahi, como de su discurso visual, en el que el seco realismo impuesto por el argumento es atemperado por breves eclosiones líricas, asociadas sobre todo a la interioridad de sus principales protagonistas: los hermanos Yacine (Abdelhakim Rachi) y Hamid (Abdelilah Rachid), y el mejor amigo del primero, Nabil (Hamza Souidek). Las miserables vidas de estos chicos y su grupo de conocidos en un suburbio de chabolas de Casablanca, de hecho, son el foco de atención del filme, ambientado entre 1993 y 2003; unas vidas que son contrastadas con los sucesos históricos de su época y que parecen constreñidas a un círculo infernal del que no hay escapatoria.

De ahí los recurrentes planos a vista de pájaro del poblado o las dos peleas de Hamid, casi idénticas, para defender a su hermano menor en el terreno de fútbol. Perdidos, abocados al letargo del alcohol y las drogas o al estímulo, desquiciado y enfurecido, de la criminalidad, el yihadismo llega a sus vidas para ofrecerles autoestima, control, disciplina, respeto, esperanza. Pero, sobre todo, para darles un sentimiento de utilidad, pertenencia y propósito que el darwinismo del gueto les había negado. Pronto, todos forman parte de una hermandad, la musulmana, en la que unos apoyan a otros y donde es posible alcanzar todos los sueños ‒el Paraíso‒ mediante el sacrificio.

La genialidad, pues, de la narración radica en el hecho de que, visto lo visto, a cualquiera le parece lógico que esos jóvenes cambien la explotación, el miedo, la vergüenza, el dolor, la apatía o la furia que han caracterizado sus vidas desde niños por ese ambiente cerrado y estructurado, regido por los “designios divinos” y las horas de culto, ejercicio y adoctrinamiento, en el que los lazos de comunidad son muy fuertes y, por tanto, también la sensación de amparo y solidaridad.

Ello hace de ‘Los caballos de Dios‘ una pieza tan necesaria como incómoda, casi provocadora para un cierto tipo de público que prefiere seguir creyendo que el mal es solamente una cuestión de libre albedrío y que, por tanto, no comulga con la idea de que la injusticia social es la principal responsable de sumergir a millones de seres humanos en la ignorancia, la desesperación y la rabia: tres elementos sobre los que germinan, de forma casi determinista, toda clase de odios fanáticos.

Galardonada en 2012 con la Espiga de Oro a la Mejor Película en Valladolid y con el Premio François Chalais en Cannes, ‘Los caballos de Dios‘ es, en consecuencia, una cinta que interesa a quienes deseen ser conscientes del mundo en el que viven y sean sensibles al sufrimiento ajeno. El resto, por favor, no perdáis vuestro tiempo.

Los caballos de Dios

Sinopsis Cuando Hamid es encarcelado, Yachine se ocupa de varios trabajillos que le ayudan a escapar del marasmo provocado por la violencia, la miseria y la drogadicción que la rodean. Cuando Hamid sale de la cárcel se ha convertido en un islamista radical y convence a Yachine y a sus amigos para que se unan a sus ‘hermanos’.
País Marruecos
Director Nabil Ayouch
Guión Nabil Ayouch
Música Malvina Meinier
Fotografía Hichame Alaouie
Reparto Abdelhakim Rachid, Abdelilah Rachid, Hamza Souidek, Ahmed El Idrissi El Armani
Productora Les films du nouveau monde
Género Drama
Duración 113 min.
Título original Les chevaux de Dieu
Estreno 03/07/2015

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Calificación8
8

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Elisenda N. Frisach

Filóloga y editora de profesión y escritora de vocación, le apasiona el arte en general, sobre todo el cine, la literatura y la pintura. Por eso ha colaborado en diversos medios de comunicación como crítico de arte (reseñas de discos y conciertos, películas y festivales, exposiciones, libros...). Se autocalifica de humanista, y no de ingenua, al creer en el poder del amor, la verdad, la ética y el humor. Ideológicamente, sus principales influencias son Gandhi y Schopenhauer, mientras que le fascina la cultura rusa (Dostoievski,Tarkovski, Agmatova...).

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